lunes, 9 de noviembre de 2009

STIEG LARSSON


La vida (o sería mejor decir: la muerte) de Stieg Larsson bien podría constituirse en el atractivo argumento de una gran novela. Entregado totalmente a la solitaria actividad creativa (con las penurias económicas que ello conlleva), Larsson fue pergeñando una saga literaria destinada al éxito. Un éxito al que, por una cuestión de tiempo, no pudo acceder. Fumador empedernido -tres cajetillas diarias-, bebedor incontenible de café y adicto del fast-food, Larsson encontró la muerte, tras un fulminante paro cardíaco, mientras subía las escaleras hacia su departamento, en un inalcanzable quinto piso. Transcurría el año 2004 y el escritor sueco apenas contaba con cincuenta años de edad. Lo más trágico del asunto (si cabe la expresión) es que unos días antes había dejado a su editor el tercer volumen de una saga cuya primera parte estaba por publicarse. ¿Podría haber imaginado la resonancia del éxito comercial que su saga lograría de manera casi inmediata? Difícil saberlo. Lo que sí sabemos es que no pudo vivir para conocerlo.

PUGNA LEGAL
Con el éxito comercial -la trilogía ha sido un imán de ventas en Noruega, Inglaterra, Estados Unidos, Suecia, Francia y España-, también han aparecido las odiosas rencillas familiares por la cuantiosa herencia. Sucede que Larsson nunca se casó con Eva Gabrielsson, quien fuera su pareja durante tres décadas. Por ese motivo, las leyes suecas sólo reconocen a su familia (su padre y su hermano) como los únicos herederos de sus bienes. Situación que Gabrielsson considera, a todas luces, injusta. Señala que para que Larsson pudiera escribir, ella había asumido los gastos de ambos con su salario de arquitecta. Erland Larsson, padre del desaparecido escritor, afirma que le ofreció a Gabrielsson un cheque en blanco y que ésta lo rechazó. Lo que Gabrielsson pretende, en realidad, es tener el control del legado literario de Larsson. ¿Cederá alguna de las partes en este litigio que lleva ya buen tiempo? Al parecer no. Añadiremos aquí otro elemento trágico (por lo menos para la legión de incondicionales lectores): habría un cuarto volumen de la saga en la computadora de Larsson que está en manos de Eva Gabrielsson. Sin embargo, ella no podría publicarlo sin la aprobación de los herederos legales de los derechos de Larsson. Tendremos que conformarnos, al menos hasta nuevo aviso, con los tres libros de esta saga que, además de las millonarias ventas, tiene adeptos confesos como Mario Vargas Llosa. La cuarta entrega seguirá siendo todo un misterio.

*Texto publicado en Correo.

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