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jueves, 27 de mayo de 2010

TEATRO: "Agosto: condado Osage" (en La Plaza ISIL)

Tres estupendas actuaciones: Martínez, Dammert y Valdez. (Foto: La Plaza ISIL)

"Agosto" (dirigida por Juan Carlos Fisher)
Escribe CARLOS M. SOTOMAYOR

La extraña y misteriosa desaparición de un hombre desencadena una incontenible crisis en el seno de una familia que bien podría ser cualquier familia. La suya, la mía, la de cualquiera. 

Destreza singular la de un mordaz y estupendo Tracy Letts, dramaturgo norteamericano que nos ofrece una desenfadada radiografía del universo filial en Agosto: condado Osage. Una obra que, a pesar de su extensión, logra secuestrar la total atención del público.

El director Juan Carlos Fisher –quien ya ha montado anteriormente una obra de Letts: Bicho– es el encargado de poner en escena, sobre las tablas del Teatro La Plaza ISIL, esta compleja obra en la que cada personaje (de los trece que aparecen) ostenta su propio drama individual. Fisher ha calibrado espléndidamente cada uno de los momentos de tensión en una pieza en la que abundan. Y para ello, entre otros aspectos, ha recurrido a un bien afiatado elenco en el que destaca, sin dudarlo, Claudia Dammert, en el papel de Violeta, la esposa del hombre que desaparece.

La trama indica que este hombre, un poeta otoñal que en su momento sorprendió con su único y celebrado poemario, ha desaparecido. Presumimos que ha huido, hastiado de su esposa, una mujer adicta a los fármacos. Y son precisamente las hijas de este matrimonio las que tendrán que enfrentar este momento difícil y traumático. El mismo que desencadena una serie de reproches y enconos guardados, situaciones grotescas e impensados secretos que salen a flote. 

Dammert se muestra notable interpretando a Violeta, una mujer que practica el destructivo arte de la honestidad brutal, de la verdad sin anestesia, de la frase venenosa y mortal. Las hijas tendrán que lidiar con ella. Las hijas que tienen cada una su propio rollo irresuelto. Bárbara (Norma Martínez) y su matrimonio en crisis (su esposo se acuesta con una alumna); Eli (Monserrat Brugué), una solterona que oculta un affaire con un primo mucho menor; y Karen (Sandra Bernasconi), una mujer que requiere aferrarse a cualquier hombre para eludir su soledad.

“Agosto: condado Osage” es una obra distinta a las anteriores de Letts. Si en Bicho, por ejemplo, nos encontrábamos con poquísimos personajes. En esta obra, el autor se ha mostrado más ambicioso en el entretejido argumental, colmándola de personajes, sin que ninguno pierda intensidad dramática. Y, sobre todo, ha logrado construir una suerte de espejo en el cual no podemos evitar sentirnos reflejados, en diversos aspectos. Si bien la trama se desarrolla en la calurosa Oklahoma, uno termina sumido en la angustiante y sofocante tensión, a pesar de nuestro frío invierno limeño.

*Se presenta en el Teatro La Plaza ISIL (LarcoMar, Miraflores)

jueves, 29 de abril de 2010

Entrevista a JUAN CARLOS FISHER sobre obra "Agosto" que se presenta en La Plaza ISIL

Juan Carlos Ficher dentro de la escenografía (Foto: CMS)

Entrevista y fotografías de CARLOS M. SOTOMAYOR

A pesar de su juventud, Juan Carlos Fisher ha trazado ya una trayectoria importante. Su talento en la dirección ha quedado demostrado en montajes como El hombre almohada, Bicho, El teniente de Inishmore, En casa/en Kabul y Las brujas de Salem, para nombrar algunos. Ahora nos presenta Agosto, una compleja pieza del dramaturgo norteamericano Tracy Letts (el mismo de Bicho). La puesta en escena, que cuenta con un gran reparto de actores, se estrena hoy en el teatro La Plaza ISIL (8:00 pm). En amena charla, Juan Carlosnos dio mayores alcances de la obra.

Tracy Letts es alguien muy conocido por ti. Hace algunos años dirigiste Bicho. Ahora nos presentas Agosto
Cuando entré en contacto con la obra, me dije: vamos a ver una obra onda Bicho. Y me encontré con una obra que superaba el texto. Claro, es otro tipo de experiencia. Bicho me interesaba por otras razones. Esta es una obra tan grande, tan poderosa, tan compleja…

Y con más personajes…
Claro, él mismo crea la obra porque dice que estaba harto de que las obras de la dramaturgia contemporánea sean obras cortas, de una hora y media, en un solo espacio y con tres actores. Algo que él mismo había hecho. Entonces, el dice: vamos a hacer lo opuesto, vamos a hacer una obra de una saga familiar, con un elenco grande, escenografía difícil. Y lo que se sentía que era el opuesto a la fórmula que funcionaba en el teatro se volvió la obra más exitosa, incluido los musicales cuando estuvo en cartelera en Broadway. Con 700 funciones. Ahora la obra se está presentando por todos lados.

Esta obra es reciente. Letts la presenta en el 2007. ¿Cómo llegaste a ella?
Yo, como sabes, me tiro todos mis ahorros –lo poco que puedo tener, pues vivo del teatro– en comprar teatro, en ir a ver obras y conocer dramaturgia contemporánea. Porque siempre digo que en el Perú hay grandes directores que tienen la capacidad de hacer los clásicos de forma excepcional. Ahora Chela (de Ferrari) va a hacer Cyrano de Bergerac, Alberto Isola va a hacer Madre coraje. Ya hay directores que hacen obras que yo no me siento en la capacidad de hacer. Por lo menos no ahora. Por eso me gusta hacer obras contemporáneas.

Bueno, ya has dado de alguna manera ese paso al hacer Las brujas de Salem. Y con un buen resultado.
Sí, efectivamente. Me mandé y fue una experiencia fascinante.

Tu predilección, sin embargo, son los textos contemporáneos…
Sí, siempre busco esos textos. Es lo que me interesa, lo que me apasiona y lo que considero que yo puedo aportar a Lima. Ese oído del teatro contemporáneo, donde los textos se entrecruzan… Y a la dramaturgia norteamericana o inglesa es fácil de acceder, porque se publica. Por ejemplo, vas al teatro y lo que venden no es el programa sino la obra, más barata que en una librería.

¿Qué te interesó de Agosto?
Busco obras que me conmuevan por encima de todo. A mí me toca todo por la sensibilidad más que por la cabeza. No soy tan racional, soy más sensible. Y por otro lado, sentía que era un montaje difícil de hacer. Y eso es lo que más me gusta, porque si no se vuelve aburrido. En esta obra no sólo había una obra muy potente sino que hay trece “personajazos”. No he encontrado en obras contemporáneas en donde todos los personajes, desde el principal hasta el más chiquito, tengan un momento, tengan una vuelta de tuerca, tengan una complejidad que sea un placer para los actores.