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lunes, 1 de setiembre de 2008

Entrevista a CAMILO FERNÁNDEZ COZMAN


Poeta, catedrático y crítico literario, Camilo Fernández Cozman ha trazado una trayectoria intelectual trepidante. Con apenas 24 años ya era profesor universitario en San Marcos y un año después publicaría su primer libro sobre la lírica de Westphalen. Ahora, con apenas 43 años de edad, es el miembro más joven de la Academia Peruana de la Lengua.

Entrevista CARLOS M. SOTOMAYOR
Fotografía de FEDERICO

¿Cómo surge tu pasión por la crítica literaria?
En primer lugar en San Marcos. Conocí a Antonio Cornejo Polar en San Marcos. Él fue mi maestro, frecuentaba su casa en la Av. Higuereta. Y allí, casi todos los sábados, un grupo de alumnos discutíamos nuestros trabajos. Y él hacía ciertas anotaciones en los márgenes de nuestros ensayos. Y, bueno, tuve un grupo de profesores notables, como Francisco Carrillo, Desiderio Blanco, Edgardo Rivera Martínez, Raúl Bueno, Marco Martos, entre otros. Estos profesores tenían una enorme cultura. Y además procedían de una manera distinta respecto del método. No trataban de encasillar el texto al método. Y trataban de adaptar más bien el método al objeto de estudio. Aprendí también el gusto por la buena prosa. Antonio Cornejo Polar me decía que un trabajo sobre poesía mal redactado era insoportable.

¿Cómo ves la crítica actual en el Perú?
Bueno, hay varios componentes que hay que considerar. En primer lugar, hay algunos creadores que miran de manera peyorativa a la crítica literaria, piensan que es un oficio vano. En realidad se trata de una especie de subdesarrollo intelectual. Porque la crítica literaria en Europa y en Estados Unidos es casi una institución. Es decir, el investigador tiene que usar su imaginación y su gran formación teórica interdisciplinaria, y ello no es fácil. Por lo tanto, para mí la crítica es una forma de expresión. Interpretar un poema e irlo creando a partir de la lectura.

Siempre te he escuchado criticar el contenidismo en la investigación literaria...
No concibo que un texto, y siempre lo digo, se deba reducir a los contenidos. Ni tampoco simplemente a la forma. Busco una interrelación entre el contenido, la forma y otros discursos, para comparar un poema con un texto filosófico o un libro de sociología, pero respetando la arquitectura del texto literario.

¿Estás al tanto de la polémica que se ha desatado hace poco por un libro de José Miguel Oviedo?
Sí, evidentemente Oviedo dice que los integrantes del grupo Narración en el ámbito latinoamericano no tienen una trascendencia como se esperaba. Bueno, en realidad hablar de gustos es algo azaroso. Yo considero que algunos autores son fundamentales. Por ejemplo, Oswaldo Reynoso me parece un autor esencial, poco valorado. Ha escrito obras, como Los eunucos inmortales, impresionantes. Sin embargo, es un autor que no es valorado. Yo creo que las historias literarias siempre van a tener problemas en lo que se refiere a ciertas omisiones. No es posible abordar con profundidad tantos autores en tan pocas páginas.

Está por salir un libro tuyo sobre Watanabe...
Watanabe era una persona con la que conversaba por teléfono con mucha asiduidad y siempre me sorprendió su humildad. Él no se consideraba un gran poeta, pero, como cuento en el libro, cuando yo hago un viaje siempre llevo los libros de Watanabe, porque me gusta nutrirme de esa poesía de una sencillez muy trabajada.

*Entrevista publicada en Correo el lunes 01/09/08.

lunes, 2 de junio de 2008

ALEJANDRO ROMUALDO in memoriam


Escribe Carlos M. Sotomayor
Fotografía: USMP

Y el silencio se hizo total. Alejandro Romualdo, insigne representante de la celebrada generación del 50 –quien desde hacía largos años había vuelto la mirada hacia adentro, en un exilio voluntario allá en su morada de la calle Ernesto Plascencia, en San Isidro–, falleció en su dormitorio la madrugada de ayer, víctima de un infarto. Sus restos han sido velados en la Casona de San Marcos.

Romualdo –quien en realidad se llamaba Alejandro Valle, hijo del conocido comediante Alex Valle– entregó a las letras peruanas una poesía importante, con grandes picos de calidad lírica. Su primer conjunto de poemas La torre de los alucinados (1949), en el que se aprecia la influencia de Rilke, le hizo merecedor, nada más y nada menos, del entonces codiciado Premio Nacional de Poesía. Romualdo se caracterizó por una incesante búsqueda creativa. La métrica del primer libro, por ejemplo, queda de lado a la hora de encarar su poemario Cámara lenta (1950). El poeta optaría en este libro por la prosa poética. El erotismo cobra protagonismo en El cuerpo que tú iluminas (1950-51) y la presencia de Vallejo se percibe en Mar de fondo (1951-52). Luego de España elemental (1952) y Poesía concreta (1952) llegaría el más arriesgado libro de Romualdo: Edición extraordinaria (1958). En este libro el poeta recurre a un estilo marcadamente prosaico, que bordea el descuido semántico. La crítica de la época resultó demoledora. Cosa curiosa, en ese libro viene su poema más conocido, el emblemático "Canto coral a Túpac Amaru que es la libertad".

Aparecerían luego una serie de libros entre los que figuran Como Dios manda (1967), Cuarto mundo (1970), El movimiento y el sueño (1971) y En la extensión de la palabra (1974). Aquí se produce un largo silencio poético hasta el 2002 en el que aparece Ni pan, ni circo, libro publicado por el INC con motivo del homenaje que le hicieran a todos los miembrios de la generación del 50.

Quienes lo conocieron lo recuerdan, además, como un talentoso caricaturista que firmaba con el apelativo de Xano. Sin embargo, desde hacía varios años su existencia se tornó ermitaña, casi no salía de su casa y entrevistarlo resultaba siendo una empresa imposible. La última presentación pública que tuvo fue el año pasado en la presentación de la revista Martín, en una velada en la que, incluso, leyó algunos poemas suyos al lado de su compañero de generación, el poeta Carlos Germán Belli.

El dato biográfico apunta su nacimiento en Trujillo, en 1926. Y ahora, el mismo dato nos dirá que partió en el 2008, como diría el poeta Quasimodo, “traspasado por un rayo de sol”. Y en seguida anocheció.

OPINIONES

CAMILO FERNÁNDEZ COZMAN
Crítico literario y poeta
"Alejandro Romualdo practicó diversos registros y experimentó con la palabra hasta límites insospechados. Hizo poesía de compromiso político en Edición extraordinaria, asumió el legado del Simbolismo francés en La torre de los alucinados, experimentó en Poesía concreta buscando un arte total. Su deceso nos deja un profundo vacío. Manejaba las metáforas con inusual maestría".

MARCO MARTOS
Poeta
"Alejandro Romualdo Valle es un poeta diferente dentro de la generación del 50. Señalado por la crítica como un escritor que privilegia los textos llamados comprometidos, adscritos a la lucha social, es también uno de losmás exquisitos líridas de nuestra tradición, de un extremado rigor formal,como puede verse en su primer libro La torre de los alucinados o en laúltima de sus producciones entregada a la imprenta, Ni pan ni circo, magnífica desde todo punto de vista, y que aguarda los comentarios quemerece".

miércoles, 19 de setiembre de 2007

LIBROS


LA INMACULADA CONCEPCIÓN de André Breton y Paul Eluard

Escrito a cuatro manos por André Breton y Paul Eluard, La Inmaculada Concepción es un poemario en prosa que congrega en sí los postulados más significativos del movimiento surrealista: la escritura automática y la presencia de imágenes oníricas.
Esta importante pieza literaria acaba de ser publicada por el Rectorado de la PUCP, en cuidada edición bilingüe, dentro de la colección El manantial oculto, que dirige Ricardo Silva-Santisteban. La traducción y el prólogo han estado a cargo del crítico y poeta Camilo Fernández Cozman. Estupenda edición que incluye además un grabado de Salvador Dalí.
Tal como lo señala Fernández Cozman en el prólogo, La Inmaculada Concepción, pergeñada por el tándem Breton-Eluard, evidencia “una pugna entre la mitificación y la desacralización, manifestación de un pensamiento crítico respecto de algunos íconos de la cultura oficial”. Un libro imprescindible, sin lugar a dudas. (CMS).