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sábado, 26 de junio de 2010

Entrevista a JULIO CÉSAR VEGA

Julio César Vega en Café miraflorino (Foto: CMS)

Cuando apareció el conjunto de relatos Cuatrogatos, uno podía advertir que se trataba de un autor dueño de un universo narrativa bastante particular. Tras ocho años de silencio editorial, Julio César Vega regresa con Adiós, Guernica (Casatomada, 2010) una estupenda novela de evidentes resonancias simbólicas.

Entrevista CARLOS M. SOTOMAYOR 

Luego de ocho años de la aparición de Cuatrogatos se publica Adiós, Guernica. Sin embargo, esta novela la vienes trabajando desde hace mucho.
Es una novela cuya estructura ya estaba desde la época de Cuatrogatos. La historia de estos dos personajes, de estas dos pobres almas, ya la tenía en los años juveniles, por así decirlo. En estos ocho años se ha ido construyendo de a pocos. A partir de ese año 2002 comencé a darle la estructura final, a alimentarla y a investigar más cosas respecto a la misma historia que está en un contexto de guerra. Y está alimentada con poetas que vivieron en contextos de guerra, como Walt Whitman, Apollinaire, Ungaretti, Alberti. Fueron los que le dieron los trazos finales. 

Si bien no puede decirse que la novela transcurra en Guernica, sí hay una referencia simbólica a esa ciudad. E, incluso, al famoso cuadro de Picasso.
En la novela, además de narrar esta historia de amor, de guerra, de liberación, de sentimientos encontrados, de personajes sumidos en los acontecimientos que van más allá de sus propias voluntades, los personajes me pedían un nivel simbólico de todos estos acontecimientos. Entonces, ya era de por sí una historia que quería ser en el fondo una apuesta política. Entonces, el simbolismo de Guernica, de la ciudad bombardeada fue adquiriendo mayor fuerza en toda la novela. Sin embargo, es como tú dices, una referencia simbólica, no es el telón de fondo de la novela. Es el simbolismo del cual me presto. Y la otra parte es el simbolismo que adquiere a través de observar y tratar de alimentarme del tono emotivo del cuadro de Picasso: esa confrontación del dolor, esas identidades perdidas, flotando dentro del cuadro de Picasso fue lo que también me alimentó para construir la novela.

La novela transcurre en dos niveles narrativos: uno real y el otro, digamos, onírico. Una especie de refugio para el joven protagonista.
Sí, cuando nació la estructura, la novela me pedía que esos dos personajes trataran de ubicarse en estos dos planos. En un plano real y un segundo plano que podría ser un plano onírico. Los personajes como los seres humanos en general necesitan un nivel de escapatoria, un refugio interior o un refugio exterior. Pero está también la otra posibilidad: de que el sitio en donde escapas, es decir, tu sueño, puede ser la pesadilla de otro.

Como sucede con el personaje de la chica llamada Tristeza…
Claro, porque es allí donde se vincula el personaje principal con el otro personaje que está al otro lado del espejo. Y que es Tristeza. Y hay una especie de vinculación, de canales, de puentes entre los dos mundos, que van a configurar toda la estructura narrativa. 

El padre resulta siendo un personaje importante. Sobre todo por las cartas que le dirige al hijo.
El personaje del padre es clave. Porque él viene a ser algo así como una voz de reflexión frente a los grandes conflictos que pueden surgir en la mente de los personajes. Porque además, como tú sabes, está narrado en primera persona. Entonces, cómo poderle dar una voz de reflexión mayor. Y es a través de este mundo paralelo en el cual el personaje del padre asume la voz no sólo de un poeta, como lo es él, en las cartas, sino que esa voz es la voz por la cual se pueden comunicar Walt Whitman, Rafael Alberti o todos los demás poetas que de alguna manera vivieron dentro de un conflicto, que estuvieron en medio del horror. Y la voz que estos poetas asumen a través de la voz del padre es una voz de reflexión muy profundo de lo que significa el conflicto de los hombres. 

Una de las características de este libro (que también se podía ver en el anterior) es el tono lírico. Pienso, por ejemplo, en la escena de la traición, en la que el protagonista empujado por el miedo se vuelve un delator.
El tono de la novela es lo que más me costó, porque allí hay mucho trabajo que pulir. Fueron casi ocho años de pulirla, de cambiar una palabra, de intentar darle ese tono, ese ritmo. Encontrar la voz del personaje. Y esa tenía que ser una voz lírica. En la escena que mencionas el personaje es ganado por el propio acontecimiento. Y le gana el miedo. Entonces, cómo narrar esa traición a tus propios congéneres. Y era comunicarlo a través de un yo interior que pudiera traslucir esa especie de dolor. Y ese dolor no es nada grato, es un dolor a través del miedo que se apodera de él.

domingo, 23 de agosto de 2009

Entrevista a CARLOS CALDERÓN FAJARDO


Carlos Calderón Fajardo prefiere mantenerse al margen de aquellos que lo catalogan de escritor fantasma como lo hizo en los 70 el crítico alemán Wolfgang Luchting, huraño, outsider, o de culto la peor de todas, según me confiesa. Lo que sí resulta una verdad ineludible es que ha logrado edificar una sólida e importante obra literaria que le ha granjeado no sólo el reconocimiento crítico sino, además, una nada deleznable legión de lectores, entre los que se cuentan muchos autores jóvenes. A manera de celebración por sus cuatro décadas de autor, acaba de aparecer Antología íntima (Casatomada editores, 2009), que reúne su narrativa breve desde el año 1969.

Entrevista CARLOS M. SOTOMAYOR
Fotografía de VÍCTOR VÁSQUEZ

¿Qué siente un autor al revisar toda su obra cuentística para una antología?
Tenía miedo, pues hacía 30 o 40 años que no había leído la mayoría de mis cuentos. Como sabes, la mayoría de escritores escribimos un libro y no volvemos a leerlo nunca más, salvo que haya una reedición. Yo temía que mis cuentos, sobre todo los primeros, podrían haber envejecido. Sin embargo, pienso que no ha sido así.

¿Qué conclusiones sacas al revisar tu obra cronológicamente?
En mi primera etapa cuentística, a pesar de que habían ya relatos fantásticos, predominaba una línea realista-urbana, incluso de preocupación social (que no ha dejado de estar presente en mi literatura. Allí está la novela El huevo de la iguana). Y luego he visto como, a lo largo de los años, sin cambiar fundamentalmente lo que soy como autor, me he encontrado con cuentos, desde Historias de verdugos, donde alcanzo mi personalidad. Y que llegan a su mejor momento en el libro Playas.

En el prefacio señalas que la literatura permite acceder a ciertos sectores de la realidad que de otra manera no se podrían conocer...
Sí, hay muy buenas crónicas, desde Kapuscinski hasta Jaime Bedoya, por decirte algunos nombres. Otros textos pueden ser de carácter sociológico e, inclusive, histórico. Pero todo eso no es literatura: es periodismo, es sociología, es historia. La literatura es ficción, es mentira, es un arte estético creado para generar placer en la persona que la lee. Y curiosamente, con esa mentira, con esa cosa que no es verdad, logra vislumbrar aspectos de la realidad que las otras disciplinas no logran. Y eso está desde Dostoievski. Él se adelanta a Freud y a todo el mundo al descubrir mundos del inconsciente, de la vida interna.

Tu literatura ostenta diversos registros...
Sí, fantástica, policial, gótica, realista. Pero el que cuenta siempre es el mismo, y siempre es un peruano el personaje central. La novela puede suceder en la India, pero el personaje es siempre peruano.

¿Y a qué responde eso?
Responde a cosas que para algunos escritores es importartante y para otros no. Por ejemplo, tú leer a Shakespeare, y en sus obras no lo encuentras en ningún lado. Shakespeare desaparece. Pero en mi caso, sí. Yo, como la mayor parte de nosotros, no vamos a dejar, hagamos lo que hagamos, de ser peruanos. Porque nuestra socialización básica, nuestras primeras experiencias de pequeños, nuestro lenguaje, se ha formado como peruanos. Tenemos una identidad que nos marca, y que nos diferencia, por ejemplo, de los argentinos, los chilenos, los colombianos…


Al revisar tu obra, uno advierte que el mar es muy importante para ti.
Sí, es cierto. A pesar de que, en primer lugar, nací en Juliaca y viví allí hasta los dos años. Y cuando voy a la Sierra me siento muy contento. Mis ancestros son andinos. Pero yo siento que mi lugar en el mundo son las playas de la costa del Perú. Tengo un libro de cuentos que se llama El hombre que mira el mar. Y siento que soy yo.

Otra característica es la presencia de lo metaliterario.
Eso tiene que ver con la idea, que yo siempre he considerado, que la lectura es una gran vivencia. Algunos consideran que las cosas reales que uno hace son únicamente vivencias y no las cosas que uno lee; yo no pienso así. Pienso que las lecturas tienen una fuerza tan grande como tener un perro, conocer un amigo o visitar una ciudad. Hay cosas que marcan y un libro te puede marcar. Y cuando uno es escritor, como tú o como yo, se vive rodeado de libros. Nuestros mejores amigos son escritores. Leemos mucho. Nuestro imaginario está muy relacionado a contextos escritos. Los jóvenes de ahora están más conectados con los juegos de video, con el internet, con el anime japonés.

Novela sobre Sara Hellen
Se va a presentar prontouna reedición de tu novela sobre Sara Hellen.
Sí, hubo la famosa cuestión de la resurrección de Sara Hellen en 1993. Y se hizo el gran chongo en el Perú. Y en esa época frecuentaba mucho a un grupo de jóvenes escritores en donde estaban Pepe Donayre, Iván Thays y Ricardo Sumalavia. Y entre los cuatro decidimos escribir cada uno una parte de una novela de 200 páginas. Y yo iba a escribir el viaje de Sara Hellen desde Inglaterra hasta acá. Pero a la hora de entregar las partes, el único que cumplió fui yo. Y Ricardo Sumalavia la publicó en una edición limitada. Y ahora ha salido, corregida y aumentada.

*Entrevista publicada en Correo el domingo 23/09/09. (Versión más completa)

lunes, 3 de agosto de 2009

CARLOS CALDERÓN FAJARDO presenta Antología íntima


Hoy es un día de celebraciones. Mi admirado amigo Carlos Calderón Fajardo celebra nada menos que cuatro décadas de trayectoria literaria. Cuatro décadas de intensa actividad creativa que ha dado como resultado una obra narrativa de innegable valía. Y las celebra presentando un libro que reúne una serie de relatos que abarcan esos cuarenta años. El libro, publicado por Gabriel Rimachi Sialer bajo su sello Casatomada, se titula Antología íntima y la selección ha sido realizada por el mismo autor. La presentación se llevará a cabo a las 7:00 p.m., en el auditorio del Centro Cultural de España (Natalio Sánchez 181, Lima). Los comentarios estarán a cargo de Rodolfo Hinostroza y José Donayre.

jueves, 26 de febrero de 2009

Entrevista a SIU KAM WEN


Considerado un autor de culto, Siu Kam Wen se encuentra en Lima para presentar la reedición de su ópera prima El tramo final (Ed. Casatomada, 2009) y su última novela La vida no es una tómbola (Fondo editorial de la UNMSM, 2009).

Entrevista CARLOS M. SOTOMAYOR
Fotografía de GISELLA SAN MIGUEL

Usted empieza a escribir literatura de manera precoz, desde que era un niño…
Sí, pero en chino, no en castellano. Empecé a escribir en castellano recién cuando había cumplido 29 años.

¿Qué lo hizo tomaresa determinación?
Me di cuenta de que si yo escribía en chino no tendría mucho público. Y estando en el Perú, creo que uno debe de hacer el intento para escribir para un público local.

Ahora que se reedita su primer libro, El tramo final, ¿qué recuerda de aquella época?
Fue una época bastante movida, porque fueron los años de Velasco. La economía estaba mal, y yo estudiaba Contabilidad en San Marcos de noche. Pero un día pasé por el pabellón de Letras y vi un afiche que anunciaba un concurso de cuentos. Entonces, regresé a casa y empecé a escribir el primer cuento del libro, "El deterioro".

Los cuentos son sobre lacolonia china en el Perú...
Yo creo que hice una elección bastante apropiada, porque yo antes de escribir ese primer cuento ("El deterioro"), había hecho unos intentos de escritura. Trataba de imitar a Borges y escribía cuentos fantásticos, pero no me salía nada. Hasta que un día leí una novela de Isaac Goldemberg. Entonces pensé: si a mí, como un extranjero, me interesaba leer sobre los judíos, ¿por qué no puedo escribir sobre los chinos y tener lectores peruanos?

También presentará en Lima su más reciente novela, La vida no es una tómbola. ¿Es el más autobiográfico de sus libros?
Sí, es lo más autobiográfico que he escrito. Hay tres personajes principales en la novela: uno es Héctor, otro es el tío Elías y la otra es una chica llamada Maggie. El personaje Héctor está basado en mi experiencia.

Y es el mismo Héctor del cuento "El deterioro"…
Exactamente. Porque me dije: para qué me voy a inventar otro nombre y otras situaciones si todo el mundo va a saber que está basada en mí (risas).

¿Cómo es su relacióncon el Perú?
Salvo La estatua en el jardín, que transcurre en París, todos mis libros están ambientados en el Perú. Por ejemplo, hace poco escribí una novela basada en un hecho ocurrido en Hawai, sin embargo, no pude escribir ese libro ambientándolo en Hawái, sino que tuve que reubicar la acción en el Perú de los años setenta. No sé si llamarlo nostalgia.

¿Se considera peruano?
Ese es un tema que yo siempre eludo (risas). Por nacionalidad yo soy norteamericano, por nacimiento soy chino, pero por afecto soy peruano. Mira, como individuo me pueden calificar como chino, o como chino nacionalizado norteamericano, pero como escritor, yo me considero un escritor peruano.

*Entrevista publicada en Correo hoy jueves 26/02/09.