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domingo, 28 de diciembre de 2008

Entrevista a JORGE PIMENTEL


Publicado originalmente en 1973, Ave soul de Jorge Pimentel levanta vuelo nuevamente en una reedición de lujo –urdida por Doble Príncipe Ediciones– que incluye poemas de la época que no aparecieron en la primera edición, fotografías, manuscritos y algunas de las cartas enviadas por el autor de Los detectives salvajes.

Entrevista CARLOS M. SOTOMAYOR
Fotografía de PÁVEL UGAZ

Ave soul se edita en España en 1973, ¿qué recuerdas de esa época?
Bueno, para publicarlo tuve que presentarlo, oh, cosa inaudita, al Ministerio de Información y Turismo, Dirección General de Cultura Popular. En plena época de Franco. Primero debías llevar tu manuscrito y luego te decían que no había ningún inconveniente para que lo editen. Y recién cuando te daban esa aprobación tú ibas a la imprenta. Era algo de locos. E, incluso, no fue para publicarlo en España sino para exportarlo.

¿Ser poeta revestía peligro?
La poesía es un peligro; pero es un peligro para seres atemorizados. La poesía es un peligro para seres que fungen de censores. Y la poesía es peligrosa porque es clara, es diáfana. Y es peligrosa porque la poesía nunca miente.

Luego regresas al Perú…
Ya con el libro en las manos, repartí ejemplares a amigos en Madrid, en Barcelona. Y luego regresé a Lima en barco con ochenta ejemplares, que repartí entre amigos. Es que un libro de poemas es como una botella lanzada al mar; el que la encuentre será siempre genial.

Y uno de los que la encontró fue Roberto Bolaño…
Yo debo haber dejado algunos ejemplares con algún poeta infrarrealista en el puerto de Barcelona. Éste lo llevó a México y allí lo debe haber encontrado Roberto. Y a partir de 1976, cuando se relanza Hora zero, nos comunicamos por carta. Hemos tenido una comunicación epistolar que ha durado varios años.

¿Cómo concebiste Ave soul?
Hora zero planteaba tener una mirada de poesía hacia el otro, pensar en el otro. Hora zero dinamita el cuarto del poeta y se instala en la calle. Y esa mirada hacia el otro te inunda de poesía, te abre más puertas para escribir. Entonces, con esas premisas escribí Ave soul. Ahí tienes "La balada de la madre", "El lamento del sargento de aguas verdes".

¿Cómo ves a la distancia tu poemario?
Lo importante de Ave soul es que el lenguaje es plenamente vigente, como dice Roberto Bolaño. No ha envejecido ni un ápice. Ha soportado el tiempo. Eso es lo hermoso. Además el libro tiene poemas que están en un montón de antologías. Creo que es uno de los libros que tienen más poemas antologados.

Ave soul se volvió inubicable desde hace muchos años, ¿nunca pensaste reeditarlo?
No, porque siempre estoy pensando en el libro que voy a escribir. Y ahora tengo cuatro libros inéditos ya terminados. Me siento una persona en bonanza, y me siento tranquilo porque tengo oro guardado, que son mis cuatro libros inéditos. Y eso me da tranquilidad para seguir escribiendo.

*Entrevista publicada en Correo.

lunes, 5 de noviembre de 2007

JUAN GONZALO ROSE en El dominical


De Juan Gonzalo Rose sólo conocía aquella fama de bebedor impenitente y de gran poeta. No lo había leído. Quizás porque sus libros resultaban, por aquella época, inubicables en librerías; aunque en realidad su poesía siempre estuvo muy cerca. Lo primero que leí de él fue quizás lo último que escribió –y que se publicó muchos años después de su muerte–: Las nuevas comarcas. Y lo leí gracias a Guillermo Thorndike quien me obsequió un ejemplar de aquel poemario póstumo. Acababa de salir de imprenta (abril del 2002) gracias a una acertadísima iniciativa de Germán Carnero Roqué, por ese entonces director de la filial peruana del Fondo de Cultura Económica. Las nuevas comarcas se publicó en una bonita edición que incluía un prólogo de Mario Vargas Llosa (escrito especialmente para ese libro y que fue entregado junto con los poemas por la hermana de Rose) y unas ilustraciones de Fernando de Szyszlo (realizadas también especialmente para el libro, pues así era el deseo de Rose).
Inquieto por la lectura, le comenté a mi padre mi interés por conseguirme su poesía anterior. Y él, luego de dar un vistazo a uno de los anaqueles de su biblioteca, extrajo un libro que inmediatamente me cedió: Camino real (Voz de orden editores, 1980), un libro que comprende varios de los poemarios que publicara Juan Gonzalo Rose. Así, ambos libros reubican ahora en mi biblioteca personal. Y ahora los he vuelto a revisar motivado por la última edición de El dominical, que dirige Alonso Rabí, que trae un especial dedicado a Rose. Aparecen textos firmados por Ricardo González Vigil, Diego Otero, May Rivas de la Vega; además de breves pero intensos testimonios personales de Balo Sánchez León, Jorge Pimentel, Rocío Silva Santisteban e Hildebrabdo Pérez. Y una reveladora entrevista a la hermana del poeta realizada por Kike Sánchez Hernani. De colección.


*Carátula del libro Las nuevas comarcas (FCE, 2002)