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domingo, 27 de junio de 2010

BLOC DE NOTAS (de Carlos Calderón Fajardo)

Premio Nobel portugués José Saramago (Foto: Internet)

José Saramago: El largo viaje de un elefante
Escribe CARLOS CALDERÓN FAJARDO

Obra y vida en Saramago equivalen al viaje de un fascinante paquidermo. En el último de sus libros El viaje del elefante (2009) narra las tribulaciones de un viejo elefante en exhibición que se desplaza de Lisboa a Viena. Leerlo nos produce la sensación que Saramago nos cuenta metafóricamente su autobiografía, una novela sobre una Europa en crisis de civilización y escrita por un europeo perturbador. Se sintió íbero más que portugués, diría de la Iberia progresista y de izquierda. 

Escribió 30 libros. Lo más importante de su obra creada luego de los 60 años por un escribiente que decidió no rendirse, con una creatividad que la edad no menguó. El largo viaje empieza con la extraordinaria novela histórica Memorial del convento (1982). En El evangelio según Jesucristo (1992) El novelista nos pinta un Cristo en su virginidad, a María Magdalena utilizada por Dios para extender su dominio sobre el mundo. Saramago es un elefante ateo, irreverente. Esta novela polémica lo saca de Portugal. Afinca en Lanzarote, Canarias. Anti-religiosa es Cain (2909), humorística versión del asesinato de Abel. Este mamut irreverente señala que la Biblia es un “manual de malas costumbres”. Crítico de la dictadura de Salazar en Portugal, del presidente italiano Berlusconi, y de la política israelí en territorios palestinos ocupados. Anciano Quijote rojo, parecía decirnos que la vida sin rebeldía es un desierto. Su novela Ensayo sobre la ceguera. (1995) de 500 páginas, es relato frenético, apocalíptico surrealista. Alguien se queda ciego ante un semáforo en rojo. En una epidemia de “ceguera blanca”, todos los habitantes de una ciudad enceguecen. Saramago, es de los narradores hispanos el más próximo a la filosofía. En su novela La Caverna (1988) recrea magistralmente el mito de la caverna de Platón.; los diálogos son excelentes y Cipriano un personaje inolvidable. ¿Qué recomienda leer Saramago? El año de la muerte de Ricardo Reis. “Es de mis libros el que más me gusta, libro sobre la soledad en un tiempo triste”.

El viaje del elefante escrita a los 85 años es una novela río sin puntuación. Saramago, iconoclasta lusitano, escritor incomprendido por muchos, caminó pleno de humor, parodia, rebelión y sabiduría hasta llegar al cementerio de los elefantes donde la pluma reposa y calla, por fin en paz. Dios lo juzgará. Nosotros perdonamos al escritor. Fue probablemente al más humano de los mastodontes.

*Artículo publicado en Caretas.

domingo, 25 de octubre de 2009

Entrevista a JOSÉ ANTONIO BRAVO


José Antonio Bravo obtuvo, con Barrio de broncas, el Premio Nacional de Novela; sin embargo, desde hace varios años ha sido seducido por la historia. Cuando la gloria agoniza y La quimera del éxtasis son dos irrefutables evidencias de sus actuales horizontes creativos. Machipharo (Fondo Editorial de la U. Inca Garcilaso de la Vega), siempre dentro de los linderos del ensayo novelado, combina el suspenso de la trama con el rigor del dato histórico. En esta charla, Bravo nos revela pormenores sobre la escritura de este libro.

Entrevista CARLOS M. SOTOMAYOR
Fotografía de PÁVEL UGAZ

Tú has señalado que tus libros son ensayos novelados...
José Antonio Bravo: Claro, en mi caso yo hago ensayo novelado. El ensayo novelado es una modalidad de la narrativa que generalmente se apoya en la historia, pero que procura establecer ciertos patrones verosímiles (que viene a ser la invención), ciertos patrones de la verdad (que es el discurso de la realidad). La novela histórica y la historia novelada no llevan bibliografía, el ensayo novelado debe llevar bibliografía. Hay que colocar allí, por ejemplo, qué fuentes han servido para el uso del vocabulario.

Requiere mayor rigurosidad formal...
Mira, Umberto Eco, que es un maestro a seguir en este tipo de trabajo, pone hasta apostillas, que tienen que ver con el ensayo novelado. ¿Y las apostillas qué son? Son notas aclaratorias. Hay un personaje que se llama Sgorg, que es un monje ciego que aparece en El nombre de la rosa, y que cuida la biblioteca. Entonces, Eco en sus apostillas dice que ese personaje no es otro que Borges. Es un homenaje a él.

¿Cómo surge Machipharo?
La novela tiene dos vertientes: una tiene que ver con Antonio de León Pinelo que escribió una crónica muy grande de mil páginas en donde demuestra que el Paraíso sí estuvo en América. Y que además la fruta no fue la manzana, sino el plátano. Pero claro, nadie lee mil páginas de crónicas, porque es sintaxis compleja. Y por otro lado, la Biblia, que habla de cuatro ríos del Paraíso.

Quien te sugiere escribir esta historia fue José Saramago, ¿verdad?
Sí, sucede que yo hablé de Antonio de León Pinelo en un Encuentro de escritores que hubo en Oporto. Y tuve la suerte de ser el primero en hablar en una mesa en la que estaba José Saramago y Jorge Couto. Y cuando le tocó hablar a Saramago, me miró y me dijo: "León Pinelo, el Paraíso en el nuevo mundo. Bravo, tiene ahí una novela". Pero en ese momento no agarré el disparo, me di cuenta dos o tres años después.

¿Cuánto tiempo te demandó escribir el libro? Uno encuentra en él mucha información, incluso gastronómica...
Claro, mira, casi 30 años. Porque esto no viene solo. Viene porque antes escribí Cuando la gloria agoniza y La quimera y el éxtasis. Esto es parte de un paquete grande. Después de éste va a venir La monja alférez y después Los caballeros de la capa.

¿Qué te seduce de aquella época, del siglo XVI?
La cólera. A mí me dio cólera, uno, que Ricardo Palma no hubiera escrito una novela; escribió tradiciones. Dos, que Ricardo Palma dijera que sí había escrito una novela llamada Los marañones y que los chilenos la quemaron en la guerra con Chile. Y bueno, yo he estudiado eso bastante y me parece que es una mentira de Ricardo Palma. Pero bueno, era bonito decir que la había escrito. Y tres, que teniendo tanto material con las crónicas e, inclusive, con las Tradiciones de Ricardo Palma, no surgiera como movimiento perfecto para el Perú la aparición de novelistas históricos. Entonces, reinventar la historia, es decir, la verdad pasada, para mí es un juego, una diversión.

*Entrevista publicada en Correo el domingo 25/10/09.