Mostrando las entradas con la etiqueta teatro. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta teatro. Mostrar todas las entradas

domingo, 25 de abril de 2010

TEATRO: "La noche árabe" (ICPNA de Miraflores)

Compleja puesta en escena. (Foto: ICPNA)

La noche árabe
Escribe CARLOS M. SOTOMAYOR

El calor agobia. Y en uno de los edificios, allá arriba, en los últimos pisos, el agua se ha cortado de pronto. En ese mismo momento, en el piso siete –apartamento 732–, una mujer yace sobre un sofá en un profundo y perturbador sueño. La mujer responde al nombre de Francisca y la aqueja un raro mal: sus recuerdos parecen desvanecerse una vez que abandona la vigilia. Así nos lo cuenta Fátima, la chica árabe que vive con ella. Francisca trabaja en un laboratorio y cada vez que regresa a casa cae rendida. Y duerme, duerme sin que nadie la pueda sacar de aquel trance. Y cuando despierta, no recuerda nada de lo que ha hecho en las últimas horas. Lo olvida todo.

La trama resulta envolvente. Roland Schimmelpfenning, brillante dramaturgo perteneciente a la nueva generación de autores germanos, ha urdido una pieza compleja y, al mismo tiempo, seductora. La noche árabe se desliza entre la realidad y la fantasía. Imágenes oníricas se agolpan en aquel concierto polifónico en donde los personajes evidencian sus propios dramas personales. Sus caminos se cruzarán con el de Francisca. O mejor dicho, con el sueño de ella, un sueño que parece trasponer los linderos de la razón: uno de los personajes, por ejemplo, aparece metido en una botella casi vacía de coñac. Otro, por su parte, terminará en medio de un gran desierto.

La noche árabe se puso en escena hace un par de años, bajo la acertada dirección de Jorge Villanueva. Ahora se ha reestrenado, con el mismo reparto, en el auditorio del Instituto Cultural Peruano Norteamericano (ICPNA), en una breve temporada que va, de jueves a domingo (8pm), hasta el 9 de mayo. Se trata de una lograda puesta en escena en la que, entre otros aspectos, resalta el estupendo trabajo escenográfico diseñado por Marcello Rivera. El despliegue actoral resulta parejo. Aunque destaca Kareen Spano, brillante en su papel de Francisca sobre todo cuando relata en medio del sueño el haber sido secuestrada por un jeque y la represalia, con maldición incluida, de una de sus esposas. Lo mismo se puede decir de Marcello Rivera, quien interpreta a Kalil, el novio de Fátima. Elsa Olivero, Juan Carlos Morón y Diego Lombardi completan el afiatado elenco.

Se trata de una obra que te atrapa, sin lugar a dudas. Moviliza en el interior del espectador sensaciones diversas: encandila y subyuga. No otorga respiro. Uno casi puede percibir el calor agobiante, el delirio martillando nuestras mentes, la gota de sudor que se desliza por la frente… el ensordecedor sonido del agua que, desde el interior de las paredes, parece envolverlo todo. Absolutamente todo.

*Publicado el viernes en Expreso.

sábado, 27 de marzo de 2010

TEATRO: "Cocina y zona de servicio" (En la Plaza ISIL)

Sergio Galliani, Pablo Saldarriaga y Miguel Iza (Foto: La Plaza ISIL)

Escribe CARLOS M. SOTOMAYOR

Una cena puede resultar siendo, dentro del repertorio de las convenciones sociales, un espacio idóneo para el libre ejercicio de la careta, para el elegante arte de la simulación. Todos, o casi todos, parecen eximidos de mostrarse tal cual frente a los demás.

Y es precisamente dentro del marco de una de estas reuniones de camaradería que se desarrolla la trama de Cocina y zona de servicio, estupenda pieza de los dramaturgos franceses Agnes Jaoui y Jean-Pierre Bacri, que la talentosa directora Marisol Palacios ha montado en el Teatro La Plaza ISIL.

Un grupo de amigos se vuelve a encontrar, tras largos diez años, en la casa de una aparentemente feliz y realizada pareja de esposos: Javier y Martina. Ellos han invitado a Freddy (hermano de Martina), Jorge (quien desde hace un par de meses vive con ellos, alojado en el sofá) y a una pareja conformada por Carla y un exitoso hombre de televisión de quien todos hablan y al que, por cierto, nunca se le ve. Y no se le ve precisamente porque lejos de querer mostrarnos lo que acontece en la sala, los autores nos develan aquello que ocurre, tras bambalinas, en la cocina.


Allí, en aquel espacio doméstico, se llevarán a cabo una serie de divertidas situaciones que le insuflarán al montaje gran ritmo escénico. Los autores han concebido, así, una obra que derrocha un hilarante e inteligente humor negro. A pesar de ello, de las risas que estallan entre las butacas, el espectador diligente advertirá, que detrás de todo eso se encuentran los dramas personales de cada uno de los personajes. Además, como suele suceder con las buenas obras, le resultará inevitable confrontarse con su propia experiencia vital.

Las actuaciones resultan convincentes. Miguel Iza acierta en su interpretación de Jorge, un irónico y amargado escritor que no supera, en realidad, un antiguo amor. Sergio Galliani (Javier) sigue demostrando sus grandes dotes para el humor y para variar de registro en cada personaje. En este caso en su rol de abnegado e inocente marido. Pablo Saldarriaga (Freddy), Montserrat Brugué (Martina) y Wendy Vásquez (Carla) no desentonan en esta correcta puesta en escena de Marisol Palacios. Sin duda, una obra que vale la pena ver. Si no sale de Lima en Semana Santa, asistir a La Plaza ISIL se convierte en una inmejorable opción en la búsqueda de un momento de diversión.

*Publicado en Expreso.

lunes, 28 de abril de 2008

TEATRO: El teniente de Inishmore


Escribe CARLOS M. SOTOMAYOR
Fotografía de PÁVEL UGAZ

No es necesario darle cabida al pesimismo para darse cuenta que, en este mundo descarrilado en el que moramos, la vida parece valer nada. El dramaturgo anglo-irlandés Martin McDonagh es consciente de aquello y ha pergeñado así una obra de teatro que, muy a su estilo directo y descarnado, indaga sobre el sinsentido de la violencia.

McDonagh no es un desconocido en estas latitudes. En el 2006 el joven director Juan Carlos Fisher evidenció las dimensiones de su talento al poner en escena una de las obras de este peculiar dramaturgo: El hombre almohada. Dicho montaje fue celebrado como uno de los mejores del año y su director ungido como la gran revelación. Ahora Fisher –quien luego haría la desquiciante Bicho de Tracy Letts– retoma su idilio creativo con este autor para poner en escena, en el teatro La Plaza ISIL, El teniente de Inishmore.

“Conversando con Rómulo (Assereto) –quien ha participado en los tres proyectos–, le decía: esta es nuestra trilogía de la sangre. En El hombre almohada la violencia era sugerida; Bicho era una historia sicótica, agresiva, apasionada; y en este caso es el sinsentido de la violencia”, señala Fisher.

La trama de El teniente de Inishmore gira en torno a Padriac (interpretado por Rodrigo Patiño), un despiadado soldado del Ejército Nacional por la Liberación de Irlanda, quien regresa a Inishmore movido por una irrefrenable sed de venganza. A él no le importarán, en absoluto, las personas que deba aniquilar en su búsqueda por dilucidar la muerte de su ser más querido: su gato Tomasín.

El reparto luce a los reconocidos actores Alfonso Santistevan y Mario Velásquez. Además de los jóvenes Gisela Ponce de León, Rómulo Assereto, Daniel Neuman, Gerardo García y Lazlo Kovacs. Se trata de una puesta en escena que, como las anteriores, no otorga respiro al espectador. “Es como poner de alguna manera a Quentin Tarantino sobre el escenario para decir: ¿tiene sentido este horror? –apunta Fisher–. Y creo que viviendo en una época como en la que vivimos no puede ser más actual”. Basta un breve vistazo a los noticiarios para colegir tal afirmación.