viernes, 16 de marzo de 2007

Entrevista a JUAN CLAUDIO LECHIN


La novela La gula del picaflor (Alfaguara) del escritor boliviano Juan Claudio Lechín, es, además de una apasionante sucesión de historias de seducción, una invitación ineludible a indagar sobre el amor y el erotismo. A continuación la versión completa de la entrevista al autor; una versión editada apareció el martes 13 en el diario Correo.

En La gula del picaflor utilizas recursos de la novela picaresca española. ¿Tributo a Cervantes?
No necesariamente, aunque es una vieja tradición que sigue transitando bajo nuestra piel de manera natural. Lo que sucede es que la seducción tiene mucho de acto bufo y otro tanto de tragedia, de tal manera que una verdadera historia de seducción es una tragicomedia, y por ello había la necesidad de escribirla así, con su dosis de humor y de desenlaces tortuosos.

En la novela la tragedia está muy presente. ¿De alguna manera puede decirse que lo trágico va unido siempre con los impulsos del seductor?
No siempre. El gran seductor es el que termina las relaciones sin causar daño y más bien deja una memoria cariñosa, cuando no amorosa, en la mujer. El principiante, en cambio, o el que anida odios contra las mujeres o deseos de venganza, si produce desenlaces fatales e indeseados. O sea por un lado puede ser inexperiencia, pero por el otro cuentas pendientes.

¿El mérito del seductor va en proporción a la dificultad de la seducción?
Si, en el proceso de conquista el mérito del seductor son los subterfugios a los que debe recurrir para conquistar una mujer, pero como dijimos antes, su verdadero mérito es el abandono sin deudas y sin rencores. Es verdad que el tamaño de la dificultad lo obliga a mayores argucias y en ello se mide la empresa del seductor, pero el final, el desenlace es igualmente importante, yo diría que aún más.

¿Hay en el seductor una necesidad de narrar sus proezas?
En general todos los hombres cuando nos reunimos alrededor de una taza de café o una cerveza narramos nuestras proezas, la mayor parte de ellas inventadas o mezcladas parcialmente con la realidad. También se narran como ciertos los deseos insatisfechos, pero es un viejo género oral iberoamericano esto de narrar proezas amorosas. Sin embargo, hay los que por vía de estas narraciones mancillan el honor de las mujeres, y ahí estamos en presencia del clásico Tenorio, que con su patanería esconde un temor atávico o un odio a la mujer.

Viviste en Lima ¿Cuál es tu relación con la literatura peruana?
Leí mucha literatura peruana sobre todo en mi adolescencia, leí Bryce, Vargas Llosa por supuesto, la poesía de Pablo Guevara, luego a Cisneros. Sin duda quedé fascinado con Watanabe, Arguedas en toda su extensión, y mi admiración permanente a mi querido amigo y extraordinario escritor injustamente reelegado, Manuel Scorza. Aprecio mucho la escritura de Jorge Eduardo Benavides, Iván Thays y Alonso Cueto. Y por supuesto la abundante y fundamental literatura colonial, desde los cronistas españoles que escribieron acerca del Perú como Cieza de León hasta Ricardo Palma.

A Lima llegaron noticias de que había entrado en una huelga de hambre como protesta contra la decisión de Evo Morales de modificar arbitrariamente los mecanismos legales de reforma constitucional. ¿Consideras que en la acción es donde un escritor debe asumir su compromiso político y no a través de su literatura?
La literatura es la narración de los arquetipos humanos, su profundización. Construye universos para recrear las miserias y grandezas de los hombres. Como ciudadano, el literato tiene la libertad de expresarse políticamente como cualquier otro ciudadano y es en esa condición, paraliteraria que entré en 14 días de huelga de hambre contra el creciente avasallamiento de leyes y derechos humanos que está haciendo el gobierno de Evo Morales. Pero yo no ligaría necesariamente a la literatura con ningún compromiso político. La literatura tiene compromiso con la disciplina humana más trascendental, la más duradera que es la propia literatura. Nada de la creación humana ha trascendido tantos siglos como la Iliada o la Odisea, la presencia actualísima de Shakespeare, cuatro siglos más tarde corrobora esta duración de las letras. Sin mencionar tantos otros como el Collar de la paloma de Ibn Hazm, publicada en el siglo IX, reeditada en el 2003 y con la edición agotada ese mismo año.

lunes, 12 de marzo de 2007

TEATRO: Sueño de una noche de verano


Pesadilla de verano

Nadie –salvo algún dramaturgo peruano de irascible ego– podría defender aquella tesis que torna intocable cualquier texto entendido como clásico de la dramaturgia universal. Sin embargo, la versión perpetrada por Rocío Tovar de Sueño de una noche de verano podría entenderse, más que como una mirada personal de la directora, como un flagrante agravio.
Nadie le reclama por los arrebatos de audacia frente al texto de Shakespeare. Lo lamentable es que aquellos arrebatos terminan estrellándose ante la ausencia de una propuesta original y solvente. Tovar reduce la pieza del dramaturgo inglés a una comedia erótica, que no es mala la idea, pero rebaja la puesta con una sucesión de gags que fluctúan entre la poca elaboración y lo burdo. A su favor diremos que logra en el público su cometido; risa fácil, dirían algunos.
La parte de la compañía de actores, sobre todo con su representación ante la corte, resulta plana, salvo cuando estos personajes se reparten los roles de su pequeño montaje. Aquí Rómulo Assereto se luce en el papel del inquieto Bottom. Y si de actuaciones se trata, destaca también Pierina Pirota (que interpreta a Helena y a una de las hadas de Titania) por su facilidad y dominio de la comedia. Los demás, apenas cumplen.
Luego del descomunal éxito de Perú Jaja, Tovar creyó haber encontrado la fórmula del éxito. Y, claro, los números le dan la razón: sus siguientes montajes repitieron el plato respecto a la taquilla. La calidad de las propuestas, sin embargo, decayó ostensiblemente, como lo demuestra la forzada Perú Jaja 2 y este último trabajo.
Sueño de una noche de verano, en la versión de Tovar, resulta ideal para los urgidos de evasión (que en nuestro país son muchos): una velada en la que no se le exigirá pensar, sólo reírse. Y como complemento, ideal la fast food. Provecho.

domingo, 11 de marzo de 2007

Entrevista a José Carlos Ballón (Fondo Editorial UNMSM)

Tras un mes de vacaciones (que incluyó la actualización de este humilde blog), aprovecho para colgar a continuación una muy interesante entrevista al director del Fondo Editorial de la UNMSM, el filósofo José Carlos Ballón. Se trata de la versión completa, pues la editada ya se publicó en el diario Correo hace algunas semanas.

¿En dónde radica la importancia de la labor editorial de una universidad?
Las publicaciones del Fondo Editorial son apenas el último eslabón de una inmensa cadena de investigación cotidiana y de producción sistemática de nuevos conocimientos que realiza la Universidad de San Marcos en sus 41 institutos de investigación, en las cinco áreas en que desarrolla su actividad. Estos agrupan a unos ochocientos docentes sanmarquinos de distintas especialidades que anualmente concursan para obtener financiamiento para sus proyectos de investigación.
Por muy diversas razones, esta actividad central de la Universidad suele ser desconocida para la opinión pública, pues sus productos circulan solo en redes académicas nacionales e internacionales sumamente especializadas. Sus resultados no suelen ser de gran interés mediático, pues su impacto social (económico, productivo, político o cultural), particularmente en las ciencias básicas, es de larga maduración.
Posiblemente, el desconocimiento público de esta actividad ha originado una suerte de desprecio o ninguneo de nuestra Universidad por parte de significativos sectores de la opinión pública nacional, que la pintan (a veces con razón y otras de manera interesada) como centro de politiquería y mediocridad académica. No obstante, los datos y cifras de estándar internacional señalan a la UNMSM, desde hace más de una década, como el principal productor institucional de ciencia, tecnología y cultura del país (con honrosas inclusiones del ámbito privado como Cayetano Heredia y la Católica).
También es cierto que a esta imagen ha colaborado el desinterés de nuestros académicos, porque a diferencia de las universidades privadas ni la carrera académica de los investigadores, ni la masa de alumnos que ingresa, ni sus presupuestos depende del marketing mediático. Pero la consecuencia de este prejuicioso desencuentro ha sido un maltrato sin precedentes a nuestro sistema universitario público y a nuestros egresados.
El énfasis en las publicaciones está en gran medida orientado a rectificar la imagen distorsionada y perversa que se nos atribuyó y que llegó a extremos vergonzosos de hostilidad y discriminación en la década de los noventa, cuando aparecían avisos periodísticos de oferta de empleos o de becas que descaradamente advertían a nuestros jóvenes egresados que se abstuvieran de postular. El maltrato a nuestra universidad pública –que debería ser considerada patrimonio nacional– no tiene precedentes en ningún país del mundo. Ese es el sentido reivindicativo de nuestro lema: “La universidad es lo que publica”.

¿Cuál ha sido el más frecuente obstáculo en estos nueve años de producción editorial?
El de siempre: el dinero. El Tesoro Público no financia íntegramente la investigación y la publicación de los conocimientos que producimos. El presupuesto que financia ambas actividades (solo en el 2006 fue de más de 6 millones de soles) lo realiza la Universidad en gran medida con recursos propios. Tenga usted en cuenta que prácticamente 50% del presupuesto general de la UNMSM se financia con recursos propios. Pero en el colmo del absurdo, el inmenso crecimiento que ha logrado la UNMSM en la obtención de recursos propios, tanto por sus servicios como por financiamiento internacional de muchas de sus actividades de investigación y publicación (sin recurrir al fácil expediente de liquidar la gratuidad de la enseñanza pública), en lugar de ser premiado por el Estado ha sido castigado reduciendo de manera inversamente proporcional los fondos provenientes del Tesoro Público.
Si consideramos que la producción de conocimientos es la parte más costosa de la labor universitaria, se comprenderá las condiciones de extrema pobreza en que se realiza nuestra labor, que contrasta de manera inexplicable con la riqueza de nuestra producción intelectual y editorial. Algunos amigos denominan a esto “la paradoja de Vallejo”, aludiendo a un conocido interrogante que plantea cómo así ha surgido en un país de analfabetos un genio de la lengua como Vallejo. No hay explicación sociológica convincente. No me pida, entonces, que explique por qué San Marcos es “San Marcos” y por qué los sanmarquinos nos sentimos orgullosos de nuestra alma mater, a pesar de que maldecimos y nos peleamos todos los días por nuestros también abrumadores defectos y problemas.

¿Cuál es el criterio de selección que utilizan para las publicaciones?
El Fondo Editorial no opina sobre el contenido de los proyectos que se presentan para su publicación. Son los Institutos de Investigación los que avalan un proyecto editorial o, en ciertos casos, alguna autoridad académica competente en la materia. Su función es establecer en una carta simple la suficiencia académica formal del proyecto; no juzgan sus opiniones de fondo. Esto es así porque es una universidad pública y autónoma frente al poder confesional, político o económico. En San Marcos no hay “delito de opinión”, a pesar de los constantes intentos históricos de grupos de poder por coparla y controlarla. Es el lugar de todas las voces, no porque ello esté estipulado en algún reglamento, sino porque en realidad refleja un país irreductiblemente heterogéneo. Por ello es inútil todo intento de homogeneizarla. Vista desde afuera parece anárquica, pero tal vez esa sea la razón que nos mantiene institucionalmente vivos durante 457 años, pese a todas las adversidades, particularmente en una sociedad de larga tradición autoritaria. Somos una de las instituciones más antiguas del Perú, más antigua que nuestra propia República. Una estabilidad y continuidad increíble en la insoportable levedad del Perú. El secreto es, tal vez, no ser muy rígido en establecer “un criterio” de selección en la creación intelectual, estar abierto a las sorpresas que siempre se dan en el terreno de la investigación y la creación intelectual. Son los propios investigadores los que deben correr el riesgo de sus aciertos y fracasos. La Universidad no es un cuartel o un convento; es un espacio de promoción.

¿Podría mencionar un par de títulos cuyas reacciones positivas superaron las expectativas?
Es difícil responder a eso con objetividad, pues existen diferentes estándares para evaluar el acierto o fracaso de una publicación. A veces son las ventas. Últimamente hemos tenido el caso de Carlos Tovar (Carlín), cuyo libro Manifiesto del siglo XXI. La gran fisura mundial y como revertirla casi se agotó en semanas y nos lleva a preparar una segunda edición. Lo mismo nos sucedió con Flora Tristán y Jorge Basadre, para señalar algunos ejemplos anteriores. Otros libros no tienen una gran venta, pero sí un gran impacto en las comunidades académicas y científicas por sus notables contribuciones en su especialidad; tal es el caso del libro de Rocío Quispe-Agnoli sobre Guamán Poma de Ayala o el de Carlos García Bedoya sobre la literatura peruana, aunque son de discreto impacto mediático. Otros tienen sorprendente impacto en los medios, como la última novela de Carlos Calderón Fajardo, La segunda visita de William Burroughs. Todos ellos, por señalar algunos ejemplos que me vienen ahora a la memoria, han tenido un impacto positivo que superó nuestras expectativas. Particularmente en el sentido de que han vuelto a restablecer el prestigio de nuestra casa de estudios como un verdadero laboratorio de producción de conocimiento y cultura. En sentido estricto, en eso consiste una universidad.

¿Qué significa para usted el hecho de que según estadísticas no seamos un país habituado a la lectura, cómo se podría revertir esto?
Tampoco es fácil responder esa pregunta en una breve entrevista periodística. No estoy seguro de la completitud de algunos indicadores estadísticos que circulan (incluyendo algunos producidos por organismos internacionales) para derivar de ellos una conclusión definitiva sobre el estado de la lectura en el país. La lectura es un fenómeno que transcurre por distintas vertientes y, en mi modesta opinión, requiere un modelo con múltiples indicadores independientes (diacrónicos y sincrónicos), que a su vez puedan ser cruzados para verificar su consistencia. Con frecuencia solo se usan indicadores aislados, posiblemente correctos, pero de los que es apresurado inferir una conclusión global sin caer en una tremenda unilateralidad o superficialidad. Por ejemplo, algunos estudiosos han registrado el número de librerías y sus ventas. ¿Pero qué proporción del mercado de libros son nuestras librerías formales? En una ocasión escuché a Chachi Sanseviero decir que eran el 30%. Asumamos que ello es exacto (yo sospecho que es mucho menor si sumamos no solo el mercado informal y pirata, sino también la venta por Internet, cuyos indicadores muestran un crecimiento exponencial). Pero las librerías tradicionales son un indicador muy débil del consumo librero. La caída histórica de su participación en el mercado librero se explica mejor por los altos costos que ellas introducen al libro (casi el 40% del precio de tapa) que por una caída del número de lectores, que más parece que han virado masivamente al mercado informal o de Internet (cuyo costo llega en algunos casos al 15% del precio de tapa) para la compra de sus libros.
¿Por qué entonces explicar el problema como un asunto de lectoría y no de precios? De hecho, algunos diarios han producido ediciones y ventas masivas exitosas de clásicos de la literatura por la red de quioscos, a precios sumamente económicos, lo que sugiere la debilidad de la hipótesis de la caída de los lectores. Otros indicadores han trasladado el análisis al terreno de la producción, pero en este campo aparece la figura paradójica que registra un crecimiento exponencial de las empresas editoras (comerciales, académicas e institucionales) y el establecimiento en Lima de grandes editoriales extranjeras (Norma, Alfaguara, etc.), aunque se trate de tirajes pequeños.
Pero el crecimiento de la producción editorial acompañado de tirajes pequeños (e incluso tirajes micro o por encargo) puede explicarse más fácilmente por la creciente especialización de la cultura moderna (o posmoderna) que ha abandonado los “grandes relatos” (hasta en la literatura se ha abandonado la búsqueda de una “novela total”), más que por la disminución absoluta de lectores. Hoy en los medios académicos es una frase común aquella de que ya no hay “especialistas en generalidades”, ni siquiera entre los filósofos. No digo que esto esté bien, sino solo que hay que establecer los hechos antes de apresurar conclusiones.
Finalmente, otros han transferido los indicadores deplorables de la capacidad de lectura y razonamiento verbal y matemático de nuestros escolares a la hipótesis que sugiere que esta incapacidad formal de las personas explica la supuesta caída absoluta del hábito de lectura. Pero acá se presupone la validez de una correlación entre indicadores incomparables, pues la caída de la lectura es precisamente la hipótesis que hay que probar antes de establecer tal correlación. Se trata de una falacia clásica de petitio principi, en la que se supone como cierto lo que precisamente hay que demostrar.

El libro sigue siendo un objeto caro para el grueso de la población. ¿Qué opina de la ley del libro respecto a esto?
La respuesta a esta pregunta está atada a la anterior, pues traslada el problema de una supuesta caída en el hábito de lectura de la población al problema de precios y costos de los libros, como el cuello de botella que impide un acceso masivo de nuestra población a los libros. En mi modesta opinión, esta es una aproximación más realista y directa al problema que nos convoca y a su carácter multidimensional. Permite explicar el curso que ha seguido el mercado de libros en las últimas décadas como un desborde de las murallas de la antigua “ciudad letrada” o “cultura elitista” que corría paralela a una sociedad oligárquica. Estoy hablando del traslado de la escritura a una variedad de soportes físico-comerciales múltiples.
Con el curso del mercado lector me refiero no solo a la emergencia de los circuitos informales y de quioscos, sino también a los circuitos de fotocopias (verdadera biblioteca de los pobres) y al de las cabinas de internet, hacia donde se ha expandido el mercado de la lectura de una manera exponencial en las últimas décadas. Usted puede ver con sus propios ojos y cotidianamente estos circuitos en los alrededores y al interior de las populosas universidades de todo el país, en las que se mueve alrededor de millón y medio de personas.
La manera de enfrentar este problema, más que legal (ley de libro) o, peor aún, represiva, es la de abaratar los costos y precios de nuestra producción editorial. Nuestra experiencia nos sugiere que la principal competencia del libro no es el supuesto desinterés de la población (salvo en aquellos estratos de extrema pobreza rural), sino los altos costos y precios de los libros “bien editados”. Tenemos que ponerlos a un precio tal que el lector, si se encuentra ante el dilema de comprar un libro o sacar una fotocopia (o adquirir un libro pirata o bajarlo de internet al soporte de papel), opte finalmente por el libro. Por ejemplo, si deseo un libro que vale 80 soles y fotocopiarlo me cuesta 20, ciertamente no hay necesidad de ser muy pobre para optar por la fotocopia, la edición pirata o imprimirlo en una computadora. Pero si acerco una buena edición a los 40 ó 35 soles, que garantiza al comprador no solo calidad gráfica (además de calidad académica), sino también una duración en el tiempo que sobrepase largamente los 3 ó 4 años de vida de la mejor fotocopia, el lector suele comprar el libro. Este es un ejemplo arbitrario, pero que con distintas magnitudes (dependiendo también de la importancia del libro y de su autor) vivimos día a día en nuestras ediciones universitarias. Por supuesto, esto es solo una hipótesis que tendría que ser confirmada con un buen modelo estadístico de entradas múltiples sobre el mercado librero.

miércoles, 31 de enero de 2007

Carta de Prochazka al semanario Caretas

Enrique Prochazka, conocido y celebrado escritor peruano (uno de los más importantes de las últimas décadas) ha sido víctima de una información falsa que intenta manchar una reputación a todas luces intachable. Enrique ha enviado al semanario Caretas, que difundió aquel lamentable desacierto, una carta en la cual hace su descargo. Suponemos que dicha misiva, como corresponde, aparecerá completa en la edición de mañana de la revista. De todas maneras, publico, previa autorización del autor, la carta completa.

Señores Caretas:
En las pp. 18 y 19 de su anterior número, su revista exhibe un llamativo publirreportaje (“El negocio que lo tumbó”) que me menciona como protagonista de un formidable plegamiento espacio-temporal. No voy a demorarme en refutar cada una de las entretenidas zonceras que adornan el resto de la página (p. ej. Alberto Fuster no era “desconocido”, ni “merodeaba” por el despacho: estaba allí por invitación de Pilar Mazzetti, que lo conoce perfectamente y ha empleado sus servicios cuando fue ministra de Salud; mucho menos es de “ascendencia israelí”…). Ya antes he tenido ocasión de apreciar el buen gusto de CARETAS en materia de narrativa fantástica. Sólo que en este caso olvidaron advertir al lector con un cintillo, como es usual con El Cuento de las Mil Palabras y el ocasional publirreportaje encargado.
No obstante, no puedo dejar de destacar el rasgo más alucinatorio de su microrrelato: presenté mi renuncia a la ministra el día 16 de diciembre, la que fue aceptada en la resolución fechada ese mismo día. El citado publirreportaje dice que “a fines de diciembre” Mazzetti ordena indagar cierta compra. Luego, “descubre” una “sobrevaloración” (¡falso!) y luego, asombrosamente, ¡retrocede MÁS DE DOS SEMANAS en el tiempo y me extirpa del Mininter con goce quirúrgico!
Ya pues, CARETAS. Les declaré a Uds., al teléfono, que mi salida del Mininter fue a mediados del mes y que nada tuvo que ver con procesos de compra. Me fui porque estaba realmente cansado de las mentadas de madre de Pilar Mazzetti. Si tenían mis declaraciones al respecto, al menos pudieron haberlas consignado, con las FECHAS en su sitio. El mero intento de imaginar la sintaxis requerida para convencernos de que la doctora supo algo el 30 de diciembre que motivó mi erradicación el 16 de diciembre los hubiera disuadido de escribirla… y librado de este ridículo.
Finalmente —como me ha sugerido nada menos que Marco Zileri al teléfono— tan sólo por aceptar firmar los aspectos antisemitas de ese vistoso publicherry, al sr. Zambrano CARETAS debería premiarlo con un bigotito hitleriano —de esos que tan acertadamente distribuyen en su propia carátula. ¿O no lo escribió él? Vamos, muchachos: confío en que la próxima vez intentarán hacer periodismo. Saludos,

Enrique Prochazka
DNI 07726293

PD. Esta carta aparecerá completa en varios medios, espero que también en su semanario.

domingo, 28 de enero de 2007

MdN: "El secreto de la trapecista", Oscar Málaga


Aunque por momentos lo aparente, El secreto de la trapecista (Alfaguara, 2006) de Oscar Málaga– no es una novela histórica. Está ambientada en la Lima de 1831 y describe una atmósfera transida de caos, violencia y segregación. Sin embargo, todo es parte de la ficción, porque en realidad esta segunda entrega novelística de Málaga (poeta reconocido y premiado) se erige como una gran fábula de amor.

La novela nos narra la vida al interior de un circo bastante venido a menos. El Circo Cielos Americanos se encuentra en plena caída libre y el dueño, José Basagoitia, lo intentará todo en su afán de salvarlo de la bancarrota. En esa empresa unirán fuerzas todos los integrantes del circo, personajes extraños, fácilmente vinculables con lo gore, como La Mujer Barbuda, El Hombre Más Fuerte del Mundo, El Tragafuegos, entre otros. Personajes bien delineados por el autor, quien les ha insuflado una ternura que aparentemente podría contrastar con sus propias naturalezas, pero que hace de éstos seres singulares y realmente entrañables.

Salvar al Circo sobre todas las cosas (el circo como símbolo del bien común de sus integrantes), esa parece ser la consigna de Basagoitia. Y en esa línea está dispuesto a sacrificar incluso hasta su amor por La Trapecista de Quince Años y con el Pelo Rubio, a quién pretenderán hacer pasar por una princesa rusa para que pueda contraer nupcias con el aristocrático y pusilánime coronel Juan de Alcazar y Benavente.

Otra peculiar relación sentimental es la que mantienen La Mujer Barbuda con El Hombre Más Fuerte del Mundo. Hay una escena, por ejemplo, en la que luego que La Mujer Barbuda por fin le ha dicho que lo ama, el Hombre Más Fuerte del Mundo logra que ella le confiese que eso mismo lo ha dicho otras veces. “Eres una puta, Mujer Barbuda, una puta...”, le espeta, ofendido e iracundo. En ese momento ella le descarga una feroz cachetada y le dice: “No seas imbécil, o no sabes que cada vez que una mujer dice te amo lo dice siempre por primera vez”.

En contraposición con lo que sucede fuera, en esa Lima que parece tan actual, signada por la desunión y al borde de una guerra civil, el Circo se muestra como un lugar en el que, a pesar de las diferencias, todos persiguen un fin común. El secreto de la trapecista es una novela que entretiene, pero que, además, posee la virtud de generar, en un lector diligente, un punto de partida para más de una reflexión en torno a la naturaleza humana.


*MdN (Mesa de Noche): sección de comentarios libres sobre libros que puedan despertar en mí algún deseo de compartir algunas impresiones particulares.

Entrevista a MARIO BELLATIN


Mario Bellatin ha logrado reducir al máximo la presencia del autor en cada uno de sus libros. En algunos casos, arropado bajo el disfraz de inexistentes traductores o compiladores literarios. Mario Bellatin ha venido al Perú, tras algunos años de ausencia, especialmente a presentar la edición peruana de Perros héroes (Matalamanga) en Lima y en la Feria del Libro de Trujillo. En esta entrevista desliza algunas pistas sobre su nueva búsqueda creativa.

Entrevista CARLOS M. SOTOMAYOR

En Lima circularon algunos ejemplares de Perros héroes, en la edición argentina de Interzona. Ahora, la editorial Matalamanga ha publicado una bonita edición de la novela. ¿Cómo tomas esto?
Cada edición se trata de una nueva obra. Busco en lo posible de que cada libro aparezca como si fuese acabado de escribir. Existen varias ediciones de Perros héroes, en Alfaguara, en Interzona, en Matalamanga, en Ravenna Press, en Pasagge du Nord Ouest, pero no creo que ninguna sea igual a otra, me refiero al texto, y que ninguno anule al otro.

¿Existe la posibilidad de que aparezca en Lima alguna edición peruana de algún libro que no haya llegado a nuestras librerías?
Siempre he publicado en varias editoriales al mismo tiempo. Me parece interesante ver cómo los textos toman distintos caminos según las rutas que le tracen los editores. Hay varios libros que no se han publicado en Perú y me gustaría escuchar propuestas creativas de los editores peruanos para hacer que los proyectos editoriales funcionen realmente.

El protagonista de Perros héroes, este hombre invidente e inválido, existió realmente. ¿Cómo llegaste a él?
Cierta tarde contesté a un aviso del diario donde anunciaban la venta de perros pastor belga malinois. Fue como descubrir una arruga de la realidad donde estaba contenida la ficción, lo que una ficción inducida, la de había una vez, difícilmente puede lograr.

En la concisión de tu lenguaje, o como diría Villoro, en “tus frases pulidas como piedras”, advierto una particularidad en la medida que a través de ésta cobra gran dimensión lo que no se dice, aquello que el lector debe ir completando...
Es tiempo de devolverle al lector la libertad de recrear sus propios universos. Es por eso que trato de que los textos aparezcan como aparecidos de la nada. Sin un contexto determinado o un autor cargado de respuestas sosteniéndolo. Sé que lograr esto es algo imposible, pero jugar a esa posibilidad puede ser un buen pretexto para escribir.

Tus novelas se han publicado en muchos países y traducido a varios idiomas. ¿En dónde consideras que se han entendido mejor?
No estoy muy atento a lo que ocurre con los libros después de publicados. Sin embargo, he recibido trabajos sumamente interesantes de críticos que han construido discursos propios tomando a mis libros como base. Para mí ha sido importante ver cómo un texto puede generar otro texto autónomo. Estos trabajos se han hecho mayormente en Francia y en Argentina.

En Lima tienes una gran cantidad de lectores e, incluso, muchos jóvenes escritores se sienten cercanos a tu manera de entender la literatura. ¿Cómo tomas esto en relación a lo que sucedía en la década del noventa?
Lo que afirmas me causa mucha satisfacción, pero no sé si sea cierto. Ojalá haya alguien que se sienta cercano a lo que hago. No tengo mucho contacto con lo que sucede aquí. Lima se ha reducido a dos o tres amigos. En la década del noventa tampoco sabía mucho lo que sucedía. En ese tiempo Lima también estaba reducida a dos o tres amigos. Lo demás, lo externo a mi encierro de escritura, siempre lo consideré como un plus que nunca ha tenido que ver con las cosas que estaba o estoy haciendo.

Alfaguara publicó en México (según me contó Ezio Neyra), un libro que reúne varias de tus novelas. ¿Esta publicación tiene que ver con la idea de que tus libros dialogan entre sí y son partes de un todo?
Es extraña la parte de la pregunta, “según me contó Ezio Neyra”. Me da la sensación como si se dudara de la existencia del libro. Cosa que sería perfecta. No hacer un libro sino sencillamente nombrarlo y lograr así su aparición. Me da una idea de lo que pretendo hacer ahora. El escribir sin escribir. El lograr una obra literaria sin necesidad de escribirla de la manera como se supone se escriben los libros. Para lograr esto, que todavía no sé bien cómo hacerlo algo concreto, el primer paso era librarse del escritor llamado Mario Bellatin, y qué mejor camino que sepultarlo debajo de la edición de una obra completa.

miércoles, 24 de enero de 2007

MARTÍN ADÁN: Obra poética reunida

Acaba de aparecer Obra poética en prosa y verso de Martín Adán. La edición ha estado a cargo del poeta y académico Ricardo Silva-Santisteban, quien además escribe un interesante prólogo.

Escribe CARLOS M. SOTOMAYOR

¿Qué puede decirse de la vida del poeta Martín Adán que no se haya dicho antes? Su azarosa existencia, a salto de mata entre la bohemia y la celebridad, ha sido siempre comidilla periodística, material predilecto para la construcción de mitos. Desde una infancia particular, regida por una enérgica y dominante tía Tarcila, hasta su internamiento en el hospital Larco Herrera debido a serios problemas de alcoholismo, Martín Adán, cuyo verdadero hombre era Rafael de la Fuente Benavides, consolidó, sin proponérselo, una imagen de poeta maldito que atrajo la atención de muchos. Uno de ellos, cuenta la leyenda, fue el beatnik Allen Ginsberg.

“¿Quieres tú saber de mi vida?/ Yo sólo sé de mi paso,/ De mi peso/ De mi tristeza y de mi zapato”, precisó Adán en Escrito a ciegas, una especie de autobiografía poética escrita, como lo cuenta Juan Mejía Baca, ante el pedido de una estudiosa argentina (Celia Paschero, colaboradora de Borges) que requería del poeta una breve reseña biográfica. Sin embargo, lejos del biografismo, Adán perdura gracias a la solidez y particularidad de su obra poética, aquella que lo sitúa, según algunos, en una posición de privilegio, superado apenas por Vallejo.

Salvo por La casa de cartón, aquella inclasificable obra literaria que no ha dejado de reeditarse, sus libros posteriores se han vuelto inubicables, codiciados objetos para coleccionistas. Por suerte, acaba de aparecer su Obra poética en prosa y verso –edición, prólogo y notas de Ricardo Silva-Santisteban– en la serie Obras esenciales que publica el rectorado de la PUCP. Una feliz iniciativa, pues, como apunta Silva-Santisteban, se trata de una obra que es necesario “conocer en conjunto para poder apreciarla con justeza en todo su valor”.

Así, el libro presenta la obra de Adán teniendo como base las primeras ediciones, publicaciones periódicas y diversos manuscritos proporcionados por Juan Mejía Baca, que actualmente se encuentran en la colección Martín Adán de la PUCP. En el caso de La casa de cartón, se han compulsado las ediciones de 1927 y la de 1958, corrigiéndose todos los errores evidentes. La discusión sobre el género al que tendría que adscribirse esta obra parece inacabable. Aunque, claro, parece haber consenso en cuanto a que de ninguna manera se trata de una novela. Luis Loayza prefiere llamarla “un largo poema en prosa que vuelve siempre a un lugar, a un recuerdo determinado”. Para Ricardo Silva-Santisteban se trata de una “especie de semblanza irónica, sentimental y vanguardista de Barranco en que el autor vierte sus impresiones en fragmentos donde su visión de poeta condensa los elementos de la realidad sensorial en cuadros de un estilo, a la vez que preciso, deformante con los elementos técnicos que le brinda su inimitable dominio del lenguaje”.

El libro contiene además dos fragmentos de Dan y los animales dibujados, Itinerario de primavera, Aloysius Acker (con un largo fragmento inédito), La campana Catalina, La rosa de la espinela, Sonetos a la Rosa, Poemas varios, Travesía de extramares, Escrito a ciegas, La mano desasida, La piedra absoluta, Mi Darío, Diario de poeta. Irrefutable muestrario de un poeta que ha delineado una obra de trascendental valía en nuestras letras.

MAS DATOS
El libro contiene, además, un CD con la voz del propio Martín Adán recitando algunos de sus poemas.

martes, 23 de enero de 2007

Ryszard Kapuscinski (1932-20007)


Una lamentable noticia para el periodismo mundial. El gran maestro Ryszard Kapuscinski, uno de los maestros del reportaje ha fallecido hoy.

La agencia EFE así lo informa:

Varsovia, 23 ene (EFE). El destacado escritor y reportero polaco Ryszard Kapuscinski, uno de los grandes maestros del reportaje, falleció hoy, martes, en la capital polaca, a la edad de 74 años, informó la televisión TVN 24 horas.
El escritor padecía una grave enfermedad y había sido sometido a una complicada operación el pasado sábado.
Nacido en la localidad de Pinsk, hoy perteneciente a Bielorrusia, dedicó toda su vida a la descripción periodística de lo que veía durante sus múltiples viajes por los cinco continentes.

viernes, 19 de enero de 2007

Jornadas Matalamanga

Ezio Neyra me ha enviado, muy amablemente, el programa completo de un muy interesante evento que está organizando la editorial Matalamanga. A continuación la información completa.


Primeras jornadas de conversación Matalamanga
(Miércoles 24 y jueves 25 de enero de 2007)

El Grupo Editorial Matalamanga se complace en invitarlos a las Primeras jornadas de conversación Matalamanga. El evento, que se llevará a cabo el miércoles 24 y el jueves 25 de enero en Drama (Av. Pedro de Osma 135. Barranco), tendrá como objetivo motivar el diálogo entre creadores contemporáneos, y entre estos y el público asistente.
Esta primera edición tendrá como invitado especial a Mario Bellatin, quien presentará Perros héroes, su más reciente libro publicado en Perú, y que también participará de una mesa de conversación junto a Iván Thays y Enrique Prochazka.
Aunque quizá el interés central de estas jornadas sea la creación literaria, también contaremos con creadores de otras artes como Mariella Agois y Enrique Polanco.
A continuación podrán encontrar el programa detallado del evento. Al finalizar el mismo, se llevará a cabo una fiesta en el mismo local.

Agradecemos su difusión y asistencia.
Saludos cordiales,
Editorial Matalamanga

PROGRAMA:

Miércoles 24 de enero

6.30 p.m.
Redescubriendo a Puig.
A cargo de Graciela Goldchluk.

7.30 p.m.
Relaciones entre artes plásticas y literatura.
Conversan Mariella Agois, Enrique Polanco, Miguel Ildefonso y Pierre Emile Vandoorne.

9.00 p.m.
¿En qué andan los narradores de los 90?
Conversan: Mario Bellatin, Enrique Prochazka e Iván Thays.

Jueves 25 de enero

6.30 p.m.
Lectura de poesía.
Enrique Prochazka y Oscar Limache presentan a Daniel Smisek, acompañados de Jerónimo Pimentel y Jose Antonio Villaran.

7.30 p.m.
¿Qué hay de nuevo? Mesa de narradores recientes.
Participan Leonardo Aguirre, Edwin Chávez, Augusto Effio, Ezio Neyra, Johann Page, y Carlos Yushimito.

9.00 p.m.
Presentación de Perros héroes. Tratado sobre el futuro de América Latina visto a través de un hombre inmóvil y sus treinta Pastor Belga Malinois.
Participan Luis Millones, Graciela Goldchluck, Augusto Effio, Ezio Neyra y Mario Bellatin.

FIESTA DE CIERRE

viernes, 12 de enero de 2007

Entrevista a ENRIQUE SANCHEZ HERNANI


Sin la música la vida sería un error, solía decir un siempre categórico Nietzsche. Enrique Sánchez Hernani no sólo comparte aquel axioma sino que, además, acaba de publicar Vinilo (Fauno editores, 2006), poemario a través del cual rinde un homenaje al rock and roll.

Entrevista CARLOS M. SOTOMAYOR


Tu afición por la música (sobre todo por el rock) ya se traslucía a través de poemas sueltos en anteriores libros. ¿Cómo se gesta, en ese sentido, Vinilo?
Como integrante de la generación del 70 –yo empecé a publicar poesía de manera regular en 1976-, estuve profundamente influido por uno de los fenómenos culturales más importantes de aquella época: el rock. Por ello, tal como anotas, este género, y la música en general, siempre ha estado presente en mi escritura. El proyecto de Vinilo, 42 poemas del rock’n roll, se gesta, sin embargo, tras un descubrimiento: que en el mercado local circulaba de manera más o menos clandestina una oferta de cd de rock remasterizados de las décadas del 60 y 70, más allá de la música de los Beatles o los Stones, que son de difusión más o menos comercial. Hablo de Janis Joplin, Hendrix, CC Revival, Cream, The Who, Led Zeppelín, Animals, Joe Cocker, Ten Years After y otros grupos y solistas más. Esto me devolvió a mi adolescencia y a partir de ello dejé fluir mi memoria y mi nostalgia. Ahora tengo casi 250 cd con música de aquella época.

¿Se puede decir que, además de homenaje al rock and roll, es un tributo a toda una época?
Indudablemente. Los años 70 y fines de los 60 fueron de profunda confrontación generacional. Por entonces los jóvenes nos moldeábamos en imitación de los ídolos del rock que no sólo difundían su música sino todo un nuevo comportamiento. El rock construyó una contracultura, la de los jóvenes y el flower power, el hippismo, el amor libre, el uso de drogas blandas y toda la corriente pacifista y antibélica que fue un fenómeno mundial. Y por cierto, en América Latina, todo esto iba más o menos de la mano con un socialismo de contornos utópicos e idílicos, que se rompió luego con el socialismo real, que fue la negación enfática del idealismo de entonces. Cayó el muro de Berlín y con él toda una época. Pero las ideas de fraternidad, igualdad y cambio quedan, y eso se ve en Vinilo.

¿Al poeta y al músico de rock los une un halo de marginalidad y rebeldía?
Ciertamente. La poesía es posiblemente un género en extinción que se va reinventando a sí misma, pero que por su radical desarrollo ahora sólo se mueve entre públicos exiguos y cada vez más pequeños, a despecho de su profundo poder de conmoción. El rock también fue, entonces, una conducta marginal. Por supuesto que no podemos referirnos a la música juvenil de esta época, manejada sin descaro por grandes transnacionales que inventan y destruyen bandas o cantantes como si fueran un detergente. La rebeldía del rock es la misma de la poesía; entre ambos ejercicios hay una comunicación vital. El poeta, como el verdadero músico de rock, siempre será un inconforme, alguien que debe descubrir la belleza más allá de lo banal y lo aparente.

A diferencia del rock que ha sucumbido a la industria del entretenimiento, ¿es la poesía el único territorio puro artísticamente?
Sin duda alguna. No es desconocido que hasta la narrativa ha sucumbido a ser trabajada en comunión con los editores de los más grandes sellos editoriales, que pulen, transforman y cambian cualquier producto narrativo, adecuándolo al gusto público, con fines de ventas. Yo no conozco de ningún poeta al que su editor le haya modificado un verso, salvo que haya sido en uso del buen gusto o de una idea estética. Por eso la poesía sobrevive con pequeños tirajes y con ediciones de autor. Pero aún así, creo que quienes leen poesía tienen una fidelidad más encomiable que quienes leen sólo prosa; es la fidelidad a la espiritualidad y la belleza pura.

¿Qué rescatas, a la distancia, de La Sagrada Familia?
Ese sentido iconoclasta que nos animó durante años, el trabajo de la poesía como una catarsis de grupo, los talleres de creación entre nosotros mismos, el descubrimiento de la poesía como una tabla de salvación. Y la amistad, por supuesto. Creo que los poetas, entonces, éramos más gregarios que ahora, quizá siguiendo el influjo de la época. Felizmente han sobrevivido la amistad y la poesía. A pesar de la ruptura, que ocurrió por un choque de personalidades entre dos miembros del grupo, puedo hablar con todos. Si no hubiese sido por ese fuego que nos animaba entonces, quizá otra hubiese sido mi historia.

Una pregunta inevitable: ¿Beatles o Rolling stones?
Difícil responder eso. Aunque los Stones tienen un rock’n roll más profundo y salvaje, que es la cuna del género, los Beatles terminaron por ser más universales y experimentales. Uno no puede entender como hicieron desde Love me do hasta cosas como Helter Skelter, o álbumes como Rubber Soul o el álbum blanco. Oír ahora a los Beatles es encontrar en cada tema un motivo de profundo regocijo, que remueve la memoria y la sangre. Pero los oigo a ambos, eso es ineludible.


* Versión completa de la entrevista que, por espacio, se publicó editada en el diario Correo el 12/01/07

martes, 9 de enero de 2007

Entrevista a AUGUSTO EFFIO


Augusto Effio pertenece a esa clase de escritores para quienes el lenguaje, como apunta Enrique Prochazka, es, más que una herramienta, un fin en sí mismo. Lecciones de origami (Matalamanga, 2006), además de ser una prueba irrefutable de ésto, nos presenta a un diligente observador de la naturaleza humana

Entrevista CARLOS M. SOTOMAYOR

Los relatos del libro conforman una unidad. ¿Cómo lo concebiste?
Siempre tuve claro que las seis historias formaban parte de una unidad. Existen dos tipos de cuentos para mí: cuentos con biografía, que van creciendo, que tienen su niñez, su adolescencia, su pubertad. El tiempo puede enriquecerlos o no. Pero hay otro tipo de cuentos con fecha de caducidad, que si no los escribes en el momento, se pierden. Y en este conjunto sólo hay uno con fecha de caducidad y que felizmente llegué a escribirlo, y es el último del libro.

Una particularidad del libro es la evidente preocupación por el lenguaje...
Ahora que estoy en proceso de escribir mi segundo libro, que espero sea una novela no tan larga, me doy cuenta de algo: me interesa mucho la historia, una anécdota que contar, pero ese no es el fin primordial. Si algo disfruto a la hora de escribir es armar frases, el sonido de la frase. Lo que yo llamo el mecanismo: un detalle que puede aparecer en un lado y luego se traslada a otro, un guiño. Y eso toma su tiempo. Creo que no soy el tipo de narrador que privilegia la historia por sobre el lenguaje.

En el libro hay una ciudad ficticia, San Cristóbal...
Eso fue deliberado. Por alguna razón, en algo influye el hecho de que provengo de una provincia que quiero y odio con la misma intensidad. Cuando me plantee estas historias todas estaban vinculadas con una provincia. Y al momento de llevarlas al papel no quise que esta provincia sea identificable. No se sabe si es costeña o serrana. No tiene rasgos identificables, pero por eso mismo creo reconocibles para muchas personas. Basta con ir a cualquier capital de provincia del Perú para encontrarse con los rasgos que la definen: caótica, oscura. Y es una ciudad que define en algo la personalidad de los personajes.

Otra particularidad tuya es la meticulosa construcción de personajes. ¿Qué los podría vincular?
Respecto de los personajes, que era lo que más me interesaba de las historias, hay ciertos denominadores comunes. Todos los personajes se mueven en un ambiente corrupto, en distintos niveles. Fue deliberado, pero no fue consciente. Ahora sí lo es: detrás de todo lo que escribo está como gran tema la corrupción.

Enrique Prochazka, quien así nomás no obsequia elogios, ha tenido a bien resaltar tus virtudes...
Yo soy consciente de que Enrique es un escritor de verdad. Escritor al que nunca voy a acercarme ni en el mejor de los escenarios, porque además tiene ya una buena cantidad de libros publicados. Pero compartimos una visión sobre el gusto de la literatura, ese cuidar el lenguaje. Sus comentarios los tomo como un acto de generosidad de alguien que coincide con uno, sobre todo en el gusto de la lectura.

¿Qué autores te han influido?
Uno se da cuenta de las influencias mucho después, sólo cuando otro se las hace notar. Y creo que uno no tiene padres sino tíos lejanos, y uno se termina pareciendo a ellos a pesar de uno mismo. Ahora, sin perjuicio de lo que he dicho, este libro en particular está escrito bajo la sombra de un escritor específico: Juan Villoro.

Lo llegaste a conocer, ¿verdad?
Lo conocí cuando vino a Lima, y se lo hice saber. El libro no había sido publicado aún y él, por alguna razón, también tuvo la generosidad de dejarme su dirección y su mail y hemos estado intercambiando mails. Ya le hice llegar el libro en físico, y va a poder comprobar si ha influenciado o no.

domingo, 7 de enero de 2007

Celebraciones en la red


Siempre fui algo despistado para las fechas importantes. Sin embargo creo que nunca es tarde para los saludos sinceros. Hace unos días el blog de Iván Thays cumplió dos años en la red y, un poco antes, el de Paolo de Lima llegó a su primer año. Desde aquí, un saludo a ambos. Sin duda, son dos blogs que sigo diariamente y que disfruto como confeso adicto a la literatura.

Entrevista a JOSÉ WATANABE


A través de la breve y reveladora imagen de unas banderas emergiendo en medio de la espesa niebla, José Watanabe despliega su particular manera de entender la poesía. Banderas detrás de la niebla (Peisa, 2007), además de un alegato a favor de la contemplación, es una suerte de arte poética. La poesía –reza uno de sus versos– “sólo puede ser una fugaz y delicada acción del ojo”.

Entrevista CARLOS M. SOTOMAYOR

Estabas preparando un poemario sobre el mito del Minotauro. ¿Qué fue de él?
Sí, yo llegué a terminar el libro sobre el mito del Minotauro. Tenía 24 poemas. Pero cuando lo terminé me di cuenta de que no estaba bien, que había fallado. Y lo destruí. Recuperé algunos poemas, que son los que están ahora en este libro.

¿Qué te llevó a esa determinación tan drástica?
Había algo, en la primera escritura, que me molestaba. Y era la referencia muy griega, digamos. Me hubiera gustado un referente más latinoamericano. Y lo encontré en Borges, en “La casa de Asterión”. En el poema que está publicado en el libro es el otro Asterión el que habla. Asterión dice “yo creo a otro Asterión” un poco para paliar su soledad. En mi poema, el otro Asterión, el creado, es quien habla del creador.

El libro plantea una reflexión sobre el arte poética...
Dicen que es un libro diverso, pero no lo es tanto. Yo siempre me he preguntado qué es la poesía, y este libro es donde más me respondo, o intento responderme, qué es la poesía.

Definición que se resume en la imagen final del poema que da título al libro...
…“Banderas detrás de la niebla”. Para mí la poesía es eso, algo que aparece muy fugaz. Pero esa aparición fugaz es como si la naturaleza de alguna manera nos hablara. Y en ese instante es muy contundente y verdadero lo que nos dice. Es una verdad esencial, pero que desaparece como detrás de la niebla. El problema viene en cómo compartirla con un lector. Y obviamente viene el pleito con el lenguaje.

¿Puede un poema expresar totalmente aquel instante de verdad?
No. Siempre quedarás como frustrado, como que te acercaste a revelar esa verdad pero nunca lo harás completamente.

Sin embargo, quizás sea la poesía la que nos aproxima más a esa verdad...
Corregir, corregir y corregir es acercarse cada vez más a esa verdad, a transmitir esa verdad que entreviste. Por eso es esa necesidad que tengo de hacer muchas correcciones. Porque en la primera versión te das cuenta de que no, que hay que pulir más. Claro, pero en este pulir no debe perderse la carga anímica, la carga emocional. Ese es el riesgo de corregir mucho.

La contemplación está muy presente en tu poesía. ¿De dónde viene esa particularidad?
No sé. Siempre me preguntan eso, por qué soy muy contemplativo. Y bueno, lo atribuyen a que soy hijo de un japonés. Tal vez sea así, pero no es muy seguro. También pueden haber influido los poetas contemplativos que he leído.

¿Puede haber influido la vastedad de paisajes naturales que acompañaron tu infancia?
Bueno, sí, porque mi pueblo era semirrural. Era un pequeño pueblo de ocho manzanas y estaba rodeado de campo, puro paisaje. Y, qué extraño, ¿no? El campo era la extensión de la casa. Ninguna madre se preocupaba de que pudiera pasarle algo a su hijo. Sabía que él estaba jugando en el río, en los arenales, en el cerro, y no pasaba nada. Pasé una infancia muy cercana a la naturaleza.

Se viene discutiendo la conveniencia o no de un Ministerio de Cultura. ¿Qué opinas al respecto?
Tengo una percepción muy controvertida, conflictiva. Por un lado, quisiera que sí haya un Ministerio de Cultura, pues recibiría un presupuesto, me imagino. Y la cultura estaría más cerca de la economía. Pero por otro lado, temo mucho que se burocratice, que comiencen a haber ciertos dirigismos, de acuerdo con la postura de cada gobierno. En el fondo sí quiero que haya, pero con funciones muy claras, y que trabaje muy junto al Ministerio de Educación, por ejemplo. No puede haber cultura sin lectura, y tú sabes cómo estamos en lectura: más bajos que Haití.

¿Qué te desalienta?
Que todo gobierno está rodeado por la gente de cultura más mediocre. Es muy difícil que un hombre de cultura elevada, culto realmente, apoye a un gobierno. Por más de acuerdo que esté con ese gobierno, prefiere mantener cierta distancia.

martes, 2 de enero de 2007

Entrevista a CARLOS CALDERON FAJARDO


Ser finalista del importante Premio Tusquets de Novela es sólo la constatación internacional de las virtudes literarias de Carlos Calderón Fajardo. Con una nada despreciable legión de incondicionales (sobre todo entre las plumas jóvenes), Calderón Fajardo entrega Historias de verdugos (Santo Oficio, 2006), un conjunto de relatos que bordean lo fantástico.

Entrevista CARLOS M. SOTOMAYOR

La figura principal del libro es la del verdugo...
Pero no es el verdugo oficial, el de la guillotina, sino el verdugo de la vida cotidiana, el de todos los días. El hombre que verduguiza a su mujer, la mujer que verduguiza a su marido. O el empleador que verduguiza al empleado. O el crítico que silencia al escritor y que de alguna manera lo verduguiza (risas). Estamos en un mundo en donde hay una victimización constante, en que somos verdugos y víctimas al mismo tiempo.

Abordas la figura del verdugo, pero desde una perspectiva simbólica. Pienso, por ejemplo, en “Gyula”.
Yo no hago, generalmente, literatura social, por lo menos no en este libro, lo mío son metáforas literarias. Y una extraordinaria figura del verdugo podría ser Pinochet, por ejemplo. Pero yo prefiero hablar de un vampiro, una persona que vive de la sangre del otro. Y es una metáfora literaria de lo que ocurre en la vida real: hay gente que vive del trabajo de otro, de la inteligencia de otro. Por eso el libro se llama Historias de verdugos.

Las historias de verdugos se dan a todo nivel...
Claro. La guerra que hubo aquí hace muy poquito. Guerra de verdugos. La guerra de Sendero, que victimizaba a personas inocentes, y luego venía el Ejército y los victimaba también. Era una guerra entre dos ejércitos de verdugos en donde las víctimas estaban en el medio.

Muchos cuentos establecen, de alguna manera, diálogos con tu obra anterior y con ciertos autores...
Esa es otra de las características de este libro: la intertextualidad. Hay un juego intertextual con diferentes libros míos y con autores. Por ejemplo con Tabucchi, con Burroughs.

¿El primer cuento está vinculado con tu novela La segunda visita de William Burroughs?
No, en realidad está vinculado con una novela mía inédita que es la historia de los poetas peruanos en París desde los años 20 hasta los años 70.

Tu literatura siempre parte de una experiencia real...
Sí, yo siempre parto de una vivencia personal. Pero esta vivencia personal siempre termina siendo ganada por la ficción y se convierte en otra cosa. Por ejemplo, en la primera parte de La segunda visita... se narra una fiesta que en realidad sí existió. Fue el cumpleaños de Rodolfo Hinostroza; él mismo ya lo ha aceptado públicamente (risas). Aunque él no es Montero, claro.

Tuviste una relación estrecha con Ribeyro. El libro se lo dedicas a él.
Yo lo conocí cuando tenía 17 años. Luego lo volví a frecuentar en la década del 70. Tuvo una importancia muy grande para mí, tanto literaria como de vida. El fue el modelo de escritor que yo quería ser.

Preferencias 2006 (literatura peruana)


Confieso que suelo seguir, con bastante delectación, las listas de preferencias literarias de fin de año. No en la búsqueda de un pronunciamiento canónico sobre las mejores o más importantes publicaciones, sino por el simple y llano placer de compartir gustos literarios.
Aquí una pequeña lista de los libros que he disfrutado más durante el 2006. Hubo títulos que por diversas razones no pude leer (algunos de los cuales hubiese querido hacerlo –y los leeré, sin duda, en este 2007-), por ello quizás llame la atención alguna omisión.

Novela:
- Travesuras de la niña mala (Alfaguara), Mario Vargas Llosa
- El regreso de la trapecista (Alfaguara), Oscar Málaga

Cuento:
- Guerra a la luz de las velas (Alfaguara), Daniel Alarcón
- Danzantes de la noche y de la muerte (Alfaguara), Edgardo Rivera Martínez
- Historias de verdugos (Santo Oficio), Carlos Calderón Fajardo
Mascarón de proa (Mesa redonda), José Güich Rodríguez


Poesía:
- Banderas detrás de la niebla (Peisa), José Watanabe
- Vinilo (Fauno editores), Enrique Sánchez Hernani
- Las falsas actitudes del agua (CC de España-Municipalidad de Lima), Andrea Cabel
- No tengo ruiseñores en el dedo (Pre-textos), Eduardo Chirinos
- Cinco segundos de horizonte (AUB), Mario Montalbetti


Antología:
- Toda la sangre (Matalamanga), Gustavo Faverón

Rescate:
- Narrativa completa de Clemente Palma (Rectorado de la PUCP), edición a cargo de Ricardo Sumalavia

- Poesía soñada de Xavier Abril (UNMSM/UPSMP), edición a cargo de Marco Martos

Ensayo:
- La soledad de la página en blanco (UNMSM), Camilo Fernández Cozman
- En la comarca oscura (U. Lima) Chueca, Güich y López Degregori
- De doña Bárbara al neoliberalismo (CELACP), José Castro Urioste

Crónicas:
- Grandes sobras, Beto Ortiz


Editorial:
- Alfaguara
- Matalamanga
- Estruendomudo

martes, 19 de diciembre de 2006

Ildefonso sobre poemario de Andrea Cabel


Miguel Ildefonso, quien acaba de publicar la novela Hotel Lima, ha escrito un artículo sobre Las falsas actitudes del agua, ópera prima de la talentosa poeta Andrea Cabel. El referido artículo aparece en Letras S5.
Adjunto un pequeño fragmento del mismo:
"La apuesta de Cabel está en la metáfora, en la imagen poética y el verso libre y experimental, cuyos referentes pueden ser Eielson, Belli o Hinostroza, pero que ella, precozmente, ha sabido penetrar en el fondo: hurgar en la raíz del lenguaje para que brote una voz personal. La poeta se hace lenguaje y sufre los procesos de su propia creación: "yo queriéndote,/ tú volando como astro de fuego./ créeme que me derrumbo/ ante tu voz que me nombra,/ que no hay bastión, ni primavera/ ni tabla en mar violento / que no concibo mañanas sin rezarte a mi lado". Si por un lado hay esta expiación personal dentro del flujo del agua, en un ámbito cerrado, por otro lado hay un mundo exterior que está atravesando la ventana. La imagen de la ventana es importante para traer lo mítico a lo histórico: "no/ no hay más miedo que este/ que el de la ventana"

Entrevista a Oscar Málaga


Oscar Málaga se define como un poeta que escribe narrativa. Así, cual verdadero orfebre del lenguaje, ha urdido El secreto de la trapecista (Alfaguara, 2006), una novela atiborrada de singulares personajes cuyas extravagancias van de la mano con una ternura inapelable.

Entrevista CARLOS M. SOTOMAYOR

Los personajes de tu novela son seres peculiares, portadores de una locura blanca. ¿Cómo surgieron?
Creo que es muy difícil plantear cuál es la génesis de una novela. Creo que hay una serie de factores que se van acumulando, juntando. Y que un día encuentran una vertiente de salida, una especie de disparador. Ese disparador fue un sueño. Un sueño en donde yo miraba, de una manera extraña, toda la vida de un circo, la vida cotidiana del circo.

La novela nos ofrece un fresco de un país que podría ser, al mismo tiempo, el Perú de ayer, de hoy y, posiblemente, de mañana...
La novela no es histórica. Eso quiero dejarlo en claro. No he hecho ninguna investigación para la novela. A pesar de que doy datos precisos en algún momento, no son reales, son inventados, ficción pura. Pero yo soy peruano, me he nutrido de lecturas y realidades peruanas. La ficción es el resultado de eso. La novela se torna como una gran metáfora sobre lo que es la construcción de un país que parece que nunca terminará de construirse. Por eso la novela es atemporal.

La novela presenta dos mundos, diríamos, antagónicos: el del circo y del lugar al que arriban...
Creo que como resultado de la ficción me fui dando cuenta de que estaba enfrentando dos mundos diferentes. Conforme iba escribiendo la novela me fui dando cuenta que había dos mundos con particularidades diferentes. El mundo del circo era un mundo solidario, coherente. Y el mundo exterior al que ellos habían llegado era un mundo entrado en confusión permanente, donde nada era claro, donde nada se sustentaba.

También es una novela que presenta romances singulares...
Es un mundo en el cual suceden muchas cosas. Y una de las cosas que más suceden son las relaciones afectivas. Hay una relación afectiva extraña entre Don José y La trapecista, una relación afectiva apasionada entre La trapecista y El tragafuego, una pasión desesperada entre La mujer barbuda y El hombre más fuerte del mundo.

Son personajes que inspiran ternura...
Sí, es una novela que está llena de objetos tiernos, de personas que en el fondo son bastante puras. La sensación que tienes al leerla es una situación de frescura. Pero esta frescura no tiene donde desarrollarse de manera natural, salvo en el circo.

¿Qué vínculos tendría esta novela con la anterior?
El lenguaje. Creo que el lenguaje sigue siendo un lenguaje cargado de poesía. Blues de un gato viejo está más circunscrita a la vida personal de dos personas. Esta trata un mundo un poquito más complejo, con mayores vinculaciones.

El protagonista de la novela anterior era aficionado a recortar de los diarios las noticias extraordinarias. En esta novela los personajes son extraordinarios.
Es un hecho que no lo había visto, pero es verdad. Pero en este caso todos estos personajes extraordinarios tienen un mundo extraordinario donde se desarrollan como seres extraordinarios.

Hinostroza decía que a pesar de dominar la narrativa y el teatro, él se consideraba esencialmente un poeta. ¿Te sucede lo mismo?
La poesía para mí es el arte del lenguaje por excelencia. No hay momento en que la palabra adquiera tal valor que en la poesía. Yo creo que la poesía puede atravesar todos los géneros literarios. Creo que la poesía debe invadir todos los géneros de la literatura, pero no para hacerla más compleja, sino para hacerla más rica de sonoridades, de lenguaje, de significado. Yo me considero fundamentalmente un poeta que escribe narración.

lunes, 18 de diciembre de 2006

Hinostroza y una nueva distinción


Rodolfo Hinostroza, uno de nuestros más importantes poetas (que además transita con destreza por la novela, el cuento y el teatro) acaba de obtener una nueva distinción internacional gracias a su libro de gastronomía: Primicias de cocina peruana. Se trata del importante Gourmand World Cookbook Awards 2006, en la categoría "Best Foreign Cookery Book" en castellano.
Me cuentan que la presente edición del premio estuvo más reñida pues se recibieron más de 5000 libros de 60 países diferentes.
Todos los ganadores (de cada lengua) competirán por el título de El mejor del mundo. El resultado se conocerá el 6 de abril del próximo año. Esperemos que Rodolfo se haga del premio. He podido hojear el libro y, además de la lujosa edición, se trata de un trabajo de primer nivel.

viernes, 15 de diciembre de 2006

"Vinilo" de Kike Sánchez Hernani


Hoy por la noche -8.00 p.m.-, en el Jazz Zone, el poeta Enrique Sánchez Hernani presetará su más reciente poemario Vinilo. Se trata de un tributo al rock. El concepto del diseño del libro (de evidente reminiscencia a los años sesenta, además de un formato tipo disco) es obra de Carso (para quienes no lo sepan, mi querido progenitor). Me cuantan (Oscar Málaga, primero, y luego Adrián Portugal) que Kike ha ofrecido debutar como cantante.

domingo, 26 de noviembre de 2006

Calamaro: Made in Argentina


Escribe CARLOS M. SOTOMAYOR

Confieso públicamente que, a pesar de ser un incondicional devoto de la música de Andrés Calamaro, no había tenido la oportunidad –o el goce– de ver (mucho menos presenciar) un recital completo de este talento argentino. Pero como toda deuda, ésta debía ser saldada. Y vaya que lo fue. Gracias a Ericka, quien me acaba de regalar hace unos días el DVD Made in Argentina, pude apreciar la potencia musical que es capaz de desplegar Calamaro en una presentación vivo. Se trata de un concierto realizado den Buenos Aires, que significó, si mal no recuerdo, uno de sus tantos regresos a escenarios argentinos.
Además de entonar temas clásicos de su discografía, como “Mil horas”, “Te quiero igual”, “Flaca”, “Crímenes perfectos”, Clonazepan y circo” (uno de mis favoritos), entre otros, el buen Andrés compartió escenario con dos personajes del rock argentino. Uno fue Vicentico, el que fuera cantante de los Fabulosos Cadilacs, con quién entonó “El cantante” y “Vasos vacíos”. Y el otro: nada menos que el gran Litto Nebbia, una leyenda viviente de la historia del rock latinoamericano. Los conocedores saben que fue líder de una de las pioneras bandas del rock latinoamericano llamada Los gatos y que es el autor, junto con el desaparecido Tanguito, de la que se considera la primera canción del rock en español: “La balsa”. La leyenda dice que el tema fue compuesto en el baño del bar La perla del once. Con Nebbia entonó tres temas: “Nueva zamba para mi tierra”, “Yo no permito” (tema de Litto) y “Para no olvidar” (tema de Andrés). En resumen, un tocada estupenda que ha quedado registrada en un DVD oficial. Recomendable para todo aquel fanático, como yo, de Andrés Calamaro.