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domingo, 4 de julio de 2010

ENRIQUE VILA-MATAS se presenta el miércoles en el CCE

Escritor Enrique Vila-Matas (Foto: Internet)

La noticia la supe desde mucho antes de que se hiciera oficial. Una amiga me pasó el dato y otro amigo, más cauto él, si bien no pudo confirmármelo tampoco lo negó. Ahora ya es un hecho: Enrique Vila Matas, el estupendo escritor español (autor de celebradísimas novelas como El mal de Montano o Doctor Pasavento), aterrizará en Lima mañana. Vila Matas llega gracias al Centro Cultural de España (CCE) y a la editorial Planeta. El día miércoles 7 ofrecerá una charla sobre su más reciente novela Dublinesca (Seix Barral, 2010), acompañado del escritor peruano Gabriel Ruiz Ortega. La cita es en el CCE (Natalio Sánchez 181, Santa Beatriz), a las 7:30 p.m.

viernes, 21 de mayo de 2010

ENRIQUE VILA MATAS en Lima: confirmado

EVM (Foto: elmundo.es)

Confirmado. El celebrado escritor español Enrique Vila Matas estará en Lima entre el 1 y el 5 de julio. Autor de importantes libros como El mal de montano o Doctor Pasavento, Vila Matas presentará su nueva novela Dublinesca. Como recordarán, la editorial Planeta sorprendió a todos al fichar a uno de los autores más importantes de Anagrama. Es por ello que Dublinesca se ha publicado bajo el sello Seix Barral. Esperamos que la novela llegue pronto a nuestras librerías.

lunes, 10 de mayo de 2010

BLOC DE NOTAS (de Carlos Calderón Fajardo)


Escritor Don DeLillo (Foto: http://www.actualidadliteratura.com/)



Don DeLillo, el narrador diferente (Cosmópolis)
Escribe CARLOS CALDERÓN FAJARDO

Siempre me he preguntado por qué el novelista norteamericano Don DeLillo (1936) dada su calidad literaria de maestro indiscutible, autor de una obra de lectura imprescindible en la novela contemporánea: Submundo, no goza en el Perú de la audiencia de lectoría como sí la tienen un Philip Roth o un Paul Auster. He intentado buscar una respuesta. DeLillo ha ganado premios muy importantes, sus obras están en español, traducidas el mismo año que aparecen en inglés, ¿qué pasa entonces? Me he dicho si no será que Philip Roth y Paul Auster son escritores del siglo XX y Don DeLillo lo es del tiempo sin siglo, es más, del camino que va haciendo el mundo desde el siglo XX al siglo XXI y a un infinito tecnológico al que jamás accederemos. Don DeLillo es el narrador del capitalismo tardío al que nunca llegaremos, y nos es ajeno por esa razón, porque su mundo nos es ajeno.

Como nosotros estamos aún en nuestro siglo XIX literario: Flaubert, Víctor Hugo, Dostoievski nos son aún atractivos. Y continuamos empleando los esquemas normativos de la novela europea del siglo XIX, que se repiten como quien obedece a un esquema obligatorio. Es razonable pensar que es muy difícil que podamos asimilar a un tipo de escritor como Don DeLillo. Ha escrito varias novelas entre las que destaca la sobresaliente Submundo (1997). Quizás una de las cumbres de la novela moderna, novela histórica, narra cincuenta años de la vida norteamericana a partir del 3 de octubre 1951, de un partido de beisbol jugado en Nueva York. Acaba de publicar Point Omega (Febrero, 2010). Que es la historia de Richard Elster, un intelectual out-sider que en el desierto de Arizona imagina un punto omega más allá de la evolución humana. Pero la novela sobre la que vamos a intentar decir algo en esta nota es Cosmópolis (Seix Barral, 2003). 

Cosmópolis ocurre en un solo día del año 2000. Una perturbación en el valor del yen, elemento reiterado en la novela que nos sujeta a la narración de un solo día, a diferencia de los 50 años que abarca Submundo. El personaje central es Erick Packer, un multimillonario de 28 años que recorre la ciudad en una limusina acompañado de su guardaespaldas, cual Quijote y Sancho. Desde el título sabemos que estamos en una novela en la que la ciudad, que puede ser Nueva York, por algunos indicios, es el verdadero personaje. Cosmópolis es un paseo imaginario por la superficie de una urbe edificada con la tecnología ultra moderna. Del punto de vista de estrategia narrativa DeLillo desecha el psicologismo a favor de la abundante descripción de superficies, claro como el narrador las ve, recreándola verbalmente. DeLillo construye un relato sin historia. Está hecho de fragmentos, de visiones desconectadas, de las peripecias fugaces en un día de su anti-héroe Erik Parker. De cuando en cuando surgen inserciones, con reflexiones contundentes. Por ejemplo cuando en medio de un incidente disparatado el narrador omnisciente comenta: “El dinero ha perdido sus cualidades narrativas, tal como sucediera en la pintura hace tiempo. El dinero habla solo para si mismo”. Pensamiento que empata con el epígrafe de la novela: “la rata deviene moneda de curso legal” (Zbigniew Hebert). Se abandona la linealidad por la descripción como forma preponderante, es el narrar de un presente que fluye, que no deja de fluir.

La novela prescinde de los elementos fundamentales de la novela clásica: psicología de los personajes, no hay pasado que antecede los hechos, no se espera un futuro porque ya se está en él y si el tiempo es abolido por el presente, por lo tanto estamos ante una novela sin una historia que pueda ser reducida a una fábula; no existe una trama identificable sino un tejido de sucesos desconectados. En ese suceder permanente todo aparece y se desvanece. De Lillo no es un realista cásico como lo es Roth, ni un realista-fantástico como lo es Auster. Cada incidente que les sucede a los personajes de esta novela no tiene consecuencias, desarrollo, ni antecedentes. Eric Packer se pasea, y nos recuerda al flaneur de Benjamin, pero es el paisaje el que ha cambiado. Pero si todos los recursos del realismo decimonónico son abandonados, entonces por qué nos sentimos ante un escritor profundamente realista. En DeLillo no hay la densidad que hallamos en Philip Roth ni la sugerencia de lo no dicho del primer Paul Auster. A diferencia de su novela Submundo (Underwoold), DeLillo reinventa no el pasado sino el presente, que al leerlo hace que nos sintamos casi ya en el futuro. Infinidad de personajes aparecen descritos de una manera muy peculiar para desaparecer tragados por la gran megalópolis que es un cosmos. Todas las frases de la novela parecen estar en lucha con las frases envejecidas por el uso excesivo. Don Delillo es un prosista brillante pero al mismo tiempo trasgresor, a veces hasta procaz, de lo que le interesa de la realidad de los tiempos fractales de una ciudad ultra-moderna que vive su majestuosidad asentada sobre el caos. De Lillo llama a las cosas de una manera diferente para hablar del sexo, la violencia, la muerte, el mercado global, el terrorismo y la relación entre el poder y la alta tecnología. Es el novelista de la híper-modernidad, pero su lección para los autores peruanos está en su extraordinaria capacidad para recrear pequeños incidentes de la vida narrándolos en un nuevo arte de narrar que se manifiesta por una constante reinvención del lenguaje y de la no aceptación de las frases hechas con la se arman la mayoría de nuestras novelas actuales y en el mundo. Es un rasgo de toda la novela, que el lector no se imagine qué va a leer en el párrafo siguiente, y de frase en frase, es impredecible la forma cómo en cada situación DeLillo resuelve una situación narrativa y como la expresa nos sorprende por su originalidad e invención y diría yo de manera magistral.

Don DeLillo es un gran narrador histórico en Submundo. En Cosmópolis es el novelista imaginativo del presente, por su manera ver el que verbaliza lo que los demás no ven. El narrador diferente. Hay que leer Point Omega, que acaba de publicarse en febrero. ¿Es en esta novela corta de 160 páginas la que narra el futuro? 

Cosmópolis está dedicada a Paul Auster. Las últimas líneas con la que termina la novela muestran el estilo, la prosa de DeLillo: "Está muerto dentro de la esfera de cristal de su reloj, pero aún está vivo en el espacio original, a la espera que suene el disparo".

viernes, 9 de abril de 2010

"Engaño" (Seix Barral, 2009) de PHILIP ROTH

Portada de Engaño (Seix Barral) de Roth

Escribe CARLOS M. SOTOMAYOR

¿Un escritor es un vampiro? ¿Un oscuro ser al acecho de almas atormentadas? En Engaño, novela del norteamericano Philip Roth que acaba de llegar a Lima bajo el sello de Seix Barral, uno de los personajes se luce implacable e inquisidor frente al protagonista –un escritor cincuentón llamado Philip– y le dispara a quemarropa: “Lo que más te gusta es que esas mujeres tan emocionales no sean capaces de contar sus propios relatos pero se esfuercen para contar la historia de su vida. Eso para ti es tan erótico como exótico. (…) Ellas intentan llenar con sus palabras el enorme abismo que se abre entre el acto en sí y la narración del mismo. Y tú escuchas, te apresuras a anotarlo y luego lo estropeas con tu mala ficción” (p.85). Sin embargo, un autor no sólo se vale de las experiencias ajenas, sino también de las propias. Y ya desde sus primeros libros, Roth se vio enfrentado a la intolerancia de la comunidad judía de su ciudad. Su crimen: reflexionar inteligente e irónicamente sobre su condición de judío.

En un gran despliegue técnico, Roth ha construido una muy interesante novela en base a diálogos. Principalmente entre los sostenidos por un escritor de mediana edad (llamado Philip, como ya hemos mencionado) y su amante, una joven mujer de 31 años que le cuenta los pormenores de su conflictuada relación matrimonial. Ambos son casados. Estas conversaciones nos permiten apreciar inteligentes reflexiones sobre diversos temas como el amor, la política y, como no podía ser de otro modo, su condición de judío.

El protagonista, quien dice estar escribiendo una novela, anota en un cuaderno las conversaciones que sostiene con su amante en su estudio. Cuaderno que luego es hallado por su esposa, quien le saca en cara su engaño. El escritor se escuda en que se trata de ficción, de conversaciones surgidas de su desbordante y febril imaginación. Resulta curiosa la coincidencia biográfica con el autor, con el verdadero Roth. Se dice que su ex esposa, la actriz Clarice Bloom, lo dejó tras leer por casualidad el manuscrito de esta obra (Engaño). “En mi imaginación soy infiel a todo el mundo”, sostiene el protagonista de la ficción. 

La humillación (Mondadori), el más reciente libro de Roth acaba de ser publicado en España y se espera que pronto lo tengamos en librerías, acá en Lima. Los comentarios, lamentablemente, no son nada favorables: Edmundo Paz Soldán, por ejemplo, la califica de mala. Sin embargo, mientras la aguardamos, Engaño nos otorga la posibilidad de reencontrarnos con el talento indiscutido de un autor monumental como Philip Roth.

miércoles, 5 de agosto de 2009

Entrevista a DANIEL ALARCÓN


Los cuentos que aparecen en El rey siempre está por encima del pueblo (Seix Barral, 2009) aparecieron originalmente en las páginas de importantes revistas norteamericanas como New Yorker y Esquire, por citar sólo dos. A ellos se ha sumado Los sueños inútiles, un relato que su autor, Daniel Alarcón, creía perdido y que encontró entre sus archivos, casi por azar, mientras se preparaba la publicación del libro. Alarcón se encuentra en Lima participando en la Feria Internacional del Libro: inmejorable pretexto para una grata charla.

Entrevista CARLOS M. SOTOMAYOR
Fotografía de GIULIANO BUIKLECE

¿Cómo decides reunir estos cuentos que estaban diseminados en diferentes revistas y publicaciones?
Bueno, siempre uno quiere juntarlos. Hasta que un cuento no está en una colección es como un huérfano que no tiene familia. Y es un ejercicio que espero poder hacer cada cierto tiempo; es decir, hacer una pausa, mirar hacia atrás y recopilar los textos y ver cuáles han sido tus obsesiones, la temática que más te ha afectado en los últimos 3 o 4 años. Y cada vez que uno arma una colección es eso: una oportunidad para hacer un autoanálisis.

Y qué te dejó aquel autoanálisis. Es decir, ¿qué recurrencias encuentras en el conjunto?
Siento que estos cuentos enfrentan mucho el tema del poder, pero no directamente desde la política, sino cómo se ve desde abajo. Y son cuentos un poco más atrevidos en cuanto a técnica. No diría que son cuentos experimentales, pero sí, quizás, un poco menos realistas que los de mi primer libro (Guerra a la luz de las velas). Hay preocupaciones muy norteamericanas de la coyuntura política de EE.UU. No es por nada que aparezca la Guerra Civil dos veces. Y eso tiene que ver con lo que se vivía en EE.UU. del 2004 al 2008. Son cuentos que si bien no lo dicen directamente son muy de la época de Bush, de su segunda gestión. Un momento en el que yo sentía que el país se venía abajo.

En ese sentido, cómo ves la elección de Obama como presidente de EE.UU.?
Yo sigo pensando que el impacto verdadero de Obama va a ser cultural. Es difícil predecir cómo va ser ese impacto y cuáles van a ser las consecuencias de un presidente negro en la cultura norteamericana. Mi sobrina que tiene 5 años, el primer hombre negro que ella reconoce es el presidente de EE.UU. Eso es muy importante. Y en ese sentido representa una apertura. Lo que yo sí entiendo es que sin la crisis de Bush, sin haber llegado a tocar fondo como lo hicimos, no sale una opción como la de Obama.

La edición peruana de El rey siempre está por encima del pueblo añade un cuento inédito: "Los sueños inútiles"...
La verdad es que me había olvidado del cuento. Lo había escrito hace unos cuatro años. Y cuando publiqué la edición mexicana de este libro no lo incluí. Pero luego, cuando surgió la posibilidad de hacer otra edición del libro en el Perú, no sé cómo pero revisando mis archivos lo encontré. Y fue una sorpresa grata porque encaja perfectamente con el libro y, además, como es el cuento más raro le da otro matiz. Te permite hacer reinterpretaciones de textos anteriores. Eso es lo bonito de una colección: cómo los textos pueden dialogar entre sí.

Escribes novelas y cuentos. ¿Qué encuentras en la escritura de cuentos que no hallas en la novela?
En un cuento tú puedes comenzar con una idea, un personaje, una propuesta rara, y puedes arriesgarte a pasarte dos semanas desarrollando esa idea a ver qué pasa. Una novela implica más compromiso porque implica dos, tres o cinco años de trabajo. Y no tienes la misma libertad.

martes, 18 de noviembre de 2008

Entrevista a ALONSO CUETO


Alonso Cueto es, además de un novelista reconocido, un lector apasionado. Una prueba de ello es Sueños reales (Seix Barral, 2008), un libro en el que reúne una serie de ensayos sobre aquellos autores que han dejado huella.

Entrevista CARLOS M. SOTOMAYOR
Fotografía de PÁVEL UGAZ

¿Cómo se va gestando el libro?
Es un libro que se ha ido escribiendo a lo largo de varios años, sobre autores que me han apasionado a lo largo de mi vida y que son autores a los que siempre de alguna manera les he sido fiel. Escribir estos ensayos ha sido en el fondo dar cuenta de una de las pasiones de mi vida. Creo que la única razón por las que uno escribe es para compartir pasiones con otros.

¿Por qué Sueños reales?
Uno no puede vivir sin historias, uno no puede entender la vida sin historias. Las historias son esenciales y son un instinto natural en todos nosotros. Y una de las pruebas de esto que digo es que todas las noches soñamos dos o tres historias, que nos contamos a nosotros mismos. Es decir, los sueños son en el fondo historias que nos contamos. Es curioso que al igual que los sueños cuando se lee un gran libro uno siente que lo que se está leyendo es real. Así como cuando tú sueñas y piensas que lo que estás soñando es verdadero. De algún modo la literatura es eso, un gran sueño compartido.

¿De alguna manera en la elección de los autores comentados puede vislumbrarse tu particular visión de la literatura?
Sí, yo creo que una gran obra literaria es aquella cuyos personajes son seres complejos, contradictorios, que no pueden ser definidos fácilmente, que no pueden ser agotados. Son personajes que tienen una serie de conflictos y dilemas interiores. Nunca me han interesado los personajes unidimensionales, los fanáticos que tienen una sola línea. Y la otra característica que me parece que por lo general tiene una gran obra literaria es la calidad de la historia, la capacidad de ésta de enrumbarte en un camino donde haya juegos con la intriga, expectativa por el desenlace. En ese sentido tengo una visión más bien tradicional y clásica de la literatura.

Uno de los que aparecen en el libro es Henry James, uno de tus autores predilectos. ¿Cómo surge tu admiración por él?
Nace porque cuando yo tenía 22 años llegué a España y un amigo que conocí me prestó Los papeles de Aspern, que me acuerdo estaba en una edición pequeña de Tusquets. Y recuerdo que lo leí en una sola noche. Y me sentí tan seducido por ese mundo, porque creo que un autor hace un pacto con algunos lectores en especial. Creo que el gran tema de James es el de la soledad. Y de alguna manera, como yo recién había llegado a España y me sentía tan aislado y solitario, la lectura de James me sirvió para compartir esa visión de los solitarios, de los aislados. Se creó un pacto muy especial.

Otro autor del que escribes es el japonés Murakami...
Me interesa Murakami porque es un escritor que tiene pasión por contar historias, pero son historias que de alguna manera se frustran, se truncan, se resuelven en sí mismas, no concluyen y quedan como en una especie de nebulosa de la acción. Es un autor de atmósferas. Especialmente me gusta un libro: Al sur de la frontera, al oeste del sol.

Siempre has evidenciado ser un lector apasionado, atento a lo que se está produciendo.
Yo creo que hay grandes autores que están en actividad. Y uno de ellos es Phillip Roth. Creo que el autor norteamericano que sigue escribiendo libros cada vez más notables es Philip Roth. Otro de ellos es Cormac McCarthy, quien también es un autor prodigioso. Y en Europa también, por ejemplo, el holandés Cees Nooteboom. Y claro, también hay libros que se descubren como Vida y destino de Vasili Grossman. Y es un éxito comercial, siendo un libro denso y largo. Pero también me interesa lo que escribe la gente joven. Yo ncreo que como nunca hay una generación de escritores jóvenes muy interesantes.

No hace mucho se reeditó El tigre blanco ¿cómo ves ese libro, que fue tu primera novela, a la distancia?
Para la reedición corregí algunas cosas. Es un libro que me recuerda a la época en la que viví en EEUU. Y, claro, puede tener algunos problemos técnicos, de estilo, pero fue escrito con mucha pasión y representa una época de mi vida. Y, claro, mi admiración por New Orleans, una de las ciudades más bellas del mundo.


DATO
Alonso Cueto obtuvo, entre otras distinciones, el Premio Viracocha por El tigre blanco (1985) y el Premio Herralde por La hora azul. Hace poco un cuento suyo ha aparecido en el conjunto de relatos Hombre lobo, publicado en España bajo el sello 451 editores.


*Versión más extensa de la que salió publicada hoy 18/11/08 en Correo.

jueves, 31 de julio de 2008

Entrevista a GIOCONDA BELLI


Reconocida poeta y narradora, la escritora nicaragüense Gioconda Belli se hizo merecedora este año del Premio Internacional Biblioteca Breve con El infinito en la palma de la mano (Seix Barral, 2008), novela que ha presentado en Lima en la Feria Internacional del Libro.

Entrevista CARLOS M. SOTOMAYOR
Fotografía de JAIRO VEGA

Usted ha tenido siempre una fascinación por Eva...
El personaje de Eva siempre me ha parecido interesante. Tan es así que durante el tiempo de la dictadura de Somoza yo escribí bajo el seudónimo de Eva Salvatierra. Salvatierra es un apellido común en Nicaragua. Y también tengo un libro de poesía que se llama De la costilla de Eva. Y esta idea de recontar el Génesis se me ocurrió a partir de que me encontré con unos libros apócrifos donde se narra lo que sucedió con Adán y Eva cuando los echaron del Paraíso. Que era algo que completaba un poco esa narración bíblica que sólo tiene 40 versículos. La historia de Adán y Eva es muy corta en la Biblia. Entonces me pareció una buena posibilidad de reimaginar esa historia haciéndola más humana. Por otro lado, investigando qué de ese mito nos podía dar luz sobre cómo nos imaginamos a nosotros mismos. Y de dónde surgen esos prejuicios contra la mujer y esa división de roles que se ha hecho entre el hombre y la mujer.

En un momento de la novela los protagonistas son conscientes de la muerte, descubren que no son inmortales...
Esa es la verdadera expulsión del Paraíso, a mi modo de ver, el hecho de que todos nos vamos a morir y que tenemos esa fecha en el calendario desconocido de nuestra existencia. Y precisamente la historia no podía empezar más que cuando se produjera este rompimiento entre esa condición angelical en la que supuestamente son llevados a la existencia estos primeros seres y la realidad. Porque mi historia cuestiona, a partir de contar otra vez el mito de Adán y Eva, las bases sobre las que está montado ese mito. Por ejemplo, el mito del creador que nos hemos imaginado es más a nuestra imagen y semejanza que lo que nosotros somos supuestamente a imagen y semejanza de un ser con esas capacidades. Y por otro lado, el mundo contado como que no empieza sino hasta que no empieza la evolución.

El tema de la mujer es recurrente en su obra literaria...
Es un tema que me interesa. La mujer entra a la literatura bien tarde. La escritura de la mujer se puede situar ya en su plenitud a partir del siglo XIX. Entonces escribir sobre la subjetividad femenina, sobre el mundo interior de la mujer, a mí me parece muy importante porque no se conoce lo suficiente. Por ejemplo, el erotismo femenino se ha contado más bien desde el sentimiento erótico que produce la mujer a partir de la visión del hombre. Pero el erotismo visto desde la mujer no se ha contado lo suficiente.

Usted también es poeta. ¿En qué medida la poesía incide en su narrativa?
Bueno, yo no soy dos personas, una que es poeta y otra que es narradora. Entonces, el lenguaje tiene sus reglas. Esta novela lo que me ha permitido es mezclar los dos lenguajes. Y eso me dio mucho gusto poder hacerlo, porque lo primigenio del ambiente en el que se desarrolla la novela no permitía el uso de referencias que no tuvieran que ver con ese momento en donde todo se va nombrando. Entonces el acto de crear se concibe allí como el acto de nombrar. Y eso es también la función de la poesía: la poesía nombra lo innombrable. Por eso la poesía era el medio que encontré para poder situar al lector dentro de ese contexto que todavía no está nombrado.

El poeta Ernesto Cardenal señaló, cuando vino al Perú, que Daniel Ortega había traicionado las ideas de Sandino. ¿Comparte esa opinión?
Sí. En 1993 fue el último congreso del Frente en el que se produjo una escisión, porque hubo una actitud muy sectaria de Daniel Ortega de no querer aceptar la necesidad de transformar el Partido Sandinista en un partido más moderno, más adaptado a las condiciones del mundo a partir de la derrota del bloque socialista. Y tratar de crear un socialismo y una visión para el país que fuera más incluyente, que no fuera sectaria y que tomara en cuenta una cosa muy importante que descubrimos con todos esos fenómenos sociales: la exigencia de la libertad. Porque realmente la izquierda ha puesto la libertad en un segundo plano. La libertad individual se supeditaba a la supuesta libertad colectiva. Pero nos dimos cuenta de que esa libertad colectiva la decidía un grupo muy pequeño. Y nos dimos cuenta de que había que replantearse esto. En el congreso de 1993 nosotros planteamos eso y fuimos totalmente excluidos.

*Entrevista publicada en Correo el miércoles 30/07/08.