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viernes, 11 de diciembre de 2009

Entrevista a JOSÉ DE PIÉROLA


José de Piérola es, sin duda, uno de los más interesantes escritores peruanos de las últimas décadas. Summa caligramática (Norma, 2009), su más reciente novela, nos muestra a un autor en pleno dominio de sus recursos expresivos.

Entrevista CARLOS M. SOTOMAYOR
Fotografía: VÍCTOR VÁSQUEZ

La novela luce una estructura compleja. ¿Cómo fue el proceso de escritura?
Sí, la estructura fue quizás lo más difícil de la novela. La novela empezó hace varios años. Recuerdo que en el año 2002 tomé notas sobre esta noción del niño prodigio, del niño genio, que siempre me ha parecido interesante para hacer una ficción. Sobre todo porque tiene algunas implicaciones que he tratado de desarrollar en la novela. Y después, en el 2005, no sé si recordarás, apareció una niña norteamericana de 9 años cuyos padres firmaron un contrato por 150 mil dólares por su primer libro de poesía. Y eso me dejó pensando. Y recordé también el caso en el Perú de Mirko Lauer, que de muy joven era considerado un niño prodigio. Ese es uno de los ingredientes de la novela.

¿Y el otro?
El otro ingrediente es una conversación que tuve con un poeta peruano, quien me ha pedido que no mencione su nombre, y que tuvo un episodio de pérdida de la razón. Y dentro de ese episodio se encontró con Alejandra Pizarnik y habló con ella. Y tuvieron un diálogo muy intenso. Obviamente, todo en su imaginación, pero con ese fenómeno de ilusión que le hizo pensar que era real. A partir de allí, ambos ingredientes empezaron a juntarse y se convirtieron en una sola narración.

¿Cómo articulaste la novela?
El primer borrador lo escribí en primera persona, desde el punto de vista del niño prodigio ya adulto. Y había algo que no funcionaba en esa narración en primera persona. Entonces, me pareció interesante el reportaje clínico. Sin embargo, me pareció demasiado clínico para contar la historia. Porque me interesaba mucho entrar más en el personaje, tener la posibilidad que tiene la novela de entrar en la mente y en la emoción del personaje. Así que al final encontré este camino intermedio que es un narrador que reelabora un texto escrito en tercera persona. Eso es lo que crea los tres niveles de voces narrativas que hay en la novela.

En el caso de los niños-prodigio la figura del padre juega un rol particular. Pienso, por ejemplo, en casos como el de Mozart...
Por supuesto. Y siempre hay este padre que reconoce el potencial en el niño y quiere en ese niño, supongo yo, lograr algo que él no pudo lograr. Y eso es muy frecuente: padres que tratan de que su niño gane un premio o se vuelva una estrella. Y esa relación es muy difícil de entender. Porque por un lado es posible que al niño le encante ese mundo adulto al cual es sometido o es posible que no le guste ese mundo.

Otro tema que se aborda en la novela es el de la identidad...
Sí, la idea de la identidad. Cuánto de nuestra memoria y nuestra forma de pensar viene en ese proceso de vida y cuánto de nuestra identidad depende de ese proceso. Qué pasaría si en un momento perdemos la memoria, por ejemplo. Cuánto de nuestra identidad se mantiene. Hay una novela de Umberto Eco que se llama La misteriosa llama de la reina Loana en la que el personaje principal pierde la memoria biográfica o memoria episódica, pero mantiene la memoria semántica. Entonces él va a la casa de su infancia y empieza a revisar lo que leía de niño y encuentra muchas referencias fascistas. Y se dice: ¿seré yo un fascista viejo y amargado? Y en esa búsqueda de recuperar su memoria intenta recuperar su propia identidad. Y está entonces el tema de la responsabilidad. Qué pasa cuando tú ignoras haberle hecho un mal a alguien. ¿Tienes responsabilidad o no? Qué pasa cuando, después, sabes que tu acción ha producido un efecto negativo en otra persona. Esos eran los temas que me fascinaban para explorarlos en esta novela.

Otra idea que me hace reflexionar a partir de la novela es esta relación tan estrecha entre la genialidad y la locura.
Sí, ese es otro de los temas que me interesaban. Y que aparece con mucha frecuencia. Y una de las nociones que aparece implícita en la novela es qué pasa cuando eres un poco diferente a los demás. En la Edad Media todas esas personas, entre las que podríamos considerar genios o locos, estaban en la misma categoría. Y seguramente esa relación tiene que ver con ese miedo, temor o ansiedad que produce aquello que no podemos entender. Y como la genialidad y la locura están fuera es fácil conectarlos en términos de cultura popular. Y debido a que esta relación existe es muy fácil hallar la correlación. Y es posible que alguien sea empujado a una forma de locura.

Esta novela es distinta a las anteriores...
Lo que ocurre con muchos escritores es que uno tiene un tema que aparece en un momento, y reaparece, y está allí como esperando su oportunidad para aparecer en libro. Y es sólo una noción, ni siquiera es un tema elaborado. Pero es una noción básica que después se va a desarrollar. Y gran parte de la fascinación de escribir para mí es ver hacia dónde me puede llevar este tema.

*Entrevista publicada en Correo el viernes 11/12/09.

miércoles, 20 de agosto de 2008

Entrevista a JOSÉ DE PIÉROLA


El cuento no es un género ajeno al escritor José de Piérola. Hace algunos años obtuvo el Premio Internacional Max Aub con su relato "En el vientre de la noche". Ahora acaba de reunir en Sur y norte (Norma, 2008) nueve relatos que comparten un vínculo temático.

Entrevista CARLOS M. SOTOMAYOR
Fotografía de PÁVEL UGAZ

En Sur y norte están presentes temas como la violencia y la migración...
Es un proyecto que empecé más o menos en el 2000 o 2001. Y me interesaba esa idea de explorar el tema de la inmigración y el tema de la violencia tanto política como económica, que son las dos violencias que empujan esa migración. Y en qué medida esa migración depende también de lazos afectivos. Pero, por otro lado, quería que el libro fuera no sólo una colección de cuentos sino un libro más integrado, que cada cuento tuviera un lugar más o menos específico y que hubiera una cierta disposición que plantee también automáticamente de qué es el libro.

Un libro sobre los desplazamientos forzados, ya sea dentro o fuera del Perú.
Es uno de los grandes temas que va a lo largo de todo el libro. Y he tratado de mantener también una cierta relación cronológica. Por ejemplo, el primer cuento es de un inmigrante andino que llega a Lima, y el último, es un hijo de inmigrantes peruanos en Estados Unidos. Y lo más difícil para los cuentos ha sido encontrar la forma de narrar que más se adecúe al relato.

¿Por ello cada cuento está abordado estilísticamente de manera distinta?
Claro, por eso los nueve cuentos son totalmente diferentes en la forma o la estructura narrativa. Eso también me parecía importante para hacerlos más individuales.

Y sin embargo, todos están emparentados...
Claro, lo más difícil era tratar de tener nueve cuentos originales que al mismo tiempo estén integrados. Y espero haberlo logrado, porque esos temas: desplazamiento, inmigración, violencia, lazos afectivos son, digamos, los hilos que los unen de manera indistinta.

En el cuento En el vientre de la noche se produce una confrontación ética en el protagonista.
Es una confrontación ética, sí. Una posición en la que han estado no sólo los militares, sino también incluso civiles, en la época de la violencia. Y que los obliga a confrontar la responsabilidad con la posición ética. Y en muchos casos uno no se da cuenta que hay una cierta postura ética hasta que esa postura ética entra en conflicto con la responsabilidad. Y es algo que me interesaba explorar en los cuentos, porque no se puede resolver eso satisfactoriamente. Por ejemplo, en el segundo cuento de la tercera parte (Mañana lo buscamos) el personaje siente que ha debido hacer algo diferente a lo que hizo, y se ha quedado con eso pendiente, sin resolver, a pesar de que ahora vive en los Estados Unidos.

Tus dos novelas anteriores forman una trilogía que se completaría con una próxima a aparecer. ¿Este libro de alguna manera no es complementario a esa trilogía?
Sí, está dentro de esa temática. Camino de regreso está ambientada en el año 1992; y Un beso de invierno está situada después del año 93; y la tercera novela se sitúa antes del 92. Pero paralelamente estuve escribiendo cuentos. Y como dices es complementario porque está en torno a la misma época, con algunas preocupaciones semejantes; pero también abre un poco el espacio a otras preocupaciones, como el desplazamiento y la migración. Y creo que forma parte de un conjunto.

*Entrevista publicada en Correo el miércoles 20/08/08.