domingo, 16 de diciembre de 2007

Entrevista a GUILLERMO NIÑO DE GUZMÁN


Guillermo Niño de Guzmán ha demostrado que la publicación de un libro no debe tomarse a la ligera. A pesar del reconocimiento que sus obras anteriores han motivado en la crítica especializada, el escritor prefiere tomarse su tiempo – un tiempo que suele ser prolongado– y entregar a imprenta un libro redondo. El conjunto de cuentos Algo que nunca serás (Planeta, 2007) es una irrefutable prueba de ello.

Entrevista CARLOS M. SOTOMAYOR

Los intervalos entre tus libros son bastante espaciados. ¿A qué se debe?
Una explicación es que soy bastante autocrítico. Generalmente me gusta poco lo que escribo. Por eso corrijo bastante, a veces hasta la exasperación. A tal grado que a veces de tanto corregir un relato pierde frescura por una suerte de exceso de corrección. Y finalmente lo desecho. A pesar de que le he dedicado bastante tiempo.

¿Tiendes a desechar material?
Este libro iba a tener quince relatos. Y al final me quedé con nueve porque no estaba satisfecho con los últimos. Podría estar reescribiéndolos, corrigiéndolos hasta el cansancio. Pero la verdad es que no me convencían. Entonces, siguiendo a Miles Davis, para el cual menos significaba más, decidí quedarme sólo con los relatos con los que estaba más satisfecho.

Tus personajes suelen ser nostálgicos, melancólicos, y con cierta tendencia derrotista.
Yo creo que eso es algo que se aprecia desde mi primer libro de relatos, Caballos de medianoche, y tiene que ver con una cuestión de carácter. Alguna gente puede creer que la paso bien, pero no es necesariamente así. La mayor prueba de ello son los cuentos, en donde uno no puede disfrazarse. Allí realmente sale lo auténtico. Si ves cierta percepción derrotista en los cuentos, forma parte de una visión del mundo mía. Si tuviera que ponerme una etiqueta podría ser la de existencialista. Aunque los existencialistas me han parecido mejor como ensayistas que como creadores.

A diferencia de tus libros anteriores éste posee una impronta fantástica marcada...
Esa es una observación interesante. En los otros libros me he mantenido dentro de una corriente esencialmente realista. Excepto un relato que tiene matices fantásticos que es Caballos de medianoche. Pero yo, desde hace años, quería explorar lo fantástico. Porque si bien antes era un fanático de Onetti, que justamente me marcó mucho por su mundo depresivo y escéptico, y a la vez me maravillaba que tuviera un ingrediente fantástico, que es la construcción de esta ciudad irreal, Santa María, que inventa uno de sus personajes. Luego me comenzó a agradar mucho el Cortázar cuentista.

En nuestra literatura ha predominado la vertiente realista...
Sí, los peruanos somos demasiados realistas. Aun cuando hay una tradición de cuentos fantásticos, desde Clemente Palma, Valdelomar, hasta Harry Belevan, el propio Ribeyro y Zavaleta. Pero no somos como los argentinos, que tienen un horizonte más amplio, y tú ves una influencia más cercana a literaturas europeas, y por ende están impregnadas por lo fantástico: Borges, Cortázar, Bioy...

¿A qué se debería esto? ¿Demasiada influencia de la literatura española realista?
Sí, por un lado sería el lastre del realismo español. Aunque la gran excepción sería El Quijote. Pero no sabría a qué atribuirlo exactamente. También puede ser por el peso de la realidad o la necesidad de sobrevivir, que en nuestro medio no te deja mucho tiempo para la especulación realista. Nuestras preocupaciones son más urgentes, más inmediatas. En cambio, recuerda que en una época Argentina era muy próspera y había escritores podían darse el lujo de especular con otros temas menos urgentes, con elucubraciones fantásticas.


Borges aparece como personaje en uno de los cuentos...
Mira, Borges no es uno de los narradores que yo prefiera. No obstante, reconozco que es un magnífico escritor. Lo que pasa es que yo estaba un poco cansado de leer historias o que se publiquen incluso novelas con Borges como personaje o motivo. Entonces decidí hacer una suerte de parodia. Y además desacralizar un poco al personaje, atreviéndome a incurrir en un tema que parece tabú: la sexualidad de Borges.

Además, el cuento tiene muchos guiños literarios...
Claro, como podrás haber apreciado, es un cuento plagado de referencias literarias. Y no sólo están los temas afines a Borges: las máscaras, el laberinto, los tigres, sino también las referencias a la literatura: el descenso a los infiernos, Dante, Virgilio. Me interesaba probar ese tipo de literatura. Disfruté escribiéndolo.

¿Cómo se da en tu caso el proceso de escritura?
Escribo de día. Cuando era joven podía pasarme toda la noche escribiendo. Pero hace muchos años que no lo hago. Lo mejor es escribir temprano, cuando estás más despejado, antes de que los problemas cotidianos te invadan. Antes de que suene el teléfono o llegue una visita imprevista.

Tú, que eres bibliófilo, ¿qué opinas del libro electrónico?
Alonso Cueto escribió en su columna sobre un nuevo aparato, distinto al E-book del que yo había oído hablar. Este es algo más manuable, con un peso de menos de 300 gramos, y que puedes llevar contigo a cualquier parte. No sé, tendría que probarlo. Ahora, es verdad que tiendo a preferir el soporte del papel. Yo no puedo leer mucho en la pantalla de la computadora. Pero tendría que probar. No quiero decir de esta agua no beberé.

*Fotografía de EDUARDO CAVERO.
**Versión más completa de la que apareció en Correo el domingo 16/12/07.

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