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martes, 3 de marzo de 2009

Colección de poesía PIEDRA/SANGRE


Escribe CARLOS M. SOTOMAYOR
Fotografía de GISELLA SAN MIGUEL

Resulta ya una verdad inapelable que para publicar poesía en el Perú se requiera, hoy más que nunca, de un inexorable espíritu quijotesco. Víctor Ruiz y Bruno Polack ostentan, por suerte, una marcada tendencia de ir contra las leyes del mercado -aquellas que prefieren las bondades comerciales de la narrativa-, además de una desbordada e incuestionable pasión por la poesía. No sólo lo evidencian sus respectivas vocaciones líricas (ambos son poetas de talento), sino, fundamentalmente, su proyecto editorial: léase, Lustra Editores.
Ellos acaban de publicar, gracias a una coedición con el Centro Cultural de España, la Colección Piedra/Sangre. Se trata de un pack poético que incluye quince títulos inéditos de quince poetas peruanos y jóvenes. Podemos mencionar, entre los más conocidos, a Diego Lazarte, Paul Guillén, Miguel Sanz Chung, Alessandra Tenorio y José Agustín Haya de la Torre, además, claro, de Ruiz y Polack.

EL ORIGEN. Víctor Ruiz recuerda la génesis del proyecto: Éramos cinco o seis personas que queríamos publicar y decidimos hacer algo más grande e invitar a otras personas que consideramos importantes para publicar algo más o menos significativo de lo que nosotros hemos vivido desde comienzos del 2000. Es evidente que no existe una intención antologadora; por el contrario, se trata de la conjunción temporal de las propuestas individuales de un grupo de poetas de una misma generación.
¿Afinidades entre los autores? Bruno Polack ensaya una respuesta y encuentra en la figura de Ezra Pound una lectura común. "Leyendo todos los libros observamos lecturas en común -apunta, Polack-. Pound es una lectura que ha retornado. Lo era en la Segunda Guerra Mundial y deja de serlo por problemas políticos. Pero ahora se le está releyendo de una manera alucinante". "Y si hay puntos de conexión en temas particulares, creo que se trataría del tema de un sujeto sintomático, enfermo, que además es una gran alegoría de esta sociedad que ya no da para más", remarca Ruiz. Sin embargo, a pesar de lo lúgubre del horizonte, aún se trazan versos que irrumpen con inusitada luminosidad las noches más oscuras. Y eso se agradece.

*Publicado en Correo el 03/03/09.

martes, 1 de enero de 2008

Entrevista a BRUNO POLACK


Hace algunos años apareció una muestra de su poesía en Tetramerón, un libro que recogía las voces de cuatro poetas jóvenes. Bruno Polack ha saldado la deuda pendiente que tenía con los lectores al publicar El pequeño y mugroso pólack (Lustra editores, 2007), su ópera prima en la que demuestra su buen pulso poético.

Entrevista CARLOS M. SOTOMAYOR
Fotografía de PÁVEL UGAZ

¿Cuál fue la génesis de El pequeño y mugroso pólack?
Entre otros temas, la necesidad de detener o hacer algo con las cosas que me fascinan o me dejan sin aliento. Con las cosas que leo sobre todo. Por ejemplo, luego de leer a Villon me invade una sensación tan extraña, tan abyecta, que me deja sólo dos posibilidades, o apuñalar a alguien por la espalda en la sombra de un puente o intentar escribir algo. Claro que por imposibilidad de lo primero termino casi siempre haciendo lo segundo.

En el libro está presente el viaje, sin embargo está también la imposibilidad de salir de uno mismo. “He recorrido/ innumerables prados/ y no hago más que permanecer siempre, maldita sea,/ debajo del umbral”.
Es la imposibilidad de asirse o de aprehender las cosas. Las cosas “reales” digo: las ciudades, las ceremonias, las relaciones. Aunque estés en medio de una estampida en un mercado de Rabat o en medio de la crisis de una relación, siempre permanecer ajeno o llegar tarde a esas decisiones que te incumben directamente. En la mayoría de los casos esto resulta absolutamente frustrante. Por supuesto que siempre queda la vaga esperanza de ser igualmente ajeno al momento de afrontarse a la muerte.

Otra constante es la referencia helénica que aparece en varios poemas...
Por supuesto, el mundo griego, visto bien, es inagotable como arquetipo de lo mágico-irracional. Un mundo lleno de mentiras, de tabús, de traiciones, de tragedias prefijadas incluso antes del nacimiento. Es fascinante. En ningún momento son realmente esos chicos que nos quieren vender con las cosas excesivamente claras en todos los campos de la cultura occidental. De haber sido así, la figura central tendría que haber sido Palámedes. Pero fue extrañamente excluido de las obras homéricas, de las tragedias, de todo, y obviamente no lo pudo asesinar otro que Ulises. Pero es pues este mundo tan rico, ineludible para nosotros, de donde salen, entre otras mentiras: la poesía y la religión.

¿Cómo te ubicas respecto de nuestra tradición poética? ¿Qué poetas son tus referentes?
Creo que aunque quisiera no podría negar la deuda con Pound que he adquirido. Además veo que se ha convertido en “el” poeta para mucha gente de esta generación. Ese es todo un tema. Sin embargo, he intentado leer atentamente también a Jules Laforgue, a Safo, a Martín Adán. También me siento muy cercano al Inferno de Reinaldo Arenas. En cuanto a la tradición poética, no tendría la menor idea de dónde ubicarme. En los extramuros supongo.

¿Cómo ves a los poetas que han aparecido recientemente, compañeros de generación?
Estoy bastante entusiasmado con lo que se pueda hacer en esta generación. Sobre todo porque esta es una generación de ruptura, o debería serlo (Los ochentas y noventas han sido, por decirlo de alguna manera, décadas bastante extrañas). Veo ahora la gestación de proyectos poéticos interesantes. Los que más me interesan son los de Alberto Valdivia, Víctor Ruiz, Jerónimo Pimentel y Cecilia Podestá. Por ahí va la cosa creo.

**Entrevista publicada en Correo el martes 1 de enero del 2008.