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sábado, 27 de febrero de 2010

Comunicado de PEISA


COMUNICADO

Ante la declaración pública que recientemente ha hecho el escritor Jaime Bayly, en la que hace una grave imputación a Ediciones PEISA en relación con sus derechos de autor, hacemos de público conocimiento lo siguiente:
1. Ediciones PEISA ha publicado ediciones autorizadas, bajo contratos suscritos con su autor, de las siguientes obras literarias de Jaime Bayly:
· No se lo digas a nadie
· Los últimos días de La Prensa
· Fue ayer y no me acuerdo
Al suscribir los contratos de edición de dichas obras nuestra empresa canceló los derechos de autor correspondientes.
2. Es falsa y por tanto difamatoria la afirmación del señor Bayly en el sentido de que Ediciones PEISA sigue vendiendo “antiguos ejemplares” de los libros de su autoría “cuando ya no cuenta con los derechos de autor para ello”. Rechazamos enfáticamente esta afirmación que vulnera el prestigio de nuestra empresa.
3. Los libros del citado autor que mantenemos en las existencias de mercaderías de nuestra empresa fueron publicados durante la vigencia de los contratos a que hacemos referencia. Dichos contratos nos otorgan el derecho de continuar vendiendo las existencias remanentes a su vencimiento, hasta agotar las existencias. Más aún, al haber sido cancelados los derechos de autor, esos libros son de legítima propiedad de Ediciones PEISA y nuestra empresa tiene el derecho de continuar con su comercialización.
4. El desempeño de nuestra empresa en lo concerniente a la publicación y comercialización de las citadas obras (cantidad de ejemplares impresos y vendidos de cada una y composición de los inventarios existentes) puede ser comprobado por el señor Bayly, si así lo requiere, mediante la contratación de una auditoría que analice los registros contables y el inventario de nuestra empresa.
5. Resulta lamentable que el señor Bayly deslice una acusación tan grave contra el buen nombre de nuestra empresa editorial, desconociendo el contenido de los contratos que suscribió con Ediciones PEISA y de las leyes especializadas en la protección de la propiedad intelectual.

Lima, 22 de febrero de 2010

Germán Coronado Vallenas
Director-Gerente
Ediciones PEISA S.A.C.

viernes, 8 de mayo de 2009

ANTONIO CISNEROS


Curiosamente, lo primero que leí del poeta Cisneros no fueron sus poemas, celebradísimos dentro y fuera del Perú, sino sus crónicas de viaje. Yo era un adolescente febril que, hurgando en la biblioteca paterna, había descubierto El arte de envolver pescado (El caballo rojo ediciones, 1990), un pequeño libro que reunía una serie de textos periodísticos de Antonio Cisneros. Y recuerdo, por ejemplo, una crónica sobre la vez que, en un bar de Ámsterdam, nuestro poeta padeció, vía microondas y en tecnicolor, la humillante derrota de nuestra bienamada blanquirroja en manos -y pies, diría él- de los despiadados y efectivos futbolistas polacos. Aquella vez, cinco goles en contra pusieron fin a nuestra efímera participación en el mundial de fútbol de España 82.
Poco tiempo después, como es natural, arribé a su obra poética, a través de su antología personal Propios como ajenos (Peisa, 1991). Así, deslumbrado por aquellos versos insuflados de humor, ironía y de un sentido religioso que se torna más evidente desde El libro de Dios y de los húngaros, Antonio Cisneros se convirtió en uno de mis poetas predilectos. Era aún un bisoño estudiante universitario cuando mi padre me lo presentó, recuerdo, en la presentación de un libro de Emilio Laferranderie, El Veco, en un hotel miraflorino. Y si bien en aquella oportunidad no pude confesarle mi admiración por su poesía, pues mi timidez lo impidió, sí pude compartir con el poeta dos cervezas bien heladas y algún comentario insulso. Y en ese momento, para el idealista y desgarbado jovencito, eso fue suficiente (algunos años después volví a encontrarme con el poeta e, incluso, lo he llegado a entrevistar en una oportunidad).
"En este país un perro negro sobre un prado verde es cosa de maravilla y de rencor", reza un verso de Cisneros. Y en este país, el talento ajeno genera escozor. Por ello los homenajes siempre son póstumos. O casi siempre, para ser más justos, pues la Universidad San Martín de Porres ha tenido la sabiduría, a través de la estupenda revista Martín, de tributar en su edición 20 al brillante poeta Antonio Cisneros. Y eso hay que celebrarlo.

*Publicado en Correo el 08/05/09.

martes, 5 de mayo de 2009

Entrevista a ALFREDO BRYCE ECHENIQUE


Alfredo Bryce vuelve al género del cuento con el libro La esposa del rey de las curvas (PEISA, 2009), un conjunto de diez relatos escritos con su habitual mirada nostálgica y a la vez irónica. En esta entrevista, el escritor reitera su inocencia ante las acusaciones de plagio que pesan sobre él.

Entrevistan MANUEL ERÁUSQUIN y CARLOS M. SOTOMAYOR
Fotografía de VÍCTOR VÁSQUEZ

En este libro retorna al cuento sin perder esa nostalgia agridulce, una nostalgia camuflada de ironía.
Sí, es un retorno grato y feliz al género del cuento. Género con el que empieza mi carrera literaria. En 1968 publiqué Huerto cerrado, mi primer libro, que estuvo conformado por doce o catorce relatos. Sin embargo, el último libro que había publicado de cuentos es Guía triste de París, en el año 2000. Han pasado nueve años y hoy me vuelvo a encontrar con el cuento en La esposa del rey de las curvas.

Sin embargo, es un género donde no todos los escritores se sienten cómodos...
Según García Márquez, yo soy un idiota que se sienta todavía a escribir cuentos. Y es que es un género agotador, uno no puede permitirse caer en el ritmo, hay que seguir con la máquina siempre hacia arriba. Además, en ese sentido, está lo dicho por Cortázar: una novela se gana por puntos, pero un cuento por knockout. Y confieso que estaba muy nostálgico por el género del cuento, y cada uno de estos relatos vino uno tras otro.

Es el talento creativo de la síntesis...
Claro, y la síntesis para mí es muy difícil, pues yo soy un escritor que se explaya mucho y que se enamora de las palabras. En ese sentido, el cuento me obliga a censurarme, a ponerme ciertos límites. Aunque existe la nouvelle, que es un cuento largo, un relato largo. Este puede ser de 40 o 60 páginas. Y ha habido grandes maestros de la nouvelle, como varios norteamericanos. Y rusos también, como Tolstoi o Chejov.

De otro lado, todavía sigue pendiente el tema de los plagios. Indecopi no lo favoreció en su primer fallo y ahora se espera el resultado de la apelación.
Es un tema muy desagradable, pero no ha terminado. Vamos a esperar el fallo en segunda instancia y lo estoy esperando con total tranquilidad. Además, parte de este problema ya está aclarado. Indecopi me absolvió en relación al supuesto plagio al señor Morote y quienes me acusaron no dijeron nada. Se quedaron mudos. No quisieron reconocer su error. Pero yo espero tranquilo y espero con ganas que todo esto se aclare, porque soy el más interesado. Es más, yo he ido personalmente a hablar con el director de La Vanguardia de España, con el director de la revista Jano, medios supuestamente agraviados, y no hemos tenido ningún problema.

Pero en conclusión: ¿usted plagió o no plagió algunos de esos textos?
No, ninguno, por eso mismo yo estoy tranquilo y sé que todo este problema se va a aclarar. Confío en que Indecopi me va a absolver, como en el tema de Morote.

Hubo personalidades de la cultura, como el director de la Biblioteca Nacional, Hugo Neira, que lo insultaron a propósito del tema de los plagios.
Sí, Hugo Neira se refirió a mí como un alcohólico y otras cosas más. Sin embargo, recuerdo cuando yo dictaba clases en la Universidad de París y en la de Montpellier, mientras que él, haciéndose pasar por profesor de la Universidad de París, daba clases de castellano en algún lugar de las Antillas. Después cambió de carnet, ya no era velasquista y se pasó al APRA nuevamente, por tercera o cuarta vez, porque había ganado Alan García, quien lo nombró director de la Biblioteca Nacional. Pero para mí seguirá siendo el almibarado bibliotecario abancaíno.

Cambiando de tema, ¿cómo definiría a Alan Garcia, quien ejerce su segundo mandato?
Bueno, yo le voy a definir a Alan García: Alan García es un estado desagradable de cosas (risas).

Y en relación a la sentencia a Fujimori, ¿ve esto como un paso importante para la limpieza institucional del país?
Yo creo que sí, y a la larga considero que esto va a traer beneficios para nuestra limpieza institucional. Se ha hecho justicia y eso es importante. No se puede ser indiferente a eso.

¿Cómo se siente en estos momentos, ahora que viene a quedarse en el Perú?
Mira, sinceramente es uno de los mejores momentos de mi vida, y he tenido buenos momentos. Yo además soy alguien agradecido. Agradezco a los lugares por donde estuve, lugares donde he trabajado y he vivido, lugares que me dieron la posibilidad de mirar la vida con otros ojos. Le agradezco a Francia, a Italia y a España. Y ahora que tengo mi residencia fija en el Perú, estoy feliz. Me levanto temprano a caminar, a disfrutar, y es que el país de uno de alguna manera son los afectos que uno tiene, los amigos. Y yo vivo rodeado de ellos.

*Entrevista publicada en Correo el domingo 03/05/09.

domingo, 1 de febrero de 2009

Entrevista a ANTONIO CISNEROS


Antonio Cisneros define sus viajes como aventuras culturales. Los viajes del buen salvaje (Editorial Peisa), libro que recoge sus crónicas, nos revela las peculiaridades de ciudades disímiles como Budapest o Tokio, a través de la mirada aguda del poeta.

Entrevista CARLOS M. SOTOMAYOR
Ilustración de IVÁN PALOMINO

Los viajes han sido y son muy importantes en tu vida.
Sin ser una propuesta de vida, como de algún modo lo es en el caso de Conrad, ni tampoco una propuesta temática, como en el caso de Salgari. Sin darme cuenta he ido viajando y viviendo fuera mucho tiempo de mi vida. Y el viaje, como una aventura espiritual, es tan común en todos los jóvenes, pero en realidad, en un momento dado quieres vivir en otra parte, que es como vivir otra de tus vidas posibles. Y hay esa tradición peruana, y latinoamericana, de viajar y establecerte en Europa. Basta ver los pasos de Vallejo, o los de tanta gente que se fueron por muchos años y que últimamente van y vuelven, como Vargas Llosa y Bryce.

Tú has vivido fuera en varias oportunidades, pero nunca con la intención de quedarte.
Es cierto. Y creo que en mi época casi nadie que se iba pensaba quedarse fuera. Casi todo el mundo iba con la idea de regresar, porque a diferencia de los viajes por necesidad -exilio o pobreza-, la aventura cultural tiene la ilusión de que tú puedes manejarla. Ahora, es cierto que hay gente que se ha ido quedando y que luego les ha costado volver. A mí mismo, por ejemplo. A mi sétimo año, cuando vivía en Niza, me daba más trabajo volver. Tengo un poema que se llama "Otra vez el invierno + dos indios de Alfredo Bryce" y que lleva un epígrafe de Bryce que dice: "Regreso al Perú, dijo sonriente y optimista. La sonrisa y el optimismo le quedaban muy mal". Pero nunca he tenido la intención de vivir fuera.

Los viajes están muy presentes en tu obra poética.
Sí, varios de mis poemarios serían otra forma de crónicas de viaje. Aunque claro, no serían crónicas de viaje porque en ellos no importa el desplazamiento sino el viaje interior. Pero sí son un buen punto de partida o un pretexto los lugares. Canto ceremonial contra un oso hormiguero es Inglaterra, Como higuera en un campo de golf es Francia, El libro de Dios y de los húngaros es Hungría, Monólogo de la casta Susana es Alemania. Más que los viajes, lo importante es vivir fuera: volver a hacerte un mundo de vecinos, de bodegas que te fían. Volver a hacerte otra vida, en realidad. Y uno se acostumbra a todo.

Otro tema recurrente en tu poesía es la familia…
Tengo poemas sobre el nacimiento de mi hija Soledad, sobre el nacimiento de Diego Cisneros, sobre la distancia entre Diego Cisneros y yo cuando me he ido de viaje, sobre el viaje de mi hija Alejandra. La familia es fundamental. Y yo soy fundamentalmente doméstico. Hay muchos mitos urbanos sobre mi persona. Pero la realidad es que soy una persona absolutamente doméstica, en estos momentos soy un feliz esposo, padre y abuelo de cinco nietos.

¿Qué recuerdas del Antonio Cisneros de Destierro, tu primer poemario?
Es una maravilla, porque el libro es prácticamente lo de menos, lo demás es el poeta. Es mi primer libro, lo publica Javier Sologuren en La rama florida: 300 ejemplares. Yo creía que realmente ese libro tenía que ser leído y apreciado. Y andaba por la calle con la sensación de que en cualquier momento alguien se me iba a acercar para que le esclareciera alguna metáfora oscura o un verso un poco complicado. Una vez en la librería Studium vi a un tipo que hojeó mi libro y lo compró. Seguí al tipo por todo Camaná, me subí a su ómnibus: quería saber cómo era mi lector. Ese era yo a los 18 años.

Si no me equivoco es Mario Benedetti quien te convence para enviar tu libro Canto ceremonial contra un oso hormiguero al Premio Casa de las Américas, que finalmente ganas.
Es verdad. Porque yo fui invitado a Cuba a un encuentro mundial, al que fueron Simone de Beauvoir y Jean Paul Sartre. Yo tenía los poemas que iban a conformar el libro, y Mario Benedetti tuvo buen ojo, curiosamente el ojo que no tiene para ver su propia poesía. Entonces regresé a Londres donde vivía, ajusté algunas cosas, y lo mandé.

En Hungría, si no me equivoco, tuviste un momento de reconciliación con la religión…
Yo tendría 32 años. Y un día de lluvia en Budapest, en el que tenía para escoger entre entrar en una iglesia o entrar en una cantina, finalmente entré a la iglesia. Estaban en misa vespertina, en húngaro. Y quizás por eso, porque la profunda espiritualidad es un acto sin palabras es que no era importante que yo entendiera al sacerdote haciendo la misa en húngaro.

*Entrevista publicada en Correo el domingo 01/02/09.

martes, 20 de enero de 2009

Entrevista a MICAELA CHIRIF


Un farero que anhela una vida trashumante y un albatros que se niega a volar y que prefiere una existencia sedentaria. Se trata de los singulares personajes de Don Antonio y el albatros (Peisa), el libro para niños de José Watanabe y Micaela Chirif.

Entrevista CARLOS M. SOTOMAYOR
Fotografía de PÁVEL UGAZ

¿Cómo surgió la idea de la historia de Don Antonio y el albatros?
La idea del cuento fue de José (Watanabe). Él quería escribir la historia de un ave que no quiere aprender a volar y de un hombre que empieza a enseñarle. La idea era que, al final, el que salía volando era el hombre. José pensó en qué aves podrían ser buenas para el cuento y el albatros le pareció una buena idea. Era lo suficientemente grande como para poder tener gesto y como para que no se viera tan pequeñita al lado de un hombre. Pero la historia no estaba del todo armada, esa era la idea nada más. Y se pasó horas buscando albatros por internet y mirando imágenes. Pero luego enfermó y murió, y dejó la historia sin escribir. Y yo pensé que sería una pena que la historia quedara ahí y que nadie la escribiera. Así que decidí escribirla yo, sabiendo que tenía el compromiso de tratar de ser fiel a él.

¿Y cómo fue el proceso de escritura?
Hice lo que hacía él siempre: pensar las "escenas" según el número de páginas que tenía el cuento, pensar en la escena de cada página y así ir imaginando la historia en palabras y en imágenes. Pero primero fue como un desglose de escenas. Es decir, saber qué iba a pasar en cada página, en cada escena. Y luego fue escribirla. Claro, antes había pensado ya en los personajes: el albatros y un farero. Me pareció que la idea del farero era buena porque está cerca del mar, de las aves, ve pasar a los barcos y las aves que migran y, al mismo tiempo, permanece siempre en el mismo sitio. Un farero permitía el juego del movimiento y la permanencia, ¿no?

Claro. A mí me encantó la idea del final: del farero que sale de su faro y del albatros que se niega a volar y encuentra su hogar en el faro. ¿Cómo así surge ese final?
Mi idea fue hacer un poco más evidente el intercambio de roles. A veces tenemos una especie de destino trazado que se asume como destino "natural" para cada quien, pero no necesariamente nos sentimos contentos con él, no necesariamente nos gusta. En el cuento se encontraron dos personajes que, en verdad, deseaban más el destino del otro que el propio. Y eso se va viendo un poco a lo largo del cuento. Al final el intercambio de roles es un poco una liberación y un poco la realización de un sueño para cada uno de los dos. Hacer aquello que nos da gusto hacer y para lo cual sentimos que hemos nacido, aunque no sea lo que se espera de nosotros.

Luego de esta experiencia, ¿has pensado en escribir otro libro para niños?
He escrito otro que se llama Buenas noches, Martina. Es para niños más pequeños. Es acerca de una niña que se va a dormir y, al apagar la luz, ve llegar, uno por uno, a un montón de animales que en vez de hacerle sentir miedo la terminan por hacer sentirse acompañada. Creo que va a quedar bonito.

*Entrevista publicada en Correo el martes 20/01/09.

domingo, 27 de enero de 2008

Propios como ajenos de ANTONIO CISNEROS


Existen libros difíciles de olvidar. Aquellos que encuentran cobijo en algún espacio privilegiado de la memoria. Allí donde habitan los recuerdos más entrañables, los más perdurables. En mi caso, Propios como ajenos. Antología personal de Antonio Cisneros significó –en aquella edición de Peisa de 1989, que moraba en uno de los anaqueles paternos– mi acercamiento a la obra de uno de los poetas más importantes de habla hispana. Por aquellos años, de sinuosa adolescencia, aquellos versos cobraron inusitada relevancia.

Como le sucedió en su momento a mi amigo el poeta Eduardo Chirinos, Cisneros se convirtió para mí en una suerte de héroe literario. Llegué a memorizar, incluso, muchos de sus poemas. Como, por ejemplo, "Un perro negro" (con el que finaliza el libro Las inmensas preguntas celestes): ”En este país un perro negro sobre un prado verde es cosa de maravilla y de rencor“.

Aquel ejemplar descansa ahora, con una minimalista rúbrica que logré arrebatarle al poeta en algún recital, en los estantes de mi biblioteca. Peisa acaba de reeditar Propios como ajenos. Antología personal en una bonita edición que añade, además de los poemas de su último poemario –Un crucero a las islas Galápagos–, un lúcido y entrañable testimonio del autor a manera de prólogo. Una estupenda manera de apreciar, panorámicamente, uno de los proyectos poéticos más sólidos y celebrados de nuestras letras.

*Publicado en Correo el 8 de enero del 2008.

lunes, 17 de diciembre de 2007

PRESENTACIÓN: Elba Luján


Ediciones PEISA presenta
el poemario
Rastros de
ELBA LUJÁN
Martes 18 a las 7:00 p.m.
en el Jazz Zone
(Pazaje El Suche, Av. La Paz 646, Miraflores)
Los comentarios estarán a cargo de
PATRICIA DE SOUZA y CARLOS LÓPEZ DEGREGORI