martes, 10 de julio de 2007

Entrevista a JOSÉ DONAYRE


El más reciente libro de José Donayre, Horno de reverbero (Mundo ajeno, 2007), tuvo su génesis en el soporte virtual de un blog. Ahora, impreso en una muy cuidada edición, el libro adquiere nuevas dimensiones. Y sobre ellas, precisamente, nos habla su autor en esta entrevista.

Entrevista CARLOS M. SOTOMAYOR

Una de las definiciones de Horno de reverbero es la de aquel horno que sirve para separar el cobre de la escoria. ¿La elección del nombre tiene que ver con la brevedad de los textos y el extremado cuidado del lenguaje de éstos?
Claro, parte de la evocación de la alquimia del horno de reverbero. Creo que es uno de los hornos que usaban los alquimistas. Y existen estos hornos, en Chile lo utilizan para el cobre. Pero también juega con la palabra de reinventar el verbo, de ser doblemente verborreico, quizás.

Son 69 relatos. Dijiste en una entrevista que la elección del número tenía relación con el inicio y el final de las cosas...
Más allá de la figura, de la posición sexual, que es una lectura respetable, mi interés estaba por la imagen del número, que vienen a ser figuras opuestas y complementarias. Una suerte de fusión de opuestos complementarios. Y visto desde cierta perspectiva es más bien el símbolo del eterno retorno, de una visión mítica del final que se une con el comienzo.

El libro se origina en un blog...
Nace en un blog, pero al comienzo no pensé en la posibilidad de publicarlo. El blog me pareció un soporte, un sistema de comunicación interesante. Me pareció divertido tener una historia y al día siguiente publicarla, y que la pueda leer cualquier persona en cualquier parte del mundo. Pero lo que es cierto es que todavía internet y los blogs no tienen el estatus que tiene un libro impreso.

El libro aún conserva las cualidades de objeto de culto.
Claro, hace algunos años se hablaba de la amenaza del fin del libro, que iba a ser reemplazado por el libro electrónico por el cd room. Pero veo con agrado que el libro todavía sigue siendo un objeto de culto, que ocupa un lugar más en tu estante y no sólo es un conjunto de kb. Por lo menos hasta que existan los árboles vamos a tener libros. (risas).

Horno de reverbero está lleno de reflexiones filosóficas. Una de ellas, que se puede ver en el relato “Fragmentum”, es acerca de la vulnerabilidad del ser humano.
No somos nada, realmente. Dentro de lo que es la historia del planeta, la humanidad es el último minuto de un día de 24 horas. El hombre como tal tiene apenas 70 mil años; hace 300 mil años gracias a una supernova, a una gran explosión estelar se dieron las condiciones climáticas para que se generara una vida semejante a la que tenemos actualmente.

Tenemos además una marcada cuestión autodestructiva.
Claro, somos inquilinos recientes y somos quienes estamos acabando con nosotros mismos muy rápido. Creo que los dinosaurios tuvieron más suerte. Tuvieron 60 millones de años de explendor. Y desaparecieron posiblemente por algún asteroide o un cometa que cayó. Y nosotros nos hemos esmerado en acabar con nuestro género muy rápidamente.

En “Contubernio” reflexionas sobre la creación literaria...
Sí, además es uno de mis textos preferidos. Como que se crea una especie de mafia, una alianza maligna entre el creador y el lector. Y el texto está en el medio. Es un homenaje a la lectura creativa, también. Yo creo que tan creativo como el autor tiene que ser también el lector. Un lector sin creatividad, sin una imaginación cultivada, no pasa nada. Por más que el libro te ofrezca toda una serie de posibilidades, si tu lectura no es creativa, si no vuelas, de nada sirve ese combo literario.

*Fotografía de LUIS IPARRAGUIRRE.
**Publicado en Correo el lunes 10 de julio del 2007.

lunes, 9 de julio de 2007

Nuevo libro de JOSÉ B. ADOLPH


Podrá no ser un autor masivo, pero es indudable que posee una nada deleznable legión de lectores que lo han convertido en una especie de autor de culto de la literatura peruana. José B. Adolph posee una prosa cincelada con gran precisión en la que fluye aquella mirada reflexiva, desenfadada e irónica que lo han caracterizado a lo largo de toda su obra literaria. Para quienes disfrutamos de sus libros resulta grata la aparición de Es sólo un viejo tren (Editorial San Marcos, 2007), un nuevo conjunto de cuentos cuya portada presenta la reproducción de una pintura de la estupenda artista Delia Revoredo.

domingo, 1 de julio de 2007

Entrevista a MIGUEL GUTIERREZ


Paralela a su trayectoria novelística, Miguel Gutiérrez ha ido forjando a lo largo del tiempo una obra ensayística, nada deleznable, desplegada en libros, revistas y diarios. El pacto con el diablo. Ensayos 1966-2007 (Editorial San Marcos, 2007) recopila una selección de textos que van desde los primigenios de la época de narración hasta los más recientes.

Entrevista CARLOS M. SOTOMAYOR

Este libro contiene artículos de su época juvenil, aquellos que aparecieron en la revista Narración. ¿Cómo ve aquellos textos a la distancia?
Yo había dejado de leer los artículos de narración hacía muchísimos años. Y tenía un cierto temor. De repente no me iban a gustar, de repente he dicho barbaridades. Uno era joven y vehemente. Uno aún tenía lagunas en la formación. Entonces, con cierto temor leí las cosas que había publicado en Narración. Y cuando leí un artículo sobre Todas las sangres, me pareció que no estaba tan mal, que no había nada de lo cual podía avergonzarme.

Recoge en el libro un artículo de esa época sobre Un mundo para Julius de Alfredo Bryce. ¿No le parece que fue un poco duro con él?
Sí, también tuve ese temor con el artículo sobre Bryce. En ese sentido, sí me pareció que había sido un poco duro, pero no era contra el libro mismo ni contra su calidad sino contra el sector social que él representa.

¿Ha cambiado en algo la mirada del autor de aquellos textos al de la actualidad?
Como lo digo en el prefacio, creo que los artículos han tenido como característica que son generalmente de combate, de contiendas de ideas. Yo pienso que esto se ha mantenido a lo largo de toda mi actividad. Sin embargo, los últimos quince años he combinado esto con el goce del texto. Es decir, que los textos sean placenteros.

¿Ha variado en algo su método?
Con los años he leído mucho más, soy menos ignorante. He seguido durante años leyendo los textos fundamentales de la novela desde sus orígenes. Pero he mantenido una concepción cuyo núcleo es marxista, materialista. Incorporo, además, otras corrientes de pensamiento, y echo mano de todas mis lecturas, de distintas disciplinas, que pueden ayudar a iluminar el texto.

¿En qué tipo de lector piensa cuando escribe sus ensayos?
Pienso en un lector que ama la literatura, pero que no ha tenido acceso a la vida académica, que no ha seguido cursos especializados, pero que quiere saber más de literatura. Pienso, también, en los profesores de secundaria que van a transmitir esto a los alumnos, pienso en estos alumnos y en los universitarios. Por supuesto empleo todo el rigor, pero procuro que sea un lenguaje no difícil, no hermético como se utiliza en el mundo académico.

¿Piensa quizás en el tipo de textos que le hubiese gustado leer de joven?
Claro, también pienso en el muchacho que fui. Cuando leí el libro de Vargas Llosa, Cartas a un novelista, pensé que era un libro que me hubiese gustado leer a los 15 años. Me habría ayudado, y a cualquiera. Pienso, por eso, en los jóvenes que tienen vocación literaria.

En el libro remarca la importancia de Joyce en la novela moderna...
El Dr. Pucinelli me contó que el libro de literatura para quinto año de inicios de los años 30 terminaba con dos autores: Proust y Joyce. Entonces, quienes realmente toman esa línea experimental son los de los años 30. Yo creo que las condiciones aún no estaban dadas. Zavaleta, Reynoso y en un nivel superior Vargas Llosa agarran el legado de Joyce. En los años cincuenta empiezan a aplicar a Joyce, pero sobre todo a través de Faulkner. Reynoso en Los inocentes, por ejemplo, agarra el monólogo interior. Luego viene Vargas Llosa, quien hace palidecer toda esa línea experimental de la gente del 50. Fue un impacto, incluso para la gente de su propia generación.

También destaca, en nuestra literatura, a un autor como Carlos Herrera y su estupenda novela Blanco y negro.
Me gustó el tono de farsa que tiene la novela (Blanco y negro). Tiene además eso que se llama ahora metaficción, es decir que se hace literatura a partir de la literatura. Emplea las estructuras joyceanas pero dentro de sus propios objetivos, en forma satírica, paródica, humorística, un poco no tomándolo en serio; y esto le sirve para contar una historia seria como es un episodio de la guerra interna de los años 80.

Sorprende un poco la amplitud de registro de sus lecturas. En el libro aborda a un autor norteamericano relativamente reciente como Bret Easton Ellis.
No sé que desarrollo va a tener este escritor después, pero la novela American Psycho está muy bien escrita. Este autor tuvo mucha influencia en los escritores jóvenes de los años noventa. El problema de algunos escritores, me parece a mí, es que son lectores de uno o dos escritores. Pareciera que sólo lo han leído a él y a ese escritor del realismo Charles Bukowski. Y no son los únicos ni tampoco están entre los grandes escritores. Incluso Bukowski decía que admiraba la forma de contar de Hemingway.

*Fotografía de KEYKO MONTEBLANCO.

sábado, 30 de junio de 2007

POESIA: Luis Fernando Chueca


Primera muerte

“Entra”, me dicen. El cuarto luce pulcro, el Cristo colgado en la pared, las cortinas cerradas. En la cama está mi abuelo. Imagino –a falta de precisión en el recuerdo- sus ojos cerrados. Los míos también porque he comenzado a llorar. Me abrazo a su cuerpo, lo acaricio, beso su rostro. Rezo: que no sea él el muerto sino yo. Pero suena en mis oídos la ley que ordena que los hijos entierren a sus padres y a los padres de sus padres. No puedo imaginar cuántas veces tendré que ver quebrado este principio.

Mi abuela sigue de pie junto a la cama. No dice nada pero sus manos tiemblan como si hubiera sostenido un peso mayor que el de sus fuerzas. Alguien habla con la agencia funeraria.

Salgo de la habitación con una marca que tambalea mis doce años. El desfile ha comenzado.

*Poema de LUIS FERNANDO CHUECA que aparece en el libro Contemplación de los cuerpos (Estruendomudo, 2005)


** Con este poema inicio una sección dedicada a compartir con los esporádicos visitantes de este blog mi apasionada afición por aquella poesía que uno no se cansa de releer. ¿Por qué este poema para empezar? Bueno, porque en los últimos diez años -por lo menos- la lectura de un poema no me había estremecido tanto como en este caso. Y es que, más allá de las virtudes poéticas de Luis Fernando, los versos de este poema, con el que se inicia el estupendo libro Contemplación de los cuerpos, me transportaron a una escena similar que, a pesar de algunos años transcurridos, aún no he podido asimilar del todo.

jueves, 28 de junio de 2007

Censura ilustrada


La muestra “Dibujos en prensa 1990-2007”, de Piero Quijano, que se empezaba a exhibir en la Casa Museo José Carlos Mariátegui la semana pasada, fue retirada por el artista debido a objeciones de funcionarios del INC a algunos de sus trabajos. Este trance incluso ha terminado con la renuncia de Armando Williams, director de esta Casa Museo y también curador de la exposición. En esta entrevista ambos dan su versión.

Entrevistan MANUEL ERÁUSQUIN y CARLOS M. SOTOMAYOR

Todo empieza con una carta que llega al INC...
Armando Williams: Claro, parte de una carta del Ejército protestando por la publicación del afiche de la muestra, basado en un dibujo que ya ha sido previamente publicado.

¿Cómo te enteras de la carta?
AW: Quien me informa del espíritu de la carta es un funcionario del INC, el director de Gestión, Javier Ugaz.

Luego recibes una llamada de la directora del INC.
AW: Conforme van transcurriendo las horas, a eso de las 2:00 p.m., recibo una llamada de la directora nacional mencionándome que había recibido una queja del ministro de Defensa. Esta es una conversación telefónica, no existen documentos escritos.

¿En qué momento te conminan a retirar los dibujos?
AW: Ese mismo día, una de las directoras del Instituto, Soledad Mujica, y la directora de Información, Carina Moreno, llegan a la Casa Mariátegui un poco como a inspeccionar el contenido faltando poco para la inauguración.

¿Y qué sucedió?
AW: Revisan la exhibición y piden que el dibujo en que se basa el afiche sea retirado. Y luego objetan otro de los trabajos que tiene que ver con Machu Picchu.

¿Ellos no habían visto el afiche con anterioridad?
AW: Claro, como todo afiche de difusión. Pero parece que no le prestaron atención, porque esto se ha dejado en Difusión. A mí me ha llamado la directora de Difusión y yo le he dicho que el afiche ya se le había entregado. Además, se hicieron los trámites usuales, que es llevar el disco a Logística para que ellos vean un proveedor y ver quién lo imprime, y si Logística no se lo pasa a Difusión…

¿Cómo reaccionaron en ese momento, a pocas horas de la inauguración?
Piero Quijano: Ese día nos pareció que salía a cuenta. Es decir, quitaron dos cuadros, pero se prefería que la muestra continuara porque pensamos que la cosa quedaba ahí. Pero al día siguiente Armando me dice que le habían dicho que había que sacar uno más. Y ya parecía como que la cosa iba a seguir avanzando. El fin de semana conversamos con Armando y decidimos desmontar la muestra. Y es una pena, porque a la gente que asistió a la inauguración le gustaron los dibujos.

El dibujo del afiche ya había sido publicado en un diario...
PQ: Lo hice para ilustrar una columna de Gustavo Gorriti en la época del debate sobre la Comisión de la Verdad. Y el director del medio no dijo nada. Todos los dibujos ya han sido publicados, no he sacado nada debajo de la manga. Para mí fue una sorpresa que fuese censurada. No ha sido una muestra pensada para provocar escándalo.

De pronto los miembros del Ejército han sido demasiado susceptibles y no han tomado en cuenta el contexto en que fue publicado.
AW: Claro, puede ser que se hayan sentido susceptibles, pero yo creo que el INC, como ente que protege la libertad creativa y de expresión, debió decir bueno, espérate un momento, esto está en un ámbito cultural. Esto no está subvirtiendo el orden, no está llamando a las masas, esto no es una cuestión subversiva. Esto ha sido ya publicado bajo un contexto legal. Y si tú retrocedes, estás diciendo que acá hay algo o ilegal o censurable. Y esa es la única forma de llamarlo.

¿Cómo definirían la actitud del INC?
AW: Yo creo que es un montón de pacatería por parte de funcionarios del INC. Se debió haber defendido la expresión artística, y no retroceder y darles la razón a intituciones que no tienen nada que ver en el asunto.
PQ: Primero sentí sorpresa. El INC ha cedido ante una presión y ahora quiere lavarse las manos y con argumentos patéticos.

*Fotografía de PAVEL UGAZ.

miércoles, 27 de junio de 2007

AMOS OZ: Premio Príncipe de Asturias de las Letras


Mis dos favoritos, Belli y Marakami, quedaron relegados y ni siquiera entraron en la recta final. Aficionado por las encuestas literarias, desde un punto de vista lúdico, voté por uno de estos dos autores en la encuesta de Moleskine. Me abstengo de revelar por quién.

Amos Oz

La incertidumbre terminó hace unas horas. El escritor Amos Oz (Jerusalén, 1939) fue declarado ganador del Premio Príncipe de Asturias de las Letras. El jurado, presidido por el director de la Real Academia Española, Víctor García de la Concha, justificó la decisión señalando que se trata de un autor que “ha contribuido a hacer de la lengua hebrea un brillante instrumento para el arte literario y para la revelación certera de las realidades más acuciantes y universales de nuestro tiempo".
Se trata de un escritor que conozco -literariamente hablando, claro- desde hace muy poco. Confieso que apenas he leído No digas noche (DeBolsillo, 2006), una novela en la que a través de sus dos personajes protagónicos: Teo y Noa, el autor indaga sobre aquello que rodea a la condición humana como la amistad o el amor. Y también, creo yo, el silencio.
Cuando obtuvo en 1998 el Premio Nacional de su país, Oz señaló en una entrevista en España lo siguiente: “Fue algo estupendo para mi ego, pero los premios literarios son algo extraño porque se reciben por algo que yo haría de todas formas. Yo inclusive hubiese pagado por escribir. No es un premio por haber rescatado a una mujer de las llamas de un incendio; es como si me hubiesen dado un premio por el mero hecho de respirar. Pero está muy bien, me siento autocomplacido. Además no está nada mal para mi cuenta bancaria...”.
Sin duda se trata de alguien para quien la literatura, como para muchos, es algo vital. En otra entrevista concedida al diario El País, hace algunos años, confesó que no se había criado en parques o campos, “sino en un sótano como si fuese un submarino lleno de libros. El paisaje de mi infancia son cuatro paredes repletas de libros en lenguas que no pude leer. El mundo de los libros para mí fue más real y más sensual que el mundo exterior”.


*Fotografía tomada de www.svd.se

martes, 26 de junio de 2007

JAVIER BAYLY y su debut como novelista


Escribe CARLOS M. SOTOMAYOR

La aparición de un nuevo alumno, émulo de Fonzie –casaca de cuero y patillas sesenteras–, derrochando matonería a granel desconcierta, en un primer momento, a todos los demás estudiantes; narrador incluido. Aunque claro, hasta que el Rata, matón reconocido y sacramentado de aquella escuela secundaria, lo arrastra de golpe a su verdadera condición. Así marca su aparición el Tetas, uno de los personajes principales que transita, entre anécdotas jocosas e inesperadas, por la novela Los buenos tiempos (Norma, 2007), ópera prima de Javier Bayly.
Novela de aprendizaje, como diría la crítica especializada, Los buenos tiempos narra todo el proceso de maduración de un grupo de adolescentes. “Yo lo veo como una especie de homenaje a los amigos, a la amistad –precisa Javier– a través de un lenguaje propio de esa edad, a través de escenarios que la gente de mi generación frecuentaba. Y también es un homenaje a los lugares bonitos que tiene el Perú”.
Arquitecto de profesión, el menor de los Bayly intenta, en un amague de arqueología literaria, dar con aquellas primigenias lecturas en donde se ocultaría el origen de esta afición por las letras: “Empiezo con la lectura de libros clásicos de corte infantil que todo colegial suele recibir como recomendación. Recuerdo unos libros de Hitchcock que mi madre nos regaló y que daban vueltas por la casa. Eran historias que tenían una dosis de suspenso, enfocadas a un grupo juvenil, pero interesantes”.
Años después descubriría el gusto por la escritura en el intercambio de correos electrónicos con su hermano Jaime. “A través de una comunicación por mails con uno de mis hermanos, Jaime, que vivía en Estados Unidos, me empecé a dar cuenta de que sí tenía cierto encanto escribir mails o contar alguna historia”, confiesa.
¿Qué sueles leer?, pregunto. “Busco leer buenos libros, pero esos buenos libros pueden llegar de cualquier lugar y de cualquier autor”, responde. “¿Un libro que haya leído últimamente? (piensa). En mi última etapa estuve leyendo bastante a Bryce. He disfrutado sus libros, me parece un gran escritor. A Jaime también lo leo, no te voy a decir que he leído todo, pero sí varios de sus libros. Le he dicho que cuando nos veamos tiene que pasarme un ejemplar de Y de repente, un ángel, la última novela que ha sacado”, añade.
Javier es consciente de que el vínculo con Jaime podría jugar en su contra. Sabe que ya está expuesto y que las críticas pueden venir de cualquier parte, y con inimaginable calibre. Y sabe, consciente o no, que su libro será lo único que lo podrá defender.

*Fotografía de KEYKO MONTEBLANCO.

domingo, 24 de junio de 2007

MARIO VARGAS LLOSA en El Dominical


El Dominical ha adquirido la estupenda y celebradísima costumbre de dedicar ediciones completas a determinado autor. Empezaron con ediciones dedicadas a la vida y obra de José María Arguedas y Julio Ramón Ribeyro (de colección). Ahora es el turno de Mario Vargas Llosa en una edición especial de 24 páginas. Podemos disfrutar de los estupendos textos de Alonso Cueto (Las claves de la narrativa de MVLL), Gustavo Faverón (MVLL como crítico literario), Ricardo González Vigil (Lo oral y teatral en la obra de MVLL), Guillermo Niño de Guzmán –de quien extraño sus brillantes perfiles literarios- (El impacto del sétimo arte en MVLL), entre otros. Sin embargo, lo más destacable es la entrevista de Jeremías Gamboa y Alonso Rabí do Carmo (responsable de que El Dominical esté cada vez más interesante) a Mario Vargas Llosa. Imperdible.

*Fotografìa de ALFAGUARA.

JOSE MIGUEL OVIEDO sobre MVLL


José Miguel Oviedo, uno de nuestro más reconocidos críticos literarios, ha publicado Dossier Vargas Llosa, libro en el que reúne un conjunto de textos –publicados antes en diarios, revistas y libros; además de un texto inédito- que giran en torno a la producción creativa e intelectual de nuestro más importante novelista. Adjunto una estupenda entrevista de Manuel Eráusquin publicada en el diario Correo.

RADIOGRAFÍA A UN NOVELISTA

Entrevista MANUEL ERÁUSQUIN

Uno de los rasgos más evidentes en la obra de Vargas Llosa es su vocación por la experimentación narrativa.
Sí, pero al mismo tiempo él es muy experimentador al jugar con las técnicas y al crear estructuras narrativas muy complejas. Hay algo que tiene muy en claro y no abandona: la novela siempre debe contar una historia que sea interesante. En consecuencia, él no experimenta por experimentar, experimenta para que la historia cobre vida.

Desde el punto de vista estructural, ¿Conversación en la Catedral vendría a ser la novela más innovadora de Vargas Llosa?
Sí, desde el punto de vista estructural esa novela es una de las más complejas de Vargas Llosa y de las más innovadoras, y de las más difíciles para desentrañar sus mecanismos. Y esto tiene su razón en el juego continuo del espacio y el tiempo, que nos lleva de un lugar a otro simultáneamente. Una especie de fusión de tiempo y espacio que llega a ser por momentos enormemente compleja. Por ejemplo, hay un instante donde uno descubre que existen diecisiete personas hablando simultáneamente, a través del tiempo y en diferentes espacios.

Pero además, Conversación en la Catedral es la novela que perfila la voz política del autor.
Yo creo que es una de las más importantes en ese aspecto, aunque no es la única. Sin embargo, es la más emblemática. Pero ahí tiene que ver otra vez una experiencia que lo marcó: su padre lo forzó a entrar a trabajar en el diario La Crónica. Ahí trabajó como reportero, y reportero de última fila, pues era de Policiales. Entonces, en esa atmósfera descubriría ese mundo que escribiría en Conversación en la Catedral.

Curiosamente, en esa misma novela, un personaje como Cayo Bermúdez, inspirado en Esparza Zañartu, esbirro de Odría, nos prefigura la imagen de Montesinos.
Sí, es algo interesante, y es que las prefiguraciones existen, y esta es una de ellas. Luego hay otra prefiguración en la obra de Vargas Llosa que ocurre con La guerra del fin del mundo, novela que se publicó a principios de los ochenta, época donde el mundo árabe no era una fuerza que pusiera en jaque al tablero mundial, y en ese sentido la obra examina las sociedades donde coexisten diversas formas de pensamiento: los que están pegados a la tradición y los que buscan la modernización. Ese es el dilema que ha conseguido que los árabes surjan como una fuerza fundamentalista. Es una especie de regreso al pasado, a las viejas tradiciones, una renuncia al Occidente modernizador.

Usted que ha seguido desde mucho tiempo su obra, ¿por qué cree que el Nobel le es esquivo?
En principio, el Nobel es un premio literario y a la buena conducta. Hay que recordar que este premio fue establecido con el dinero de Alfred Nobel, que quiso limpiar su memoria para siempre y desligarla de la relación que él tuvo con el mundo de los explosivos. Nobel subrayó que el premio se le daría a un gran escritor que además defendiera ciertas causas sociales, y eso en Suecia se entendía como una defensa del humanismo socialista. Por eso con gran frecuencia la Academia obedece a esos lineamientos. Ahora, también hay que tomar en cuenta que Vargas Llosa es un provocador; a él no le interesa ser políticamente correcto. Lo que expresa nunca es por oportunismo o conveniencia. En todo caso, que le otorgen el Nobel igual me parece posible.

Cuando se refieren a la obra referencial de García Márquez se habla de Cien años de soledad. ¿Para usted cuál es la obra emblemática de Vargas Llosa?
Para mí son tres las emblemáticas: Conversación en la Catedral, La casa verde y La guerra del fin del mundo.

La figura del autoritarismo paterno es una de las referencias cruciales dentro de su visión narrativa. Es quizás la energía que lo llevó a escribir como una urgencia.
Sin duda, esa figura está muy presente, pero también hay otras, y de forma muy dominante en su narrativa, como es la rebeldía contra toda forma de organización jerarquizada, de la cual es un paradigma la organización militar. Asimismo, hay dentro de su obra órdenes cerrados, que exponen una gama de diversos problemas. Por ejemplo, en La casa verde tenemos el convento y el burdel. Ambos son órdenes cerrados, pero a la vez existe una asociación muy fuerte entre estos dos lugares.

*Fotografía de KEYKO MONTEBLANCO.

CARLOS GERMAN BELLI candidato al Príncipe de Asturias


Nuestro estupendo poeta, Carlos Germán Belli, se encuentra entre los candidatos para adjudicarse el Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2007. Belli está en una terna de lujo al lado de Murakami, Tabucchi, Gamoneda, entre otros. Como dice Iván Thays en su Moleskine habrá que cruzar los dedos.

viernes, 22 de junio de 2007

Homenaje a OSWALDO REYNOSO


El enorme arraigo que Oswaldo Reynoso despierta entre los lectores, especialmente entre los jóvenes, es indiscutible, sin ninguna duda. Igual de indiscutible como la calidad literaria desplegada en cada uno de sus libros. Basta citar algunos, como por ejemplo, Los inocentes, Los eunucos inmortales, El escarabajo y el hombre, hasta el más reciente El goce de la piel, para refrendar lo dicho. Es por ello que el Centro Cultural de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos le ha preparado para hoy un merecido homenaje. En el evento, que se realizará en la célebre Casona, participarán Anibal Portocarrero y Miguel Angel Cavero, ambos amigos del escritor: el primero, poeta y compañero de épocas universitarias; y el segundo, alumno de cuando el autor de Los inocentes dictaba clases en la Universidad Villarreal. Además, el escritor y periodista Beto Ortiz se encargará de entrevistar en vivo a Reynoso, en un diálogo que se vislumbra de antología. El fin de fiesta lo pondrá la música de Margot Palomino. Para no perdérselo.

MAS DATOS
La Casona de San Marcos
(Av. Nicolás de Piérola, 1222).
Hoy (18.30 horas)

* Fotografía de PAVEL UGAZ.

Reseña de JAVIER AGREDA (libro de CARMEN OLLÉ)


Hace algunos días, el crítico literario Javier Agreda -sin duda, el de mayor longevidad en la crítica en medios impresos- publicó una reseña sobre el último libro de la escritora Carmen Ollé en el diario La República. Dicho artículo pueden leerlo en el blog de Javier.

* Fotografía de El Peruano.

jueves, 21 de junio de 2007

Estruendomudo presenta

PRESENTACIÓN
No es una antología. Paisaje real de una ficción vivida
(Estruendomudo, 2007)
Día: viernes 22 de junio
Hora: 7:30 p.m.
Lugar: C.C. Antares
(Paseo de la República 5864, Miraflores)
Los comentarios estarán a cargo de: Angelo Agüero (Perú), Enrique Planas (Perú), Jeannine Diego (México) Conrado Tostado (México) y, por supuesto, Alvaro Lasso (Perú)

Entrevista a CARLOS THORNE


La generación del 50 y el periodismo (Escuela de C.C. de la UPSMP, 2007) es el libro en donde Carlos Thorne, novelista y miembro de dicha generación, nos ofrece una selección de textos que resaltan la presencia de una serie de ilustres personajes –entre los que destacan Vargas Llosa, Ribeyro, Salazar Bondy– en la prensa peruana.

Entrevista CARLOS M. SOTOMAYOR

La generación del 50 constituyó todo un hito en nuestro país...
La generación del 50 es una generación histórica, que ha dejado huella, en estos últimos cincuenta años. Es la que empezó a dejar su impronta en la vida nacional a partir de los años cincuenta. Es una generación representativa de la cultura peruana.

Fue muy importante, por ejemplo, en el campo literario.
En el campo de la narrativa ha superado al indigenismo social en la novela peruana del siglo XX con la novela urbana, la novela cosmopolita y la novela histórica, que yo he cultivado, y se ha abierto nuevos espacios. Estábamos todos encerrados en una visión indigenista. El logro de la novela urbana es que a través de la vida del ciudadano, del mestizo que vive en la ciudad, del campesino en la ciudad, del criollo que sueña con Europa, nos da una visión integral; cosa que no había antes. Y, además, con nivel técnico.

Por supuesto, se empezaron a utilizar las técnicas narrativas modernas.
Claro, con recursos literarios a la altura de nuestro tiempo, a la par que las grandes literaturas europeas.

En este libro que acaba de publicar, hace hincapié en la actividad periodística de muchos miembros de esa generación.
Unos han incursionado ocasionalmente como Javier Sologuren, Washington Delgado o Julio Ramón Ribeyro. Y otros cotidianamente como Carlos Germán Belli, Sebastián Salazar Bondy, Mario Vargas Llosa, por ejemplo. Seguían pues algo que ya había hecho la generación anterior, como Ventura García Calderón o Abraham Valdelomar.

El periodismo ha estado siempre muy cercano a la literatura ¿no?
El escritor siempre ha oficiado de periodista, sino veamos el caso de Rubén Darío. El periodismo lo ayudaba a sobrevivir. También ha hecho periodismo Borges, y otros escritores de renombre. Es un oficio cuasi-paralelo. Lo que diferencia al periodismo de la literatura es que el periodismo busca informar sobre hechos de la realidad. Pero ambos manejan la lengua. Ambos tienen la misma preocupación por hacer de la lengua un instrumento eficaz de comunicación. Eso es lo que une y, de alguna manera, entrelaza ambas profesiones.

En su libro rescata un poco la figura de Felipe Buendía.
He rescatado el nombre de Felipe Buendía, cuentista que cultivó la literatura fantástica, amante de la Lima cuadrada, esa Lima cuyo pasado colonial y republicano había que rescatarlo; sus costumbres, su arquitectura, sus calles. El buscó retratar eso en sus crónicas del diario Expreso, bajo el título de “La ciudad de los balcones en el aire”.

No sólo narradores incursionaron en la prensa. El pintor Fernando de Szyszlo también lo hizo.
Fernado de Szyszlo es pintor pero también escribe, es una persona culta. En el libro recojo un artículo suyo sobre Goethe publicado en el suplemento El Dominical de El Comercio, en 1982.

*Fotografía de PAVEL UGAZ.

miércoles, 20 de junio de 2007

CASTAÑEDA presenta nuevo libro


Presentación
Luis Hernán Castañeda
presenta el libro
Fotografías de sala
(Alfaguara, 2007)
El jueves 21 de junio, a las 7:30 p.m.,
en el Centro Cultural La Noche, de Barranco
(Bolognesi 307 Barranco)
Los comentarios estarán a cargo de Jeremías Gamboa e Iván Thays

ENRIQUE PROCHAZKA en España


Enrique Prochazka intentaba explicar la poca difusión de su obra literaria escribiendo en el blog Puente aéreo de Gustavo Faverón lo siguiente: “Abrigo la teoría de que uno tiene éxito porque se agita como loco, o logra que los demás se agiten como locos por uno, o bien los demás lo obligan a uno a agitarse como loco. Según esta noción a mis textos les sucede lo que les sucede porque yo no me agito”.
Aún no terminaba la universidad cuando hallé, sin proponérmelo, un libro de cuentos de Prochazka. Me encontraba en Casa Mariátegui y, mientras esperaba a unos amigos (con los que íbamos a dar vida a la revista El túnel –que apenas respiró durante dos números–), me entretuve revisando los libros que vendían en aquella pequeñísima librería llamada, si mal no recuerdo, El rincón rojo. Me llamó la atención un libro de cubierta verde que ostentaba en la carátula una pintura de un desierto. Se trataba de Un único desierto (Australis, 1997) de Enrique Prochazka. (Acabo de reparar que se cumple una década de esa publicación). Además de la erudición que insuflaban sus páginas, me fascinó aquella preocupación extrema por el lenguaje y la impronta Borgeana que yo creía ver en varios de los relatos que conforman el libro. Enrique me comentaría, muchos años después, cuando lo conocí, que en realidad la influencia es de aquellos autores que influenciaron al autor de Ficciones. “Nadie me ha creído”, me dijo, esbozando una sonrisa.
Años después, luego de una infructuosa búsqueda del editor de Lluvia para conseguir una entrevista con Prochazka, que había publicado Casa con su sello, encontré el libro en uno de los anaqueles de la librería El Virrey. Su lectura fue tan apasionante –y por momentos igual de desquiciante como debe haber sido la búsqueda del arquitecto hal por recuperar su memoria, perdida a causa de un golpe, y desentrañar los misterios de su casa–. Recuerdo que ni bien terminé de leer la última página –o ni bien terminó de cerrarse el portón de aquella vivienda inexpugnable, ya no lo sé muy bien–, aventuré algunas apreciaciones en mi blog. Me había encantado la novela, aunque el final me dejó algo insatisfecho. Comentario que Enrique me recordó milimétricamente el día que lo conocí.
¿Cómo lo conocí? Cómo casi siempre me pasa, entrevistándolo. En esa oportunidad, por la publicación de Cuarenta sílabas, catorce palabras (Lluvia, 2005), libro donde aparece esa estupenda nouvelle Test de Turing.Así, confeso admirador de la obra de Prochazka, resulta una grata noticia enterarme, gracias al Moleskine de Iván Thays, de la publicación en España de la novela Casa. Si Enrique, dado su temperamento, no va agitarse, habrá que agitarnos por él. En España ya lo están haciendo, y uno de ellos es nada menos que el escritor Enrique Vila-Matas, quien escribió un interesante artículo en El País a propósito de la publicacióin bajo el sello 451 Ediciones.

domingo, 17 de junio de 2007

Concierto de diatribas

Si a alguien le pareció altisonante la denominada polémica Andinos Vs. Criollos, le recomiendo leer el artículo que el poeta Kike Sánchez ha publicado en El Dominical. Se titula La poética de la injuria y nos ofrece un abanico de ataques, rajes y otras perlas intercambiadas, como un fuego cruzado, entre respetabilísimos escritores. Figura, por ejemplo, la conocida expresión de Clemente Palma sobre un debutante César Vallejo: “Usted cree señor Vallejo que colocar una imbecilidad encima de otra es hacer poesía”. Como para desanimar a cualquiera, ¿no? (discrepo cuando Kike señala que las obras de Palma son de menor recordación recordación que sus invectivas). Otro misil es el que le mandó T.S. Eliot a Henry James: “(James) tenía una mente tan perfecta que ninguna idea podía profanarla”.

CARMEN OLLÉ a propósito de una reseña de Marcel Velázquez


Noches de adrenalina podría decirse que es su libro emblemático. No sólo es motivo de estudios académicos sino que, además, ya cuenta con tres ediciones –en el 2006, incluso, se celebraron los 25 años de su publicación, con una emotiva ceremonia en la Feria del Libro–. Sin embargo, de su obra literaria, hay una novela que, como pocas, me remeció la primera vez que la leí: ¿Por qué hacen tanto ruido? Mi ejemplar (la edición que tengo es una de la editorial San Marcos) está atiborrado de frases subrayadas. Y claro, pertenece a la lista de libros que me niego a prestar. Alberto Fuguet me dijo una vez en Lima que los libros subrayados revelan más de aquel lector que del propio autor. ¿Por qué hacen tanto ruido? fue, además, la primera obra narrativa que leí de Ollé. Y fue la detonante para que, como siempre me ocurre, inicie la incesante búsqueda de sus demás libros. Hasta el momento he llegado a leer Las dos caras del deseo (Peisa, 1999), Una muchacha bajo su paraguas (santo Oficio, 2002) –ese año, por ese libro en particular, la entrevisté por primera vez– y, por supuesto Retrato de mujer sin familia ante una copa (Peisa, 2007) –tercera entrevista; la segunda, a raíz de la tercera edición de Noches...–. Precisamente sobre este libro inclasificable, que se vale de la ficción, la biografía y el ensayo, el crítico Marcel Velásquez escribe un estupendo artículo en El Dominical de El Comercio. Retrato de mujer sin familia frente a una copa, señala Marcel, “confirma la valía de una escritora que ha convertido la subversión en su estilo literario”. No lo dudamos.

*Imagen tomada del blog Libros de Javier Agreda.

sábado, 16 de junio de 2007

RUBEM FONSECA


Hace varios años (cómo vuela el tiempo, inexorable), mientras recorría el stand que la editorial Norma tenía en una Feria Internacional del Libro, di con un libro cuyo título me deslumbró. Se trataba de la novela Y de este mundo prostituto y vano sólo quise un cigarro entre mi mano del brasileño Rubem Fonseca. Título insuflado de un lirismo y un desencanto estremecedor. Del autor ya tenía algunas referencias gracias a que Iván Thays recomendó su lectura en una de las emisiones de Vano Oficio. Recuerdo que no dudé en comprarme aquel libro. Y recuerdo también, haber regresado tres días después, luego de una intensa lectura (conocí por primera vez a Mandrake), para adquirir otro libro más. Uno de cuentos, para apreciar su talento también en el relato corto. Y fue Historias de amor, publicado también por la editorial Norma.
Muchos meses después, el brasileño obtuvo el Premio Internacional Juan Rulfo y su nombre empezó a sonar más en Lima –y en otras ciudades latinoamericanas, también, supongo–. Emocionado como si el reconocimiento se los hubieran endilgado a un apreciado amigo (Washington Delgado siempre me decía que los autores a quiénes leemos con placer son como fraternales amigos nuestros), escribí un articulillo sobre Fonseca en el diario Liberación. Con la intención de motivar su lectura, expuse algunas características que me habían seducido de algunos cuentos que conforman Historias de amor.
Hace poco más de un mes, la editorial Norma me envío Mandrake, la Biblia y el bastón, el último libro de Fonseca traducido al español. Libro que he disfrutado como quien se reencuentra con alguien apreciado. En este caso, por partida doble: Fonseca, el autor; y Mandrake, el personaje.
Leyendo justamente un artículo de Luis Fernando Afanador, en Semana.com, descubro –lo confieso– la génesis de aquel seductor abogado criminalista. Apareció, por primera vez, según Afanador, en un cuento del libro El cobrador (1979), antes de protagonizar la novela El gran arte (1983). Luego vendría Y de este mundo prostituto... Y ahora, claro, La Biblia y el bastón. HBO emitió una miniserie sobre este notable personaje. A diferencia de Afanador, no considero que haya sido algo fallido, me pareció un poco más que aceptable y no me perdí de ningún capítulo (la transmitían, recuerdo, inmediatamente después de Roma).
Iván Thays se pregunta, en Moleskine, cuándo lo traerán los amigos de Norma. Yo me aúno a esta interrogante que es en realidad un pedido. ¿La Feria Internacional del Libro no sería una oportunidad de traerlo? Aunque me desanima un dato que Afanador menciona al final de su artículo, y es la enfermedad que aqueja al gran Rubem Fonseca.


*Fotografía de EFE.

domingo, 3 de junio de 2007

Entrevista a CARMEN OLLÉ


Carmen Ollé ha logrado edificar un libro en el que confluyen, con peculiar naturalidad, géneros aparentemente disímiles como el ensayo, la biografía y la ficción. Retrato de mujer sin familia ante una copa (PEISA, 2007) es, finalmente, una apuesta literaria desenfadada y honesta, un libro que elude todo intento por ser etiquetado.

Entrevista CARLOS M. SOTOMAYOR

En sus novelas anteriores siempre estaba presente el tono reflexivo. En este libro la reflexión linda con el ensayo. ¿Fue una necesidad expresiva?
Creo que sí, fue una necesidad, pensar un poco en la ficción, en la vida, en nuestro mundo tan difícil de sobrellevar. El ensayo es un género que puede ser muy intenso literariamente hablando, y no sólo el ensayo literario, también el filosófico, el político, el que se ocupa de las artes plásticas, el ensayo sobre el origen de la vida. Soy lectora de ensayos, de memorias, de biografías, tanto como de novelas.

En sus novelas se percibe una impronta autobiográfica. ¿Tiene que ver con asumir la literatura como una manera de enfrentar el mundo?
Es un estilo, como dices, una visión de las cosas. Parto de mis experiencias para apartarme del modelo, como digo en el ensayo ¿El gato está vivo o muerto? Lo vivencial tiende a transformarse en el curso del relato en una experiencia transpersonal que la modifica en otra distinta, más literaria, en ficción.

En este libro, cuando habla de la vocación literaria utiliza la metáfora del escalador y en un momento señala: “la cima es una ilusión: cuanto más lejana, más bella, cuanto más inalcanzable, más próxima”. ¿El goce literario se encuentra más en el proceso que en el resultado?
El goce del artista mientras trabaja en su obra es algo pleno cuando no está condicionado por razones extraartísticas como la fama o el mercado, y se da, claro, durante el proceso de darle vida y forma a un objeto o una historia. Pero en esta época donde el mercado es el otro dios, es difícil imaginarse al artista libre y sin presiones frente a su obra.

En una entrevista dice que el escribir este libro fue como encontrarse con la poeta del 70 y despedirse de ella. ¿Es la culminación de una etapa dentro de su corpus literario?
Con el paso de los años, nos damos cuenta de que somos la misma persona, pero diferente: el cuerpo cambia, el rostro no es el mismo, nuestra percepción del tiempo se vuelve más subjetiva. La realidad es más sutil. ¿Cómo poder ser la misma persona de hace veinte años atrás en una ciudad que es otra, en un mundo con otros paradigmas? El proceso de adaptación a estos cambios deja su marca.

¿Qué es lo que recuerda más del Bolaño que conoció?
Su risa, su voz, su voracidad como lector. Lo conocí cuando él tenía apenas 24 años, en Barcelona. Un gran conversador, muy inteligente y disociador por excelencia. Se reía de todo, hasta de sí mismo. Era también tierno, lo recuerdo cuando nos visitaba y jugaba con mi hija pequeña, la levantaba en brazos y se quedaba conversando hasta tarde de literatura.

¿Qué tan importante fue la poesía de Rimbaud para usted?
Como para todo aquel que se iniciaba en la poesía allá por los años sesenta, la poesía y la leyenda de Rimbaud significaron un cambio drástico en la idea romántica del poeta encerrado en su torre de marfil, idealizando el mundo y el amor. Rimbaud es el eterno viajero, el adolescente de las suelas de viento, según Verlaine, un verdadero hippie diríamos ahora. Nunca se casó ni dejó descendencia, solo un puñado de poemas de los que no quiso saber nada más cuando se perdió en Africa. La leyenda es fantástica, nos atrae porque tiene el sello del enigma.

Quienes apreciamos su poesía nos preguntamos ¿por qué ese silencio poético?
No hay ningún silencio, acabo de publicar un libro. La poesía está o no está en lo que uno escribe, no se trata de formatos. Yo no puedo hacer un nudo como Eielson y decir esta es mi poesía porque sería una imitación, pero estoy tentada a hacerlo a mi manera.

¿Qué opinión le suscita el reconocimiento internacional que viene recibiendo Blanca Varela?
A las personas que hemos conocido a Blanca desde hace años, que admiramos su talento y su inteligencia, nos conmueve y alegra su reconocimiento internacional.

* Fotografía de PÁVEL UGAZ.
** La entrevista y la fotografía aparecieron en Correo el 03/06/07.

sábado, 2 de junio de 2007

Homenaje a WATANABE


Viernes 8 de Junio
Hora: 8pm
Lugar: Muncipalidad de Miraflores
(Av. Larco, altura del Parque Kennedy)

Participan:
Dr. Marco Martos
Presidente de la Academia Peruana de le Lengua
Dr. Camilo Fernández Cozman
Catedrático y crítico literario UNMSM

Recital poético en honor a José Watanabe
a cargo de estudiantes de las universidades
de San Marcos (UNMSM) y Villarreal (UNFV)

Moderador:
José Cabrera Alva, Revista de Literatura Ajos & Zafiros

INGRESO LIBRE
*Fotografía: Centro Cultural Español.

sábado, 26 de mayo de 2007

Entrevista a FERNANDO AMPUERO


La iniciación literaria de Fernando Ampuero se legitima en 1972 con Paren el mundo que acá me bajo (Estruendomudo, reedición 2007), un conjunto de relatos dotado de inquietudes vitales que determinarían el destino narrativo del autor.
Entrevistan MANUEL ERÁUSQUIN y CARLOS M. SOTOMAYOR

Todo escritor tiene un vínculo emotivo muy fuerte con su primer libro ¿En tu caso, qué es lo más te une a Paren el mundo que acá me bajo?
Paren el mundo que acá me bajo, tiene para mí un significado muy especial. Se trata de mi primer libro entregado a la imprenta y, por lo tanto, de mi primer impulso suicida. Escribir y publicar libros, ya se sabe, tiene mucho de impudor y de ánimo auto destructivo, pero también, afortunadamente, de enorme ilusión. Me refiero a esa peregrina ilusión de creer que es posible hallar un lector que nos sintonice.

La nueva edición es bastante singular, divide los cuentos en dos bloques: lado A y lado B, como los antiguos discos.
Los editores de Estruendo mudo, atendiendo a las rockeras alusiones musicales de mis cuentos, han dividido el libro en dos partes, Lado A y Lado B, a la manera de los discos de acetato, hoy atesoradas nostalgias. El lado A reúne los textos escritos a fines de la década del sesenta, cuando yo contaba con 19 años. Esos textos vieron la luz en una edición artesanal y llena de erratas, aparecida en 1972, cuyo título fue Paren el mundo que acá me bajo. El lado B, donde figuran relatos nuevos, apareció en 1975 bajo el título Deliremos juntos y como añadido al primer volumen. Bajo este último título, y con algunas purgas de por medio, se sucederían varias ediciones, hasta que, en 1982, a 10 años de la edición original, incorporé un relato que estaba huérfano de libro, titulado "El departamento". He consignado este complejo tráfico de cuentos porque la bonita edición que presenta ahora Estruendo mudo recoge la última versión del libro, pero le restituye a todo el conjunto el título original, Paren el mundo que acá me bajo.

Sin embargo, en esta edición también se han incluido fotografías tuyas de aquella época de juventud, una especie registro de la memoria.
Cierto, a la manera de un bonus track, incluye varios interesantes anexos: dibujos y comentarios críticos sobre el libro, así como fotografías del autor que corresponden a la época de su escritura, hace 35 años, cuando el autor tenía un pelo larguísimo que como ves ya no tiene. (Risas)

¿Pero en términos creativos cómo valoras esos cuentos después de treinta y cinco años?
Esos cuentos han sido el trabajo de juventud, la obra de un muchacho que por entonces estaba por terminar la adolescencia, pero que todavía, con algunas resacas de niño, sentía que había encontrado un nuevo juguete maravilloso: el lenguaje. Un juguete hecho de palabras, de música, de bríos, de significados; un juguete que ofrecía, en su más secreto mecanismo, la posibilidad de atrapar y trastocar el universo. Las palabras, ni qué decir, me venían de todos lados. De las conversaciones en la calle, de los libros que leía, de las películas que veía en el cine y la tele, de la susurrada penumbra en algún porche durante mis trémulos asedios amorosos. Y con ellas, deslumbrado, como descifrando la luz y el color de piedras preciosas, escribí estos cuentos y relatos. Los escribí con verdadera pasión. Y los escribí, además, echando mano a todos los lujos y audacias de la juventud: utilicé diferentes técnicas narrativas, diferentes géneros y, por cierto, diferentes estilos. Me urgía probar los sonidos de cada forma.

En cado uno de los relatos se evidencia un afán por explorar, por acercarse a nuevas formas de lenguaje.
El afán de experimentalismo es quizá el signo más relevante en esta época de mi escritura. Escribí relatos de tono intimista, relatos fantásticos, relatos metafísicos, relatos existenciales, relatos negros endeudados sin ambages con la novela policial, el cine noir y el cómic (incluso en la nouvelle "Irse por las ramas" echo mano a las onomatopeyas del cómic), relatos transidos de poesía y pavor, como "Muchacho de la playa", que está en las lindes de la prosa poética, lo que me permitiría una aproximación a las angustias alucinatorias de las drogas, y relatos, en fin, donde se muestra a jóvenes en diversas actitudes vitales, y donde por primera vez, según se comentara en los diarios de aquellos días, haría su debut literario en el Perú la marihuana, la mescalina y el LSD, tres trampolines de la mente por donde se lanzaban los muchachos de los viejos tiempos. Tan variado menú, por cierto, me proporcionó la felicidad de ser, en un mismo libro, cinco o seis escritores distintos en trance de reunificación, es decir, en vías de definir la opción de mi futura autonomía expresiva.

Un aspecto interesante es que tu libro siguió un camino distinto, no siguió la línea del realismo social, género muy en boga por aquellos años.
Paren el mundo que acá me bajo irrumpió en un contexto donde el realismo social y lo que se llamó por entonces “literatura comprometida” llevaba la voz cantante. Mis primeros cuentos, en ese contexto, no tenían cabida. Y es que éstos, respecto al tema literario, querían reflejar otro tipo de marginalidad, porque mostraban a adolescentes de las clases media y alta en situaciones inéditas. El mochilerismo, el hippismo, la presencia de güiros de marihuana y drogas psicodélicas, el tráfico de cocaína (tengo por ahí un dealer de primera generación), la liberación sexual, el ludismo retorcido de ciertos especimenes y muchas otras cosas que ya se veían por las calles del Perú a fines de los sesenta, no habían tenido por entonces un registro literario. Y este fue, en efecto, el contexto que a mí me interesó, y en el que, de una u otra manera, también participé. A los 19 años yo tenía el pelo largo, pero en mi caso al menos no se trataba de una simple moda. El pelo largo era, para muchos, una señal de cambio, una respuesta a los convencionalismos y una manera contestataria de salir al mundo, un mundo en el que casi todos lucían el cabello recortado y vestían saco y corbata. No hay que olvidar que el uso del smoking, entre otras formalidades, recién se perdió como hábito en 1968, tras el gobierno militar revolucionario del general Juan Velasco Alvarado, y que los Beatles, los primeros pelilargos, vestían saco y corbata en su primera etapa. Las melenas desaforadas vendrían solo entre fines de los sesenta y principios de los setenta.

En tus años de juventud, te sentías identificado con las ideas de izquierda
Yo era un joven con claras simpatías de izquierda, pero que evidenciaba serios problemas de compatibilidad. Y es que no militaba en ningún partido y, para colmo, sospechaba de la dictadura militar. Para decirlo en breve, andaba solo como un perro. Así que cogí una mochila y me mandé mudar. Como izquierdista, digamos, cultivaba un corazón romántico. Cuba era entonces la conciencia romántica de mi generación, como la Guerra Civil Española lo había sido para la generación de mi padre. En mis viajes, me iría luego a vivir a Hungría, un país comunista, y a recorrer otros países detrás de la cortina de hierro. Y después, claro está, sobrevendría el desencanto, pero en esa época mis simpatías estaban muy arraigadas. Ello, sin embargo, no impidió que me abriera a otras opciones. Y así, tanto en Perú como en el exterior, conocí a gente que exploraba simultáneamente tres, cinco o más opciones. Entre Paren el mundo y Deliremos juntos, yo pasé una larga temporada en la islas Galápagos, cosa que me hizo conocer a la fauna más diversa de la juventud de aquellos tiempos. Así, conocí a gente que se declaraba de izquierda, pero tomaba drogas, hacía yoga, practicaba el budismo zen, comía solamente verduras y eran fanáticos de Marcusse, un filósofo que buscaba conciliar el marxismo y el psicoanálisis. Conocí a militantes de la marihuana, que despreciaban a quienes bebían licores. Conocí a sesudos lectores de Jean Paul Sartre y Albert Camus, cuya máxima aspiración en la vida era montar una tienda de bicicletas. Conocí a antropólogos estructuralistas, dedicados a estudiar a los brujos de la selva, y que, por las vías del ayahuasca, aseguraban tener frecuentes contactos con extraterrestres. Varios de esos discípulos de Levi – Strauss, por si fuera poco, eran comunistas recalcitrantes. Conocí a un ecologista de la primera hornada, famoso lector del Tarot y médium, y que fumaba marihuana para espantar los malos espíritus. Este último, aun cuando no se reconocía de izquierda, pensaba que la magia de Fidel Castro provenía de una gran carga magnética concentrada en su barba.

Qué significó esa época de juventud para ti, donde te iniciaste en la literatura, y empezaste a abrir los ojos frente a la vida.
Creo que mucho de aquella juventud, locuras aparte, no quería perderse de nada. Y que semejante entusiasmo, sin duda, me fascinó. Finalmente, quisiera agregar que, para un joven como yo, el mundo lucía entonces más rico y pintoresco, y que a lo mejor por eso me entraron unos irrefrenables deseos de escribir, y que ponerle a mi cuentos el título de Paren el mundo que acá me bajo, más que un simple alarde de época, que sin duda lo fue, sería también mi manera de decirle a quien quisiera oírme: “Hola, muchachos, aquí estoy”. Y aquí estoy, también ahora.
* Fotografía de EDUARDO CAVERO.
** Entrevista completa. Una versión editada apareció en el diario Correo el 27/05/07.

viernes, 25 de mayo de 2007

TEATRO: Un matrimonio de Boston


Escribe CARLOS M. SOTOMAYOR

David Mamet no es un autor cualquiera. Su estilo desenfadado e irreverente lo ha situado en un lugar de preferencia en la escena teatral norteamericana. Apenas conocido en Lima gracias al montaje de Edmond –realizado por el desaparecido José Enrique Mavila hace más de una década–, Mamet vuelve a escena esta vez con la obra Un matrimonio de Boston, bajo la estupenda dirección de Alberto Isola.


Ambientada bajo el conservadurismo del siglo XIX, Un matrimonio de Boston nos presenta a dos mujeres que han mantenido una larga relación sentimental, protegidas por el siempre ostentoso velo de las apariencias: evidente crítica a la doble moral de ayer, hoy y siempre. Contrariamente a lo que uno podría suponer, el tema de la homosexualidad no es el protagónico en esta pieza. Mamet no ha caído, por suerte, en exhibicionismos estériles; por el contrario, el autor parece dejar sentada una especie de normalidad que aún hoy causa urticaria en la delicada epidermis de muchos sectores del conservadurismo duro. Para ello ha enfocado la tensión dramática en otra dirección, en una verdaderamente relevante y universal: la de aquellos enigmáticos hilos que mueven a diestra y siniestra toda relación sentimental. Los chantajes viles que una persona puede endilgarle al sujeto amado. Los extremos a los que uno se rebaja enfebrecido por aquel sentimiento desquiciante y, al mismo tiempo, de incandescente fulgor.

Los diálogos lucen ese filo deliciosamente iconoclasta y de evidente impronta wildeana (poseen la inteligencia de los parlamentos de La importancia de llamarse Ernesto). Y claro, el efecto de éstos resulta eficaz no sólo por la atenta dirección de Isola (quien ostenta el mérito adicional de haberse encargado de la traducción), sino también por el talento desplegado por las tres actrices. Mención especial para Sofía Rocha, cuya caracterización resulta, a todas luces, soberbia. Mamet nos cautiva con ese humor insuflado de ironía y de esa manera nos introduce en el drama existencial de sus personajes. Una vez adentro no hay marcha atrás. La confrontación con uno mismo es inevitable.

Obra: Un matrimonio de Boston
Autor: David Mamet
Teatro: CCPUCP De jueves a martes (20.00 horas)

* Fotografía de GISELA SAN MIGUEL

jueves, 24 de mayo de 2007

Entrevista a REINHARD HUAMÁN


La génesis de la ópera prima de Reinhard Huamán se halla en un breve poema que se fue extendiendo, incontenible, hasta exigir su propia autonomía. El resultado: El árbol (tRpode editores, 2007), poema río que ha sido publicado en una muy bien cuidada edición.

Entrevista CARLOS M. SOTOMAYOR

El árbol es un solo poema largo, lo que se llama poemario. ¿Lo concebiste así desde un inicio?
Yo estaba trabajando un libro y dentro de éste apareció la idea de este poema, pero para que lo integre. El poema se fue alargando. Primero pensé hacerlo una sección dentro del libro. Pero siguió creciendo y llegó un momento que, al compararlo con lo demás, eran completamente distintos. Es ahí cuando decidí hacerlo como un libro independiente.

El poema evidencia un gran tema: El origen...
La idea es captar el origen en su estadio primigenio. Captar el origen cuando parte, aun cuando se vea que el árbol crece y todo. Me interesaba más ese momento de creación, de luz. Y un poco emparentarlo con esa idea mítica del nacimiento.

¿Por qué la figura del árbol?
La figura del árbol me interesó mucho porque es un arquetípico mitológico muy fuerte, está presente en todas las culturas de diversa manera. Por ejemplo, en la cultura andina es el nexo entre el mundo de arriba y el mundo de abajo. Para los escandinavos era la visión de la sabiduría, para los celtas igual, era un dios para ellos. Y juegas también con la idea del árbol genealógico.

Si bien algunas partes del poema pueden parecer oscuras, lúgubres, hay también una gran dosis de luminosidad y esperanza…
Claro, lo que pasa es que juego con esta idea mítica del caos-cosmos, de la vuelta siempre a la oscuridad-luz. Esta lucha constante muy dinámica y propia del pensamiento mítico.

Hay un tono medio profético...
Tiene un tono bíblico muy tenue, medio asolapado, que te va diciendo las cosas que van a venir. Pero que es al final de cuentas todo origen mitológico tiene la forma de un sueño, del abrir y cerrar los ojos del dios. Obviamente aquí no hay dioses, es simplemente la génesis de la naturaleza. Es prehumano, al menos eso intenté.

¿Quiénes son tus referentes, tus ángeles tutelares, como decía Borges?
Leo mucha poesía, pero hay poetas a los que siempre vuelvo. Me gusta mucho los poetas herméticos italianos. Para mí son geniales Montale, Quasimodo, Ungaretti. Me gusta mucho la poesía griega del siglo XX como Odiseo Elytis, Constantino Kavafis.

¿Y poesía peruana?
También. Me gusta mucho Varela, Eielson o el mismo Oscar Málaga.

¿Cómo ves la poesía peruana última?
Lo que yo estoy viendo en mis coetáneos es que cada uno escribe a su manera, hay mucha diversidad. Lo que es bueno, pero a la vez es malo porque no te permite agruparlos. Ahora con las cosas nuevas que han aparecido, la internet, los blogs, cualquiera puede acceder a muchos referentes que te diversifican más. Libros que antes no llegaban acá ahora los puedes encontrar en internet.

*Fotografía de LUIS IPARRAGUIRRE.

martes, 22 de mayo de 2007

Presentación


Gabriel Rimachi me acaba de informar, vía mail, que la presentación de la reedición del libro de relatos Amores bizarros de Max Palacios se realizará el jueves 24 de mayo, a las 7:00 p.m. en el Jazz Zone (Pasaje El Suche, Alt. Cdra. 4 de Alcanfores, Miraflores). El libro ha sido publicado por Casatomada editores y ARSAM editores. Los comentarios estarán a cargo de: Oswaldo Reynoso, Javier Arévalo y Leonardo Aguirre.

JOSE DONAYRE anuncia nuevo libro


Pepe Donayre anuncia nueva publicación. Estupenda noticia, sin duda, para quienes hemos disfrutado sus libros anteriores (especialmente, en mi caso, La trama de las moiras). Se trata de Horno de reverbero, un conjunto de cuentos y reflexiones breves que, como cuenta Pepe en un email, empezó a publicar en un blog homónimo. Pepe Donayre cuenta además que ha retomado dicho blog (http://hornoderreverbero.blogspot.com/).
Esperemos que pronto retome Esta boca es mía, interesante blog en el cual compartía sus impresiones sobre algunos libros publicados en Lima.

lunes, 21 de mayo de 2007

ESTAFETA


Libros que han aparecido últimamente y que han tomado por asalto mi mesa de noche:

JOSE SARAMAGO, Las pequeñas memorias (Alfaguara)
ARTURO PEREZ-REVERTE, Corsarios de Levante (Alfaguara)
CARMEN OLLE, Retrato de mujer sin familia ante una copa (Peisa)
RUBEM FONSECA, Mandrake, la biblia y el bastón (Norma)
MANUEL CADENAS, Patio de bestias (Casatomada editores)
GERMAN CARNERO ROQUE, Uru Shalim y otros poemas peregrinos (Arte/Reda)
*Imagen: Cuadro de Fernando Botero

miércoles, 9 de mayo de 2007

Ganadores del Premio Nacional PUCP 2007


Poesía
Ganador Los ríos en invierno, José Miguel Herbozo Duarte
Mención especial El habitante y su sombra, Selenco Vega Jácome
Mención especial Rueca del insomnio, Dany Erick Cruz Guerrero

Narrativa (Novela)
Ganador
DESIERTO
Mención especial Agonía, Juan Carlos Galdo Marín
Mención especial Diario escolar, Harol Gerzon Gastelú Palomino

Ensayo
Ganador Buscando un rey, Eduardo Luciano Torres Arancivia
Mención especial El barril de los amotinados, Fernando Armas Asín
Mención especial El desafío de la vida en altura, Jorge Luis Lossio Chávez
Mención especial Inclusiones inconclusas, Alberto Vega Paniagua

Jurados
Poesía:
Marco Martos, Ricardo Silva Santisteban, + José Watanabe
Novela: Luis Jaime Cisneros, Edgardo Rivera Martínez, Marcel Velásquez
Ensayo: Manuel Burga, Max Hernández, Salomón Lerner

domingo, 6 de mayo de 2007

Entrevista a JORGE PIMENTEL


La aparición de un nuevo poemario de Jorge Pimentel es todo un acontecimiento. Al poeta, uno de los miembros más emblemáticos de Hora Zero, no le invade la obsesión por publicar; sus libros se van gestando durante muchos años antes de ver la luz. En el hocico de la niebla (Ediciones El Nocedal, 2007) rompe un silencio editorial de diez años.

Entrevista CARLOS M. SOTOMAYOR

¿En qué momento deciden fundar Hora Zero?
Cuando vimos que la poesía peruana estaba estancada y había que darle mayor movimiento. Lo que hicimos fue darle una identidad nacional a nuestra poesía, alejarla de una frondosa hierba inglesa, francesa. Y meternos en lo nuestro, en nuestros mitos, nuestras leyendas, nuestra calle, nuestro lenguaje, nuestras provincias. Y a partir de allí, ser universales.

¿Qué significó “Palabras urgentes”, aquel mítico manifiesto?
“Palabras urgentes” es el acta de liberación de la poesía peruana. Creo que a partir de allí la poesía se libera. Nosotros nunca hemos pretendido ser un partido político, sólo hemos trabajado en la poesía. Liberar la poesía peruana es proyectarla, hacer que avance. Y creo que con Hora zero la poesía avanza, avanza en lenguaje, en naturaleza, en la manera de interpretar la poesía.

Existe una anécdota conocida de un duelo poético entre Antonio Cisneros y tú en el INC, con simulacro de asesinato incluido...
Cisneros venía de Europa y nosotros habíamos sacado “Palabras urgentes”. El dijo que no le interesaba, que ese manifiesto estaba escrito con los pies. Vino entonces el duelo verbal a través de la prensa. Y yo lo reté a un duelo poético que se realizó en el INC que dirigía José Miguel Oviedo. Yo tenía debajo de la camisa un tomate y le dije a un amigo, a quien le compré una pistola de fogueo, “mira, cuando yo diga tal verso, tú te paras entre el público y me disparas”. Entonces yo, en ese momento, aplastó el tomate y me tiro al suelo. Y la gente creía que era verdad, porque era una época muy jodida, era la época de Velasco.

Era un contexto movido el que enfrentó Hora Zero en los setenta...
Nos hemos peleado, nos hemos trompeado, agarrado a silletazos, a patadas y puñetes, nos hemos peleado con manifiestos. Porque los partidos de izquierda querían tener poetas en sus filas, pero que escriban una poesía panfletaria. Y utilizaban a los jóvenes poetas para que escriban panfletariamente. Y Hora Zero jamás atracó con eso. Y eso la gente debe reconocerlo.

¿Eres un obsesionado de la corrección? Lo pregunto porque tus libros tienen intervalos muy largos.
Mis libros los escribo en dos o tres meses. Los guardo dos años y luego los reviso, y si el lenguaje está acorde lo guardo un año más. Al tercer año lo saco para empezar a corregirlo, y eso dura más o menos cuatro años. No me preocupa publicar, me preocupa escribir, esa es la aventura maravillosa.

¿Cómo ubicas En el hocico de la niebla en relación a los anteriores?
Siempre he escrito presionado por hacer un gran libro. Pero este libro, que ha salido publicado en una edición tan cuidada y estética por el editor Walter Noceda, lo escribí sin presión, de manera tranquila. Busqué un estado de niño para mirar las cosas con más calma, como el agua que discurre por un riachuelo.

¿Qué plantea este libro?
Es un libro de sobrevivencia y trinchera frente a las miserias humanas, frente al vacío y a la muerte. Se trata de un libro de honestidad, de creatividad, que busca la verdad del poema. Un libro de aventura del lenguaje.

Se trata de un libro en donde a pesar del paisaje sombrío el yo poético irradia esperanza...
Es la resistencia frente a un momento de soledad, donde todo muere, donde no hay fe, donde parece que todo está marchito. Entonces el poeta resiste con la poesía, con esas ansias de vida y amor desde su propia fragilidad y temblor. Y el poeta sigue caminando.

Finalmente, ¿cómo recibiste la inesperada desaparición de José Watanabe?
Pepe Watanabe, gran poeta y gran amigo. Con estos días que están pasando se me hace más difícil no tenerlo, aunque sea al otro lado del teléfono. Pero su poesía es la que nos va a mantener siempre unidos con él.

MAS DATOS
Jorge Pimentel reeditará Ave soul, incluyendo diez poemas inéditos de aquella época y un prólogo del desaparecido escritor chileno Roberto Bolaño.

*Fotografía tomada por PAVEL UGAZ.

viernes, 4 de mayo de 2007

WATANABE en Caretas

En la última edición de la revista Caretas aparece una estupenda y algo extensa entrevista (inédita) realizada por Maribel de Paz al entrañable poeta José Watanabe. Paolo de Lima ha colocado en su blog Zona de Noticias la entrevista de Maribel, así como los sentidos testimonios de algunos escritores y poetas, como Pepe Adolph, Fernando Ampuero, Toño Cisneros, José Carlos Yrigoyen, entre otros, sobre el autor de El guardían del hielo. Desde acá pueden acceder al blog de Paolo.