jueves, 4 de junio de 2009

Entrevista a EDUARDO CHIRINOS


Eduardo Chirinos sigue trazando una obra poética de relevancia internacional. En México acaba de aparecer Humo de incendios lejanos (Editorial Aldus, 2009), su más reciente y logrado trabajo poético.

Entrevista CARLOS M. SOTOMAYOR
Fotografía de VÍCTOR VÁSQUEZ

¿Cómo surge este nuevo trabajo poético?
Creo que hay cierta vuelta a un origen que tiene que ver con el hecho de que en mi propio sistema creativo siempre ha habido varios tonos en entredicho, algo que nunca he visto como un problema o un obstáculo, sino más bien como una necesidad expresiva que solucioné poniéndoles nombres distintos, pues finalmente somos varias personas. No estoy hablando de heteronimia sino de la convivencia de muchas voces que tienen a su vez muchas personalidades. Y creo que en este libro vuelvo al origen de esa suerte de conflicto creativo que está en una persona que cree en el lenguaje, cree en el poder de los símbolos, cree en la literatura y que también descree de la literatura, descree de las palabras y vive en permanente desconfianza y en conflicto con ellas. Y creo que mis libros como que eligen un tono y una personalidad donde el conflicto finalmente se inclina por alguno de los dos lados.

En este libro, sin embargo, no hay esa inclinación...
Creo que en este libro, como en ningún otro, sospecho que hay -y esto lo sentía fuertemente mientras lo releía- una suerte de diálogo muy áspero y muy duro entre estas dos personas, entre estos dos tonos que por primera vez están puestos en escena juntos. Y que dialogan a veces con cierta crueldad, con cierta ironía

¿Cómo surgió el título del poemario?
El título me lo regaló Jannine. Tú sabes que vivo en Missoula, Montana, que es una zona de bosques. Y en los veranos suelen haber incendios que se acercan peligrosamente a la ciudad, y pueden arruinarte un verano. Una noche salimos a caminar con Jannine y la Luna se veía extrañamente roja, lo cual es consecuencia del reflejo de incendios y se veía un poco de humo. Y Jannine me comentó: "No te preocupes, Eduardo, es humo de incendios lejanos", como diciéndome: No nos va a arruinar este verano. Y yo le dije: Te prometo que voy a escribir un libro que tenga ese título. Lo demás ya vino por su cuenta. Es maravilloso trabajar en un libro del cual ya tienes el título.

¿Sueles tener el título primero?
No, no siempre, desgraciadamente. Otro caso fue El equilibrista de Bayard Street, cuando pude ver, en los cables que unían la ventana de una pequeña habitación que íbamos a alquilar con la torre de una iglesia presbiteriana, unas zapatillas colgadas. Y yo le dije a Janinne -recién estábamos casados- que debíamos quedarnos porque en este lugar vivió el equilibrista de Bayard Street. Y Jannine me dijo: Allí tienes tu libro.

Tu poesía tiene una impronta lúdica...
Cuando jugamos nos convertimos en otros, que somos los que aceptamos esas reglas. Nos divertimos, somos dos en uno. Y esa peculiaridad no sólo dura en el proceso creativo, sino también en la lectura. De alguna manera muchos de los poetas que admiramos por ciertas peculiaridades en su vida son aquellos que han decidido divertirse y hacer de su biografía una diversión. Entonces, claro, los héroes que siempre impresionan a los poetas jóvenes: Luis Hernández, Martín Adán, son poetas que nos divierten, que nos hacen sentir otros. En este sentido, yo entiendo la literatura como un juego, como una cosa lúdica que se aleja de cierta solemnidad, de cierto ritual que inviste a los poetas de cierta aureola que los distingue del resto.

*Entrevista publicada en el diario Correo.

viernes, 29 de mayo de 2009

DOMINGO DE RAMOS presenta "Dorada apokalypsis"


Hace varios meses, el mismo Domingo de Ramos me comentó de la inminente aparición de su último poemario Dorada apocalypsis. El libro finalmente ha sido publicado por el sello Tranvía editores, que dirige la poeta y dramaturga Cecilia Podestá. La presentación se realizará este lunes a las 7:30 p.m., en La Noche de Barranco (Bolognesi 307). Los comentarios estarán a cargo del también poeta Róger Santiváñez.

viernes, 22 de mayo de 2009

JULIO CORTÁZAR: "Papeles inesperados"


Nadie, ni el más entusiasta de sus lectores, imaginó que un hecho así de fortuito e inexplicable pudiera ocurrir. Muchos de ellos -entre los que se incluye quien esto escribe- se resignaron, luego de su muerte acaecida en 1984, a no volver a leer nada nuevo del admirado escritor argentino Julio Cortázar. Sin embargo, veinticinco años después de su desaparición, el autor de Rayuela, como haciendo honor a aquel espíritu lúdico que lo caracterizaba, nos ha deparado una verdadera sorpresa. Una sorpresa que, para ser más específicos, vino de la mano de su viuda y albacea literaria Aurora Bernárdez.
Y es que la noche del 23 de diciembre del 2006, al especialista en la obra de Cortázar, Carles Álvarez Garriga, se le adelantó la Navidad cuando Bernárdez le mostró, en su casa de París, una pila de manuscritos y mecanuscritos de Cortázar que habían permanecido inéditos y ocultos en una vieja cómoda. Inéditos hasta ahora que, tras un arduo y largo trabajo de ordenamiento y edición, se han publicado en Papeles inesperados (Alfaguara, 2009), un libro de casi 500 páginas. El libro se ha dividido en tres partes: Prosas, Entrevistas ante el espejo y Poemas. De esta manera, el lector hallará entre sus páginas, por ejemplo, tres historias de cronopios que habían desaparecido, un capítulo inédito del Libro de Manuel, 35 artículos sobre literatura, política y viajes, cuatro auto-entrevistas y 13 poemas inéditos. Sin duda, una ineludible invitación a sumergirse en el universo personal y creativo de un escritor que ha hecho de la literatura un territorio entrañable.

*Texto publicado en Correo.

domingo, 17 de mayo de 2009

BENEDETTI IN MEMORIAM


Cobijado de nostalgias, rememoro una época en la que podía repetir de memoria poemas como “Corazón coraza”, “Viceversa” o Táctica y estrategia” –recuerdo, incluso, haberle susurrado este último a los sorprendidos oídos de una muchacha–. Tiempo después vino la lectura de La tregua, aquella inolvidable novela protagonizada por Martín Santomé, y la simpatía por este escritor uruguayo se transformó en un afecto incondicional. Y aunque confieso no haber seguido leyéndolo con aquel entusiasmo primigenio –los años trajeron consigo otras lecturas y otros autores–, el aprecio ha seguido allí, indemne al paso del tiempo, revitalizada con repentinas relecturas. No hace más de una semana que, incluso, le recomendé a un alumno leer La tregua, y hace unos días me lo agradeció, complacido por haber conocido aquella triste historia de amor.
Mario Benedetti ha muerto. La noticia me la dieron por teléfono. Mi gran amigo Manuel fue el que, al otro lado de la línea, me informó de la noticia. Verdaderamente una mala noticia.

MARIO BENEDETTI (1920-2009)


17 de mayo de 2009

Dios mío. Dios mío. Dios mío. Dios mío. Dios mío. Dios mío. Dios mío.

jueves, 14 de mayo de 2009

JUAN CARLOS ONETTI: homenaje


La primera imagen que recuerdo de Onetti posiblemente haya sido una de las últimas. Un reportaje para la televisión francesa lo mostraba, en una especie de exilio voluntario, atrincherado en una cama, con un cigarrillo entre los dedos y hablando de su vida, con esa mirada oscura que lo caracterizaba, en medio de la humareda del tabaco. Una imagen que acongoja, difícil de borrar: la imagen del ocaso.
Sin embargo, como lo apunta en ese mismo reportaje, su obra literaria le ha granjeado la inmortalidad. Novelas inolvidables como El pozo, El astillero y Juntacadáveres, sólo por citar algunas, no sólo denotan su talento sino también su honestidad infranqueable. "Escribo para mí. Para mi placer. Para mi vicio. Para mi dulce condenación", dijo en una oportunidad este novelista, que parecía escribir con las tripas aquellas desgarradoras y bellas crónicas del fracaso.
Mario Vargas Llosa, confeso admirador de Onetti, resume de modo brillante la obra del uruguayo en El viaje a la ficción (Alfaguara): "El tema obsesivo y recurrente en él, desarrollado, analizado, profundizado y repetido sin descanso, aparece precozmente perfilado en El pozo: el viaje de los seres humanos a un mundo inventado para liberarse de una realidad que los asquea".

CONFERENCIAS. A propósito del centenario del nacimiento de Juan Carlos Onetti, el Centro Cultural de España -junto a las embajadas española y uruguaya- ha preparado un tributo a partir de unas conferencias que tendrán como figura principal al escritor peruano Mario Vargas Llosa, quien compartirá la mesa con la investigadora española Hortensia Campanella el día viernes. Un día antes estarán los académicos uruguayos Pablo Rocca y Ana Inés Larre Borges y los escritores peruanos Miguel Gutiérrez y Sonia Luz Carrillo.
En una oportunidad, Juan Carlos Onetti rememoró su infancia y se recordó como un chico tímido, introspectivo y voraz lector que gustaba de encerrarse a leer en un viejo ropero, acompañado de su gato Miyunga. Ahora, muchos años después, la historia parece repetirse en aquellos que lo leen y siguen leyendo con inusitado fervor. Y quizás ese sea su mejor premio.

*Publicado en Correo el miércoles 13/05/09.
**Fotografía tomada de Letras Libres.

domingo, 10 de mayo de 2009

Entrevista a OSWALDO REYNOSO


Oswaldo Reynoso no se cansa de señalar que él escribe para el Perú. Sin embargo, tampoco le desagrada la idea de que su obra sea conocida en otros países. En Buenos Aires, la editorial El andariego acaba de publicar una cuidada edición de En octubre no hay milagros y el interés que su obra ha despertado en la escena bonaerense le ha valido un auspicioso reportaje en el suplemento Radar del diario Página/12.

Entrevista CARLOS M. SOTOMAYOR
Fotografía de PÁVEL UGAZ

En octubre no haymilagros ha sido reeditada en Argentina. ¿Cómo toma esta publicación?
Yo siempre he dicho que publico libros. Y si a éstos les salen patitas, solitos caminan. Y en realidad, para mí fue una sorpresa recibir la llamada de un señor que me pidió autorización para publicar un libro mío. ¿Cómo llegó el libro a él? No lo sé. Pero el libro solito caminó. Yo siempre he dicho que escribo para el Perú.

¿Qué recuerda de le época en que escribió esta novela?
La escribí después de Los inocentes. Cuando publiqué Los inocentes, la crítica se ensañó conmigo. No sólo con el libro sino conmigo. Pero como yo soy un escritor nato, de raza, seguí escribiendo. No me importó la crítica. Y ese es un consejo que quiero darles a los jóvenes: que no hagan caso a la crítica; si ellos tienen una verdadera vocación, no deberían dejarse apabullar por la crítica.

La novela generó algunas críticas duras, como la deJosé Miguel Oviedo...
Sí, hubo algunos críticos de ese entonces que la atacaron. Algunos dijeron que su destino era la basura.

Sin embargo, otros, como Mario Vargas Llosa, alabaron sus méritos.
Vargas Llosa dijo que el culpable de todo el escándalo que se generó en torno al libro no era el escritor, sino los escritores peruanos que habían acostumbrado a los lectores a dar una visión un poco almibarada de la realidad.

En este libro usted le añade un valor estético al lenguaje popular...
Sí, aunque eso, como sabes, ya lo había hecho en Los inocentes. Y es que a mí me parece que un personaje, en una novela o en un cuento, debe caracterizarse no solamente por la descripción física, o por la ropa, sino fundamentalmente por su lenguaje. Y si los personajes pertenecen a las clases sociales populares, tienen que presentarse con ese lenguaje. Ahora sucede que hay una lingüista, la magíster Portillo, que ha hecho un trabajo muy interesante sobre las palabras que utilizo en Los inocentes, En octubre no hay milagros, El escarabajo y el hombre, y que ya han sido incorporadas a la Real Academia. Porque el lenguaje es propiedad de los usuarios.

Si bien en su obra se aprecia su particular concepción del mundo, también resalta su búsqueda estética...
Italo Calvino decía que sobre un texto había que ver, primero, que esté bien escrito. Y si es un texto literario, agrego yo, debe tener un trabajo estético. En segundo lugar, ese escrito debe tener una adecuada estructura. Y en tercer lugar, lo que se dice debe ser interesante. Entonces, son tres elementos: el lenguaje, la estructura y el contenido de la ficción.

*Publicada en Correo el domingo 10/05/09.

viernes, 8 de mayo de 2009

ANTONIO CISNEROS


Curiosamente, lo primero que leí del poeta Cisneros no fueron sus poemas, celebradísimos dentro y fuera del Perú, sino sus crónicas de viaje. Yo era un adolescente febril que, hurgando en la biblioteca paterna, había descubierto El arte de envolver pescado (El caballo rojo ediciones, 1990), un pequeño libro que reunía una serie de textos periodísticos de Antonio Cisneros. Y recuerdo, por ejemplo, una crónica sobre la vez que, en un bar de Ámsterdam, nuestro poeta padeció, vía microondas y en tecnicolor, la humillante derrota de nuestra bienamada blanquirroja en manos -y pies, diría él- de los despiadados y efectivos futbolistas polacos. Aquella vez, cinco goles en contra pusieron fin a nuestra efímera participación en el mundial de fútbol de España 82.
Poco tiempo después, como es natural, arribé a su obra poética, a través de su antología personal Propios como ajenos (Peisa, 1991). Así, deslumbrado por aquellos versos insuflados de humor, ironía y de un sentido religioso que se torna más evidente desde El libro de Dios y de los húngaros, Antonio Cisneros se convirtió en uno de mis poetas predilectos. Era aún un bisoño estudiante universitario cuando mi padre me lo presentó, recuerdo, en la presentación de un libro de Emilio Laferranderie, El Veco, en un hotel miraflorino. Y si bien en aquella oportunidad no pude confesarle mi admiración por su poesía, pues mi timidez lo impidió, sí pude compartir con el poeta dos cervezas bien heladas y algún comentario insulso. Y en ese momento, para el idealista y desgarbado jovencito, eso fue suficiente (algunos años después volví a encontrarme con el poeta e, incluso, lo he llegado a entrevistar en una oportunidad).
"En este país un perro negro sobre un prado verde es cosa de maravilla y de rencor", reza un verso de Cisneros. Y en este país, el talento ajeno genera escozor. Por ello los homenajes siempre son póstumos. O casi siempre, para ser más justos, pues la Universidad San Martín de Porres ha tenido la sabiduría, a través de la estupenda revista Martín, de tributar en su edición 20 al brillante poeta Antonio Cisneros. Y eso hay que celebrarlo.

*Publicado en Correo el 08/05/09.

Entrevista a PATRICIA DE SOUZA


Publicada originalmente hace nueve años bajo el sello español de Seix Barral, El último cuerpo de Úrsula confirma su vigencia literaria con una reedición peruana gracias a SiC libros. Patricia de Souza se encuentra de paso por Lima y nos habla de esta novela intensa y reflexiva.

Entrevista CARLOS M. SOTOMAYOR
Fotografía: PÁVEL UGAZ

¿Qué recuerdas del proceso de escritura de El último cuerpo de Úrsula?
Es una novela escrita rápido, porque generalmente me demoro más. Fue escrita casi de un tirón; y digo casi pues siempre hay un trabajo de reescritura, de corrección, que es lento. Pero sí siento que es una novela escrita sin pensar demasiado. Claro, sabiendo el sentido de lo que estoy diciendo, pero hay un gran sentido de la música del texto, cosa que no siempre logras. Por eso está en primera persona. Un poco entre la confesión y el monólogo. Tiene un tono bien íntimo.

¿Qué significa para ti reeditar esta novela?
Es extraño reeditar un libro, porque la segunda lectura siempre arroja cosas nuevas. Pero es importante porque es el primero que se reedita acá en Perú. La edición anterior (de Seix Barral) era cara y llegaron pocos ejemplares a Lima.

La inmovilidad forzada de la protagonista la lleva a enfrentarse consigo misma, a reflexionar sobre su identidad...
Exacto. En realidad, la enfermedad es muy productiva en la creación. Mira los grandes enfermos que han escrito: Proust, Séneca, Petrarca, Rilke, Mansfield, Wolfe. Entonces, la enfermedad permite una observación mucho más definida sobre las cosas.

Y hay una reflexión en torno al cuerpo.
El cuerpo mercantil, el cuerpo alienado, los modelos que te impone la sociedad. Toda esta plusvalía del cuerpo que, creo, padece más la mujer que el hombre. Es mucho más brutal en el caso de la mujer.

Además, es muy severa consigo misma.
No muestra todas las debilidades de los otros, sino las suyas. Y es a través de ella que llega a los otros. Es mucho más severa consigo misma que con los demás. Ahora, el personaje de Úrsula se resiste a una castración mental, por eso lo más importante para ella es la palabra, el discurso.

*Entrevista publicada en Correo el miércoles 06/05/09.

martes, 5 de mayo de 2009

EDGARDO RIVERA MARTÍNEZ


Aquella tarde, la atmósfera que envolvía nuestra conversación bien habría podido ser sustraída de uno de sus relatos: un cielo neblinoso y crepuscular, cierta penumbra y una imagen de yeso con la forma de un ángel adherida a una de las paredes de la sala. Detrás del sofá, un viejo piano -de herencia familiar- parecía irradiar, como un eco lejano, hermosas melodías andinas y clásicas.
La primera vez que visité a Edgardo Rivera Martínez, en la comodidad de su departamento miraflorino, muy próximo al mar, significó para mí la realización de un antiguo anhelo: conocer al autor de "El ángel de Ocongate". La lectura de este célebre relato -con el que ganó el Concurso de las Mil palabras que organiza un semanario local- me permitió ingresar a un universo narrativo de irrefutable esplendor. Y no sólo por su obra cuentística, reunida en Cuentos completos (Alfaguara, 1999), y a la que luego añadió el estupendo Danzantes de la noche y de la muerte, sino también por sus logradas novelas, empezando por la tan mencionada País de Jauja y seguida por Libro del amor y de las profecías y Diario de Santa María. Lo que me sedujo, desde un primer momento, fue aquella destreza verbal de su narrativa, aquella sucesión de frases cinceladas con un halo poético tenue pero envolvente. Como si al leerlo entonáramos una melancólica melodía. Y, claro, aquella armónica comunión de referentes andinos y occidentales que colman sus narraciones. Basta releer País de Jauja o, para quienes recién han arribado a su literatura, Diario de Santa María, novela que narra la intensa amistad entre dos jovencitas, una jaujina y la otra francesa, que comparten habitación en un internado de la serranía peruana.
Rivera Martínez es, sin lugar a dudas, un referente importante en nuestra tradición literaria. Y compartir con él una charla se vuelve un gran privilegio. Privilegio que he gozado en tres oportunidades. Deleitándome, en cada una de ellas, con su verbo cálido y entrañable. Como en un melodioso concierto de sabiduría.

*Publicado en Correo.

Entrevista a ALFREDO BRYCE ECHENIQUE


Alfredo Bryce vuelve al género del cuento con el libro La esposa del rey de las curvas (PEISA, 2009), un conjunto de diez relatos escritos con su habitual mirada nostálgica y a la vez irónica. En esta entrevista, el escritor reitera su inocencia ante las acusaciones de plagio que pesan sobre él.

Entrevistan MANUEL ERÁUSQUIN y CARLOS M. SOTOMAYOR
Fotografía de VÍCTOR VÁSQUEZ

En este libro retorna al cuento sin perder esa nostalgia agridulce, una nostalgia camuflada de ironía.
Sí, es un retorno grato y feliz al género del cuento. Género con el que empieza mi carrera literaria. En 1968 publiqué Huerto cerrado, mi primer libro, que estuvo conformado por doce o catorce relatos. Sin embargo, el último libro que había publicado de cuentos es Guía triste de París, en el año 2000. Han pasado nueve años y hoy me vuelvo a encontrar con el cuento en La esposa del rey de las curvas.

Sin embargo, es un género donde no todos los escritores se sienten cómodos...
Según García Márquez, yo soy un idiota que se sienta todavía a escribir cuentos. Y es que es un género agotador, uno no puede permitirse caer en el ritmo, hay que seguir con la máquina siempre hacia arriba. Además, en ese sentido, está lo dicho por Cortázar: una novela se gana por puntos, pero un cuento por knockout. Y confieso que estaba muy nostálgico por el género del cuento, y cada uno de estos relatos vino uno tras otro.

Es el talento creativo de la síntesis...
Claro, y la síntesis para mí es muy difícil, pues yo soy un escritor que se explaya mucho y que se enamora de las palabras. En ese sentido, el cuento me obliga a censurarme, a ponerme ciertos límites. Aunque existe la nouvelle, que es un cuento largo, un relato largo. Este puede ser de 40 o 60 páginas. Y ha habido grandes maestros de la nouvelle, como varios norteamericanos. Y rusos también, como Tolstoi o Chejov.

De otro lado, todavía sigue pendiente el tema de los plagios. Indecopi no lo favoreció en su primer fallo y ahora se espera el resultado de la apelación.
Es un tema muy desagradable, pero no ha terminado. Vamos a esperar el fallo en segunda instancia y lo estoy esperando con total tranquilidad. Además, parte de este problema ya está aclarado. Indecopi me absolvió en relación al supuesto plagio al señor Morote y quienes me acusaron no dijeron nada. Se quedaron mudos. No quisieron reconocer su error. Pero yo espero tranquilo y espero con ganas que todo esto se aclare, porque soy el más interesado. Es más, yo he ido personalmente a hablar con el director de La Vanguardia de España, con el director de la revista Jano, medios supuestamente agraviados, y no hemos tenido ningún problema.

Pero en conclusión: ¿usted plagió o no plagió algunos de esos textos?
No, ninguno, por eso mismo yo estoy tranquilo y sé que todo este problema se va a aclarar. Confío en que Indecopi me va a absolver, como en el tema de Morote.

Hubo personalidades de la cultura, como el director de la Biblioteca Nacional, Hugo Neira, que lo insultaron a propósito del tema de los plagios.
Sí, Hugo Neira se refirió a mí como un alcohólico y otras cosas más. Sin embargo, recuerdo cuando yo dictaba clases en la Universidad de París y en la de Montpellier, mientras que él, haciéndose pasar por profesor de la Universidad de París, daba clases de castellano en algún lugar de las Antillas. Después cambió de carnet, ya no era velasquista y se pasó al APRA nuevamente, por tercera o cuarta vez, porque había ganado Alan García, quien lo nombró director de la Biblioteca Nacional. Pero para mí seguirá siendo el almibarado bibliotecario abancaíno.

Cambiando de tema, ¿cómo definiría a Alan Garcia, quien ejerce su segundo mandato?
Bueno, yo le voy a definir a Alan García: Alan García es un estado desagradable de cosas (risas).

Y en relación a la sentencia a Fujimori, ¿ve esto como un paso importante para la limpieza institucional del país?
Yo creo que sí, y a la larga considero que esto va a traer beneficios para nuestra limpieza institucional. Se ha hecho justicia y eso es importante. No se puede ser indiferente a eso.

¿Cómo se siente en estos momentos, ahora que viene a quedarse en el Perú?
Mira, sinceramente es uno de los mejores momentos de mi vida, y he tenido buenos momentos. Yo además soy alguien agradecido. Agradezco a los lugares por donde estuve, lugares donde he trabajado y he vivido, lugares que me dieron la posibilidad de mirar la vida con otros ojos. Le agradezco a Francia, a Italia y a España. Y ahora que tengo mi residencia fija en el Perú, estoy feliz. Me levanto temprano a caminar, a disfrutar, y es que el país de uno de alguna manera son los afectos que uno tiene, los amigos. Y yo vivo rodeado de ellos.

*Entrevista publicada en Correo el domingo 03/05/09.

viernes, 24 de abril de 2009

BALLARD in memoriam



Hace ya varios días falleció el escritor inglés J.G. Ballard. No se trata de un autor al que haya seguido con mucha atención –apenas he leído un par de sus libros–. Recuerdo, sin embargo, que quien me recomendó leerlo fue José B. Adolph, durante una amena conversación en su departamento miraflorino, como era costumbre en él. Charlamos sobre algunos autores de ciencia ficción que prefería (salvo por Fundación, Asimov no le convencía como novelista). Y allí surgió el nombre de J.G. Ballard. “Te va a gustar –me dijo él, conocedor de mis predilecciones literarias–, Ballard trabaja muy bien la psicología de los personajes”. Esa misma noche telefoneé a mi padre –apasionado lector de ciencia ficción– a preguntarle si tenía algún título de Ballard. Y al día siguiente ya tenía La sequía y Playa terminal sobre mi mesa de noche.

*Fotografia de Ballard tomada de www.guardian.co.uk
**Fotografía del estudio de Ballard (tomado de internet). Tengo una fascinación por los espacios creativos de los escritores. ¿Alquien recuerda esa sección de la revista Qué leer: El rincón del escritor? Hace varios años le escribí un mail de protesta al director cuando la levantaron.

martes, 7 de abril de 2009

Entrevista a SANTIAGO RONCAGLIOLO


En la nueva novela de Santiago Roncagliolo, Memorias de una dama (Alfaguara, 2009), el narrador podría ser una especie de alter ego suyo. Y, sin embargo, también aparece un personaje homónimo que resulta siendo un exitoso escritor paraguayo que ha escrito un thriller político. La realidad y la ficción terminan entremezclándose en esta nueva entrega literaria.

Entrevista CARLOS M. SOTOMAYOR
Fotografía: Correo

Memorias de una dama la empezaste a escribir, según tengo entendido, antes de Abril rojo. ¿Cómo fue el proceso de escritura?
Empecé a escribir una especie de memoria del fracaso literario durante mis primeros años en Madrid. Era divertida pero le faltaba peso. Después, durante mis viajes a Cuba, EE.UU. y Francia, descubrí la delirante historia del Caribe entre la Primera Guerra Mundial y la Revolución cubana, que era un escenario fastuoso para una novela. Y de ahí fue surgiendo la figura de Diana Minetti, una mujer rica pero sola, criada para reinar en un mundo que se derrumba. El trabajo más duro fue hilar todas esas historias para componer una mezcla de comedia picaresca, melodrama de época y película de la mafia.

La novela presenta algunos guiños autobiográficos.
Sí. Hay un personaje que se parece a mí y otro que se llama como yo. Y se odian, por cierto. El fracasado envidia al exitoso y el exitoso desprecia al fracasado. Pero hay mucha más gente así, no sólo yo.

Hace algunos años, en otra entrevista, comentábamos que es recurrente en tus libros la presencia de personajes perdedores. Ésta no es la excepción. ¿A qué se debe?
La sociedad nos obliga a mostrarnos exitosos todo el tiempo, a ostentar el dinero, exagerar nuestros meritos y lucir nuestros triunfos. No tenemos muchas oportunidades de mostrar nuestra cara perdedora. Por eso, los perdedores nos parecen más reales: porque representan un lado de nosotros que ocultamos a los demás.

El narrador describe su encuentro con Vargas Llosa como un momento bastante anhelado. ¿Qué recuerdas de tu primer encuentro con él? ¿Fue similar?
Toda la novela es similar a diversas cosas reales. Pero la escena con Vargas Llosa me gustaba porque mi narrador se cree brillante y profundo, pero a su ídolo literario apenas le parece entretenido. Era una de las cumbres de la humillación que él podía alcanzar.

Además de la trama principal, hay en la novela una mirada sobre las vicisitudes de un latinoamericano en Europa...
... y de un europeo en América Latina: el mafioso Giorgio Minetti. Tanto él como el narrador parecen canallas cínicos, pero sólo están tratando de sobrevivir en un entorno hostil. Esta es también una novela sobre emigrantes tratando de salir a flote mientras sus sueños naufragan.

Hace poco señalaste en una entrevista que hace cuarenta años se podían publicar novelas como Rayuela o Cien años de soledad, y que ahora nos habíamos vuelto devoradores de realidad. ¿A qué te referías?
Creo que en los años sesenta, la gente quería creer. Querían creer en un mundo mejor, en mujeres que salían volando de los patios, en un universo de cortar y pegar. Las novelas eran mentiras ilimitadas. En cambio hoy en día no le creemos ni al periódico. Se cayó el Muro de Berlín y luego se cayó Wall Street. Los políticos mienten, los directores financieros también. Hoy en día, para hacer convincente una buena mentira, hace falta inyectarle cantidades industriales de verdad.

*Entrevista publicada en Correo.

martes, 10 de marzo de 2009

Entrevista a DOMINGO DE RAMOS


Hace diez años el libro Las cenizas de Altamira no pudo llegar al público lector por un problema extraliterario. Hoy, sin embargo, Domingo de Ramos alberga un doble motivo para la dicha: aquel libro ya se encuentra en librerías y coincide, además, con la inminente aparición de Dorada Apocalipsis (Tranvía editores, 2009), su más reciente trabajo poético.

Entrevista CARLOS M. SOTOMAYOR

¿Qué sucedió en 1999 con Las cenizas de Altamira?
Bueno, lo que pasó en esos años es que nos estafó el diagramador del libro, ya que él conocía al imprentero, y los editores le habían dado un gran adelanto para la impresión pero éste nunca le dio ese adelanto, por lo cual el imprentero retuvo los ejemplares. Además, este señor se mudó del lugar donde estaba originalmente y lo perdimos de vista hasta que me ubicó por intermedio del Facebook cuando yo estaba de viaje entre EE.UU. y Europa. Más tarde nos reunimos y rescaté algunos ejemplares. La edición consta de 1,000 y todavía faltan rescatar los 500 que tiene en su almacén.

¿Cómo tomas esta nueva aparición de Las cenizasde Altamira?
Primero con sorpresa y luego como coincidencia con otro libro, Dorada Apocalipsis, que sí es nuevo y que tiene algo que ver con el tema de las migraciones, ya que en este libro retrato a personajes de esos ámbitos. Obviamente son registros diferentes, pero hay esas coincidencias entre Las cenizas de Altamira y mi nuevo libro que saldrá a fin de mes.

¿Qué me puedes adelantar de ese nuevo libro?
Mira, no sé qué es exactamente, tiene personajes ya característicos en mis otras obras y que se posesionan de un lenguaje de diversa índole. Tienes a un costeño, a un andino que se interrelacionan mutuamente a través de un espacio que les da una metrópolis.

¿Qué es lo que más rescatas de Kloaka, movimiento que fundaste? ¿Cómo lo ves a la distancia?
Kloaka fue un movimiento contestatario, subterráneo en su momento e hizo su rebelión contra el status quo tanto en la sociedad como en el arte y en la literatura, así como en la poesía peruana. Todos sus integrantes ya han publicado libros y siguen vigentes. Eso es lo más importante después de haberse disuelto muchos años atrás. Kloaka también fue un laboratorio en que no sólo aprendí a escribir sino a experimentar con el lenguaje, y esa experiencia es lo que más rescato.

Como poeta has realizado varios viajes en los últimos años. ¿En qué medida han influido en tu manera de ver las cosas y en relación a tu poesía?
Todo viaje es un conocimiento, aunque te muevas en tu territorio, y por lo tanto influye notablemente en tu vida, en la poesía un ejemplo claro es mi libro Las cenizas de Altamira, sin ese viaje nunca lo hubiera escrito. Allí estás conociendo no sólo gente diferente a ti, sino al mismo tiempo estás aprendiendo de su cultura o estás descubriendo nuevas cosas y a la vez comprobando o ilusionándote o desilusionándote de los mitos que tenías por medio de las lecturas, el cine y el arte de un determinado país o continente. Además es un placer viajar.

El tema de la migración siempre ha estado presente en tu poesía. En ese sentido, cómo ves el éxito de La teta asustada, de Claudia Llosa, y, sobre todo, de Magali Solier?
No he visto La teta asustada, no puedo opinar de esa película pero el hecho de que una provinciana como Magali Solier gane y sea su protagonista me llena de orgullo de que las cosas buenas vienen de provincias y hay que incentivarlas y mirar más a estas zonas alejadas del centro de las grandes ciudades o de las metrópolis. Y darle todo nuestro apoyo y no estar desperdiciando el dinero en peloteros mediocres en un futbol malísimo, y fijarse en talentos como la de esta chica y apostar por el arte y la lectura que dan satisfacciones a pesar de que todo lo tienen en su contra.

*Fotografía: archivo personal de Domingo de Ramos (El poeta en Chicago).

martes, 3 de marzo de 2009

Colección de poesía PIEDRA/SANGRE


Escribe CARLOS M. SOTOMAYOR
Fotografía de GISELLA SAN MIGUEL

Resulta ya una verdad inapelable que para publicar poesía en el Perú se requiera, hoy más que nunca, de un inexorable espíritu quijotesco. Víctor Ruiz y Bruno Polack ostentan, por suerte, una marcada tendencia de ir contra las leyes del mercado -aquellas que prefieren las bondades comerciales de la narrativa-, además de una desbordada e incuestionable pasión por la poesía. No sólo lo evidencian sus respectivas vocaciones líricas (ambos son poetas de talento), sino, fundamentalmente, su proyecto editorial: léase, Lustra Editores.
Ellos acaban de publicar, gracias a una coedición con el Centro Cultural de España, la Colección Piedra/Sangre. Se trata de un pack poético que incluye quince títulos inéditos de quince poetas peruanos y jóvenes. Podemos mencionar, entre los más conocidos, a Diego Lazarte, Paul Guillén, Miguel Sanz Chung, Alessandra Tenorio y José Agustín Haya de la Torre, además, claro, de Ruiz y Polack.

EL ORIGEN. Víctor Ruiz recuerda la génesis del proyecto: Éramos cinco o seis personas que queríamos publicar y decidimos hacer algo más grande e invitar a otras personas que consideramos importantes para publicar algo más o menos significativo de lo que nosotros hemos vivido desde comienzos del 2000. Es evidente que no existe una intención antologadora; por el contrario, se trata de la conjunción temporal de las propuestas individuales de un grupo de poetas de una misma generación.
¿Afinidades entre los autores? Bruno Polack ensaya una respuesta y encuentra en la figura de Ezra Pound una lectura común. "Leyendo todos los libros observamos lecturas en común -apunta, Polack-. Pound es una lectura que ha retornado. Lo era en la Segunda Guerra Mundial y deja de serlo por problemas políticos. Pero ahora se le está releyendo de una manera alucinante". "Y si hay puntos de conexión en temas particulares, creo que se trataría del tema de un sujeto sintomático, enfermo, que además es una gran alegoría de esta sociedad que ya no da para más", remarca Ruiz. Sin embargo, a pesar de lo lúgubre del horizonte, aún se trazan versos que irrumpen con inusitada luminosidad las noches más oscuras. Y eso se agradece.

*Publicado en Correo el 03/03/09.

jueves, 26 de febrero de 2009

Entrevista a SIU KAM WEN


Considerado un autor de culto, Siu Kam Wen se encuentra en Lima para presentar la reedición de su ópera prima El tramo final (Ed. Casatomada, 2009) y su última novela La vida no es una tómbola (Fondo editorial de la UNMSM, 2009).

Entrevista CARLOS M. SOTOMAYOR
Fotografía de GISELLA SAN MIGUEL

Usted empieza a escribir literatura de manera precoz, desde que era un niño…
Sí, pero en chino, no en castellano. Empecé a escribir en castellano recién cuando había cumplido 29 años.

¿Qué lo hizo tomaresa determinación?
Me di cuenta de que si yo escribía en chino no tendría mucho público. Y estando en el Perú, creo que uno debe de hacer el intento para escribir para un público local.

Ahora que se reedita su primer libro, El tramo final, ¿qué recuerda de aquella época?
Fue una época bastante movida, porque fueron los años de Velasco. La economía estaba mal, y yo estudiaba Contabilidad en San Marcos de noche. Pero un día pasé por el pabellón de Letras y vi un afiche que anunciaba un concurso de cuentos. Entonces, regresé a casa y empecé a escribir el primer cuento del libro, "El deterioro".

Los cuentos son sobre lacolonia china en el Perú...
Yo creo que hice una elección bastante apropiada, porque yo antes de escribir ese primer cuento ("El deterioro"), había hecho unos intentos de escritura. Trataba de imitar a Borges y escribía cuentos fantásticos, pero no me salía nada. Hasta que un día leí una novela de Isaac Goldemberg. Entonces pensé: si a mí, como un extranjero, me interesaba leer sobre los judíos, ¿por qué no puedo escribir sobre los chinos y tener lectores peruanos?

También presentará en Lima su más reciente novela, La vida no es una tómbola. ¿Es el más autobiográfico de sus libros?
Sí, es lo más autobiográfico que he escrito. Hay tres personajes principales en la novela: uno es Héctor, otro es el tío Elías y la otra es una chica llamada Maggie. El personaje Héctor está basado en mi experiencia.

Y es el mismo Héctor del cuento "El deterioro"…
Exactamente. Porque me dije: para qué me voy a inventar otro nombre y otras situaciones si todo el mundo va a saber que está basada en mí (risas).

¿Cómo es su relacióncon el Perú?
Salvo La estatua en el jardín, que transcurre en París, todos mis libros están ambientados en el Perú. Por ejemplo, hace poco escribí una novela basada en un hecho ocurrido en Hawai, sin embargo, no pude escribir ese libro ambientándolo en Hawái, sino que tuve que reubicar la acción en el Perú de los años setenta. No sé si llamarlo nostalgia.

¿Se considera peruano?
Ese es un tema que yo siempre eludo (risas). Por nacionalidad yo soy norteamericano, por nacimiento soy chino, pero por afecto soy peruano. Mira, como individuo me pueden calificar como chino, o como chino nacionalizado norteamericano, pero como escritor, yo me considero un escritor peruano.

*Entrevista publicada en Correo hoy jueves 26/02/09.

Carta al padre


Soy un hombre colmado de nostalgias. No lo puedo evitar. Los recuerdos suelen abordarme así, de buenas a primeras, sin contemplaciones ni aviso. Los buenos y los malos. Conmigo no funciona aquella recurrente frase de “pasar la página”. Al contrario, como ya mencioné, estas páginas, provenientes de mi propio pasado personal, terminan entrecruzándose con las presentes, con las que uno va llenando al ritmo trepidante de los tiempos modernos.
Hace poco, una imagen irrumpió la aparente tranquilidad vespertina. Y así, como quien visiona la proyección de una película, algo gastada por los años, me vi en ella. Tras rápida elucubración deductiva advierto que debo tener unos seis o siete años. El reloj debe marcar las 9 de la mañana. Mi madre no se encuentra: la lógica me dice que ha salido de casa muy temprano para ir a trabajar. Sólo estamos mi padre y yo, tendidos en su cama, mirando la televisión y deleitándonos con las hilarantes ocurrencias del agente secreto Cool McCool, aquel dibujo animado que pregonaba amar el peligro. De pequeño uno suele ser temeroso, pero en esos momentos, junto a mi padre, mirando los dibujos animados matutinos (recuerdo también los dibujos de los Beatles, con el tontuelo de Ringo), el peligro externo, el de la calle, simplemente no existía. Yo era un niño y sólo importaba la imaginación. Y yo imaginaba ser Cool McColl e imaginaba que mi padre era el padre de Cool McCool, aquel policía de uniforme, con bigote y sombrero. Los bigotes paternos como que ayudaban.
Cuando era adolescente y estaba próximo a terminar la secundaria, recuerdo que era lugar común en muchos miembros del clan familiar pronosticar que estudiaría lo mismo que mi padre y que sería un gran diseñador como lo es él. Y aunque, viéndolo a la distancia, habían ciertos indicios (de niño jugaba a diseñar un diario que bauticé como “El super”), yo era un rebelde que clamaba su propia individualidad. No me dediqué al diseño, y sin embargo, no puedo evitar tener un juicio estético cuando leo una revista, un diario o un libro.
Uno crece y va descubriendo algo que, analizándolo sesudamente, resulta bastante obvio: uno empieza a reconocer al padre en nosotros mismos. No mencionaré el temperamento silencioso e introspectivo que poseemos, pues creo que resulta evidente. Se me vienen a la mente otros aspectos. Ambos compartimos, por ejemplo, una gran pasión por la lectura. Una pasión que se la debo, en gran medida, a él. Sobre todo cuando me sugirió (nunca fue una imposición) leer El hombre invisible. Tendría unos doce años, aproximadamente; y lo que llamó mi atención de ese libro no fue lo anecdótico de que fuese invisible el personaje, sino el profundo drama del protagonista por ser distinto y ser rechazado por una sociedad ignorante e intolerante. Mi afición por los Comics también se la debo a él. La música siempre ha sido muy importante en mi vida, y esa tendencia melómana también tiene su origen en él, en su propia pasión por la música y por coleccionar discos. Quizás no sería tan fan de los Beatles, de Silvio Rodríguez o de Charly García sino los hubiese descubierto entre sus discos. O, incluso, de Andrés Calamaro, si él no hubiese llegado un día con unos discos de Los Rodríguez.
Hace poco hice un nuevo descubrimiento. Escribo una novela y a mi personaje, como a mí, le apasiona llevar a todas partes una libreta de notas. Quise encontrarle a mi protagonista el origen de aquella afición y terminé, sin darme cuenta, encontrando el origen de la mía. Una de las cosas que admiraba de mi padre cuando era niño, era que llevase (¡como lo hago yo ahora! –otro descubrimiento-) varios bolígrafos, de distinto tipo y color, en el bolsillo de la camisa. Pero no sólo era esto. También llevaba consigo una libreta de hojas cuadriculadas, en la que no sólo hacía anotaciones sino que, además, trazaba bocetos (envidio su caligrafía, además). Yo hago algo similar, anoto frases y boceteo cuentos. Aunque en mi caso prefiero, eso sí, las hojas totalmente blancas.
Hoy, 26 de febrero, mi padre cumple años. Y este texto, plagado de recuerdos nostálgicos, es mi manera –algo extraña para algunos- de decirle cuanto lo quiero y cuanto lo admiro. Feliz día, Carso.

martes, 24 de febrero de 2009

SUMALAVIA por MARKS


Desde hace mucho suelo ser un asiduo lector de las reseñas y de los comentarios que sobre algún libro en particular se publican en la prensa peruana e internacional. Me parece un interesante ejercicio comparativo, una especie de diálogo silencioso con otro lector, muchas veces más diligente que uno. Aunque, claro, con el que no necesariamente esté uno de acuerdo. Así, he llegado a leer con atención al chileno Camilo Marks, un crítico al que no le tiembla el pulso a la hora de hacer trizas los libros que no son de su agrado. Es por esto mismo que me resulta muy grato leer el favorable comentario que Marks ha escrito en El mercurio sobre la novela de mi amigo Ricardo Sumalavia. Pueden leerlo haciendo click aquí.
Por otro lado, Ricardo ha escrito un breve pero interesante texto sobre su gusto literario por Patrick Modiano. Pueden leerlo haciendo click aquí.

Entrevista a MIGUEL GUTIÉRREZ


Ocho años después de la aparición de El mundo sin Xóchitl, Miguel Gutiérrez reaparece con una nueva novela. Se trata de Confesiones de Tamara Fiol (Alfaguara, 2009), una novela que, al mismo tiempo de narrar la historia de este singular personaje, nos brinda un recorrido histórico por el Perú de inicios del siglo veinte hasta los albores de la década del noventa.

Entrevista CARLOS M. SOTOMAYOR
Ilustración de IVÁN PALOMINO

Tamara Fiol está inspirada en una mujer que usted conoció, ¿verdad?
Sí, hay un fondo real en el origen de la historia, digamos. Conocí a una mujer con un pasado como el de Tamara Fiol, mi personaje ficticio, que tuvo, además, una relación de amor complicada con otro personaje. Y esta mujer tuvo un accidente cuando tendría 28 o 30 años. Era una mujer encantadora, vital, muy cordial, además. Después de su accidente nuestra amistad se fue profundizando. Entonces me vino la idea, probablemente en los años 80, de escribir una novela a partir de su vida. Pero había algo que me inhibía: el hecho de que estuvieran vivos los personajes. Pero hace unos 5 o 6 años ella falleció, y también falleció el que fue su pareja. Esa es la base real, pero por supuesto luego viene la invención.

¿Y en cuanto a la arquitectura de la novela…?
Bueno, otra fuente, de la que me he dado cuenta después, ha sido una novela que intenté escribir por el año 1966. Incluso se publicó un capítulo largo en una revista que dirigía Milla Batres. Y era la historia de diez personajes nacidos entre 1930 y 1945 en diferentes partes del país y de diferentes clases sociales. Tenía un gran modelo: John Dos Passos. Se trataba de diez vidas que se entrecruzan, pero que tenían como característica que todos ellos, hombres y mujeres, en algún momento de sus vidas la pasión política juega un rol decisivo en sus proyectos de vida. Escribí una buena cantidad de páginas, pero no pude avanzar más allá pues en ese momento el tema me rebasaba. Y cuando terminé esta novela me he dado cuenta de que en cierta forma realiza en pequeño ese ambicioso proyecto. Claro, en vez de contar la vida de diez personajes he retratado la vida de dos.

¿Eligió como narrador al estadounidense Morgan para tener una mirada imparcial de la vida deTamara?
Claro. Hubo dos elementos que me hicieron decidir darle el papel de narrador a Morgan. En primer lugar, esa mirada exterior, más objetiva, más imparcial. Aunque después Morgan se va metiendo a la historia. Por otro lado, el hecho de que sea un reportero de guerra con experiencia en otros escenarios hace que este reportaje, que luego se transforma en una novela, se una a toda su labor de cronista de guerra. De modo que lo que acontece en el Perú es parte también de la violencia que ha habido en el mundo durante todo el siglo XX.

Tamara de alguna manera va en contra de ciertos radicalismos, por ejemplo, ella sí baila las canciones de Celia Cruz, algo que sus compañeros, por sus dogmatismos, no harían…
Claro, como esa gente que, en otro nivel, se niega a leer a Borges acusándolo de reaccionario.

En su obra novelísticasiempre ha sido importanteel contexto histórico…
Claro, yo pienso que esa es parte de mi manera de concebir la vida y también la novela. Yo siempre he dicho que hay dos grandes modelos en la novela: Tolstoi y Dostoievski. Los aspectos dramáticos, trágicos de la existencia están en la obra de Dostoievski. Pero Tolstoi le da esa dimensión épica; es decir, el devenir, el paso del tiempo, de los procesos sociales. Y yo he tratado de hacer eso. Yo no concibo que el contexto no juegue un rol decisivo en la formación de una personalidad.

Por otro lado, sé que en los últimos años cultivó una entrañable amistad con el desaparecido Pepe Adolph…
Lo interesante de esa amistad es que supuestamente por cuestiones políticas éramos adversarios. Con Pepe nunca hemos discutido por temas políticos, pero hemos compartido muchas ideas en cuanto al arte. Hace muchos años Pepe Adolph criticó al grupo Narración. Criticó sus ideas políticas, porque tenía todo su derecho, pero rescataba la obra creativa de cada quien. En el caso mío: El viejo saurio se retira, que era mi primera novela. Me hubiese gustado que él presentara Confesiones de Tamara Fiol.

*Entrevista publicada en Correo el miércoles 25 de febrero.

lunes, 9 de febrero de 2009

AMPUERO reeditado


Más que en la novela, creo que es en el relato corto donde Fernando Ampuero muestra sus mayores virtudes. La editorial Planeta acaba de reeditar Bicho raro en una bien cuidada edición. Tarcila (de Planeta) me acaba de pasar el afiche promocional.