viernes, 6 de noviembre de 2009

EDUARDO CHIRINOS gana Premio de Poesía "Generación del 27"


Una grata noticia llegó ayer a la sala de redacción del diario donde laboro: mi amigo Eduardo Chirinos obtuvo el Premio Internacional de Poesía Generación del 27. La distinción la recibe en virtud a su nuevo poemario Mientras el lobo está. Quienes apreciamos su obra poética estaremos a la expectativa de la publicación de este premiado trabajo poético.

*Fotografía tomada por Víctor Vásquez.

domingo, 25 de octubre de 2009

Entrevista a JOSÉ ANTONIO BRAVO


José Antonio Bravo obtuvo, con Barrio de broncas, el Premio Nacional de Novela; sin embargo, desde hace varios años ha sido seducido por la historia. Cuando la gloria agoniza y La quimera del éxtasis son dos irrefutables evidencias de sus actuales horizontes creativos. Machipharo (Fondo Editorial de la U. Inca Garcilaso de la Vega), siempre dentro de los linderos del ensayo novelado, combina el suspenso de la trama con el rigor del dato histórico. En esta charla, Bravo nos revela pormenores sobre la escritura de este libro.

Entrevista CARLOS M. SOTOMAYOR
Fotografía de PÁVEL UGAZ

Tú has señalado que tus libros son ensayos novelados...
José Antonio Bravo: Claro, en mi caso yo hago ensayo novelado. El ensayo novelado es una modalidad de la narrativa que generalmente se apoya en la historia, pero que procura establecer ciertos patrones verosímiles (que viene a ser la invención), ciertos patrones de la verdad (que es el discurso de la realidad). La novela histórica y la historia novelada no llevan bibliografía, el ensayo novelado debe llevar bibliografía. Hay que colocar allí, por ejemplo, qué fuentes han servido para el uso del vocabulario.

Requiere mayor rigurosidad formal...
Mira, Umberto Eco, que es un maestro a seguir en este tipo de trabajo, pone hasta apostillas, que tienen que ver con el ensayo novelado. ¿Y las apostillas qué son? Son notas aclaratorias. Hay un personaje que se llama Sgorg, que es un monje ciego que aparece en El nombre de la rosa, y que cuida la biblioteca. Entonces, Eco en sus apostillas dice que ese personaje no es otro que Borges. Es un homenaje a él.

¿Cómo surge Machipharo?
La novela tiene dos vertientes: una tiene que ver con Antonio de León Pinelo que escribió una crónica muy grande de mil páginas en donde demuestra que el Paraíso sí estuvo en América. Y que además la fruta no fue la manzana, sino el plátano. Pero claro, nadie lee mil páginas de crónicas, porque es sintaxis compleja. Y por otro lado, la Biblia, que habla de cuatro ríos del Paraíso.

Quien te sugiere escribir esta historia fue José Saramago, ¿verdad?
Sí, sucede que yo hablé de Antonio de León Pinelo en un Encuentro de escritores que hubo en Oporto. Y tuve la suerte de ser el primero en hablar en una mesa en la que estaba José Saramago y Jorge Couto. Y cuando le tocó hablar a Saramago, me miró y me dijo: "León Pinelo, el Paraíso en el nuevo mundo. Bravo, tiene ahí una novela". Pero en ese momento no agarré el disparo, me di cuenta dos o tres años después.

¿Cuánto tiempo te demandó escribir el libro? Uno encuentra en él mucha información, incluso gastronómica...
Claro, mira, casi 30 años. Porque esto no viene solo. Viene porque antes escribí Cuando la gloria agoniza y La quimera y el éxtasis. Esto es parte de un paquete grande. Después de éste va a venir La monja alférez y después Los caballeros de la capa.

¿Qué te seduce de aquella época, del siglo XVI?
La cólera. A mí me dio cólera, uno, que Ricardo Palma no hubiera escrito una novela; escribió tradiciones. Dos, que Ricardo Palma dijera que sí había escrito una novela llamada Los marañones y que los chilenos la quemaron en la guerra con Chile. Y bueno, yo he estudiado eso bastante y me parece que es una mentira de Ricardo Palma. Pero bueno, era bonito decir que la había escrito. Y tres, que teniendo tanto material con las crónicas e, inclusive, con las Tradiciones de Ricardo Palma, no surgiera como movimiento perfecto para el Perú la aparición de novelistas históricos. Entonces, reinventar la historia, es decir, la verdad pasada, para mí es un juego, una diversión.

*Entrevista publicada en Correo el domingo 25/10/09.

martes, 20 de octubre de 2009

Entrevista a ALONSO CUETO sobre JUAN CARLOS ONETTI


Alonso Cueto no es sólo un escritor reconocido, es también un lector voraz y acucioso. Confeso admirador de Juan Carlos Onetti, Cueto ha pergeñado en JCO: El soñador en la penumbra (Fondo de Cultura Económica, 2009) un diligente estudio sobre la obra del escritor uruguayo.

Entrevista CARLOS M. SOTOMAYOR

¿Qué significó para ti, en 1979, conocer a Onetti, un escritor al que admiras?
Fue un encuentro importante. Yo ya era un lector devoto de Onetti. Y posiblemente no me hubiera atrevido a tener la iniciativa de conocerlo yo mismo, pero en esa época yo me ganaba la vida haciendo entrevistas para el Diario 16. Un amigo, Félix Grande, me dijo que en esos días estaba de buen humor. Cuando fui a verlo me recibió su esposa, y al poco rato apareció él, quien estaba leyendo una biografía de Raymond Chandler. Se quejaba porque había prestado a alguien ese libro, y lo habían devuelto en malas condiciones. Y me comentó sobre cómo Chandler había tenido una vida tan complicada. Que se había querido suicidar, pero había fallado el tiro. Y en esos días habían dado el Halcón maltés y hablamos de Bogart. Entonces, su esposa me dijo: por qué no le conversa de esas cosas.

¿Te dio algún consejo literario?
Yo le conté que en esa época escribía cuentos. Entonces me dio un consejo que no he olvidado: uno siempre debe escribir algo que es más bello que el silencio, que es más interesante que el silencio. También le conté que una oportunidad habíamos estado juntos en una reunión, pero que yo no me animé a acercarme a decirle cuánto lo admiraba. Le dije, además: usted debe estar harto de que se lo digan. Y él me respondió que yo debí haberme acercado porque la vanidad de un escritor no tiene límites.

Onetti proyectaba hacia fuera una imagen de huraño. Sin embargo, Vargas Llosa ha dicho que él era, en realidad, una persona frágil, vulnerable, que se escudaba en su hosquedad...
Sí, era un ser vulnerable, frágil y, además, era una persona muy sensible. Y, además, como descubrí ese día, era un tipo con mucho humor. Recuerdo mucho que un tipo que lo vio en una reunión me dijo que le parecía que no había nada falso en él. Tú ves en su narrativa una necesidad de expresión de lo esencial. Si hay algo que he aprendido con Onetti, que su narrativa establece, es que los seres humanos no pueden vivir sin sueños, sin soñar, sin los rituales del sueño. Y por otro lado, que algunas veces los seres humanos estamos más vinculados por el rencor, el odio, la venganza, que incluso por el amor.

Unas de las características de los personajes de Onetti son el escepticismo y el fracaso.
Sí, es un escepticismo frente a la realidad. Y al mismo tiempo es una afirmación de las posibilidades del sueño y del ritual del sueño. Por ejemplo, "La novia robada": la mujer se entera de la muerte de su novio, y desde entonces se pasea por el pueblo vestida con un traje de novia, que ya después de un tiempo está maltratado, sucio y roto. Pero ella sigue firme con el ideal frente a la muerte de su novio. Por supuesto se trata de una mujer ya enloquecida. Entonces, muchas veces esta afirmación del sueño supone la muerte o la locura. Es decir, la única manera que tú tienes de afirmar tus sueños en el mundo es enloqucer o perecer.

Es el destino del naufragio que es inevitable...
Sí, pero de algún modo está el tema de que los sueños son un instinto natural en el ser humano, como comer o respirar. No podemos dejar de imaginar. Y no podemos dejar de querer ser otros. Y no nos resignamos nunca, siempre soñamos con ser otros.

Otro tema recurrente en su obra es la relación entre la juventud y la vejez...
Sí, eso es bien interesante. Hay un libro de Ingenieros que apareció a comienzos del siglo XX: El hombre mediocre. Ese libro quiere demostrar que los viejos son seres moralmente incapacitados por su decadencia física, que coincide con una decadencia moral. Y lo afirma el súper hombre, que es el joven, que es toda la tradición de González Prada. Este es un tema que aparece en Onetti, sobre todo en el caso de las mujeres jóvenes.

La imagen que se tiene de los últimos años de Onetti es la de un ermitaño, recluido en su cama, en España...
Hay la leyenda de que él vivió en cama. Su mujer, Dolly, ha explicado varias veces que, finalmente, se trató de un asunto de conveniencia. Era más cómodo estar en cama, leer en cama. Esto pertenece a un hombre que nunca se interesó en la vida social. Las pocas veces que salía eran ocasiones muy importantes. Por ejemplo, cuando le dieron el Premio Cervantes. Por otro lado creo que allí también hay una lección para un escritor. Yo creo que un escritor vive desde afuera hacia adentro, no al revés. Es decir, vive asimilando lo que pasa en el mundo, lo procesa y lo convierte en una novela, un poema o una obra de teatro. La literatura es un asunto que ocurre en la soledad.


*Publicado en Correo el domingo 18/10/09.
**La fotografía que aparece aquí -que tomé yo- no aparece en la versión impresa.

martes, 6 de octubre de 2009

FONSECA: Diario de un libertino


Escribe CARLOS M. SOTOMAYOR

Un nuevo libro de Rubem Fonseca aterrizó en mi mesa de noche hace un par de semanas. No se trata de su último trabajo creativo –que es Ella y otras mujeres (Norma, 2008) –, sino de uno anterior: Diario de un libertino (Norma, 2005). Arribé a la literatura de Rubem Fonseca hace varios años (creo haberlo contado antes) por recomendación de Rubén Silva. Era el último día de una Feria Internacional del Libro –que en esa época se realizaba de la Av. La Marina– y yo me encontraba en el stand de la editorial Norma con el firme propósito de comprarme algo nuevo, aprovechando las ofertas de fin de feria. Así adquirí, recuerdo, el conjunto de relatos Historias de amor y la novela Y de este mundo prostituto y vano sólo quise un cigarro entre mi mano.


Ha pasado mucho tiempo desde aquellos días. He leído otros tantos títulos de este gran escritor brasileño –distinguido nada menos que con el Premio Internacional Juan Rulfo– y ahora, me reencuentro con él a través de Diario de un libertino, novela cuya lectura he disfrutado. El protagonista es Rufus, un escritor que tuvo un gran éxito con su primera novela y que, tras la poca resonancia de sus libros posteriores, planea escribir una Bildungsroman. Sin embargo, emprende la escritura de un diario personal. Es así que nos adentramos en su peculiar existencia: su relación pasional y amoral con sus amantes. Y luego el peligroso triángulo sentimental en el que participa con una madre y su hija. Situación que le acarreará, posteriormente, una acusación de violación.

Por otro lado, encontramos en el diario una serie de reflexiones del autor sobre la creación y, sobre todo, sobre lo que él llama el “síndrome de Zuckerman”: que consiste en que los lectores –incluso los críticos literarios– asumen que el protagonista de las novelas es el mismo autor. Diario de un libertino es, sin dudas, un libro que se lee con verdadero deleite.


domingo, 4 de octubre de 2009

PAOLO GIORDANO: La soledad de los números primos


Escribe CARLOS M. SOTOMAYOR

La novela, como me ocurre en ocasiones, aterrizó en mi velador de manera inesperada. Más aún tratándose de una ópera prima. Confieso que no tenía mayores referencias de su autor, el italiano Paolo Giordano, un joven licenciado en Física teórica. Y, confieso, además, la escasa curiosidad que me despertaba el hecho, palpable e ineludible, de que su novela, La soledad de los números primos (Salamandra, 2009), se había convertido, en poco tiempo, en un rotundo éxito de ventas: primero en Italia y, luego, a partir de su traducción castellana, en toda España. Mi interés tuvo otro derrotero. Recorríamos con Ericka la sección de novedades de una librería cuando ella dio con la novela de Giordano. Luego de revisar la contracarátula, me extendió el ejemplar y anunció, casi proféticamente: “Esta novela te va a gustar”. La adquirí casi sin pensarlo.
Conocedora de mis predilecciones literarias, no se equivocó. La novela en cuestión luce un ingrediente que me cautiva: personajes perturbados enfrentados contra un orden en el que no encajan. Y es que Giordano nos presenta a dos personajes, Alice y Mattia, quienes guardan un inenarrable secreto que convive con ellos, desde la infancia, casi como una pesada cruz. Alice sufre un terrible accidente de esquí -deporte que practicaba instigada por su padre- que le deja como secuela una notoria cojera. Y Mattia, por su parte, debe convivir con la culpa de la desaparición de su hermana gemela cuando eran niños.
A través de una prosa limpia y directa, Giordano nos va relatando ambas historias de manera paralela hasta que se entrecruzan. Surge así una íntima amistad entre ellos, una especie de necesaria complicidad en la cual guarecerse de la incomprensión del resto. Sin embargo, trasponer los límites de aquella amistad, hacia una relación sentimental, parece complicado entre estos dos personajes que, como los números primos, permanecen próximos, mas no se llegan a tocar. Una novela que atrapa desde un inicia y que presagia, en su autor, una futura entrega con iguales o mayores aciertos.


*Texto publicado en Correo el viernes 02/10/09.

jueves, 17 de setiembre de 2009

Entrevista a CARLOS THORNE


Carlos Thorne expone lo mejor de su erudición al reunir sus ensayos sobre literatura en Las flechas del guerrero (Ediciones Copé, 2009). El libro abarca cuarenta años de intensa actividad ensayística.

Entrevista CARLOS M. SOTOMAYOR
Fotografía de VÍCTOR VÁSQUEZ

¿Qué le anima a reunir sus ensayos literarios?
Hay un momento en el que uno descubre, de pronto, el paso de los años. Y ese momento empuja a un escritor a recordar su pasado. Y fundamentalmente lo que ha escrito a lo largo de esos momentos en los que se entregó a la literatura con toda pasión. Pues bien, esa es la razón por la cual he reunido en este libro gran parte de mi obra ensayística: para que se difunda. Es un libro que recoge múltiples experiencias a través de cuarenta años de escritura.

En el libro reflexiona sobre el compromiso del escritor...
El escritor es testigo de su tiempo. Por eso está llamado a expresar su visión del mundo, su visión de la época. Yo creo que el escritor debe tener, de una forma u otra, un orden ético. Claro que para ser un gran escritor no se requiere que sea un moralista, al contrario. Pero lo ético es preocuparse por el hombre. Y cuando uno cuenta, relato o reflexiona sobre el hombre está aportando a la cultura, tanto de su país como del mundo, algo valioso. De otro lado, el escritor debe entretener a sus lectores para que éstos lo lean.

¿Y el lenguaje?
El escritor debe siempre estar preocupado por el manejo de la lengua que revela que es un escritor. Todos manejamos la lengua, pero el escritor le añade un plus, un ritmo interior, y también secretos pensamientos que se revelan a través de la palabra. Eso es importante. Por eso un escritor sigue siendo tal, y no un mero escribidor.

Usted señala además que el escritor debe escribir con libertad...
El escritor debe escribir siempre con entera libertad. Para decir lo que piensa sobre sí y sobre los otros. Sobre el mundo, sobre la sociedad, sobre la guerra, sobre el amor, sobre el erotismo... todo ese mundo o submundo que yace en las profundidades del alma humana.

La literatura no pretende imitar la realidad, ¿verdad?
Claro, la literatura no es imitación de la realidad, porque construye un mundo, diríamos hasta paralelo, que integra al mundo de la realidad. El escritor al construir un mundo paralelo ha interpretado esa realidad. Y esa interpretación de la realidad es válida. Porque lo que le interesa al hombre es conocerse a sí mismo, porque conociéndose a sí mismo puede conocer a los otros.

*Entrevista publicada en Correo.

HINOSTROZA: Obra reunida


Escribe CARLOS M. SOTOMAYOR

La primera vez que lo vi, no supe bien de quién se trataba. Yo era aún un adolescente, ensimismado entre libros y canciones, y aquel era, en ese preciso momento, tan sólo un individuo con el que me crucé en mi rauda salida de casa. Y quien se ofreció, muy gentilmente, a darme un "aventón" en su nada poético Volkswagen escarabajo de color naranja.

Me enteraría, horas después, que aquel amigo de mi padre, de estentórea voz y amable mirada, era el autor de un par de libros que yo, no hacía mucho, había devorado con el desbordante entusiasmo de mi caótico y desordenado apetito lector. Consejero del lobo y Contra Natura habían sido furtivamente sustraídos meses atrás de la biblioteca paterna y, junto a un walkman, unos casetes de Sui Géneris y algunos otros libros más, habían hallado cobijo en mi mochila de joven errante. Muchos poemas se volvieron, en mi caso, memorables. "Gambito de rey", por ejemplo, de donde se desprenden estos versos: "Supuse que volviendo/ agradaría a todos si es que hablaba de amor y alegría/ aunque malditas las ganas que me quedaban, pero aquí huyen/ del melancólico como del apestado en el S. XIV".

La segunda vez, no sólo sabía ya quién era: acababa de leer, casi desaforadamente, Fata morgana, una novela suya que estaba por publicarse y cuya carátula había sido diseñada por mi padre. Una estupenda novela signada por el psicoanálisis.

Rodolfo Hinostroza está próximo a cumplir setenta años (en el 2011) y el joven poeta y editor Víctor Ruiz (de Lustra editores) ha tenido la plausible idea de reunir y publicar su obra completa: que es vasta y de reconocida calidad. Su poesía, de brillante y complejo tejido verbal, no sólo se reduce a sus celebrados primeros poemarios: hay que añadir Memorial de casa grande y Nudo Borromeo y otros poemas.

Su prosa, por otro lado, también ostenta un altísimo nivel. No sólo por novelas como Aprendizaje de la limpieza y Fata morgana, que he leído con fruición, sino también por sus cuentos, que han sido reunidos en el primer volumen de sus obras completas. Han pasado muchos años desde aquella primera vez. Y, sin embargo, no puedo evitar, en cada nuevo encuentro, rememorar aquellas escenas primigenias. De la misma manera que me resultan inolvidables muchos de sus versos.

*Publicado en Correo.

ROTH: Indignación


Escribe CARLOS M. SOTOMAYOR

Todo empieza con un libro. Uno de aquellos cuya lectura, febril y apasionada, te transforma, casi sin darte cuenta, en incondicional seguidor de su autor. Descubrí a Philip Roth al leer -gracias a la recomendación de un amigo- la estupenda novela Animal moribundo. Y a partir de ese momento inicié una interminable pesquisa de sus libros: no sólo de los que fueron apareciendo posteriormente, sino de todos aquellos que conforman su celebrada bibliografía.

Philip Roth tiene 76 años y aún conserva, intacto, el incandescente fuego de la creación. La retahíla de libros que ha publicado en los últimos años no sólo demuestran que se encuentra muy activo, sino que, además, su nivel artístico, a diferencia de otros, sigue siendo alto. Su reciente novela Indignación (Mondadori, 2009) es una evidencia irrefutable de su genio. Los comentarios positivos no tardaron en aparecer, con el entusiasmo del reconocimiento sincero. John Banville ha catalogado a Indignación como su mejor libro desde La contravida. Rodrigo Fresán, por su parte, no escatima elogios en la revista Qué leer y la considera superior a las dos anteriores: Elegía y Sale el espectro.

En Indignación, Roth hace gala de sus mayores virtudes: aquel estilo reflexivo a través del cual nos introduce en los oscuros meandros de la condición humana. El protagonista de esta novela, Marcus Messner, natural de Newark, es un estudiante que intenta aferrarse a su particular individualidad. Huye de un padre sobreprotector y se instala en Ohio, en cuya universidad conoce y se enamora de una díscola y bella joven que lleva a cuestas un intento de suicidio.

Roth ha señalado en una entrevista que "cada narración surge de un personaje en una situación inédita para la cual no está preparado". El caso de Marcus no es la excepción: él tendrá que enfrentarse a una serie de hechos que lo desestabilizarán y lo conducirán, de alguna manera, a un desenlace inesperado. Una novela trepidante, sin duda, de aquellas que te subyugan, que te arrastran a una autoconfrontación sin tregua.

*Publicado en Correo.

Entrevista a ENRIQUE VERÁSTEGUI


En 1971, un jovencísimo Enrique Verástegui irrumpió en la escena literaria local con En los extramuros del mundo, poemario que fue celebrado por la crítica. Casi 40 años después, el poeta cañetano manifiesta cierto desagrado cuando sólo le recuerdan aquella obra, pues asegura que sus demás libros también son importantes. Teoría de los cambios (Sol negro, 2009), su más reciente poemario, le da la razón.

Entrevista CARLOS M. SOTOMAYOR
Fotografía de VÍCTOR VÁSQUEZ

Tu tendencia renacentista está presente también en este libro...
Creo que vivimos un cambio de época, y que es necesario dar dirección a esa época a través de la literatura, a través del arte, a través de la ciencia. Y desde ese punto de vista, yo no estoy apartado de eso; por el contrario, estoy inmerso en la búsqueda y en la postulación de un nuevo hombre, de una nueva ciencia y de un nuevo arte.

¿Cómo así decides darle voz al matemático chino Ch'in Chiu-Shao?
Estaba leyendo un libro de ciencia de la Alta Edad Media y me encuentro con que el inventor del cero había sido un matemático chino en el siglo XIII más o menos. Entonces decidí darle voz poética y voz mística a este matemático chino.

En uno de los poemas mencionas tu poemario En los extramuros del mundo con cierto desdén. ¿Cómo es tu relación ahora con ese primer libro?
Mira, lo que pasa es que he publicado tantos libros, como el proyecto de Ética, que está conformado por cuatro volúmenes, además de otros libros como Ensayo sobre ingeniería, que me resulta ligeramente fastidioso cuando alguien me cita el primer libro y no me cita los otros libros. Como si no hubiera trabajado lo mismo en otros libros.

En este último poemario también mencionas a Sologuren...
Fue un poeta que admiré porque escribió buena poesía. Y lo admiré tanto como a Wáshington Delgado, a Romualdo, a Chariarse, en fin, a toda la generación del 50. Y lo cito a él como un símbolo de los años 50.

¿Crees que tu poesía no es reconocida en su justa dimensión? Te lo pregunto por el verso en el que dices: "Cuántos siglos deberán pasar/antes de que la muerte sea finalmente vencida,/ y mis obras glorificadas".
Bueno, es un decir. Lo que yo busco es amistad, alegría, pasión por la vida. Eso es lo que busco. Lo otro es secundario.

¿Por qué es importante para ti la escritura?
Es importante porque es mi modo de expresión, mi modo natural de expresarme. Es importante porque en la escritura se razona lo que no se puede razonar en el nivel ágrafo. Y, por otro lado, es una extensión de mi cuerpo. No puedo vivir sin la escritura. Me parece impensable que no escriba.

¿De dónde surge el misticismo que impregna tu obra poética?
Ah, eso surge en la adolescencia, cuando descubro a San Juan de la Cruz y empiezo a leerlo. Y lo leo toda mi vida. Lo mismo que a Teresa de Ávila. Y también porque en el fondo todo el motor de mi vida es una pasión mística, es una búsqueda del absoluto a través de la poesía. Una búsqueda de Dios a través de la poesía.

HORA ZERO
Formaste parte de Hora Zero, siendo el benjamín del grupo. ¿Qué recuerdas de esa época?
La recuerdo con mucha ilusión. Fue la época de mi adolescencia. Fue la época en la que buscaba hacerme un destino en la vida, un destino que yo buscaba se plasmase a través de la escritura, de la poesía, del arte. Y que finalmente se plasmó gracias a Hora Zero.

*Entrevista publicada en Correo.

domingo, 30 de agosto de 2009

BELLATIN in Molossus


Mario Bellatin’s new novella Beauty Salon, translated by Kurt Hollander and published this July by City Lights, is the haunting tale of beauty salon turned death parlor, named the Terminal by its homosexual owner and former stylist, for men dying from an unnamed plague. Like his other work, it is allegorical, brief, and eery. Though this is just his second work to be published in English, following Chinese Checkers, translated by Cooper Renner and published by Ravenna Press in 2007, Bellatin is well known throughout Latin America. He has won the Xavier Villarrutia Award and been awarded a Gugenheim Fellowship. He was born without a right hand, and frequently wears a variety of hooks.
To celebrate the release of Beauty Salon, Molossus presents an interview with Bellatin, from early 2007, a new portrait of Bellatin by Laura Peters, and another 2007 interview, this one with Cooper Renner and about translating Chinese Checkers.

A Conversation with Mario Bellatin
Carlos M. Sotomayor
tr. David Shook

This interview from early 2007 is reprinted from Carlos M. Sotomayor’s website, letraCapital, and followed the Peruvian release of his novel Perros héroes, at the Trujillo Book Fair. In his introduction Sotomayor writes that “Mario Bellatin has achieved the maximum reduction of the author’s presence in each of his books,” and he goes on to question him about that presence.

A few copies of the Interzona edition of Perros héroes, from Argentina, were circulated in Lima. Now, [the Peruvian press] Matalamanga has printed a nice edition of the novel. How do you take that?
Each edition is a new work. I try as much as possible to make each book appear as if it was just written. There are several editions of Perros héroes—on Alfaguara, on Interzona, on Matalamanga, on Ravenna Press, on Passage du Nord Ouest—but I don’t think that any are the same—I’m referring to the text itself—or that any annuls the others.

Is it possible that a Peruvian edition of one of your books that hasn’t appeared in our bookstores will arrive in Lima?
I’ve always published on several presses at the same time. It seems interesting to me to see how the texts take distinct paths according to the routes that their editors draw up. There are several books that haven’t been published in Peru, and I’d like to hear creative proposals from Peruvian editors to make the editorial projects really work.

The protagonist of Perros héroes, this blind and invalid man, really existed. How did you find him?
One particular afternoon I answered an ad in the classifieds for Belgian Malinois Shepherds. It was like discovering a wrinkle in reality that contained this fiction, that an induced fiction—that of once upon a time—could be difficultly achieved.

Regarding the concision of your language, or as Villoro would say, in “your phrases polished like rocks,” I detect a particularity in your work that in spite of this leaves a lot unsaid, a lot that the reader must complete
It’s high time to return to the reader the liberty of recreating their own universes. That’s why I try to make the texts appear as if from nothing. Without a predetermined context or an author full of answers supporting it. I know that achieving that is something impossible, but to play with that possibility can be a good pretext for writing.

Your novels have been published in many countries and translated into various languages. Where do you think they’ve understood you best?
I don’t pay much attention to what happens with the books after they’re published. Nonetheless, I’ve received very interesting work from critics that have constructed proper discourses using my books as their base. For me it’s been important to see how a text can generate another autonomous text. These works have mostly come from France and Argentina.

In Lima you have a large following, including many young writers who appreciate your understanding of literature. How do you take that in relation to what happened in the ‘90s?
What you say satisfies me immensely, but I not sure if its true. I hope that someone feels close to what I do. I don’t have much contact with what happens here. Lima has been reduced to two or three friends. In the ‘90s I didn’t know much about was happening either. At that time Lima was reduced to two or three friends. Everything else, everything outside the confinement of my writing, I always considered it a plus that it never had to do with the things I was or am doing.

My friend Ezio Neyra told me that in Mexico Alfaguara published a book that compiles several of your novels. Is that because all of your books engage in dialogue with one another and are parts of a whole?
It’s strange, the part of your question “My friend Ezio Neyra told me.” It gives me the sensation that the existence of a book is in doubt. Something that would be perfect. Not to write a book but to simply name it and thus achieve its apparition. It reminds me of what I’m trying to do now. Writing without writing. To make a work of literature without needing to write it as it is assumed that books are written. To achieve that—which I’m still not sure how to do in any concrete manner—the first step was to liberate myself from the writer named Mario Bellatin, and what better way to do so than to bury him beneath his complete works.

Carlos M. Sotomayor is a Peruvian journalist and writer. He edits letraCapital.

*La traducción al inglés de esta entrevista a Mario Bellatín apareció en MOLOSSUS (http://molossus.wordpress.com/2009/08/15/writing-without-writing-on-mario-bellatin/) a propósito de la publicación en inglés de Salón de belleza.

RIBEYRO, 80 AÑOS


Texto: CARLOS M. SOTOMAYOR

Una vieja fotografía lo muestra en el ceremonioso preámbulo del trance creativo. Sentado frente a una máquina de escribir, ataviado de una delgadez congénita y con un eterno cigarrillo entre los dedos, Julio Ramón Ribeyro parece terminar de acomodar una cuartilla en blanco que colmará luego de palabras, de frases que se volverán con el tiempo entrañables.Aquella imagen que reaparece como una ineludible constante, cada vez que pienso en él, resume, quizás, su real naturaleza de hombre entregado al solitario ejercicio literario. Una actividad que para él, persona de rituales, requería de una atmósfera especial, de una escenografía adecuada para recibir a los que algunos llaman dioses de la inspiración. En su diario personal, La tentación del fracaso, Ribeyro confiesa que para escribir necesita un marco habitual, conformado por cigarrillos, vino, un sillón cómodo, a veces música y una ventana a la calle.

Perteneciente a la denominada Generación del 50, Julio Ramón Ribeyro no es sólo uno de nuestros más queridos y admirados escritores. Su obra cuentística es de las mejores de la literatura hispanoamericana, sin ninguna duda. A través de una prosa cincelada con erudita técnica, Ribeyro nos ha entregado un particular universo de personajes que, a pesar de su marginalidad económica o espiritual se tornan entrañables. Se trata de personajes cotidianos, de existencias grises, enmarrocados a sus propios infortunios y dramas personales. Relatos como "Por las azoteas" o "El profesor suplente" son inequívocas muestras de lo mencionado. Sin embargo, su narrativa breve no estuvo totalmente circunscrita al realismo. Ribeyro ha pergeñado estupendos cuentos de corte fantástico sobre todo en su primera época, a inicios de los 50. "Doblaje", por ejemplo. O "La huella", uno de sus primeros relatos publicados en la prensa, en donde un individuo sigue el recorrido de unas manchas de sangre en la acera y se descubre, ante la sorpresa del lector, muerto en el interior de su propia casa.

Sus cuentos se encuentran reunidos en cuatro tomos que llevan el título de La palabra del mudo. Sin embargo, en su producción literaria destacan, también, novelas como Crónica de San Gabriel, Los geniecillos dominicales (dedicada a sus compañeros de generación) y Cambio de guardia. A ello se añaden sus obras de teatro, agrupadas en Teatro y Atusparia. Y, cómo olvidar, aquel par de memorables libros de textos cortos: Dichos de Luder y Prosas apátridas.

Tuvo una existencia difícil, aquejado por dolencias que lo persiguieron, implacables, durante muchos años. La celebridad le sonrió en el último tramo, quizás cuando ya era demasiado tarde. En 1994, cuando ya había retomado su residencia limeña, Ribeyro es distinguido con el Premio Internacional Juan Rulfo. Lamentablemente, no pudo asistir a la ceremonia de premiación: un cáncer generalizado lo derrotó unos días antes.Mañana, 31 de agosto, hubiese cumplido 80 años. Y uno prefiere recordarlo en sus momentos de claridad. En aquellas interminables tertulias que compartía con sus amigos. Aquellos que lo recuerdan como un lúcido y mordaz conversador. Fumando y con una copa de vino, invariablemente tinto y burdeos. Porque en ese detalle, como en su literatura, era de una exquisitez categórica.

*Publicado en Correo el domingo 30/08/09

miércoles, 26 de agosto de 2009

Entrevista a MANUEL VILAS


Confeso admirador de César Vallejo, el escritor español Manuel Vilas llega a Lima invitado por el Centro Cultural de España. Luego de dar una conferencia y de dictar un taller dirigido a jóvenes narradores, Vilas charló con Correo sobre su particular manera de ver y entender la literatura, aquel supremo territorio de libertad.

Entrevista y fotografía: CARLOS M. SOTOMAYOR

El humor está muy presente en su obra literaria...
El humor es como la sangre de la inteligencia. El humor nos hace más humanos, nos da más tranquilidad. Por otro lado, la gran tradición literaria humorística en lengua española es importante: Cervantes, que es uno de los grandes humoristas. Incluso, Luis Buñuel es también otro humorista.

Escribe poesía y narrativa. ¿Cómo convive con ambos géneros?
De forma muy natural. Yo creo que los géneros literarios son unos compartimientos que se hicieron en el siglo XIX, y últimamente, ya en el siglo XXI, la distancia entre los géneros van desapareciendo. Y por otro lado hay una cosa que se llama hibridación. Y esto consiste en mezclar géneros literarios. La literatura es una disciplina muy imaginativa y te permite muchas exploraciones. No está todo cerrado.

¿Cómo ves la literatura actual en España?
Ahora en España conviven distintas generaciones literarias. Hay un movimiento de renovación, que se ha llamado la "Generación Nocilla", que intenta traer las novedades sociales y culturales que están ocurriendo en el mundo. Y están tratando de hacer una narrativa un poco renovadora.

Leí en una entrevista que sueles escribir con música.
Sí, porque es mi generación la de los años setenta. Yo crecí escuchando mucha música pop y rock. Y esto marcó mi sensibilidad. Por eso para mí es tan importante la música pop como la literatura, porque ha sido muy importante en mi forma de ver el mundo.

¿Cómo se origina Calor, tu más reciente poemario?
Es un libro en donde sale representada la sociedad española en distintos aspectos. Trata de ser una indagación moral y a veces, incluso, política o sociopolítica, sobre cómo es el mundo en el que vivimos. Hay poemas sobre la guerra de Iraq, por ejemplo. Hay poemas sobre la boda del hijo de Juan Carlos. Hay un poema sobre las mujeres, de carácter feminista. Trata de ser un abanico de posibilidades de representación de las cosas que están ocurriendo en el mundo.

Con Calor ganas el Premio Fray Luis de León. Pero no es el primero que obtienes. ¿Qué significan los premios?
En España los premios vienen bien de cara a la difusión de las obras. Los premios tienen ese utilidad, interesan en la medida que hacen que un libro tenga más lectores. Nada más que eso.

Estuviste hace poco en Chile en un encuentro poético. ¿Cómo ves la poesía latinoamericana?
Yo creo que la poesía en Latinoamérica es un género emergente y en crecimiento. Y una cosa muy llamativa y curiosa es que casi todos los países latinoamericanos tienen festivales de poesía. Y tienen una juventud muy apasionada por la poesía, porque encuentran en la poesía un territorio de imaginación y de libertad.

*Publicado el 26/09/09 en Correo.

domingo, 23 de agosto de 2009

Entrevista a CARLOS CALDERÓN FAJARDO


Carlos Calderón Fajardo prefiere mantenerse al margen de aquellos que lo catalogan de escritor fantasma como lo hizo en los 70 el crítico alemán Wolfgang Luchting, huraño, outsider, o de culto la peor de todas, según me confiesa. Lo que sí resulta una verdad ineludible es que ha logrado edificar una sólida e importante obra literaria que le ha granjeado no sólo el reconocimiento crítico sino, además, una nada deleznable legión de lectores, entre los que se cuentan muchos autores jóvenes. A manera de celebración por sus cuatro décadas de autor, acaba de aparecer Antología íntima (Casatomada editores, 2009), que reúne su narrativa breve desde el año 1969.

Entrevista CARLOS M. SOTOMAYOR
Fotografía de VÍCTOR VÁSQUEZ

¿Qué siente un autor al revisar toda su obra cuentística para una antología?
Tenía miedo, pues hacía 30 o 40 años que no había leído la mayoría de mis cuentos. Como sabes, la mayoría de escritores escribimos un libro y no volvemos a leerlo nunca más, salvo que haya una reedición. Yo temía que mis cuentos, sobre todo los primeros, podrían haber envejecido. Sin embargo, pienso que no ha sido así.

¿Qué conclusiones sacas al revisar tu obra cronológicamente?
En mi primera etapa cuentística, a pesar de que habían ya relatos fantásticos, predominaba una línea realista-urbana, incluso de preocupación social (que no ha dejado de estar presente en mi literatura. Allí está la novela El huevo de la iguana). Y luego he visto como, a lo largo de los años, sin cambiar fundamentalmente lo que soy como autor, me he encontrado con cuentos, desde Historias de verdugos, donde alcanzo mi personalidad. Y que llegan a su mejor momento en el libro Playas.

En el prefacio señalas que la literatura permite acceder a ciertos sectores de la realidad que de otra manera no se podrían conocer...
Sí, hay muy buenas crónicas, desde Kapuscinski hasta Jaime Bedoya, por decirte algunos nombres. Otros textos pueden ser de carácter sociológico e, inclusive, histórico. Pero todo eso no es literatura: es periodismo, es sociología, es historia. La literatura es ficción, es mentira, es un arte estético creado para generar placer en la persona que la lee. Y curiosamente, con esa mentira, con esa cosa que no es verdad, logra vislumbrar aspectos de la realidad que las otras disciplinas no logran. Y eso está desde Dostoievski. Él se adelanta a Freud y a todo el mundo al descubrir mundos del inconsciente, de la vida interna.

Tu literatura ostenta diversos registros...
Sí, fantástica, policial, gótica, realista. Pero el que cuenta siempre es el mismo, y siempre es un peruano el personaje central. La novela puede suceder en la India, pero el personaje es siempre peruano.

¿Y a qué responde eso?
Responde a cosas que para algunos escritores es importartante y para otros no. Por ejemplo, tú leer a Shakespeare, y en sus obras no lo encuentras en ningún lado. Shakespeare desaparece. Pero en mi caso, sí. Yo, como la mayor parte de nosotros, no vamos a dejar, hagamos lo que hagamos, de ser peruanos. Porque nuestra socialización básica, nuestras primeras experiencias de pequeños, nuestro lenguaje, se ha formado como peruanos. Tenemos una identidad que nos marca, y que nos diferencia, por ejemplo, de los argentinos, los chilenos, los colombianos…


Al revisar tu obra, uno advierte que el mar es muy importante para ti.
Sí, es cierto. A pesar de que, en primer lugar, nací en Juliaca y viví allí hasta los dos años. Y cuando voy a la Sierra me siento muy contento. Mis ancestros son andinos. Pero yo siento que mi lugar en el mundo son las playas de la costa del Perú. Tengo un libro de cuentos que se llama El hombre que mira el mar. Y siento que soy yo.

Otra característica es la presencia de lo metaliterario.
Eso tiene que ver con la idea, que yo siempre he considerado, que la lectura es una gran vivencia. Algunos consideran que las cosas reales que uno hace son únicamente vivencias y no las cosas que uno lee; yo no pienso así. Pienso que las lecturas tienen una fuerza tan grande como tener un perro, conocer un amigo o visitar una ciudad. Hay cosas que marcan y un libro te puede marcar. Y cuando uno es escritor, como tú o como yo, se vive rodeado de libros. Nuestros mejores amigos son escritores. Leemos mucho. Nuestro imaginario está muy relacionado a contextos escritos. Los jóvenes de ahora están más conectados con los juegos de video, con el internet, con el anime japonés.

Novela sobre Sara Hellen
Se va a presentar prontouna reedición de tu novela sobre Sara Hellen.
Sí, hubo la famosa cuestión de la resurrección de Sara Hellen en 1993. Y se hizo el gran chongo en el Perú. Y en esa época frecuentaba mucho a un grupo de jóvenes escritores en donde estaban Pepe Donayre, Iván Thays y Ricardo Sumalavia. Y entre los cuatro decidimos escribir cada uno una parte de una novela de 200 páginas. Y yo iba a escribir el viaje de Sara Hellen desde Inglaterra hasta acá. Pero a la hora de entregar las partes, el único que cumplió fui yo. Y Ricardo Sumalavia la publicó en una edición limitada. Y ahora ha salido, corregida y aumentada.

*Entrevista publicada en Correo el domingo 23/09/09. (Versión más completa)

domingo, 16 de agosto de 2009

Lo nuevo de PATRICIA DE SOUZA


Otra buena noticia: la pronta aparición de una nueva novela de la escritora Patricia de Souza. Se trata de Tristán, que aparecerá en España gracias a la editorial Barataria, quienes también tienen en su catálogo el estupendo libro de relatos Erótika (que apareció en México bajo el sello JUS). Sería interesante que se edite en Lima también.

Nuevo libro de MARIO BELLATIN


Una grata noticia para los entusiastas lectores de Mario Bellatin (entre los que me incluyo, obviamente). Pierre Emile Vandoorne, de la editorial Matalamanga, me cuenta de la inminente aparición en Lima de Biografía ilustrada de Mishima.
En la edición de Correo, de hoy domingo, aparece la noticia.

martes, 11 de agosto de 2009

Entrevista a PEDRO MAIRAL


En 1998 Pedro Mairal irrumpió en la escena literaria argentina al obtener el Premio Clarín de Novela con Una noche con Sabrina Love. Y al año siguiente, aquella novela era llevada a la pantalla grande. Mairal confirmaría su talento narrativo con sus dos novelas posteriores: El año del desierto y Salvatierra. El argentino estuvo en Lima, participando en la Feria del Libro, y charló con Correo sobre su obra.

Entrevista y fotografía: CARLOS M. SOTOMAYOR

Antes de la narrativa tú escribías poesía...
Sí, la poesía es lo que más me influyó a la hora de moldearme el verbo, digamos. Es eso lo que siento más fuerte. Y es en la poesía donde me siento más cómodo escribiendo. Siento más libertad. La narrativa tiene unas reglas, hay que estar contando una historia. Siento que todavía no he logrado romper las cadenas de lo establecido en la narrativa. En la poesía, sí, he ido para más lados.

Una noche con Sabrina Love, tu primera novela, gana el Premio Clarín. Y al año siguiente se filma la película.
Fue una cosa que me sobrepasó absolutamente. Es como cuando uno mete un gol de media cancha. Cuando uno patea y se da vuelta sin mirar porque sabe que va a caer afuera. Escribí la novela sin pensar en el premio. Yo nunca había publicado narrativa. Un amigo me pasó las bases del premio y había una cláusula que me interesó: que algunas novelas que pudieran no ganar quizás les interese a los editores para publicar. Y yo apunté a eso. Pensé que no ganaría, pero que quizás le podría interesar la novela a un editor.

Luego de aquella vorágine que significó esa primera novela tardas varios años en publicar una siguiente novela...
Claro, fue una cosa que me sobrepasó y necesité después recuperar mi silencio de escritura. Porque el premio me generó mucho ruido mental, mucha exposición. Y me refugié bastante en la poesía. En el 2001 publiqué un libro de cuentos, pero me tardó mucho volver a escribir una novela.

Luego publicas El año del desierto, en el 2005...
Sí, es una novela como distópica. Una especie de disolución de la Argentina, de Buenos Aires. Empieza en la actualidad y va hacia atrás...

¿El origen de esa novela tiene que ver de alguna manera con aquella vez que te planteaste la posibilidad de irte de Argentina?
Sí, porque luego de la crisis del 2001, muchos amigos se empezaron a ir. Y se me planteó la posibilidad de irme a Barcelona. Y yo una noche sentí eso, que si me iba me moría de alguna forma. O algo en mí se moriría, como que iba a desaparecer Buenos Aires, por lo menos para mí. Y quizás eso tenga algo que ver, porque en mi novela Buenos Aires desaparece lentamente. Pero también puede haber tenido que ver con la enfermedad de mi madre, que fue progresiva. Pero por suerte uno piensa estas cosas después de escribir.

Luego viene la novela Salvatierra, sobre un pintor mudo...
Es un pintor de provincia que pinta un cuadro infinito, sin borde. Desde los 20 años pinta una tela, y cada año hace un rollo. La novela empieza cuando él ya murió y los hijos heredan un galpón lleno de estos rollos con la obra del padre y no saben qué hacer. Luego descubren que falta un rollo. Y uno de los hijos se queda en el pueblo y empieza a buscar ese rollo faltante. Y en esa búsqueda va desplegando cosas del pasado. Y es un poco la relación entre un hijo que busca al padre después de muerto para saber quién era ese padre.

Eres un gran lector depoesía. Y uno de tus poetas predilectos es César Vallejo. ¿Cómo llegas a él?
Supongo que llegué a Vallejo por las antologías de poesía latinoamericana, donde leía a Huidobro, Neruda, Cardenal. Y de alguna manera llegué a Vallejo, a su conocido poema "Los heraldos negros". Luego leí su libro que más me gusta, Poemas humanos. Porque confieso que Trilce en un principio me dejó afuera. Y ahora, el segundo poeta peruano que me ha pegado muy fuerte es Watanabe. Estuve leyendo unos poemas preciosos del libro La piedra alada. Me gusta mucho.

*Entrevista publicada en Correo el martes 11/09/09.

domingo, 9 de agosto de 2009

Entrevista a MARIA ALZIRA BRUM


Texto y fotografía de CARLOS M. SOTOMAYOR

La literatura de Maria Alzira Brum elude cualquier intento de ser rotulada. Su novela La orden secreta de los ornitorrincos es una irrefutable prueba de ello. En sus páginas podemos advertir desde elementos de la ciencia ficción hasta juegos metaliterarios. ¿Híbrido literario? Algunos, incluso, la catalogan de novela transgénero.

Procedente de Sao Paulo, Brasil, su autora llegó a Lima invitada por la Cámara Peruana del Libro para participar de la Feria Internacional del Libro (FIL-2009). Gracias a una feliz iniciativa de Borrador editores La orden secreta de los ornitorrincos puede encontrarse traducida al español en cualquiera de nuestras principales librerías. Cómodamente instalados en un café miraflorino, charlamos con Maria Alzira sobre su particular concepción narrativa. "Yo trabajo mucho con la autoedición -me dice, mientras pide una taza de café caliente para guarecerse del crudo invierno limeño-. Yo soy una editora obsesiva de mis propios textos. Mi novela es casi como un collage de mis textos, anteriores y nuevos. La orden secreta de los ornitorrincos es producto de un exhaustivo trabajo de edición".

"Todo lo que hago está articulado -apunta, Brum-. Tú vas a encontrar personajes de La orden secreta de los ornitorrincos en otros textos, en mis ensayos, por ejemplo. Todo se conecta". Es así que la escritora brasileña concibe cada libro suyo como una parte que conforma un todo. Todo dialoga entre sí, incluso con su propia vida. Aunque aclara que todo es finalmente ficción.

ANTOLOGÍA. Maria Alzira Brum también ha presentado 90-00: cuentos brasileños contemporáneos, una antología preparada junto a su compatriota Nelson de Oliveira y que ha sido publicada por Ediciones Copé, de Petroperú. "Teníamos una idea de hacer una antología de brasileños en el Perú. Y cuando le comenté a José Donayre, editor de Copé, me dijo que era una buena idea. Y empezamos con Nelson de Oliveira a seleccionar a los autores. En un principio teníamos como 40 autores. Luego quedaron 21", señala Brum. ¿Qué los emparenta? Según la antologadora, "se trata de autores que se han vuelto populares entre los 90 y el 2008. Todos los cuentos han sido escritos entre 1989 y el 2008. Muchos de estos autores aparecieron a partir de los blogs, a partir de la cultura digital. Muchos de ellos configuran lo que vendría a ser una nueva posibilidad de difundir y promover la literatura en Brasil".

Las propuestas son diversas: desde un realismo convencional hasta muestras de mayor riesgo experimental. Sin duda, una oportunidad invalorable de conocer un poco lo que se está escribiendo en un país tan cercano como Brasil, y del que apenas sabemos de fútbol y de carnaval.

*Publicado en Correo el domingo 09/08/09.

Entrevista a PEDRO ANGEL PALOU


Pedro Ángel Palou ya está acostumbrado a las distinciones literarias. Ha obtenido diversos premios como el "Xavier Villaurrutia", gracias a Con la muerte en los puños, sólo por citar uno de ellos. Con su último libro, El dinero del diablo, Palou resultó finalista del Premio Planeta-Casamérica. El autor mexicano estuvo en Lima, invitado por la Cámara Peruana del Libro, para participar en la FIL y presentar esta novela que relata la historia oculta del Vaticano.

Entrevista CARLOS M. SOTOMAYOR
Fotografía de GIULIANO BUIKLECE

¿Es cierto que encontraste el tema de El dinero del diablo casi por azar?
Es muy curioso porque en ese momento investigaba en la Biblioteca Apostólica Vaticana un tema que me apasiona y que terminaré el próximo año, el cristianismo primitivo. Y de allí encuentro una nota del cardenal francés Eugeme Tisserant, quien es el primero en denunciar la muerte de Pío XI. Y es fascinante porque es como un hilo que empiezas a jalar y la cloaca se destapa casi de manera instantánea. Y en esa cloaca aparece Mussolini, aparece Hitler, aparece el espionaje vaticano. Y obviamente todo esto te seduce como escritor y tienes que apartar todo lo que estás haciendo. Es decir, son de esas novelas que te encuentran allí. Y me pasé dos años y siete meses entre la investigación y la escritura de este libro.

Hay mucho de no-ficción en el libro...
En los capítulos pares lo que he querido hacer es lo que hacen los cineastas cuando quieren dejar de ficcionalizar y dicen: Voy a hacer un documental. Por eso no hay ninguna escena que yo cuente en esos capítulos que no pueda ser corroborada. Es decir, hay un prurito de verdad. ¿Por qué? Porque finalmente no quiero cambiar los nombres. Otro novelista hubiese cambiado los nombres y con eso tendría la libertad absoluta para ficcionalizar. Yo lo que quería era acercar al lector a una época crucial de la historia del siglo XX y de participación de los que deberían ser los administradores de la bondad en el eje del mal, en la encarnación más cercana que los seres humanos del mal en la tierra: principalmente Hitler.

Tengo entendido que se busca canonizar a Pío XII, del que hablas en el libro...
Sí, se está en pleno proceso. A la mitad de mi investigación se cancela toda posibilidad de seguir investigando documentos del Vaticano sobre Pacelli. Se clasifican esos documentos y se ha dicho que los van a abrir en el año 2014, y claro, cuando ya sea inevitable, cuando ya esté santificado. Ahora, a Ratzinger no le importa Pío XII, lo que pasa es que santificándolo lo que se logra es que se limpia al Vaticano de cualquier participación en el Holocausto.

Tú formaste parte del Crack...
Sí. Seis autores mexicanos (Jorge Volpi, Ignacio Padilla, Eloy Urroz, Ricardo Chávez Castañeda y yo) escribimos un manifiesto que se llamaba "Las novelas del crack". Y juntaban cinco novelas que se habían escrito de manera independiente, pero que habían vivido la misma vicisitud editorial; todas eran muy largas, todas eran muy complejas, todas intentaban recuperar esa vieja tradición de nuestros maestros del boom: la novela total, la novela como forma de conocimiento. Era 1994 y a todos nos habían dicho: quítale 50 páginas, está muy grande, así no te la vamos a publicar. Y es que lo que se estaba publicando en México y en América Latina eran novelas light.

Leí que tú buscas que cada libro sea completamente distinto al anterior.
Así es, yo concibo la literatura de ficción como un ejercicio de esquizofrenia, como un dejarse habitar por una voz, por una doble personalidad. Y no me gusta que se parezca una novela a otra. Y esa libertad es un modo de conseguir el estilo. He insistido que el estilo como se concibe naturalmente, es decir, como voz propia, para mí no es más que un manierismo, una impostación, un invento, un artificio. Es más, hay profesores que te dicen: "Encuentra tu voz". Pero si no eres cantante (risas). Creo que el único estilo que vale es el cambio de estilo permanente. Porque el estilo, si es que queremos seguir llamándolo así, debe estar al servicio de la temática.

¿Cómo ves el mercado editorial latinoamericano?
Estamos viviendo un momento muy complejo en términos de distribución editorial. Casos como éste son rarísimos, tiene que ser vía un premio, que puedas hacer una gira, que tu libro aparezca simultáneamente. Hoy en día a los escritores en español se nos compra los derechos mundiales sobre nuestros libros y éstos nunca salen de nuestros países. Entonces estamos viviendo el boom inverso. Es decir, no sabemos qué escriben los argentinos, los bolivianos, los peruanos, los chilenos. Y nos estamos condenando a un aislamiento absoluto. Las filiales de las editoriales deberían encontrar lo mejor y publicarlo simultáneamente en los otros países. Y sin embargo, parece una política editorial española. Y lo digo sin empacho. Mientras menos nos conozcamos los latinoamericanos entre sí, más va a parecer que los buenos son los escritores españoles, que son malísimos. Hace años que no hay un escritor español que por lo menos a mí me interese.

*Entrevista publicada en Correo el domingo 09/08/09.

viernes, 7 de agosto de 2009

Entrevista a DANI UMPI


Las etiquetas no definen a un autor. Y menos en el caso del uruguayo Dani Umpi, cuyas inquietudes creativas lo hacen transitar por diversos formatos expresivos, como la música y la literatura, por citar dos de sus más conocidos campos de acción. Umpi aterrizó en Lima para participar en la Feria Internacional del Libro y presentar la edición peruana de su novela Sólo te quiero como amigo (Estruendomudo, 2009).

Entrevista y fotografía: CARLOS M. SOTOMAYOR

¿Cómo fue el proceso de escritura de Sólo te quiero como amigo?
Yo tengo tres novelas, pero esta es la primera que hago con una idea muy vaga de adónde quería llegar. La escribí sin una metodología tan estructurada, pero quería contar esta historia de una separación, de una persona a la que abandonan. Y surgió en base a un fenómeno ambiental de Uruguay, que ocurrió por la deforestación que hubo en los últimos años. Eso provocó que muchos árboles cambiaran el hábitat de muchos animales.

Tiene elementos de tragicomedia...
Un drama tragicómico en un ambiente íntimo. La novela es muy risueña y tiene muchas cosas de literatura de margen. Tiene cosas no de novela rosa, pero sí de novela más sentimental, digamos.

El protagonista es abandonado, tras lo cual inicia un proceso de reconstrucción.
Sí, y sobre eso es la novela, sobre la reconstrucción de una persona que se da cuenta que, claro, fue abandonada, pero que en realidad no vivía su vida, como que estaba muy pendiente del "otro". Y luego debe empezar de nuevo a aprender cómo relacionarse con otra persona.

Casi al inicio del libro él señala que sabía que lo iban a abandonar...
Sí, claro, es como una intuición que se tiene. El personaje no tomaba decisiones nunca, entonces está esperando ese momento que partía de una iniciativa del otro, no de él.

Se suele decir que una de tus influencias es el argentino Manuel Puig.
Eso es una constante. Es una comparación que hace la prensa. Y es algo que no me avergüenza, pero sí me da mucho pudor porque para mí Puig es muy grande. A mí me encanta lo que hago, pero no creo que esté cerca de la sombra de él. Es una comparación que a veces pretende ser elogiosa respecto a mi trabajo, pero que a mí me genera una responsabilidad grande. A mí me gusta cómo escribe Puig porque básicamente me interesan las mismas cosas.

Leí que incluso te emparentan también con Aira...
Sí, también me comparan con Aira. De Puig puede que tenga algo, pero de Aira nunca veo que yo tenga influencia suya. A mí me encanta Aira. Y quizás sí haya algo, porque mi manera de escribir es muy atropellada, y Aira tiene una forma de escribir como dejándose llevar. No sé. Uno trata de tener una voz propia y quizás eso hace que uno no vea lo que otros ven. También me gusta Silvina Ocampo, por ejemplo.

Además de la literatura te dedicas a la música.
Sí, también hago música. Saqué un disco muy pop que se llama Perfecto. Y ahora saco un disco acústico, sólo guitarra y voz. Es un disco que recién ha salido en Argentina. Aún no sale en Uruguay.

¿Cómo combinas ambas actividades?
Al principio era como que tenía que optar: hago esto o hago el otro. Después me di cuenta que no tenía que ser así, que podía hacer ambas cosas. Pero como siempre fui muy inseguro pensé que debía decidirme por algo, no me daba cuenta que era así mi forma de trabajar y de expresarme. Incluso, el mes pasado escribí un musical que se está haciendo en Argentina. Se llama Nena, no robarás, y es la primera vez que junto las cosas, y hago una historia cantada. En lugar de diálogos hay canciones.

*Entrevista publicada en Correo el jueves 06/08/09.

miércoles, 5 de agosto de 2009

Entrevista a DANIEL ALARCÓN


Los cuentos que aparecen en El rey siempre está por encima del pueblo (Seix Barral, 2009) aparecieron originalmente en las páginas de importantes revistas norteamericanas como New Yorker y Esquire, por citar sólo dos. A ellos se ha sumado Los sueños inútiles, un relato que su autor, Daniel Alarcón, creía perdido y que encontró entre sus archivos, casi por azar, mientras se preparaba la publicación del libro. Alarcón se encuentra en Lima participando en la Feria Internacional del Libro: inmejorable pretexto para una grata charla.

Entrevista CARLOS M. SOTOMAYOR
Fotografía de GIULIANO BUIKLECE

¿Cómo decides reunir estos cuentos que estaban diseminados en diferentes revistas y publicaciones?
Bueno, siempre uno quiere juntarlos. Hasta que un cuento no está en una colección es como un huérfano que no tiene familia. Y es un ejercicio que espero poder hacer cada cierto tiempo; es decir, hacer una pausa, mirar hacia atrás y recopilar los textos y ver cuáles han sido tus obsesiones, la temática que más te ha afectado en los últimos 3 o 4 años. Y cada vez que uno arma una colección es eso: una oportunidad para hacer un autoanálisis.

Y qué te dejó aquel autoanálisis. Es decir, ¿qué recurrencias encuentras en el conjunto?
Siento que estos cuentos enfrentan mucho el tema del poder, pero no directamente desde la política, sino cómo se ve desde abajo. Y son cuentos un poco más atrevidos en cuanto a técnica. No diría que son cuentos experimentales, pero sí, quizás, un poco menos realistas que los de mi primer libro (Guerra a la luz de las velas). Hay preocupaciones muy norteamericanas de la coyuntura política de EE.UU. No es por nada que aparezca la Guerra Civil dos veces. Y eso tiene que ver con lo que se vivía en EE.UU. del 2004 al 2008. Son cuentos que si bien no lo dicen directamente son muy de la época de Bush, de su segunda gestión. Un momento en el que yo sentía que el país se venía abajo.

En ese sentido, cómo ves la elección de Obama como presidente de EE.UU.?
Yo sigo pensando que el impacto verdadero de Obama va a ser cultural. Es difícil predecir cómo va ser ese impacto y cuáles van a ser las consecuencias de un presidente negro en la cultura norteamericana. Mi sobrina que tiene 5 años, el primer hombre negro que ella reconoce es el presidente de EE.UU. Eso es muy importante. Y en ese sentido representa una apertura. Lo que yo sí entiendo es que sin la crisis de Bush, sin haber llegado a tocar fondo como lo hicimos, no sale una opción como la de Obama.

La edición peruana de El rey siempre está por encima del pueblo añade un cuento inédito: "Los sueños inútiles"...
La verdad es que me había olvidado del cuento. Lo había escrito hace unos cuatro años. Y cuando publiqué la edición mexicana de este libro no lo incluí. Pero luego, cuando surgió la posibilidad de hacer otra edición del libro en el Perú, no sé cómo pero revisando mis archivos lo encontré. Y fue una sorpresa grata porque encaja perfectamente con el libro y, además, como es el cuento más raro le da otro matiz. Te permite hacer reinterpretaciones de textos anteriores. Eso es lo bonito de una colección: cómo los textos pueden dialogar entre sí.

Escribes novelas y cuentos. ¿Qué encuentras en la escritura de cuentos que no hallas en la novela?
En un cuento tú puedes comenzar con una idea, un personaje, una propuesta rara, y puedes arriesgarte a pasarte dos semanas desarrollando esa idea a ver qué pasa. Una novela implica más compromiso porque implica dos, tres o cinco años de trabajo. Y no tienes la misma libertad.