jueves, 11 de setiembre de 2008

EDITORIAL NORMA presenta a CÉSAR GUTIÉRREZ


Pilar Silva de la editorial Norma me ha enviado la invitación para la presentación del libro Bombardero del escritor César Gutiérrez. La cita es hoy en el Centro Cultural de la Cancillería -que dirige el poeta Toño Cisneros- y contará con la participación en los comentarios de Mario Montalbetti y Ricardo Wiesse.

miércoles, 10 de setiembre de 2008

PLANETA presenta a GUILLERMO THORNDIKE


La editorial Planeta me hace llegar la invitación a la presentación de un nuevo libro del escritor y periodista Guillermo Thorndike –no me cansaré de decirlo: dueño de una de las prosas más notables del periodismo peruano-. Se trata de El rey de los tabloides, que gira en torno a la figura del célebre Raúl Villarán. La cita es hoy, a las 7:30 p.m., en la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la UPSMP. Presentan Raúl Vargas y Mirko Lauer.

viernes, 5 de setiembre de 2008

Presentación: Matadoras: nuevas narradoras peruanas


EDITORIAL ESTRUENDOMUDO
presente el libro
Matadoras: nuevas narradoras peruanas
Hoy a las 8:00 p.m.
Lugar: Librería Ksa Tomada
(Conquistadoras 1238, San Isidro)
Comentan:
ÁLVARO LASSO (director de Estruendomudo) y
las escritoras presentes en la antología.

jueves, 4 de setiembre de 2008

PLANETA presenta libro fotográfico de ANA CECILIA GONZÁLES-VIGIL


EDITORIAL PLANETA PRESENTA
Cuando pase el temblor
libro fotográfico de
ANA CECILIA GONZÁLES-VIGIL
Hoy a las 8:00 p.m.
Lugar: Centro de la Imagen
(Avenida 28 de Julio 815, Miraflores).
comentarios a cargo de
JORGE BRUCE y ROBERTO HUARCAYA

miércoles, 3 de setiembre de 2008

PLANETA presenta a GONZÁLEZ VIAÑA


Tarcila Shinno, de Editorial Planeta, me hace llegar la invitación de la presentación de la novela El corrido de Dante de Eduardo González Viaña. Es hoy a las 7:00 p.m. en la BNP; en el teatro-auditorio MVLL para ser más exactos.

martes, 2 de setiembre de 2008

Entrevista a RUBÉN SILVA sobre APOLLINAIRE


Tras dos años de la aparición del primer tomo, Rubén Silva Pretel, lingüista y traductor, continúa su ambicioso proyecto de traducir las obras completas del poeta Guillaume Apollinaire con la publicación del segundo tomo, dentro de la colección Obras esenciales que edita el Rectorado de la PUCP y que dirige Ricardo Silva Santisteban. Próximamente aparecerá un tercer tomo.

Entrevista CARLOS M. SOTOMAYOR
Fotografía de ERICK ELCOROBARRUTIA

Apollinaire es un poeta que conjuga la tradición con la vanguardia...
Apollinaire lo que hace, como haría cualquier gran poeta, es contextualizar la tradición para decir cosas nuevas. Lo mismo hace Vallejo. Tú ves cuando Vallejo habla de la chicha, de los choclos, del maíz. Apollinaire hace siempre un diálogo entre la tradición y la vanguardia. Hasta el final de su vida. El último poema de Caligramas dice: Perdonen a este hombre que no supo decir cosas nuevas. Al poeta se le va a abrir un vasto camino de cosas nuevas que decir. Uno de sus últimos libros es una vuelta al clasicismo: metrificado, rimado.

¿Cómo se da tu acercamiento como lector a la poesía de Apollinaire?
Mi acercamiento fue desde temprano. Adolescente leí sus 2 novelitas pornográficas: primero Las hazañas de un joven Don Juan y luego Las once mil vergas. Libro este último que me sorprendió, pues además de lo explícito sexual estaba un afán por poner como protagonista al lenguaje. Típico de un poeta, pues. Años más tarde una poeta, en una reseña de El Comercio, diría que yo era un pacato, pues en mi prólogo al libro Bestiario o cortejo de Orfeo, publicado por la PUCP, dije que esos 2 libros eran menores. Menores literariamente, pero la señora era una devota del destape en literatura y yo sólo un modesto lector. Luego vendría Alcoholes, en que me sorprendió la sintonía con Vallejo, y después vino mi viaje a París.

¿Qué tan difícil fue traducir a Apollinaire?
La dificultad con Apollinaire, a pesar de la cercanía del francés con el español, es que se trata de un poeta que quiso ser pintor y utiliza la palabra como materia plástica, juega con las palabras. Y el traductor a veces no puede con ello. Yo no he puesto notas en las traducciones, primero porque el texto francés está al costado. Y segundo, porque las notas entorpecen la lectura. Ya me criticarán si la solución que he dado no está bien.

¿Qué te motivó a traducirlo?
Yo antes escribía poesía. Y para escribir algo y publicarlo hay que tener un ego muy grande. Y a mí el ego no me alcanza. Y cuando leo lo que escribí hace 15 ó 20 años, digo: Está bonito. No más. Y me digo: Si ya existen grandes poetas, para qué vas a publicar. Entonces, al leer estos poetas encuentras, primero, que hay malas traducciones. Traducciones que no han respetado el juego del autor o traducciones que se han equivocado terriblemente porque no conocían el idioma. Y una de las cosas que te anima a traducir es el reto. Por otro lado, no había obras traducidas al español. Vitam impendere amori, Las tetas de Tiresias, por ejemplo.

Entrevista publicada en Correo el martes 02/09/08.

GUSTAVO SANTAOLALLA pronto en Lima


La primera referencia del talento musical de Gustavo Santaolalla la tuve hace muchos años, al hallar -mientras hurgaba en la colección de vinilos de mi padre- un disco del grupo argentino Arco Iris, una banda de rock con una impronta hippie que tocaba, si mal no recuerdo, a fines de los sesenta o inicios de los setena. Adolescente aún, recuerdo haberme convertido en un seguidor de esa banda: recuerdo canciones entrañables como “Mañanas campestres” o “El blues de Dana”, todos los temas entonados por un pelucón y barbado sujeto llamado Gustavo Santaolalla. En la época en que lo descubrí, el grupo llevaba bastante tiempo disuelto. Y no volví a saber de Santaolalla hasta que, años después, me enteré que había producido el cuarto disco de los Prisioneros y, si no me equivoco, el primer disco solista de Jorge Gonzáles. También recuerdo haberlo visto, guitarra en mano, en el unplugged de Café Tacuba, como músico invitado. Y, claro, grata fue la sorpresa cuando me enteré que había ganado el Oscar, hasta en dos oportunidades, por componer la música de dos muy buenos filmes. Y ahora, leyendo el diario, me enteró que vendrá a ofrecer un concierto a Lima por primera vez, en noviembre. Allí estaré, sin lugar a dudas.

NOTA TOMADA DEL DIARIO CORREO:
Gustavo Santaolalla tocará en Lima con Bajofondo
De nacionalidad argentina, el destacado músico y compositor Gustavo Santaolalla se presentará por primera vez en nuestra capital para presentar el reciente disco Mar dulce del colectivo Bajofondo, el cual fundó junto a su compañero Juan Campodónico.Ganador de dos premios Oscar a Mejor tema de película gracias a las cintas Brokeback Mountain (Secreto en la montaña) y Babel, Santaolalla ofrecerá un recital junto a su agrupación el 12 de noviembre en el Parque de la Exposición.Mar dulce es el segundo álbum de este colectivo de música que dejó de llamarse Bajofondo Tangoclub para no encasillarse en un mismo sonido. El tango y la electrónica, como lenguajes local y universal, continúan siendo los motores de la agrupación. (César Salazar)

lunes, 1 de setiembre de 2008

Entrevista a CAMILO FERNÁNDEZ COZMAN


Poeta, catedrático y crítico literario, Camilo Fernández Cozman ha trazado una trayectoria intelectual trepidante. Con apenas 24 años ya era profesor universitario en San Marcos y un año después publicaría su primer libro sobre la lírica de Westphalen. Ahora, con apenas 43 años de edad, es el miembro más joven de la Academia Peruana de la Lengua.

Entrevista CARLOS M. SOTOMAYOR
Fotografía de FEDERICO

¿Cómo surge tu pasión por la crítica literaria?
En primer lugar en San Marcos. Conocí a Antonio Cornejo Polar en San Marcos. Él fue mi maestro, frecuentaba su casa en la Av. Higuereta. Y allí, casi todos los sábados, un grupo de alumnos discutíamos nuestros trabajos. Y él hacía ciertas anotaciones en los márgenes de nuestros ensayos. Y, bueno, tuve un grupo de profesores notables, como Francisco Carrillo, Desiderio Blanco, Edgardo Rivera Martínez, Raúl Bueno, Marco Martos, entre otros. Estos profesores tenían una enorme cultura. Y además procedían de una manera distinta respecto del método. No trataban de encasillar el texto al método. Y trataban de adaptar más bien el método al objeto de estudio. Aprendí también el gusto por la buena prosa. Antonio Cornejo Polar me decía que un trabajo sobre poesía mal redactado era insoportable.

¿Cómo ves la crítica actual en el Perú?
Bueno, hay varios componentes que hay que considerar. En primer lugar, hay algunos creadores que miran de manera peyorativa a la crítica literaria, piensan que es un oficio vano. En realidad se trata de una especie de subdesarrollo intelectual. Porque la crítica literaria en Europa y en Estados Unidos es casi una institución. Es decir, el investigador tiene que usar su imaginación y su gran formación teórica interdisciplinaria, y ello no es fácil. Por lo tanto, para mí la crítica es una forma de expresión. Interpretar un poema e irlo creando a partir de la lectura.

Siempre te he escuchado criticar el contenidismo en la investigación literaria...
No concibo que un texto, y siempre lo digo, se deba reducir a los contenidos. Ni tampoco simplemente a la forma. Busco una interrelación entre el contenido, la forma y otros discursos, para comparar un poema con un texto filosófico o un libro de sociología, pero respetando la arquitectura del texto literario.

¿Estás al tanto de la polémica que se ha desatado hace poco por un libro de José Miguel Oviedo?
Sí, evidentemente Oviedo dice que los integrantes del grupo Narración en el ámbito latinoamericano no tienen una trascendencia como se esperaba. Bueno, en realidad hablar de gustos es algo azaroso. Yo considero que algunos autores son fundamentales. Por ejemplo, Oswaldo Reynoso me parece un autor esencial, poco valorado. Ha escrito obras, como Los eunucos inmortales, impresionantes. Sin embargo, es un autor que no es valorado. Yo creo que las historias literarias siempre van a tener problemas en lo que se refiere a ciertas omisiones. No es posible abordar con profundidad tantos autores en tan pocas páginas.

Está por salir un libro tuyo sobre Watanabe...
Watanabe era una persona con la que conversaba por teléfono con mucha asiduidad y siempre me sorprendió su humildad. Él no se consideraba un gran poeta, pero, como cuento en el libro, cuando yo hago un viaje siempre llevo los libros de Watanabe, porque me gusta nutrirme de esa poesía de una sencillez muy trabajada.

*Entrevista publicada en Correo el lunes 01/09/08.

domingo, 31 de agosto de 2008

Entrevista a RICARDO SUMALAVIA


Tres libros de cuentos constituían la ineludible evidencia del talento literario de Ricardo Sumalavia. Además, el autor demostraría que la novela no es un territorio ajeno al resultar finalista del prestigioso Premio Herralde de Novela con Que la tierra te sea leve (Brugera, 2008), libro recientemente publicado en España.

Entrevista CARLOS M. SOTOMAYOR
Fotografía (cortesía): CATHERINE RICHARDS

¿Se puede decir que el tema central es, de alguna manera, la búsqueda: la búsqueda del hermano perdido, por un lado, y la del hermano literario, por otro?
Exactamente. Y en ambas búsquedas trato de establecer correspondencias, crear un tramado que articule toda la novela. Por un lado, con la historia de César y la búsqueda de su hermano, el enano Féfer, en pleno centro de Lima, de una noctámbula ciudad de Lima; y, por otro lado, la de un joven aspirante a escritor que trata de hallarse a sí mismo a través de libros, viajes y, especialmente, las búsquedas emprendidas por otros escritores. También intento en esas búsquedas establecer otras aristas, proponer un proceso en el que se construye una identidad que va mutando en su propia construcción.

Otro tema importante me parece que es el de la evocación, el de reconstruir, de alguna manera, el pasado. Sobre todo la infancia, periodo de vida que suele determinar la adultez.
Cada vez que trato de reconstruir mi pasado ficcionalmente, siempre termino mucho más antes de mi año de nacimiento, en 1968. Yo siempre quise que los recuerdos de los demás sean también mis recuerdos. De esa manera, ficcionalmente me he apropiado de la memoria de mis hermanos mayores, de mis padres, de mi entorno, especialmente por haber crecido en el centro de Lima. En cada rincón de esta ciudad han pasado tantas cosas que no pude soportar no apropiarme de ellas.

La familia es un tópico recurrente en tu obra. No es casual que uno de tus libros se llame Retratos familiares. Este tema también está presente en esta novela.
A mí siempre me ha atraído la relación que hay entre los hermanos. Mucho más, incluso, que la que hay entre padres e hijos. Los hermanos, por lo general, tienen los mismos orígenes; comparten todo, se proyectan entre sí, se construyen mutuamente y hasta se crean espacios imaginarios en común. Pero claro, no todos tienen la misma fuerza, esa complicidad duradera, y ese espacio imaginario empieza a despedazarse. Ese momento es el que me inquieta artísticamente. Todo esto lo planteo en la novela en diversos planos.

Una de las historias de la novela trata del hermano literario, de aquellos autores con los que uno encuentra coincidencias, lo que los hace cercanos... ¿Se puede decir que es una manera de rendir homenaje a tus hermanos literarios, a los miembros del grupo Centeno y también un homenaje a Carlos Calderón Fajardo?
En uno de esos planos del que te hablo es donde desarrollo mi hermandad literaria con Carlos Calderón Fajardo. Lo conocí cuando yo apenas tenía un puñado de cuentos y su amistad fue esencial en mi formación. En la novela no aparece su nombre; no era necesario. En mi libro, la hermandad va más allá de las identidades. Y si bien el grupo Centeno también fue crucial para mi formación como escritor, esta vez el homenaje no es para ellos. Creo que Iván Thays ya lo hizo magistralmente en La disciplina de la vanidad.

La novela muestra guiños con tu biografía personal. ¿Qué tan importante es la realidad dentro de tu ficción?
Te sonará contradictorio, pero me siento más seguro en el mundo de la ficción que en lo que entendemos por realidad. Por esa razón no tengo ningún inconveniente en quebrar esos posibles límites entre uno y otro. Es más, en el caso de Que la tierra te sea leve, los capítulos supuestamente más autobiográficos se nutren y discuten mucho más de la propia literatura, de la ficción; digamos que son más metaliterarios. Mientras que los otros capítulos, los que transcurren en Barrios Altos o el Centro, están poblados de personajes esperpénticos, carnavalescos, en una ciudad de Lima ficcionalizada a mi gusto. Este juego de difuminación entre lo real y lo ficticio creo que hace de mi libro una novela ezquizofrénica.

*Entrevista publicada en Correo el domingo 31/08/08.

MURAKAMI por NIÑO DE GUZMÁN


Leí Sauce ciego, mujer dormida (Tusquets, 2008) de Haruki Murakami hace ya varios meses con el febril entusiasmo de un devoto lector de este notable escritor japonés. Había leído –y disfrutado–, con anterioridad, algunas de sus novelas más celebradas y, sin embargo, me resultaba ajena su narrativa breve. Confieso que no había tenido la ocasión de apreciarlo en esa faceta. Por ello, Sauce ciego, mujer dormida, conjunto de cuentos del autor, resultaba, como lo ha señalado Guillermo Niño de Guzmán hoy en El Dominical: una “novedad”. Y si bien coincido con Willy en que Murakami posee mayores bríos en “una maratón” y no en distancias cortas (quién mejor que él para acotarlo, siendo uno de los más deslumbrantes exponentes del cuento en nuestro país), arriesgo a decir que muchos relatos del libro me parecieron estupendos (por ello no dudé en recomendárselo hace algún tiempo a Alberto Isola, quien también ha disfrutado de las novelas del japonés).
Escuchar hablar de literatura a Niño de Guzmán es para mí siempre un inmenso placer. Tanto como leer sus artículos que aparecen en El Dominical y que evidencian a un erudito y diligente lector. Por ello recomiendo su más reciente artículo, precisamente sobre el comentado libro de Murakami.

viernes, 29 de agosto de 2008

Presentación: Ulises Gutiérrez


REVUELTA EDITORES
presenta
The Cure en Huancayo
de ULISES GUTIÉRREZ
Hoy a las 7:30 p.m.
Lugar: Pescados Capitales
(Av. La Mar 1337, Miraflores)
Presentan:
IVÁN THAYS y MARCO GARCÍA FALCÓN

miércoles, 27 de agosto de 2008

Entrevista a RAÚL TOLA


Tras dos novelas publicadas, el escritor Raúl Tola reaparece en el escenario literario con Toque de queda (Planeta, 2008), un libro de relatos que intenta retratar la atmósfera opresiva que se vivió en la primera mitad de los ochenta.

Entrevista CARLOS M. SOTOMAYOR
Fotografía de PÁVEL UGAZ

Tengo entendido que el libro se gesta paralelamente a la escritura de una novela...
El libro se fue construyendo al margen de mi voluntad. Porque yo me enfrasqué hace casi ocho años en un proyecto muy ambicioso, en una novela larga, compleja. Y como en todos los grandes proyectos tenía muchas dudas. Y esas dudas fueron surgiendo a lo largo de la construcción de la novela. Y eran dudas tan intensas que simplemente dejaba de escribir la novela por períodos de dos o tres meses.Y en esos meses, para oxigenarme, escribía relatos.Y cuando terminé la novela y pasé a pulirla descubrí que no funcionaba. Y la dejé archivada. Pero descubrí también que lo que sí funcionaba, los que sí tenían un lenguaje propio y una estructura común eran los relatos.

La violencia, presente en tu primera novela, reaparece en este libro.
Lo que pasa es que vivimos en una sociedad sumamente violenta. Y no me refiero solamente a los asaltos, a los asesinatos a los cambistas, me refiero todo, desde las relaciones que van construyendo nuestra vida en la escuela nos damos cuenta que estamos rodeados de una gran carga de violencia. Pero yo creo que hay una distancia entre la primera novela y este libro.En la novela la violencia era juvenil, y además esa novela la escribí lleno de rabia, pues en esa época tenía 20 años y estaba en un momento complicado. En cambio este libro es un texto más racional, más controlado. Si hay algo de lo que estoy orgulloso en este libro es que por fin siento haber encontrado mi propia voz.

Se advierte un avance cualitativo con respecto a tu primer libro. ¿Lo consideras así?
Sí, yo creo que la literatura es un oficio para tercos, para reincidentes. Y que más que un oficio es una vocación, es algo que uno tiene incrustado y que no se lo podrá arrancar nunca.Y lo que he hecho es insistir, y creo que la persistencia ha sido fundamental. Cada uno de los textos que parecen escritos muy fácil ha sido producto de un proceso muy doloroso y complejo de limpieza, de corrección.

Observando tus libros en conjunto, encuentro, entre otras recurrencias, que tu literatura es muy visual, llena de imágenes...
Sí, creo que es una virtud, pero también puede ser un defecto. Algo que he logrado en este libro ha sido acercarme a la interioridad de los personajes, con dos o tres frases, pero dándole consistencia a los personajes.Antes estaban simplemente pintados en la pared. Lo que he tratado de sumar a eso es otros elementos que le dan más consistencia. Y que he logrado porque soy mayor, he leído más, he escrito más...

Aunque no se menciona de manera explícita, los cuentos están vinculados de alguna manera por los años de violencia política. El terrorismo está en el libro como una presencia, como una atmósfera de miedo...
Sí, claro. Estuvimos conversando previamente sobre el cuento La víspera, que es el único relato en el que los subversivos tienen voz e imagen. Es un poco como en El silencio de los inocentes, que creo basó su éxito en que Aníbal Lecter apareciera diez minutos en toda la película. Más que un personaje era una presencia que flotaba encima de los demás personajes. Entonces, claro, la violencia subversiva en el libro es algo parecido a eso, más un ambiente, más una sensación, que un hecho concreto.Cada vez era más difícil salir a la calle, tanto que se nos robó la noche. Ese es el sentido que le he querido dar al título del libro: el Toque de queda significó para mi generación que la noche se volviera un territorio ajeno, alejado, donde ocurrían cosas fantasmagóricas y acontecimientos de guerra entre dos ejércitos de hermanos, finalmente; unos equivocados, seguramente, pero finalmente peruanos. De allí el epígrafe: Ninguna guerra es guerra hasta que el hombre mata a su hermano.

¿Qué tal la experiencia de ver filmada tu primera novela?
Me parece que los ajustes que se le hicieron a la novela fueron muy precisos, sirvieron mucho para la película. Y es bien raro, porque ahora los personajes que antes imaginaba de otra manera, ahora no puedo dejar de imaginármelos como los vi en la película.

*Entrevista publicada en Correo el miércoles 27/08/08.

miércoles, 20 de agosto de 2008

Entrevista a JOSÉ DE PIÉROLA


El cuento no es un género ajeno al escritor José de Piérola. Hace algunos años obtuvo el Premio Internacional Max Aub con su relato "En el vientre de la noche". Ahora acaba de reunir en Sur y norte (Norma, 2008) nueve relatos que comparten un vínculo temático.

Entrevista CARLOS M. SOTOMAYOR
Fotografía de PÁVEL UGAZ

En Sur y norte están presentes temas como la violencia y la migración...
Es un proyecto que empecé más o menos en el 2000 o 2001. Y me interesaba esa idea de explorar el tema de la inmigración y el tema de la violencia tanto política como económica, que son las dos violencias que empujan esa migración. Y en qué medida esa migración depende también de lazos afectivos. Pero, por otro lado, quería que el libro fuera no sólo una colección de cuentos sino un libro más integrado, que cada cuento tuviera un lugar más o menos específico y que hubiera una cierta disposición que plantee también automáticamente de qué es el libro.

Un libro sobre los desplazamientos forzados, ya sea dentro o fuera del Perú.
Es uno de los grandes temas que va a lo largo de todo el libro. Y he tratado de mantener también una cierta relación cronológica. Por ejemplo, el primer cuento es de un inmigrante andino que llega a Lima, y el último, es un hijo de inmigrantes peruanos en Estados Unidos. Y lo más difícil para los cuentos ha sido encontrar la forma de narrar que más se adecúe al relato.

¿Por ello cada cuento está abordado estilísticamente de manera distinta?
Claro, por eso los nueve cuentos son totalmente diferentes en la forma o la estructura narrativa. Eso también me parecía importante para hacerlos más individuales.

Y sin embargo, todos están emparentados...
Claro, lo más difícil era tratar de tener nueve cuentos originales que al mismo tiempo estén integrados. Y espero haberlo logrado, porque esos temas: desplazamiento, inmigración, violencia, lazos afectivos son, digamos, los hilos que los unen de manera indistinta.

En el cuento En el vientre de la noche se produce una confrontación ética en el protagonista.
Es una confrontación ética, sí. Una posición en la que han estado no sólo los militares, sino también incluso civiles, en la época de la violencia. Y que los obliga a confrontar la responsabilidad con la posición ética. Y en muchos casos uno no se da cuenta que hay una cierta postura ética hasta que esa postura ética entra en conflicto con la responsabilidad. Y es algo que me interesaba explorar en los cuentos, porque no se puede resolver eso satisfactoriamente. Por ejemplo, en el segundo cuento de la tercera parte (Mañana lo buscamos) el personaje siente que ha debido hacer algo diferente a lo que hizo, y se ha quedado con eso pendiente, sin resolver, a pesar de que ahora vive en los Estados Unidos.

Tus dos novelas anteriores forman una trilogía que se completaría con una próxima a aparecer. ¿Este libro de alguna manera no es complementario a esa trilogía?
Sí, está dentro de esa temática. Camino de regreso está ambientada en el año 1992; y Un beso de invierno está situada después del año 93; y la tercera novela se sitúa antes del 92. Pero paralelamente estuve escribiendo cuentos. Y como dices es complementario porque está en torno a la misma época, con algunas preocupaciones semejantes; pero también abre un poco el espacio a otras preocupaciones, como el desplazamiento y la migración. Y creo que forma parte de un conjunto.

*Entrevista publicada en Correo el miércoles 20/08/08.

miércoles, 13 de agosto de 2008

Entrevista a PATRICIA DE SOUZA


Patricia de Souza, conocida escritora peruana radicada en Francia, estuvo hace unas semanas en México para ultimar detalles con respecto a la aparición de un nuevo libro: Erótika (JUS, México, 2008). De paso por Lima, De Souza comparte algunas reflexiones –en exclusiva– sobre este conjunto de cuentos que giran en torno al placer.

Entrevista CARLOS M. SOTOMAYOR
Fotografía de PÁVEL UGAZ

El placer suele estar intrínsecamente ligado a la libertad...
Sí, a partir del momento en que se habla de lo sensorial, del cuerpo, se habla del deseo, y el deseo es, digamos, el catalizador o el indicativo de nuestra libertad. Es decir, saber dónde está tu deseo es saber dónde está tu libertad. Hay una relación directa entre deseo y acción. En realidad, el deseo contrariado es lo que el sicoanálisis describe como neurosis: hasta qué punto el deseo puede ser satisfecho o no.

En tu blog reflexionabas sobre el consumo. Y el sexo no escapa a eso.
Me da la impresión de que estamos viviendo una época de consumo. El sexo se ha convertido también en una industria. Mira todas esas tiendas de sexshop. Hay una actitud consumista; consumes sexo, consumes afecto, todo se consume. Pero no importa el porqué, es ir hacia eso sin hacerte la pregunta. Todo el mundo habla de libertad sexual, pero ¿es libertad realmente? ¿Hay elección o es simplemente porque está de moda hablar del tema? La desinhibición, la bisexualidad... Eso puede ser consumo y no necesariamente una actitud de libertad. Más bien puede haber una presión.

¿Erótika puede leerse como una reivindicación del placer y el sexo a partir de la libertad?
Este texto trata de reivindicar el sexo y el deseo a partir de la libertad, a partir de una presencia de la persona en sí misma, por eso es que los personajes deciden, actúan, se mueven, pero están conscientes también de que hay una dimensión que se les escapa. Por eso el epígrafe es de Pascal Quignard y dice que El hombre es aquel animal al cual una imagen le hace falta. Porque yo creo que el sexo hace que nos relacionemos con los estados más primitivos. Yo creo que hay una dimensión que es metafísica en la relación incluso corporal, sensual.

Gioconda Belli me decía hace poco que el erotismo en la literatura siempre estaba tratado a partir de la mirada del hombre...
Exactamente. Si te pones a hablar de los clásicos, son los hombres los que han hecho literatura erótica. Y después las mujeres lo han hecho desde el punto de vista más lésbico, por ejemplo Anais Nin. Yo creo que toda escritura es política. Pascal Quignard, que tiene un libro precioso que se llama La noche sexual, decía que la organización de la sociedad y del placer está destinada a controlar a la mujer y la maternidad. El poder político significa hacer que las mujeres se neutralicen, y en el manejo del cuerpo y del placer eso obviamente es una cuestión política. ¿Por qué las mujeres no hablan de los hombres? Porque ningún hombre quiere verse en tanto que objeto. Lo aceptan, pero no desde el punto de vista formal que viene con la escritura.

¿Cómo se insertaría este libro dentro de tu obra?
Claro, tiene que ver porque si ves los personajes de Electra en la ciudad, podrían ser personajes de este libro. Ninguno de mis personajes van a ser conservadores, y generalmente están en conflicto, no están amansados, están en guerra. Esa es una constante.

*Entrevista publicada en Correo el miércoles 13/08/08.

jueves, 7 de agosto de 2008

Entrevista a ENRIQUE PROCHAZKA


Al poco tiempo de publicarse, Un único desierto de Enrique Prochazka se convirtió en un libro de culto y, al mismo tiempo, en un libro inubicable. La editorial Matalamanga celebra los diez años de la aparición de la ópera prima de Prochazka con una bien cuidada reedición que contiene, además, un estupendo texto del español Enrique Vila Matas alusivo al autor.

Entrevista CARLOS M. SOTOMAYOR
Fotografía de JAIRO VEGA

Han pasado diez años de la publicación de Un único desierto, ¿cómo tomas la aparición de esta reedición?
Es una prolongación de la misma maldición que ha tenido Un único desierto durante toda su existencia. El libro está hecho de cuentos que fueron de taller, cuentos muy tempranos y que yo no pensé que estaban constituyendo un libro. Por lo tanto, se demoraron mucho en alcanzar forma de libro. Entre la fecha de Taylor, que es el primero de los cuentos, y la publicación, pasan 17 años; que cuando tienes 34 es toda tu vida (risas). Es un libro demorado. Y a mí me ha parecido que ese es su destino.

¿Por qué demoró en publicarse la primera vez?
Aquella vez se demoró producto de un error: Alex Forsyth me estaba esperando a mí y yo lo estaba esperando a él. No nos comunicábamos. Y eso nos tomó un año y medio. Y lo que ha pasado con esta edición de Matalamanga es lo mismo, un poco a escala menor. Pero también con la misma sensación de voy a dejar que salga a su ritmo, pero a su ritmo nunca salía. Los amigos de Matalamanga, que están aprendiendo el oficio, lo hacen bien, pero seguimos afectados de informalidad, por aquí y por allá. Y yo decía: Si no me agito, nada sucede (risas), y no me agité, entonces las cosas se demoraron mucho. Enrique Vila Matas me escribió para decirme oye, Enrique, el texto que te escribí no veo que lo estés usando y te pido permiso para hacer otra cosa con él. Le dije no, sí lo estamos usando, ahorita sale. Y de allí hasta que salió pasó un año.

Tras la primera edición, Un único desierto se convirtió en un libro de culto, inhallable...
Creo que los primeros lectores entusiastas del libro fueron mi tía y mi prima; y algunos amigos del círculo entre los que estaba Limache. Pero luego ha ido ganando espacios, principalmente, yo diría, en las facultades de literatura. En San Marcos y en la Católica comenzó a circular el libro de mano en mano. Pronto hubo en el piso, afuera de San Marcos, fotocopias de Un único desierto. Pero nadie encontraba el libro impreso. Entonces empieza a formarse la leyenda negra de libro inhallable. Y lo mismo le ha pasado a Casa y a Cuarenta sílabas, catorce palabras.

Con el tiempo el libro ha cobrado importancia...
Sí, ahora veo que lo celebran como un libro importante de los noventa, un libro un poco inclasificable. Pero los noventa se caracterizaron por eso. Está Mario Bellatin, algunas cosas de Fernando Iwasaki, Oscar Malca, Iván Thays; abriendo género cada uno.

En tu literatura advierto dos características principales: el extremado cuidado del lenguaje y el entramado complejo de las estructuras...
La primera no sé si es tan importante como la segunda. La pondría en otro orden. Yo fundamentalmente hago estructuras. Creo que el lenguaje es una capacidad que no puedes dejar una vez que la tienes. Entonces, ya no cuesta tanto esfuerzo. Recuerdo que cuando hacía algunos de los cuentos de Un único desierto me proponía escribir un par de palabras difíciles. Pero no era para fastidiar a nadie, era porque me gusta el lenguaje, me gusta la precisión. Si tienes una llave inglesa de 3/16 en vez de una llave inglesa de 5 mm. prefiero usar la llave inglesa de 3/16 si es exactamente el formato. De manera que las palabras exactas me dan un gusto enorme. Pero ya está, no lo estoy trabajando, dejo que fluya. Lo que sí estoy trabajando más son las estructuras.

No hace mucho hiciste una nueva versión, para una editorial española, de un clásico de Shakespeare: Romeo y Julieta...
Claro, por no decir un remake, porque no es un remake. La experiencia fue interesante. Lo que buscaba era ver qué se podía hacer con un argumento tan manido. Entonces, me vino a salvar el nombre, porque yo le puse Averno a mi historia antes de escribirla. Y me di cuenta que al trasponer las letras de Verona a Averno, sucedían ciertas cosas en el orden de las letras que me parecía muy interesante desde el punto de vista circular. Entonces me propuse hacer con las secciones de la obra lo mismo que le estaba pasando a las letras del libro. Traté de hacer eso. Al final incluso eso lo trastorné. Pero el proyecto salió como un proyecto estructural.

*Publicado el jueves 07/08/08 en Correo.

domingo, 3 de agosto de 2008

Entrevista a ANTONIO ORLANDO RODRÍGUEZ


El escritor cubano Antonio Orlando Rodríguez –quien reside desde hace años en los Estados Unidos– aterrizó en Lima para presentar, en la Feria Internacional del Libro FIL-2008, su premiada novela Chiquita (Alfaguara, 2008).

Entrevista CARLOS M. SOTOMAYOR
Fotografía de VÍCTOR VÁSQUEZ

¿Cómo ha tomado el tema de la promoción, los innumerables viajes, las seguidillas de entrevistas?
Es toda una experiencia, porque implica recorrer casi toda América Latina a un ritmo a veces vertiginoso. Pero en mi caso particular es un reto, porque habitualmente soy una persona que vive muy encerrada en su casa. Tengo fama de ermitaño. Entonces ha sido un esfuerzo para mí esta exposición, pero muy gratificante.

¿Qué fue lo que le atrajo de Chiquita?
Lo que me atrajo es que era diferente y la forma cómo supo manejar su condición de diferente, sacándole partido, logrando que su singularidad física no le impidiera triunfar profesionalmente, ser una celebridad y vivir una vida amorosa muy intensa; todo eso fue lo que me apasionó del personaje. Y más allá de eso, lo que me resultó muy atractivo y terminó por decidirme a convertirla en heroína de una novela fue la época que ella recorre, que va desde los inicios de la guerra de independencia en Cuba hasta fines de la Segunda Guerra Mundial. Todo ese tránsito de finales del siglo XIX a inicios del siglo XX me parece el más apasionante de la historia de la humanidad. Hay muchos cambios sociales, políticos, descubrimientos tecnológicos, modificaciones en las normas morales. Estaba todo: un personaje seductor y una época que representaba un reto poner en escena en una novela.

Podría decirse que Chiquita fue una adelantada a su época. En pleno siglo XIX mantiene una relación sentimental con un hombre mucho menor que ella...
Más que eso, en aquella época era muy difícil que una mujer tomara las riendas de su carrera, y más tratándose de una liliputiense. Porque generalmente todos aquellos personajes, que hoy conocemos como freaks, tenían empresarios que guiaban sus vidas y tomaban decisiones por ellos como si fueran marionetas. Ella fue una mujer autónoma, lo que la convierte en una mujer atípica para su época. Yo no diría que fue una feminista ni mucho menos, porque en esa época no existía ese concepto. Pero digamos que para ser mujer en el siglo XIX vivió la vida de una manera bastante transgresora.

¿Qué sucesos de la vida de Chiquita le llamaron más la atención?
Mira, no todo lo que descubrí lo utilicé en la novela. Lo que no me pareció atractivo para una novela lo deseché. Porque no estaba haciendo una biografía, no estaba obligado a ser fiel a la realidad. Lo que quería era hacer un reflejo literario de un personaje real. De los episodios documentados de su vida, los que más me atrajeron fueron: primero su visita al Presidente de los Estados Unidos, de la cual existe material periodístico, y también esa etapa en la que ella es la principal atracción de la Exposición Panamericana de Búfalos en 1901. Eso también está documentado. Entonces fue muy rico porque pude usar muchos detalles de la vida real e incorporarlos al libro.

¿Puede decirse que la novela reivindica la condición de ser diferente?
Yo creo que es una de las lecturas que admite la novela. En los distintos países por los que he pasado me he encontrado con personas que me revelan nuevas interpretaciones. Pero lo curioso es que no son antagónicas. Ahora, yo creo que puede funcionar como un recordatorio de que todos somos diferentes, de que lo normal es ser diferentes. El día que dejemos de ser diferentes debemos empezar a preocuparnos, porque precisamente lo que nos hace únicos es esa diferencia.

Algunos dicen que la novela es una metáfora política de lo que pasa en Cuba...
Yo creo que es una interpretación interesante. No estaba en mi ánimo de manera consciente cuando la escribía. En mi caso, casi siempre escribo muy concentrado en los personajes, las peripecias, la acción y me olvido un poco de los significados que pueden construirse a partir de esa historia. Entonces, quizás de manera involuntaria pueda ser que Chiquita resulte una metáfora sobre el destino de Cuba y su voluntad de ser diferente a lo largo de la historia. Pero, le voy a ser sincero, Carlos, más que hacer una analogía implícita con Cuba me interesaba proponer una reflexión sobre el ejercicio del poder y las relaciones que el poder establece entre grandes y pequeños.

*Entrevista publicada el domingo 03/08/08 en el diario Correo.

jueves, 31 de julio de 2008

Entrevista a GIOCONDA BELLI


Reconocida poeta y narradora, la escritora nicaragüense Gioconda Belli se hizo merecedora este año del Premio Internacional Biblioteca Breve con El infinito en la palma de la mano (Seix Barral, 2008), novela que ha presentado en Lima en la Feria Internacional del Libro.

Entrevista CARLOS M. SOTOMAYOR
Fotografía de JAIRO VEGA

Usted ha tenido siempre una fascinación por Eva...
El personaje de Eva siempre me ha parecido interesante. Tan es así que durante el tiempo de la dictadura de Somoza yo escribí bajo el seudónimo de Eva Salvatierra. Salvatierra es un apellido común en Nicaragua. Y también tengo un libro de poesía que se llama De la costilla de Eva. Y esta idea de recontar el Génesis se me ocurrió a partir de que me encontré con unos libros apócrifos donde se narra lo que sucedió con Adán y Eva cuando los echaron del Paraíso. Que era algo que completaba un poco esa narración bíblica que sólo tiene 40 versículos. La historia de Adán y Eva es muy corta en la Biblia. Entonces me pareció una buena posibilidad de reimaginar esa historia haciéndola más humana. Por otro lado, investigando qué de ese mito nos podía dar luz sobre cómo nos imaginamos a nosotros mismos. Y de dónde surgen esos prejuicios contra la mujer y esa división de roles que se ha hecho entre el hombre y la mujer.

En un momento de la novela los protagonistas son conscientes de la muerte, descubren que no son inmortales...
Esa es la verdadera expulsión del Paraíso, a mi modo de ver, el hecho de que todos nos vamos a morir y que tenemos esa fecha en el calendario desconocido de nuestra existencia. Y precisamente la historia no podía empezar más que cuando se produjera este rompimiento entre esa condición angelical en la que supuestamente son llevados a la existencia estos primeros seres y la realidad. Porque mi historia cuestiona, a partir de contar otra vez el mito de Adán y Eva, las bases sobre las que está montado ese mito. Por ejemplo, el mito del creador que nos hemos imaginado es más a nuestra imagen y semejanza que lo que nosotros somos supuestamente a imagen y semejanza de un ser con esas capacidades. Y por otro lado, el mundo contado como que no empieza sino hasta que no empieza la evolución.

El tema de la mujer es recurrente en su obra literaria...
Es un tema que me interesa. La mujer entra a la literatura bien tarde. La escritura de la mujer se puede situar ya en su plenitud a partir del siglo XIX. Entonces escribir sobre la subjetividad femenina, sobre el mundo interior de la mujer, a mí me parece muy importante porque no se conoce lo suficiente. Por ejemplo, el erotismo femenino se ha contado más bien desde el sentimiento erótico que produce la mujer a partir de la visión del hombre. Pero el erotismo visto desde la mujer no se ha contado lo suficiente.

Usted también es poeta. ¿En qué medida la poesía incide en su narrativa?
Bueno, yo no soy dos personas, una que es poeta y otra que es narradora. Entonces, el lenguaje tiene sus reglas. Esta novela lo que me ha permitido es mezclar los dos lenguajes. Y eso me dio mucho gusto poder hacerlo, porque lo primigenio del ambiente en el que se desarrolla la novela no permitía el uso de referencias que no tuvieran que ver con ese momento en donde todo se va nombrando. Entonces el acto de crear se concibe allí como el acto de nombrar. Y eso es también la función de la poesía: la poesía nombra lo innombrable. Por eso la poesía era el medio que encontré para poder situar al lector dentro de ese contexto que todavía no está nombrado.

El poeta Ernesto Cardenal señaló, cuando vino al Perú, que Daniel Ortega había traicionado las ideas de Sandino. ¿Comparte esa opinión?
Sí. En 1993 fue el último congreso del Frente en el que se produjo una escisión, porque hubo una actitud muy sectaria de Daniel Ortega de no querer aceptar la necesidad de transformar el Partido Sandinista en un partido más moderno, más adaptado a las condiciones del mundo a partir de la derrota del bloque socialista. Y tratar de crear un socialismo y una visión para el país que fuera más incluyente, que no fuera sectaria y que tomara en cuenta una cosa muy importante que descubrimos con todos esos fenómenos sociales: la exigencia de la libertad. Porque realmente la izquierda ha puesto la libertad en un segundo plano. La libertad individual se supeditaba a la supuesta libertad colectiva. Pero nos dimos cuenta de que esa libertad colectiva la decidía un grupo muy pequeño. Y nos dimos cuenta de que había que replantearse esto. En el congreso de 1993 nosotros planteamos eso y fuimos totalmente excluidos.

*Entrevista publicada en Correo el miércoles 30/07/08.

martes, 29 de julio de 2008

Entrevista a ALBERTO FUGUET


Alberto Fuguet se encuentra en Lima una vez más. En esta ocasión para participar en la Feria Internacional del Libro y presentar dos títulos nuevos: Apuntes autistas (Epicentro-Aguilar) y Road story (Alfaguara), una novela gráfica basada en un cuento suyo.

Entrevista CARLOS M. SOTOMAYOR
Fotografía de JAIRO VEGA

En Apuntes autistas, libro que escribiste en medio de constantes viajes, manifiestas tu particular mirada de los lugares. Por ejemplo, señalas que Nueva York no es para ti el Empire State, sino una librería, un restaurante ruso. En ese sentido, ¿qué lugares son Lima para ti?
Sin duda, han sido los hoteles en los que he estado, la librería La Casa Verde. Y claramente Vargas Llosa, los lugares en donde han ocurrido sus novelas. Por ejemplo, el Colegio Leoncio Prado. Recuerdo perfectamente la luz, el olor y el viento cuando estuve ahí, al lado del malecón. Un barrio bravo. Y no puedo sacarme de mi mente la entrada a Las Vegas, que es la Av. La Marina, que es horrible y fascinante. Horrible porque es patético, es kitsch; y fascinante porque demuestra que es una ciudad que está viva, que no tiene que hacerse cargo de las tradiciones y que es capaz de mutar.

Vargas Llosa ha sido importante en tu literatura. En el libro elogias la visión de la guionista Giovana Pollarolo por llamar Varguitas al protagonista de Tinta roja ...
Me parece que fue muy inteligente. Se dio cuenta de muchas cosas que los críticos y académicos no se dieron cuenta. Para mí, Tinta roja era una vuelta de tuerca a La tía Julia y el escribidor. Y además, mi lazo con el Perú es extraño porque fue el primer país que me invitó como escritor. Yo jamás pensé que mis libros pudieran salir de Santiago. Y además era tal lo que decían en Chile: que yo no era un escritor ni siquiera chileno y que no podían mis libros ser entendidos fuera de una cierta comuna, la equivalente de Miraflores. Y fue muy sorprendente que llegara alguien de Perú y me dijera: “Te hemos leído en Perú y quisiéramos entrevistarte”. Y unos meses después me invitaron a la Feria de Lima.

También aparece en el libro un texto sobre García Márquez...
Leí con mucha atención Vivir para contarla y me di cuenta de que hubiese podido hacer Cien años de soledad sin realismo mágico. Pero claro, es mucho menos comercial hacerlo sin realismo mágico. Yo creo que ese artículo me sirvió para calmar las cosas. Es mi lazo con alguien que alguna vez admiré, y que todavía admiro, supongo, y con quien he luchado y me he enfrentado. Y ahora la cosa está calmada. Pero no es una relación de devoción; admiro mucho más a su hijo, que hace cine y series de televisión como In Treatment, de HBO. Creo que está mucho más conectado al mundo y a la larga creo que él va a perdurar más.

¿McOndo surge, de alguna manera, como una reacción al hecho de que en un momento dado en Estados Unidos cuestionaran tu identidad de latinoamericano?
Yo presenté un cuento, que está en Por favor, rebobinar, y me dijeron que no les parecía lo suficientemente latino. Y a mí, que estaba en esa época muy sensible al tema porque todavía estaba terminando mi período como de transformarme en chileno, y por lo tanto en latinoamericano, me pareció súper insultante. Es como decirle a un chico de 14 años que es muy poco masculino. ¿Por qué? ¿Qué pasa?; como que te llena de dudas. Y yo creo que McOndo es un libro que dice: disculpa, yo soy latinoamericano, pero soy así.

Está por aparecer un libro de Caicedo preparado por ti. Y, cosa curiosa, tú lo descubres a él como autor precisamente en Lima...
Yo estaba en Lima, en este mismo hotel, y como tenía que entregar la habitación me fui a la librería La Familia y me llamó la atención un libro que llevaba la palabra “cine”. Y lo tomé pensando que era un libro de un europeo. Y me di cuenta de que el tipo era colombiano, que era joven, que estaba muerto. El libro era carísimo, pero lo compré igual. Y en el avión lo devoré. Y encontré básicamente lo que ando buscando, y que se encuentra poco: un aliado. Son muy pocas personas con las que yo podría conversar en el avión todo el camino. Por ejemplo, contigo podemos conversar cosas privadas, pero hay otras personas con las que no me interesa hablar, a pesar de que seamos humanos y tengamos la misma nacionalidad. A mí me parecen mitos, eso de que “somos chilenos, somos peruanos, somos de la misma generación”. ¿Qué tiene que ver? Creo que la verdadera hermandad radica en otro lado, y encontré en Caicedo a alguien que me hubiese gustado conocer, y sentí que era muy parecido.

Y ahora estás por sacar un libro que es como un tributo.
Creo que parte de la labor de un escritor no sólo es atacar escritores sino ayudar a promover y dar a conocer a otros. E hice un libro sobre Caicedo, que en realidad es una autobiografía. El cuenta su vida y yo lo ayudo, porque él ya no está acá.

Adoptas un rol como de documentalista...
Claro, de hecho lo voy a firmar como “dirección, montaje y recopilación”.

*Entrevista publicada en Correo el martes 29/07/08.

lunes, 14 de julio de 2008

Entrevista a CARLOS GERMÁN BELLI


Carlos Germán Belli es, sin duda, el poeta vivo más importante que tenemos. El reconocimiento en el exterior de su obra poética es innegable: no hace mucho obtuvo el Premio Pablo Neruda de Poesía y su más reciente poemario El alternado paso de los hados apareció en España en una bonita edición de la editorial Pre-textos. Hace algunos años conversé con él a propósito de la publicación de El imán (PUCP-Serie Ficciones), un libro que reunía sus crónicas de viaje. Ahora la charla gira en torno a su producción poética, nuevamente en la hospitalidad de su morada sanisidrina.

Entrevista CARLOS M. SOTOMAYOR

En su poesía se percibe la importancia de dos autores: Góngora y Petrarca. ¿En qué sentido lo han influenciado?
En el caso de Petrarca yo creo que la forma de sus canciones. Y eso me ha servido como un estímulo para escribir, imitándole solamente la forma. Y en el caso de Góngora, su estilo barroco, igualmente me ha estimulado. Ahora, en esa línea barroca de nuestra lengua, he leído con más ahínco a un poeta sevillano del siglo XVI que es Francisco de Medrano, un poeta de estilo manierista y de obra muy breve. Lo he leído con más detenimiento y recuerdo que copiaba sus poemas a mano, tratando de imitar en ese momento el léxico, algunas palabras o el hipérbaton. Siempre lo tengo presente y algún día quisiera hacerle un homenaje poético.

¿Y en el caso del surrealismo?
Esa etapa en que estuve interesado por el surrealismo me marcó. En general estaba interesado por la vanguardia. A estas alturas de mi vida no reniego de mi etapa juvenil. Agradezco al destino literario haberme interesado en las vanguardias, en el surrealismo. Porque si no hubiese sido por las vanguardias, por mi afición a la poesía, a la pintura vanguardistas, hoy día sería un poeta decimonónico. Ahora, qué me deja el surrealismo, qué me dejan las vanguardias: el humor negro, la vena erótica. De estas vocaciones que usted me ha señalado: Góngora, Petrarca, hay otro gran estímulo literario que es Darío, él ha sido para mí el punto inicial de todo. Comencé a escribir poesía leyendo a Darío, leyendo Azul o Prosas profanas.

Hay dos ejes temáticos recurrentes en su poesía: el amor y la familia…
El amor a Eva, desde siempre. Desde mis primeros poemas ha estado el tema amatorio. Y el tema del amor familiar. A mí me ha marcado la realidad dolorosa de haber tenido un hermano que nació discapacitado. En mis poemas de amor filiar cubro casi todo el universo familiar. Quiero escribir sobre mis tíos y me falta algún poema dedicado a mi abuela paterna.

Usted define la poesía como una catarsis…
La experiencia estética me sirve para expulsar ideas fijas, mis experiencias dolorosas. Tiene un sentido catártico. Pero además de eso, a la literatura la asumo también como una disciplina, como un desafío estilístico.

Usted trabajó durante varios años en el Senado, ¿cómo hizo para salvarse y no convertirse en un político?
Debe ser mi carácter el que me ha salvado, mi temor a hablar. Ahora estoy hablando con más soltura, pero antes era muy parco.

Entre los poetas de la generación del 50 a quiénes conocido de joven…
Algunos los conocí en la universidad, como a Romualdo, pues ambos ingresamos a San Marcos el mismo año. A Bendezú lo veía de lejos. A Sologuren no lo conocí en la universidad porque era un poco mayor que yo, además después viajó a México y luego a Suecia. Y cuando retornó se instaló en Chaclacayo y ya era escritor, profesor y editor. Y tuve la osadía de ir en su busca con los manuscritos de mi segundo poemario Dentro y fuera. Y luego me publicó dos o tres poemarios más bajo el sello de La rama florida.

¿A qué se debe que haya sido una generación tan importante?
Habría que preguntarle a los estudiosos de la generación del 50, como Miguel Gutiérrez o José Antonio Bravo. Bueno, yo creo que se debe a la diversidad de voces. Además, me parece que en general es una época propicia para el florecimiento literario, porque la generación hispanoamericana de mitad de siglo es también notoria.

*Entrevista publicada el domingo 13/07/08 en Correo.

ANDRES CAICEDO: El cuento de mi vida


Existen lecturas que estremecen. El cuento de mi vida: memorias inéditas de Andrés Caicedo –reeditado por la editorial Norma en su serie “Verticales de bolsillo”– es una de ellas. Caicedo, quien ha devenido con el tiempo en un autor de culto, se quitó la vida a los 25 años, el mismo día en que recibió el primer ejemplar impreso de su novela ¡Que viva la música!

El cuento de mi vida reúne una selección de textos tomados de sus cuadernos y dos cartas escritas el mismo día de su muerte: una de ellas dirigida a un amigo, el crítico de cine español Miguel Marías; y la otra, a Patricia, su amada Patricia que, según se desprende de la desgarrada epístola, acababa de abandonarlo.

Material invalorable, sin duda, que permite acercarnos un poco a esa atormentada alma, a la cotidianidad de un autor prolífico (escribió innumerables artículos sobre cine, guiones, obras de teatro, cuentos) y de un talento innegable que ha traspasado las fronteras de su país. Imprescindible. (CMS).

viernes, 11 de julio de 2008

La CPL y la censura a ALPE

Aún no me repongo de la noticia a todas luces inaudita que me acaba de contar mi amigo Lucho Zúñiga sobre la censura de la Cámara Peruana del Libro en contra de la Alianza Peruana de Editores. Les dejo la Nota de prensa que me ha hecho llegar.

NOTA DE PRENSA

La Cámara Peruana del Libro obstaculiza la participación de veinte editoriales peruanas, en la Feria Internacional del Libro FIL-LIMA 2008. Entre las editoriales, agrupadas en la Alianza Peruana de Editores (ALPE), se cuentan Ediciones PEISA, Jaime Campodónico, Fondo Editorial de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Asociación Cultural Antares, Sarita Cartonera, Estruendomudo, Matalamanga, entre otras.
Ediciones PEISA había asumido la distribución de las publicaciones de ALPE en un stand dedicado a la producción editorial independiente del Perú. Sin embargo, más de diez días después de la suscripción del contrato de arriendo de dicho stand, el Consejo Directivo de la Cámara Peruana del Libro (CPL), institución encargada de organizar la FIL-LIMA 2008, decidió despojar a PEISA de los espacios alquilados para la distribución de los libros de ALPE.
El Consejo Directivo de la Cámara Peruana del Libro se ha negado a responder formalmente a los pedidos de restitución formulados tanto por ALPE como por Ediciones PEISA, y ha pretendido descalificar a ALPE aduciendo falsamente que se trata de una “asociación informal”.
Los editores de ALPE declaran sentirse vulnerados en su derecho a la libre asociación y en su derecho a ser distribuidos y comercializar sus libros a través de los circuitos disponibles en el Perú. Asimismo declaran haber respetado el reglamento interno de la Cámara Peruana del Libro con respecto a su participación en la feria.
Aparentemente el Consejo Directivo de la Cámara Peruana del Libro siente recelo ante la existencia de cualquier otra forma asociativa que tenga que ver con la producción de libros.
Ante esta situación, importantes asociaciones de editores tales como la Alianza Internacional de Editores y la Asociación Editores de Chile, han declarado su solidaridad con ALPE y han puesto en duda su participación en la feria si el consejo directivo de la Cámara Peruana del Libro no restituye los espacios alquilados

lunes, 7 de julio de 2008

Entrevista a MICAELA CHIRIF


Detrás de las ventanas, el atardecer cubre la ciudad con un halo grisáceo, producto del invierno limeño. Micaela Chirif acaba de publicar su segundo poemario, Cualquier cielo (Mundo ajeno, 2008), un libro que confirma su talento poético.

Entrevista CARLOS M. SOTOMAYOR

Este es tu segundo poemario. ¿Cómo lo sientes con respecto al primero?
Bueno, han pasado siete años desde el primer poemario. Me gusta más éste, quizás porque lo acabo de escribir. Siento que este poemario está más estructurado que el anterior. Tiene subyacente un hilo narrativo. Pero también siento que la forma de escribir no ha variado mucho, siguen siendo poemas breves. Hay un poema del libro anterior que está también en éste, con una ligera variación. Pero bueno, eso significa también que sigue habiendo un vínculo. Siento que hay más de mí en este poemario que en el anterior.

¿Qué otra diferencia encuentras?
Creo que en el poemario anterior tenía un mayor miedo de decir ciertas cosas. Siempre cuando se escribe hay un miedo de ser demasiado explícita, por caer en cosas demasiado obvias. Yo creo que antes tenía más ese miedo. Ahora sí siento que no hay que tener tanto miedo de decir las cosas de una manera más directa.

¿Cómo así estructuraste el poemario?
Al principio me costó ordenarlos. Sentía en un momento que tenía un montón de poemas sueltos pero que no constituían ningún conjunto. Me ayudó mucho un amigo al que le di a leer los poemas; él me dijo que era un solo poema y no varios, pues los había leído en Word y como que se habían desconfigurado. Y ahí me dije por qué no plantearlo como un solo poema.

El libro se inicia con una serie de poemas que remiten a la infancia...
Claro, hay como una narración. Hay unos poemas que tienen que ver con una infancia. Y luego vienen otros que tienen que ver con una relación de pareja y luego con una pérdida, con una muerte, y luego con un proceso posterior a esa pérdida. Entonces, de algún modo, sí hay una historia.

¿Fue difícil escribirlo?
Fue extraño. Algunos de estos poemas son más viejos y otros, más recientes. Y es que durante un montón de tiempo no escribí o escribí muy poquito. Pero después de la muerte de José (Watanabe) empecé a escribir mucho. No sé, quizás supongo fue parte del proceso de tratar de lidiar un poco con la pérdida, con el dolor. Y para mí fue una manera de lidiar con ese dolor pero sin quedar solamente en el dolor sino salir de él. Y escribirlo era una manera de procesarlo.

*Publicado el lunes 07/07/08 en Correo.

domingo, 6 de julio de 2008

Entrevista a LUIS NIETO DEGREGORI


Luis Nieto Degregori no sólo es un autor de irrefutable calidad literaria sino que, además, ha conseguido el reconocimiento de su obra sin abandonar su Cusco natal. De paso por Lima, aprovechamos para charlar con él a propósito de la aparición de El guachimán y otras historias (Alfaguara, 2008).

Entrevista CARLOS M. SOTOMAYOR
Fotografía de VÍCTOR VÁSQUEZ

¿Cómo decide agrupar estas tres historias?
Las fui escribiendo a lo largo de bastantes años, a raíz de una temporada que viví en Lima a fines de los noventa. Y están publicadas en el orden en que fueron escritas. Primero fue La mala conciencia, entre el 2000 y el 2001; la novela corta Ninochka, entre el 2003 y el 2004; y El guachimán, en el 2006. Y también escribí otras cosas. Pero estas tres historias decidí agruparlas porque me parecen que tenían un hilo en común. Está el tema del sexo como sucedáneo del amor, pero también un sexo en el que se juegan muchos conflictos, un sexo que viene a ser una herramienta de ascenso, de adquirir estatus. Por eso agrupé las tres historias en un solo libro.

Y vuelve el tema del amor y del sexo, muy presentes, por ejemplo, en Cuzco después del amor
Sí, yo veo un lazo estrecho de este libro con Cuzco después del amor, porque en realidad es lo mismo. En esa novela se da, en cierto sentido, el aprendizaje sexual de un personaje, pero en un triángulo amoroso con la ciudad del Cusco y una chica que no es de su condición social. Acá como que vuelvo al tema, pero me traslado a Lima. Una Lima que en estos momentos es el reflejo de todo el Perú. La nueva Lima, que está preñada de conflictos. Y a espacios como los hostales, los casinos, donde me parece que se puede rastrear estos conflictos. Porque es también el sexo como dominación social, el sexo desde el poder que te da tu estatus económico, tu estatus social.

El sacerdote, personaje del primer relato, inicia una relación con la muchacha por un exclusivo deseo de satisfacción sexual, pero luego aparecen otros sentimientos, como la culpa…
Ella ha vivido más cosas, ha sufrido más cosas, y por eso el sacerdote termina involucrado en una relación mucho más compleja que el juego de seducción, donde entran esos factores que tú has señalado: los sentimientos, la culpa, “la mala conciencia” que es el título del cuento. Es una historia que refleja bien lo que puede ser el sexo y el amor cuando el varón y la mujer no están en una relación de igualdad.

¿Cómo abordó la segunda historia del libro?
Me interesaba explorar lo mismo en Ninochka, pero tomando el punto de vista de la mujer, y centrarme en estas dos muchachas, una de clase media y otra de sector popular, hija de migrantes, que durante el día intercambian papeles, pero superficialmente, sólo en apariencia. La muchacha de clase media se va a un pueblo joven de desplazados ayacuchanos, y la chica de sector popular se va a trabajar a una boutique en Miraflores. Y es este intercambio de roles el que produce el conflicto, el encuentro con el personaje masculino que simplemente hace de catalizador de este conflicto.

En esta historia está presente la infidelidad y el machismo del personaje masculino.
Sí, efectivamente, en el caso del personaje masculino me interesaba ese tema de la infidelidad y el tema del machismo, que es un tema recurrente en lo que escribo sobre temática actual y que es otro de los temas importantes en Cuzco después del amor. Porque el machismo en nuestra sociedad le concede muchas ventajas al hombre. En una infidelidad el hombre suele ser el trofeo por el que las mujeres pelean, como que está por encima de las mujeres con las que se relaciona. Suele ocurrir casi siempre en el Perú machista, y es lo que me interesaba explorar en el caso de él.

¿Cómo surge El guachimán?
Parte de unos sueltos de periódico que leí hace unos años. Leí que un guachimán había escapado del lugar donde trabajaba con una bolsa llena de dólares, con unos 20 mil dólares. Y a los tres días leí, en el mismo periódico, el desenlace de la historia: habían capturado a este guachimán y habían descubierto que con el dinero se había comprado un colchón nuevo, un televisor a colores y una camioneta de segundo uso. Entonces me pareció tan simbólico lo que había comprado con ese dinero, que decidí ficcionar, sin indagar más, por supuesto, sobre este personaje. Lo que quise fue contar esta historia de un guachimán que al tener dinero se blanquea y adquiere estatus por unos días.

Han pasado un poco más de veinte años de la publicación de su primer libro. ¿Cómo ve a la distancia su obra en conjunto?
Mi trabajo ha estado alternando dos temas importantes, por un lado la actualidad del país, el momento de cambios que vive el Perú, los problemas que nos inquietan. Tuve una etapa dedicada al tema de violencia, de marginación, de machismo, de cómo somos los peruanos el día de hoy. Y hubo otro componente que fue la indagación al pasado, para tratar de entender el día de hoy. Porque la visión que tengo del Perú es la de una sociedad muy fragmentada todavía, que está avanzando hacia su integración pero con muchas pérdidas, de manera muy dolorosa. Eso es finalmente lo que alimenta mi literatura a lo largo de los últimos veinte años.

*Publicado en el diario Correo el domingo 06/07/08.

"Tomando té" de SHEILA ALVARADO


Escribe CARLOS M. SOTOMAYOR
Fotografía de PÁVEL UGAZ

No sólo es una conocida artista plástica e ilustradora de libros infantiles. Sheila Alvarado posee además una antigua afición por la escritura. El año pasado publicó un libro para niños escrito e ilustrado por ella titulado Pelilargo (Alfaguara). Ahora, retomando esa alianza creativa entre el dibujo y el relato, Alvarado ha urdido una interesante historia ilustrada,Tomando té, (Altea, 2008) en la que dos personajes aparecen encaramados en dos cubos de azúcar navegando sobre las calmas aguas de una taza de té.

Siendo una artista plástica que escribe, ¿qué aparece primero –le pregunto–, la imagen o el texto? “Nunca lo sé, la verdad –me responde–. A veces aparece uno o a veces aparece el otro. Lo que tengo claro es que los dos van juntos. Puedo, por ejemplo, escribir cuatro líneas y dos de ellas tienen dibujos. Y normalmente siempre los tienen. Mis textos son mis bocetos, en cada frase yo ya tengo una imagen”, confiesa. La charla fluye amena en medio de la calidez de la librería sanisidrina Ksa Tomada mientras Alvarado recuerda el origen de la historia que acaba de publicar. “La escribí hace muchos años. Tenía las imágenes en la cabeza, pero no la quería ilustrar porque sentía que mi dibujo no era suficientemente bueno para ilustrar mis propios cuentos. Soy de las personas que no tiene apuro en sacar libros, quiero sacarlos bien y quiero sacarlos como los había planeado”, me dice.

Tomando té plasma los encuentros y desencuentros de una muchacha y un joven. “Es una historia de amor, pero es una historia de amor muy abierta. Podría ser una historia entre amigos o entre novios. Y es que para lograr algo hay que arriesgar algo. Es parte del juego. Pierdes un amigo pero ganas un novio, o pierdes un novio y ganas un libro”, señala la artista-escritora mientras compartimos dos tazas de té. “En mi casa siempre ha habido una jarra de té –me explica Alvarado–. Mi familia es de ascendencia china, de la cual pocas cosas han sobrevivido: una de ellas es la comida y el té. Mi abuela nos enseñaba a mis primas y a mí a servir el té. Y siempre me gustó mucho la idea que tienen los chinos de que tomar té es una ceremonia, un momento que no se vuelve a presentar, un momento único”. En Tomando té, Sheila Alvarado ha trazado una historia de fuerte contenido simbólico y emotivo, una historia, en resumen, para atesorar en el recuerdo.

*Publicado en Correo el viernes 04/07/08.