domingo, 31 de julio de 2005

Alan Pauls (Entrevista)

Alan Pauls marca sus distancias del autor de El túnel

“Para mí Sábato no es un escritor”

Premio Herralde de novela con El pasado, Alan Pauls es sin duda una de las voces literarias actuales más interesantes en Latinoamérica. En esta entrevista ofrece, además de su particular visión de la literatura, una mirada lúcida y crítica de la Argentina.

Carlos M. Sotomayor

Correo: El pasado es una novela que plantea una confrontación entre el olvido y la memoria dentro de una historia de amor. ¿Cómo la definirías?
Alan Pauls:
Es una novela de amor-terror y también en un sentido, gótica. Sólo que no termina de encajar en ninguno de esos géneros. Tal vez sólo sea una novela romántica-sicótica.

C: ¿Cuál es tu visión de la literatura latinoamericana actual? Tengo entendido que te gusta Bellatín...
AP:
Sí, Bellatín es uno de los escritores actuales que más me gusta. Veo la literatura actual con mucho interés. Me parece que es una literatura plural, bastante independizada de dogmatismos, de credos estéticos. Recién ahora la literatura latinoamericana se está desembarazando de la tutela del Boom; más de 30 años después.

C: Recién han podido librarse de esa sombra tutelar...
AP:
En la literatura, como en la vida en general, como que se añoran los grandes referentes, las grandes tendencias, las corrientes, esos factores aglutinantes que de algún modo organizan una literatura, una cultura, una sociedad. Yo tengo la impresión de que la falta de todas esas cosas es algo muy productivo, introduce un margen de libertad, de audacia que de otro modo sería muy difícil asumir.

C: El caso de Sábato en Argentina es singular, muchos lo celebran y muchos también se mantienen distantes...
AP:
Para mi, particularmente, y para muchos autores de mi generación, Sábato no es un escritor, en el sentido que su nombre no está asociado con la literatura sino con cierto panteón de grandes personajes de Argentina. En general a mí los escritores ligados al bronce no me interesan, me interesan los artistas que buscan todo el tiempo formas nuevas, que se forman y se deshacen, y no escritores que se exculpen a sí mismos como próceres. Y creo que Sábato es en este momento un prócer.

C: Un caso distinto es el chileno Bolaños, quien, por cierto, era un entusiasta lector tuyo ¿Se llegaron a conocer personalmente?
AP: No, no nos conocimos personalmente. Nos conocimos como se conocían los escritores en el siglo XIX, que era por cartas por sus libros. Es una de las relaciones más extrañas que yo tuve en mi vida, porque en rigor tampoco tuvimos una correspondencia demasiado frondosa. Yo creo que hubo algo en la falta de contacto personal que facilitó mucho la intimidad. Su trabajo me interesaba mucho. Algo que confirmé leyendo 2666, su novela póstuma, uno de los libros más extravagantes que se han escrito en la literatura latinoamericana.

C: Señalaste en una oportunidad que ser argentino era una fatalidad. ¿a qué te referías?
AP: Tiene que ver con una frase de Borges. En mi caso decir que ser argentino es una fatalidad es decir que ser argentino es estar sometido fatalmente a una especie de destino histórico lamentable, patético, atroz. Desde que yo tengo uso de razón ser argentino es siempre estar al borde de la catástrofe. Yo creo que hay en la Argentina una verdadera pulsión de muerte. Para mí lo más atroz de la dictadura militar argentina (1976-1983) no fue que los militares asesinaran a 30 mil personas, sino que esos militares asesinos fueran vitoreados por la gente en Plaza de Mayo cuando tomaron las islas Malvinas.

C: Ahora que hablas de la pulsión de muerte, hay dos íconos argentinos de la cultura popular que se vinculan: Charly García y Maradona. ¿qué piensa de esos dos personajes?
AP: Son vidas paralelas. Creo que Charly García es más indestructible que Maradona. La Argentina tiene también una larga tradición de héroes tanáticos. Hay una fascinación de la cultura argentina por los ídolos mártires. Y nunca los veneran más que cuando los ven ensangrentados y a punto de morir. De todos modos, yo creo que, a diferencia de Maradona, algo que lo engrandece a García es que mientras más se destruye más inteligente es. En Charly hay una relación, enfermiza o no, eso no me importa, entre el nivel de experimentación que él tiene con su cuerpo y el nivel de experimentación que tiene con su figura de artista. Yo creo que Charly García se convirtió en un artista conceptual más que en un músico.

C: Dentro de tu trabajo ensayístico propones introducir en la crítica literaria la “figura del escritor”...
AP: Lejos de explicar una obra con una vida, lo que me interesa mucho es la figura del escritor; es que creo que todos los escritores, incluso los menos mediáticos, despliegan una puesta en escena de sí cada vez que tienen que salir a hablar de sus obras; en ese momento creo que los escritores entran en una dimensión realmente teatral. Cada autor desarrolla como un personaje que uno podría llamar la figura del escritor, y que ya no es el sujeto biográfico.

(No es la totalidad de la amena charla con Alan Pauls en el Hotel Sonesta, pero es más extensa que la versión que apareció publicada en el diario Correo)

3 comentarios:

Carlos Tengan dijo...

Vaya, es fácil discrepar con lo dicho por Alan Pauls sobre Sábato después de leer cualquiera de sus novelas. El tiempo dirá quién es un verdadero escritor. Por lo pronto, Sábato es tan importante que, de todas la cosas interesantes que Pauls dijo, el título de la entrevista -como no podía ser de otra manera- se lo robó el insigne escritor...

tino dijo...

No, el título de la entrevista está mal y eso no es culpa de Pauls, sino del que tituló. Si la entrevista fue originalmente publicada en un periódico, se entiende la mención a Sábato por eso de enganchar al lector (aunque también puede ser una forma de subestimarlo, o peor, de confirmar su estupidez). En un blog, tiene menos sentido. Además: la frase está un poco sacada de contexto, se entiende que Pauls considera a Sabato escritor, pero que lo primero que le viene a la mente cuando se le pregunta por él es la parte pública (de activismo social y político) y no literaria de Sabato. Lo cual es razonable, sobre todo si uno vive en Argentina.

tino dijo...

Y, no puedo reprimirme, se escribe Sabato, no Sábato.