domingo, 22 de julio de 2007

Entrevista a DANIEL ALARCÓN


La novela sucede en un país ficticio que si bien puede ser el Perú, también podría ser cualquiera. Daniel Alarcón ha logrado en Radio Ciudad Perdida (Alfaguara, 2007) retratar el drama individual que se padece luego de un proceso de violencia política. Esta es la versión completa, la editada apareció el 22/07/07 en Correo.

Entrevista CARLOS M. SOTOMAYOR

El tema de la violencia política, presente en tu primer libro, reaparece en Radio Ciudad Perdida
Bueno, en realidad yo no quería que esta novela fuera sobre eso. Quería hacer otra. Pero tú sabes que cuando estás escribiendo una novela ya no te pertenece a ti sino a tus personajes. Y poco a poco el tema de la violencia fue ganando terreno dentro de la novela. Quizás con este libro cierre por ahora un capítulo de mi obra. No pienso escribir más sobre la política por un tiempo. Pero aún había cosas que debía estudiar, analizar y especular sobre este tema.

Si bien la novela puede relacionarse con lo ocurrido en nuestro país, no hay una referencia explícita, por el contrario se trata de un país ficticio…
Fue una decisión natural para mí. No soy historiador, soy un novelista y quise darme toda la libertad para inventar un país, una guerra, un movimiento guerrillero, un gobierno, una geografía. A la ciudad, que se parece a Lima, quise ponerle un tren eléctrico, porque a Lima le falta. Quise rescatar la libertad de creación y no tener que ser fiel a los hechos o a los sucesos de los años ochenta, de la guerra o de la posguerra. Es mucho más divertido, como escritor, hacerlo así.

Y también más efectivo para mostrar el drama individual…
Claro, puedes ir al grano sin distraerte en detalles. Para hablar de la posguerra en el Perú tendría que explicar muchas cosas y no quise hacerlo. Quise hablar de una familia, de una pareja, de un niño, centrarme en eso y borrar los detalles que no me interesaban.

Tengo entendido que hiciste una previa investigación de hechos similares en otros lugares.
Sí, por ejemplo, el programa Radio Ciudad Perdida tuvo su base en Buscapersonas de RPP. Y luego al investigar descubrí que ese tipo de programa existe en Brasil, en Nigeria, en la India, en Colombia y en muchos países más. Eso también me dio la confianza de ambientar la novela en un país sin nombre, porque hay muchos países que viven lo mismo.

En la novela el gobierno intenta abolir el recuerdo de aquellos años de violencia interna. ¿Qué tan importante consideras que es la memoria para una sociedad?
Yo me acuerdo que en el 2001, cuando se hablaba de la Comisión de la Verdad, hubo muchos debates, mucha discusión y mucha gente en contra de la formación de una Comisión de la Verdad. Eso es precisamente lo que quiero retratar, no sólo la guerra sino la posguerra y el proceso de recuperación que para mucha gente es sinónimo de olvidar. Esa es una estrategia de recuperación sicológica, pero no es la única. Para realmente tener una reconciliación también hay que conversar, hay que ponernos de acuerdo sobre qué es lo que sucedió, cómo, quién murió, cuántos, dónde, a manos de quién.

Tienes un libro de cuentos y ahora una novela ¿Qué género disfrutas más?
Escribir una novela es mucho más divertido, porque estás todos los días en lo mismo, te enamoras completamente de tus personajes, de su mundo. Si bien los primeros seis u ocho meses pueden ser muy difíciles, luego una vez que logras encaminarte es mucho más fácil. En el caso de escribir cuentos es distinto. Ni bien empiezas tienes que acabar, y no disfrutas de ese momento de convivencia con tus personajes.

Conforme avanza la lectura uno se encuentra con incógnitas que se van despejandopaulatinamente de manera natural…
Yo lo escribí en ese orden. Y las incógnitas surgían y no tenía respuesta para ellas, aparecían luego. No es que tenía una idea de cómo iba a terminar la novela, para nada. Eso es lo lindo de escribir una novela. Y sabes que estás encaminado cuando, por ejemplo, un detalle que entra al texto en la página 30 por motivos que tú mismo no puedes explicarte termina siendo esencial en la página 300.

Tú escribes en inglés. ¿Supervisas la traducción al español?
Esta traducción ha sido un trabajo de equipo. Está Jorge Cornejo que ha hecho un excelente trabajo. La traducción va por muchos filtros: mi viejo, mi editora Mayte Mujica también. Y luego yo hago la última revisión.


¿Cómo ves la narrativa peruana última?
Me da mucho gusto los éxitos que hemos tenido a nivel internacional. Y a nivel nacional, creo que cada vez se publica más, hay más editoriales, hay más escritores interesantes. No los he leído a todos, pero me enorgullece ser considerado parte de las letras peruanas, creo que somos buenos escritores. A los cubanos se les conoce porque bailan bien y a los peruanos porque escriben bien. Lamentablemente eso no ocurre con nuestro fútbol (Risas).

Finalmente, vas al encuentro de escritores en Bogotá, junto a Santiago e Iván…
Yo no iba a ir porque en realidad he estado viajando demasiado este año. Pero luego lo pensé mejor. Es una gran oportunidad para conocer a los escritores de mi generación a nivel latinoamericano. Va ser muy bonito. Las listas siempre son una tontería, para serte honesto. Las listas son para dar que hablar. Hay escritores allí que admiro mucho y me da mucho gusto estar en una lista con ellos, pero no significa que esa lista es para cerrar un debate sino para comenzar una discusión. Es como una antología, siempre hay alguien que cuestiona la selección.

*Fotografía de EDUARDO CAVERO

1 comentario:

CeCiLia dijo...

los dos libros de daniel estan buenisimos :)
besos
ce