miércoles, 25 de julio de 2007

Entrevista a FEDERICO ANDAHAZI


El escritor argentino Federico Andahazi presentó su novela El conquistador (Premio Planeta, 2006 de Argentina) en la XII Feria Internacional del Libro de Lima. En esta entrevista el autor, que también es sicoanalista, revisa conscientemente su obra narrativa.

Entrevistan MANUEL ERÁUSQUIN y CARLOS M. SOTOMAYOR

Hay una debilidad por lo histórico en tus novelas. ¿Cómo consideras esta característica?
Yo me pregunto con insistencia si mis novelas pueden calificarse como novelas históricas o no. A mí me parece que una de las características de la novela histórica es ser fiel a la historia, y yo me tomo varias licencias. Por ejemplo, me permito torcer a la historia a favor de lo que quiero contar. En ese sentido, no me atrevería a calificar a mi narrativa como histórica.

Pero sí existe un pretexto histórico en la concepción de tus novelas.
Sí, hay una ambientación histórica, es cierto. Sin embargo, para escribir una novela, entre comillas histórica, hay que investigar muchísimo, pero quizás lo más importante no esté en relación a la verdad sino a la verosimilitud. Una novela situada en una determinada época histórica no tiene necesariamente que ser verdadera, pero sí verosímil, el lector tiene que creer que esos hechos pudieron haber ocurrido.

Sin embargo, en tu caso cómo planteas esa visión.
Ahora, en mi caso, yo no trabajo con conceptos que tengan una relación con el documento o la documentación en sí, sino más bien con elementos teatrales, cinematográficos que tienen una relación con la ambientación, la escenografía o el vestuario. Yo necesito, como en el caso de El conquistador, que el lector tenga la impresión de estar caminando por las calles de Tenochtitlan y que pueda percibir la sensación de estar viviendo esa historia.

Ahora, algo curioso. En varias de tus novelas las mujeres mueren, incluyendo en El conquistador. ¿Qué ocurre ahí, qué ocurre en tu inconsciente? Te lo pregunto porque tienes formación de sicoanalista.
Mira, yo puedo reconocer que el sicoanálisis toma mucho de la mitología, de la dramaturgia, específicamente de la tragedia. Creo que esto de las mujeres, que no tienen finales precisamente felices, proviene de la tragedia. Y creo que en todas mis novelas, de alguna forma u otra, se ajustan a las leyes de la tragedia. Todas, por más que transcurran en Florencia, Venecia, Buenos Aires o en Tenochtitlan, estarán marcadas por ella.

La historia de El conquistador parte de una visita tuya a México, específicamente cuando viste el famoso mural de Diego Rivera.
Es cierto, y pienso que en el origen de toda novela siempre existe un hecho fortuito. En el caso de El conquistador, yo estaba en México presentando un libro y en uno de esos paseos de rigor por la ciudad estuve en el Palacio Nacional y ahí me encontré con ese fantástico mural de Rivera donde él cuenta pictóricamente la historia de México, y en la parte dedicada a los aztecas hay un fragmento que me resultó maravilloso, donde hay una barca que está navegando hacia el Este con un personaje muy singular, que en realidad está volando por los aires, y al fondo se ve un sol invertido. Entonces, creí leer los elementos necesarios para una historia: ¿Quién es este personaje? ¿Adónde iba? ¿Adónde habrá llegado? ¿Qué significa ese sol investido?

En la novela, cuando Quetza, protagonista principal de la historia llega a España, se siente aterrorizado cuando ve cómo la Inquisición quema personas vivas.
Claro, porque al llegar lo primero que huelen, lo primero que perciben es carne asándose, ellos quieren llegar ahí porque están hambrientos, pero se encuentran con la inquisición y ahí Quetza queda impresionado por los salvajes que podían ser esos hombres. Y no hay que olvidar que en su civilización, donde se practicaban los sacrificios humanos, los descendientes de los toltecas se oponían a estas prácticas y esto era una suerte de discusión. Por eso digo que esta novela no tiene una visión ni paternalista ni condescendiente con las culturas precolombinas. Quetza no sólo tiene una mirada muy crítica sobre el régimen inquisitorial que se vivía en España, también la tiene sobre la monarquía de su propio pueblo. MAS DATOSLa novela de Federico Andahazi, El anatomista, historia ficcionada sobre el médico italiano Mateo Colón que en el siglo XVI reconoció la existencia del clítoris y su función para el placer femenino, será filmada a partir de octubre por la guionista y directora argentina Gabriela Tagliavini.

*Fotografía de EDUARDO CAVERO.
**En los próximos días postearé la entrevista completa. Esta es la versión que salió publicada en el diario Correo el 25/07/07.

1 comentario:

CeCiLia dijo...

muy buena la entrevista:)
un abrazo
cecilia