jueves, 20 de marzo de 2008

Entrevista a JUAN MANUEL ROBLES


Acucioso en el detalle –pueril en apariencia–, Juan Manuel Robles ha trazado en Lima freak (Editorial Planeta, 2007) una serie de perfiles que revelan la real naturaleza de sus personajes.

Entrevista CARLOS M. SOTOMAYOR
Fotografía de ERICK ELCOROBARRUTIA

¿Por qué Lima freak, por qué el término freak?
Creo que se confunde el término freak con geak. El geak es el ser casi anormal que se mete agujas, que rebasa los límites de la normalidad incluso corpórea. En el caso de freak lo que yo quise incidir es que son vidas insólitas para mí, y que todo va conformando una atmósfera así en nuestra sociedad. Y eso es más palpable para el que lo ve de afuera.

¿Cómo elegiste los personajes?
Los primeros fueron saliendo porque las versiones originales ya habían sido escritas. Sin embargo, ya a partir del año 2006 empiezo a pensar en personajes que reflejaran una visión mía de ciudad. No quería que fueran excesivamente pintorescos o que fueran excesivamente chichas o delirantes. No quería encasillar gente, quería justamente una convivencia. Entonces fui pensando en esta variedad de personajes, de estratos sociales, de vida, de respetabilidad, digamos. Pero tratándolos a todos con la misma naturalidad de cronista, la misma distancia.

Una de las características que noto en tus textos es una fijación por los detalles...
Eso a mi me gusta. Yo me rebelo un poco contra esa noción de lo relevante como que cuánto dinero tiene en la cuenta de ahorros una persona, o esos detallitos numéricos, muy de expediente policial. Creo que hay que tener esa información y eventualmente usarla. Pero mi trabajo es literario, yo lo considero así. Y como cualquier escritor tengo referentes literarios. Y uno de esos es Nabokov, a quien admiro con devoción. Y una de las cosas que me llamó la atención de Nabokov fue esa fijación por los detalles aparentemente inocuos que te remiten a un momento infantil en el que le mirabas los detalles a todo.

Si bien te haces conocido por la no ficción y también esctribes ficción...
A la no ficción me fue llevando las circunstancias. Mis descubrimientos narrativos, a nivel de técnicas y de estrategias, los he conocido por mi trabajo de no ficción. Es lo que me ha permitido desarrollarme. Supongo que es lo mismo que les pasa a los escritores de ficción, que van adquiriendo su estilo con uno o dos libros de cuentos. Puede ser algo prejuicioso lo que te voy a decir, pero no concibo mucho que un escritor de no ficción me diga que nunca escribió un cuento de ficción en la intimidad, para sí. Yo había escrito algunas cosas de ficción.

Claro, incluso participas en un concurso de cuentos y lo ganas.
Fueron dos cuentos, uno que ya tenía y uno que escribí especialmente para el premio. Obviamente corregí el primero. Y la facilidad para corregir yo sentí que me la daba el oficio que había adquirido. Yo sé perfectamente cómo funciona un lector. Eso es algo que agradezco a mi formación de no ficción. Si bien la no ficción puede tener muchas taras, la conciencia en el lector se de desde la primera palabra hasta la última.

Me mencionaste a Nobokov como referente de ficción. ¿Cuáles serían tus referentes de no ficción?
Mis mayores referentes son de ficción. En el caso de no ficción me gusta el trabajo de Gay Talese, sobre todo su libro Fama y oscuridad. Tiene un perfil a Frank Sinatra que es conocido y que se lee en todas las escuelas de periodismo de toda América Latina. El es un referente. Es un referente también Truman Capote. Es para mí un referente total Martín Caparrós. Sobre todo por la recreación de atmósferas y el cuidado del lenguaje. En el Perú me gusta Jochamowitz.

MAS DATOS
Los personajes que aparecen en el libro son Genaro Delgado Parker, Frieda Holler, Cromwell Gálvez, Sofía Mulanovich, Leslie Stewart, Rafael Osterling, Laura Bozzo y Augusto Polo Campos.